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Todo el sistema es vulnerable

En un muy interesante y revelador análisis, el economista norteamericano Jeremy Rifkin plantea la inquietante pero real posibilidad de que toda la electrónica falle en su conjunto, y cuales serían sus nefastas consecuencias. A continuación transcribo la columna, que fué publicada en Clarín el último domingo.

Al mundo entero le preocupa la posibilidad de que Irán tenga armas nucleares. ¿Por qué? Lo que ahora saben nuestras autoridades políticas y estrategas militares —y la opinión pública ignora— es que una bomba nuclear desata una fuerza mucho más poderosa que la explosiva. Esa fuerza aumenta en capacidad destructiva en proporción directa a la extensión de la revolución de las comunicaciones globales.

En los últimos veinte años, los países industrializados del mundo integraron los avances en tecnología de chips, software y hardware de computación, y tecnología de telecomunicaciones para crear una compleja infraestructura electrónica para manejar los más mínimos detalles de la vida cotidiana.

¿Pero qué pasaría si todo chip de computadora, interruptor eléctrico y circuito que conecta y dirige nuestra economía se agotara de pronto en toda América del Norte o Europa, y todos al mismo tiempo? ¿Resulta imposible imaginarlo? Volvamos a 1962.

Los Estados Unidos hicieron explotar por primera vez una bomba nuclear en la atmósfera superior sobre el Océano Pacífico. Inesperadamente, los rayos gamma que provocó la explosión desencadenaron un impulso electromagnético que anuló luces, estaciones de radio, teléfonos y telecomunicaciones a más de 1.300 kilómetros de distancia, en Hawai.

Los funcionarios del Pentágono tomaron nota. El impulso electromagnético (EMP) se convirtió en algo temible en el ámbito militar, pero quedó relegado a la segunda línea de posibles amenazas que podrían enfrentar el país y el mundo.

Todo eso cambió luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra el World Trace Center y el Pentágono. Los estrategas militares empezaron a preguntar qué pasaría si un régimen rebelde o un grupo de terroristas equiparan un misil Scud —algo que con toda facilidad puede comprarse en los mercados mundiales por unos cien mil dólares—, con un arma nuclear y lo hicieran detonar en la atmósfera superior sobre América del Norte o Europa. Los resultados serían catastróficos.

Un impulso electromagnético que llegara a la superficie de América del Norte o Europa a la velocidad de la luz podría destruir buena parte, o la totalidad, del equipo eléctrico, incluidos los transformadores gigantes que son la base de la red eléctrica. ¡Piénsenlo! Sin electricidad… la red eléctrica de todo un continente inutilizada. También quedarían arruinados los interruptores eléctricos que regulan el suministro de agua. Sin agua. Sin saneamiento. Los chips electrónicos y los circuitos de autos, ómnibus, camiones y trenes, también inutilizados. El tránsito se detendría de inmediato. Sin teléfonos, televisión ni radio… todo destruido. Los sistemas eléctricos que operan nuestros gasoductos y oleoductos. Sin combustible. Agotadas las computadoras, se detiene todo el flujo de información. Sólo hay alimentos para subsistir unas semanas. No hay forma de organizar una misión de rescate porque toda la maquinaria social está muerta.

¿Improbable? No lo es, según un informe detallado de una Comisión del Congreso de los Estados Unidos que evalúa la amenaza de un ataque con impulso electromagnético a los Estados Unidos. La comisión calificó el ataque de EMP «la amenaza del 11 de septiembre del futuro» y advirtió que, de desplomarse la red eléctrica, toda la infraestructura se caería. El resultado es que la sociedad podría retroceder cien años, hasta la era anterior a la electricidad.

Llevaría hasta dos años fabricar, enviar e instalar los grandes transformadores que constituyen la base de la red eléctrica… lo que supone dos años sin electricidad. ¡Inimaginable!

Hay que destacar que algunos especialistas, si bien coinciden en que un ataque con EMP sería catastrófico, consideran que no todo el equipo eléctrico quedaría destruido. Pero la verdad es que nadie lo sabe con certeza.

El punto es que el costado negativo de vivir en una civilización electrónica cada vez más compleja es que todo el sistema es más vulnerable a una completa devastación. Podríamos tratar de anticipar todas las amenazas posibles que plantea la creciente complejidad tecnológica de nuestra sociedad global. En eso residen las esperanzas de nuestras autoridades políticas. Ya se habla de acumular generadores de reserva, de hacer que el equipo sea más resistente, lo que también comprende el hardware militar, y de desplegar una defensa eficaz contra misiles balísticos ante la posibilidad de un ataque con EMP.

El problema es que, si bien la complejidad de la infraestructura de alta tecnología que creamos es visible, relativamente estable y cognoscible, las amenazas son en su mayor parte invisibles, inestables y tan variables como la imaginación de sus perpetradores. La única verdadera solución a la creciente complejización de la sociedad, producto de los avances tecnológicos, no es de naturaleza técnica sino psicológica y social.

Tenemos que empezar a analizar seriamente cómo modificar de manera radical el grado de conciencia de las personas para que el género humano pueda aprender a vivir en un planeta compartido. Eso exige visión, esperanza, empatía y paciencia, algo que parece estar agotándose en la humanidad.

Fuente: Clarin.com.ar

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Realmente spam-toso

Recibí hace un par de días un mail bastante aparatoso ofreciéndome uno de esos libros de autoayuda que pululan por las librerías y que no son extraños en la red. Por supuesto, era spam. Por definición, tanto la información contenida como el modo en que la recibí fueron impuestos, no solicitados, arbitrarios y violatorios de mi privacidad. Es obvio que no fue el primero. Recibo toneladas de ellos por día. Pero este es particularmente interesante por la ¿creatividad? con que fue escrito el pié, ese que se usa en este tipo de mensajes para convencernos de que no se metieron prepotentemente en nuestra pc.

El pié en cuestión decía algo así:

«Este es un e-mail directo, legal, libre de virus y que consideramos de su interés, debido a que Ud. se ha contactado alguna vez con nuestra organización, ha sido referido por alguien o nos ha enviado algún tipo de información u otros citándolo. La Ley argentina N: 26.032 (leer texto en el link: http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/105000-109999/
107145/norma.htm) faculta la libre distribución de este e-mail, sin embargo, si le hemos causado alguna molestia por el mismo, rogamos acepte nuestras disculpas; este e-mail incluye una forma de ser sacado, solo debe responderlo con el asunto en blanco o ‘sin asunto’ y sera sacado de nuestra Base de Datos dentro de las 48 Hs. Si continúa recibiendo información de nuestra organización, puede que esté registrado con otra cuenta de e-mail diferente.»

Vamos a analizarlo por partes:

1. «Este es un e-mail directo, legal, libre de virus y que consideramos de su interés…»

Directo, seguro. Legal, ya lo veremos un poco más adelante. Libre de virus… ¿que, encima me van a apestar la máquina? De mi interés… ¿quién les dijo eso? ¿Quién les dió el derecho a suponer eso?

2. «…debido a que Ud. se ha contactado alguna vez con nuestra organización, ha sido referido por alguien o nos ha enviado algún tipo de información u otros citándolo…»

Lo primero no, lo segundo no y lo tercero… no. O no lo sé. ¿Qué se yo en donde son capaces de meterse estos tipos, o a quien le compraron la base de datos?

3. «La Ley argentina N: 26.032 (…) faculta la libre distribución de este e-mail…»

Esto es lo peor. ¿Habrán leído la ley? Si la leyeron, ¿cómo la interpretaron? A continuación transcribo la mencionada ley, como para que se entienda lo que estamos diciendo y además estemos todos sobre alerta:

«SERVICIO DE INTERNET – Ley 26.032

Establécese que la búsqueda, recepción y difusión de información e ideas por medio del servicio de Internet se considera comprendida dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión. Sancionada: Mayo 18 de 2005 – Promulgada de Hecho: Junio 16 de 2005

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. Sancionan con fuerza de Ley:

ARTICULO 1° — La búsqueda, recepción y difusión de información e ideas de toda índole, a través del servicio de Internet, se considera comprendido dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión.

ARTICULO 2° — La presente ley comenzará a regir a partir del día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial.

ARTICULO 3° — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

— REGISTRADA BAJO EL N° 26.032 — DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS DIECIOCHO DIAS DEL MES DE MAYO DEL AÑO DOS MIL CINCO. EDUARDO O. CAMAÑO. — MARCELO A. GUINLE. — Eduardo D. Rollano. — Juan Estrada.»

Ese es el texto de la ley. Primeramente, esta ley no se aplica en este caso porque esta gente, al promocionar un libro no está difundiendo información o ideas, sino vendiendo un producto. Habría que mandar a estos personajes a una escuela donde les enseñen la diferencia. Por eso, es mentira cuando dicen que la mencionada ley «faculta la libre distribución de este e-mail», porque esa ley protege el derecho a la libre información. Si no nos damos cuenta nosotros de la diferencia estamos perdidos.

4. «…sin embargo, si le hemos causado alguna molestia por el mismo, rogamos acepte nuestras disculpas;…»

No, son impresentables. No acepto sus disculpas.

5. «…este e-mail incluye una forma de ser sacado, solo debe responderlo con el asunto en blanco o ‘sin asunto’ y sera sacado de nuestra Base de Datos dentro de las 48 Hs. Si continúa recibiendo información de nuestra organización, puede que esté registrado con otra cuenta de e-mail diferente.»

Encima me tengo que tomar el trabajo de decirles que me borren…

La razón por la cual me enojó esto es que usaron la ley que protege nuestros derechos en nuestra contra. Todo el spam que circula es igualmente molesto y abusivo; ponen cosas al pié bastante mentirosas e incomprobables. Pero esto fue demasiado. ¿Qué les respondí? Les escribí algo así:

«Sres: Ese texto que ponen al pié del mail es una falacia y es impresentable, por lo siguiente:

1. Ud. no están difundiendo información o ideas, sino vendiendo un producto.

2. Yo no registro ningún contacto con uds., así que seguramente se trató de un contacto casual y breve. Como no se identifican, me es imposible además reconocer la naturaleza del contacto.

3. ¿Qué es «nuestra organización»? ¿Quién los conoce? ¿Porqué se meten conmigo si yo no les pedí nada?

4. Por favor, borren mis datos de sus bases. No quiero recibir nada de Uds.

Atentamente,»

¿Ingenuo? Tal vez. ¿Que es inútil? Puede ser. Pero estos tipos colmaron la medida. Realmente spam-toso.

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Paradojas y obsesiones

El suplemento de Informática de Clarín publica una nota sobre la «Correo-dependencia», que puede ser leída también en nuestro sitio, en la sección «Alerta navegantes».

En la nota se hace una crónica sobre una variación posmoderna de un mal antiguo: la obsesión.

Seguramente muchos enviarán por correo esa nota a sus allegados, sospechados estos de sufrir tan malvado sindrome. Débiles como son -no como uno- ellos sucumben a la tentación de revisar el correo tres mil veces por día.

Dicen los que saben, incluso, que se descubrió que el e-mail es un importante catalizador del estrés laboral. Es decir, uno se obsesiona con el correo para sólo recibir spam, pero haciendo feliz a un jefe aun más obsesivo e hincha pelotas que uno.

Por supuesto hay una cantidad de profesionales, tanto de la salud como de distintas ramas de la tecnología, que están abordando este problema en forma seria, intentando traer una solución. En definitiva, se repite la vieja y noble causa por ayudar a las personas a liberarse de las adicciones.

Ahora bien: mucha de esa ayuda se brinda a traves de Internet. Hay foros, sitios de consultas, test on line de detección del problema, consultorios, etc. Y aquí es donde nos entra la duda.

¿No es paradójico que el mismo instrumento y objeto de la obsesión sea el medio para intentar resolverla?

A veces pienso que proponer ayudar a los adictos a internet con internet es como organizar las reuniones de Alcoholicos Anónimos en un bar, o prevenir los suicidios organizando reuniones en una cornisa.

Es, al menos, raro. Quizás uno diga esto desde la ignorancia, porque no se es más que un intuitivo, sólo leído, en estos asuntos. Pido perdón a los profesionales por esto.

Si alguien tiene una respuesta al respecto, le estaré muy agradecido por ayudarme a entenderlo… antes que se convierta en una obsesión.

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La historia de nunca acabar.

En el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, cada tanto se repiten las discusiones y los análisis sesudos sobre competencias, liderazgos de mercado y avances de nuevos productos.

Cambian los nombres y las tecnologías, pero en esencia se trata de lo mismo.

Cuando aparecen estas discusiones no puedo dejar de recordar la vieja rencilla Netscape-Explorer o, aun más atrás en el tiempo, los largos artículos buscándole la vuelta a la penetración de mercado del DOS o las críticas hacia lo mal que funcionaba Excel en sus inicios frente a Lotus o Quatro Pro. En el ’96 el SO para redes que se decía se impondría era el Novell 4.1… aunque ud. no lo crea -o lo haya olvidado-.

Todavía guardo un ejemplar de una revista especializada que se preguntaba, ya desde la tapa, quien ganaría la batalla de los SO, si Windows 95 o el OS/2 Warp -¿se acordaban del OS/2?

Y hay más, mucho más que seguramente me estoy olvidando.

Las luces encandilan hoy con Google y su increíble capacidad de imponer titulares. Mientras tanto, Microsoft -raramente MS no ha sido el centro o alguna de las partes en alguna cuestión-, eterno perdedor en las preliminares, termina siendo el ganador absoluto.

Hagamos un poco de historia: MS vs. Apple; Ms vs. IBM; MS vs. UNIX; MS vs. Borland; Ms vs. el gobierno de EE. UU.; MS contra el mundo. Y el mundo, finalmente, a sus pies.

Tengo un par de soluciones como para no hacerse más problemas con estas batallas perdidas -por nosotros, no por ellos:

A nivel personal y como medida de salud mental, estoy a punto de decidir no leer más sobre Google, Microsoft o los varios etcéteras que hay.

Con respecto al resto de los mortales comunes y corrientes que usan computadoras sin saber cómo, y que lógicamente tienen problemas y no sabe cómo salir de ellos, les recomendaríamos volver a la vieja máquina de escribir. ¿O acaso usarían su automovil sin saber manejar, total, aprendemos sobre la marcha?

No, un curso no es una buena opción. Siempre habrá alguien a quien molestar, no importa la hora -el celular aniquiló ese problema de que el otro esté ocupado, por ejemplo.

Conste que ahora no menciono marcas, porque temo que comience de nuevo la historia con una guerra tipo «Olivetti vs. Remington».

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Windows Vista… Gorda.

El fundador de Microsoft está en la ciudad de Bugsy hablando del nuevo Sistema Operativo de la compañía en la Feria Internacional de Electrónica CES 2006.

Si, ese que desde 2001 está llegando para reemplazar al XP, y que antes se llamaba Longhorn y ahora fue bautizado como Vista. Bueno, pero no se confundan: Windows 95 era Chicago antes de salir, así que es probable que en la empresa sufran como padres para encontrale un nombre al niño.

Los requerimientos mínimos (eufemismo para referirise a esa instalación que NUNCA funciona) para instalar Windows Vista son:

CPU de 1.6Ghz; 512MB de RAM; 64MB de video; disco de 7200 RPM con 16 de buffer.

Bueno, nada del otro mundo, dirá usted. Pero eso es lo MÍNIMO.

Lo recomendado para que funcione perfectamente (lo cual también es un eufemismo para referirise a que tendrá algunos cuelgues menos), es:

CPU 3.0Ghz; Ram 2 Gb; Video de 256Mb; HD de 15000 RPM

¡Dos Gigas de RAM! ¡Es una locura!

Dos Gigas de RAM, ¿para qué? ¿para tener ventanas que además eructan o botones con los colores del arcoiris con forma de la hebilla que usa mi hija para el pelo?

Lo que la compañía aun no aclaró es si todo esto sirve para evitar las terrorificas pantallas azules de colapso que AUN siguen apareciendo en XP, fieles compañeras del SO más vendido desde la época del 3.1.

Imaginemos: nos compramos una PC con 2 Gb de RAM -todavía me da escozor pensarlo-, con un disco de 2000 millones de revoluciones -porque siempre tememos que sea poco-, un procesador de la próxima generación; instalamos el WVista y en el primer reinicio… ¡aparece la pantalla azul!

Segudo escenario: Al día siguiente de instalarlo leo en mi web favorita, en la sección Catástrofes, que hay un nuevo virus que se mete por un agujero de seguridad que MS sabía que existía desde 1983, y me toma 4 hs. bajar el parche.

Escenario 3: Me dejo de joder, instalo cualquier otra cosa, y que MS se vaya a fabricar juntas para motores -esto dicho con todo respeto hacia los fabricantes de tan noble producto.

En un momento me pareció la opción 3 la más adecuada, pero después recordé los noticieros del ’95, ’98 y ’01 mostrando gente haciendo cola para comprar los respectivos Sistemas Operativos de la marca, y me deprimí.

Me volvió el aliento pensando en los esfuerzos de mucha gente por mejorar los sistemas basados en software libre, pero me volví a deprimir cuando recordé el tiempo y los esfuerzos que pierden discutiendo en los foros intentando convencernos de que Windows es una basura.

El mundo es un caos, es cierto, y sería muy pretencioso pedir que el ambiente informático no estuviera atravesado por ese caos. Pero, ¿habrá otro ámbito en el que se observe tanto esfuerzo de tanta gente para que sólo unos pocos se llenen de plata vendiendo espejitos -o ventanitas o pingüinitos o lo que sea- de colores?

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Año nuevo. Chiche. Amplio. A estrenar.

Como cada año, en este tiempo se renuevan expectativas.

Uno, porque está vivo, quiere seguir, crecer -aunque ya esté grande-, mejorar, continuar.

Uno quiere también que el milenio que le dijeron comience de un vez por todas porque, contrariamente a lo que se decía sobre las ventajas de entrar al siglo XXI, no se ve nada, todavía.

Con sólo cinco añitos, el siglo favorito de la ciencia ficción ya ha mostrado demasiada destrucción y terrorismo y catástrofes y mucha muerte.

Muchos de los avances tecnológicos, sobre todo los relacionados con las tecnologías de la información y la comunicación, sólo siguen trayendo más desigualdad, ampliando la brecha entre los que pueden y los que no, en flagrante contradicción con lo que la tecnología debería lograr para el hombre.

Aumentan las cifras de un sida que le encontró la vuelta a su supervivencia de la mano de laboratorios voraces y gobiernos apáticos, mientras más gente mira en las vidrieras -y sólo eso- los precios de DVDs y fantasías varias.

«Dale, empezá pronto», le digo al 2006. Este 2005 fue largo, pero pese a su resistencia a dejarnos intentarlo de nuevo, como a cada año, le llega inevitablemente su fin, gracias a Dios. Ahora llega otro, nuevito, a estenar.

Hagamos algo bueno con este 2006 que comienza.

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El fixture del mundial es justo y transparente

Mientras la FIFA asegura que el sorteo se llevó a cabo en forma transparente y con total justicia, la conformación final de algunos de los grupos (como los que vemos en la ilustración más abajo) demuestran que, esta vez, sí es posible pensar que finalmente se nos dé… salvo un doping, lesión o arrugue (¡Dios nos libre de Verón!) de nuestros muchachos, por supuesto. No deberíamos temer que la FIFA a la Selección de (Casi) Todos la deje afuera. Que juego de palabras raro, ¿no?

mundial.JPG

El técnico de nuestra selección hizo llegar su mensaje de aliento a sus seguidores y admiradores. Dijo: «Si usted es un jugador profesional y juega en el torneo local, no deje de participar del mundial de Alemania 2006… por TV.» ¿De qué otra forma, sino?

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Se va terminando el año…

Este es nuestro segundo saludo de fin de año desde Tecnología para todos.

En unos días, el 21 de diciembre, cumplimos un año como proyecto independiente, porque Tecnología para todos comenzó mucho antes como un apéndice tecnológico de otros sitios, pero que finalmente tomó vuelo propio como una alternativa, de las tantas que hay, de acercamiento claro y simple a las complejidades de las tecnologías actuales, y una visión crítica de su evolución histórica a modo de revisión.

Una de las observaciones que se nos hicieron inicialmente, fue que el sitio tenía una clara orientación hacia las TIC -reconozco que es una «deformación profesional»-; por esa razón y para no acotarnos a una única área de abordaje del tema, intentamos «abrir el juego» incorporando una perspectiva amplia de los avances, los alcances y, por qué no, las contradicciones de sus muchas ramas y expresiones. Sin limitarnos ni restringir la mirada.

No es mucho lo que logramos, porque el recorrido es arduo y accidentado, pero es importante. Hay algunos pequeños logros que nos alientan y nos encaminan. Hemos recibido el apoyo de personas e instituciones importantes (algunas desde lo formal, otras desde lo afectivo; todas meritorias) y eso nos dice que estamos haciendo. Estamos avanzando. Estamos creciendo.

A todos los que ayudaron, aportaron, criticaron (con onda…), aconsejaron, sugirieron, colaboraron, se prestaron, aguantaron, etc. etc., muchas gracias. A nuestros entrevistados, gracias por sus valiosos aportes y su paciencia.

Y hay varias personas a las que les debo mucho: a Luis Doval, enorme; a Sebastián y Horacio de e-ducativa; a Gustavo por sus consejos periodísticos; a mis colegas docentes que apoyaron y aportaron; a mi familia que tomó al proyecto como propio, en particular mi hijo Gabriel que me soporta cuando me gana la urgencia.

Finalmente, a las casi 5000 personas que nos visitaron hasta este momento, por las cuales estoy muy agradecido y satisfecho, teniendo en cuenta que no vendemos nada!

A todos, muchas felicidades y un buen comienzo de año. Y como siempre, si van a regalar algo a sus seres queridos que sea algo de provecho, como un buen libro. No nos sumemos a la locura de las fiestas sino que sea un tiempo de descanso y de tomar fuerzas para el año que comienza.

¡Felicidades!

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Que difícil lectura…

El presidente de CABASE dijo, reflexionando sobre los resultados de la Cumbre de Túnez, que «es mejor educar en el uso de Internet que limitarla con normativas estrictas. La Web es una herramienta pública, cada uno es dueño de un pedacito y con su aporte hace que crezca día tras día».

¿Cómo no coincidir con semejante definición? Sin embargo, el hecho de que los EE. UU. mantengan el control del sistema de direcciones de Internet me hace dudar sobre si realmente cada uno es dueño de «un pedacito» de Internet.

En realidad, se parece más a un alquiler con la posibilidad que el dueño un día decida cambiar las reglas de juego, y quedemos -los pretendidos dueños- en la calle.

Quien conozca la historia de los inicios de la red seguramente tendrá aquella misma visión romantica del presidente de CABASE: libertad sin controles para todos. Recuerdo ahora que el primer nodo externo de la futura Internet fuera de los EE. UU. se estableció en Rusia en plena guerra fría. Que osadía. Que libertad. Al menos eso era lo que se decía en aquellos días.

Sin embargo hoy el control de la red existe y está repartido entre organismos gubernamentales y consorcios privados, todos norteamericanos, regidos por las leyes norteamericanas.

Volviendo a los inicios de la red de redes, se debe recordar también que en sus inicios fue un proyecto militar estadounidense, que creció y se expandió, sí, pero siempre bajo aquella atenta mirada.

Coincido plenamente en que no se debería haber politizado el control de Internet, como claramente se pretendió en esta Cumbre, pero es de destacar la cuestión de estado plateada por Washington: al dejar el sistema de direcciones de Internet en manos de un organismo internacional, cómo se pretende, «se podría frenar el avance tecnológico e incrementar la censura en la Red por parte de regímenes antidemocráticos«. ¿Cuales regímenes? Está claro. Basta leer el diario todos los días para darse cuenta. ¿Eso no es politizar el control?

Cuando surge un medio, sistema u organización con gran participación y aceptación por parte de la gente siempre habrá alguien que quiera tomar el control. Agreguemosle la enorme circulación de información y la cantidad de dinero que genera y mueve Internet, y tendremos un plato apetecible para cualquier trasnochado.

No quiero parecer descreído de toda buena intención de cualquiera de las partes, pero que difícil lectura tiene esta Cumbre de Túnez…

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Confirmado: la culpa siempre es del otro.

Se conoció recientemente una encuesta sobre lo que más enoja a los argentinos, una especie de ‘top ten’ de las cosas cotidianas que nos sacan de quicio.

La investigación fue realizada por la revista Selecciones, que buceó entre los hechos que desatan la ira de nuestros compatriotas y los comparó con ciudadanos de otros países.

En Argentina se relevó el testimonio de 2.443 personas de todo el país. Aquí vamos:

– El 72% de ellas aseguró que lo que más logra sacarlos de las casillas es que alguien se cuele en la fila. Si tenemos en cuenta que entonces sólo se cuela el 28% restante, significa que sería muy raro ver a alguien colándose. No sé de que se quejan.

Los colados lideran el ranking de enemigos públicos en nuestro país, pero no en Europa: allí caen al tercer puesto. La gente allá se cuela menos, o se queja menos por los que se cuelan. O no hacen cola. No lo sabemos.

– Aquí en Argentina ensuciar los lugares públicos ocupa el segundo lugar. Eso significa que la gente que ensucia los lugares públicos es muy sucia, porque sino no sería posible acumular tanta basura como se ve en las calles. Tienen razón, che.

– El tercer lugar es para los cortes de calle. No sé que decir. No encuentro piqueteros para preguntarles, porque son tan pocos…

– El cuarto, para las violaciones a las normas de tránsito. Ah, eso si. Son unos guachos. Todos manejan mal, doblan sin hacer señales, te tiran el auto encima. Ellos manejan realmente mal.

La lista es larga y distinguida: siguen los que fuman en lugares prohibidos -esos son los peores-, los que se hacen los dormidos para no ceder el asiento -no tuvieron madre, che-, las demoras en el transporte público, los peatones imprudentes, la impuntualidad, los autos estacionados en doble fila y los que hablan a los gritos por celular, ventilando en el colectivo o en el restaurante los detalles de su conversación. Toda esa basura de conducta. Que porquería.

Por supuesto, internet no escapa a las actitudes molestas. Los internautas opinaron: el 77% detesta los avisos que se le abren en la pantalla (pop-ups) y a siete de cada diez los pone de pésimo humor el correo no deseado. La verdad es que admiro al 23% restante, cómo siendo tan pocos hacen tanto despelote.

Dice al respecto una especialista de la Asociación Argentina para el Estudio y la Prevención del Estrés: «Creo que es un buen síntoma que las cosas que más nos enojan tengan que ver con la transgresión. Implica que la gente está tratando de soltar el estereotipo clásico del argentino avivado, aprovechador. Es un buen signo».

Cuando termine de reirme sigo.

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El castigo de ser ex-cliente de Movicom

Estoy bastante molesto con la nota de Clarín Económico del domingo último, a dos de los responsables de la firma Movistar. Bueno, no estoy molesto con Clarin -valga la aclaración-, sino con varias de las respuestas con las que estos caballeros explicaron algunos detalles de la fusión.

Hemos publicado parte de la nota en nuestro sitio, en la sección «Guía de navegantes», como para que se entienda lo que estamos diciendo.

Los ex-clientes de Movicom, actuales clientes de Movistar, hemos sufrido un notable deterioro en el servicio.

Los más inquietos se preguntarán por qué no cambiamos de empresa: en mi caso particular tengo bastante papelería hecha con el número telefónico actual (tarjetas, boletas, etc.) además de gran cantidad de contactos con ese número, razón por la cual estoy evaluando los costos de una decisión así; pero si debería cambiar, ¿no es cierto?

El hecho es que contraté el servicio con Movicom a mediados del 2000; no había tenido mayores inconvenientes, a excepción de algunas peleítas que uno suele tener con estos prestadores, pero el servicio siempre fué adecuado, al punto que tengo dos equipos (uno está en casa), porque el servicio era bueno y conveniente.

Cuando se produce la fusión comienzan los problemas. La primera semana fue casi imposible usar el celular. Hechos los correspondientes reclamos, me explicaron que se debía a los cambios y me pidieron que tuviera paciencia.

Hoy, después de varios meses (Movicom arrancó la primera semana de abril) sigo teniendo problemas. Con respecto a las llamadas, el servicio es pobre, suelo tener un eco en la conversación, etc. etc.

Como si fuera poco, el servicio de Internet que contraté con Movicom -aclaremos: con el mismo equipo que tengo actualmente-, funciona mal. No puedo navegar ni puedo revisar mi correo, entre otras cosas que sí podía hacer antes de la fusión.

En uno de los tantos reclamos que hice, el operador del *611 me dijo que «el sistema está saturado; hay más clientes de lo que puede soportar». Tal vez no sea esta la opinión más autorizada de la empresa, pero muestra el clima interno de desconfianza e inconformidad de los clientes que seguramente deben palpar estos trabajadores a diario.

No sé que pasa con los clientes nuevos. Probablemente estén conformes. Pero me molesta profundamente que además de tener que soportar que arbitrariamente me cambien de empresa para darme un peor servicio, además tenga que ser yo mismo quien se haga cargo de los costos si quiero cambiar, cuando no soy responsable del problema.

La pregunta del millón es: ¿donde estaban los organismos de contralor al momento de una fusión que traería tantos inconvenientes a una de las partes?

Las respuestas seguramente serán muchas y variadas. Pero eso es otra historia. La historia del ‘Yo, argentino’.

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Más sobre internet en la escuela

Muy interesante la nota publicada en Educ.ar sobre algunos aspectos negativos implicados en la prevención de los «riesgos de internet».

Personalmente adhiero a todos los conceptos vertidos allì, aunque no coincida con eso de «matar al mensajero», culpando al redactor del periódico por su nota, imbuída del error general que sobrevuela la cuestión internet. Si los expertos no alzan la voz y no participan de la discusión, alguien va a tomar su lugar. Hace falta hacer docencia. Mucha.

Sin embargo, y a pesar del caracter meramente comercial que se le da a las campañas de las empresas, también adhiero a ellas, no por ser yo ignorante del negocio fenomenal que representan los softwares de seguridad, sino porque también sirven para alertar sobre los riesgos ciertos.

Lo importante es que toda la discusión no empañe la revolución fenomenal que representa internet para la comunicación entre las personas. Estas mismas líneas, ¿serían posibles sin internet? No creo. En todo caso, estarían restringidas a un grupo limitado de lectores cercanos. En cambio ahora están publicadas a la vista de todo el mundo, y sin restricciones ni censura. Lo que escriba estará condicionado sólo por mi capacidad de expresar el mensaje.

¿Qué otro medio permite esto? Ninguno. No al menos con este alcance. Esto es parte de la naturaleza misma del medio. Sin restricciones, sin controles y sin dueños.

Ahora bien, el control de lo que se ve y se lee por internet se trasfiere de este modo al lector/observador. Qué ver, qué leer, qué escuchar, es prerrogativa y privilegio del receptor. En el mejor de los casos, tanto el emisor/generador de contenidos como el receptor deber ser educados para el intercambio, la lectura, la crítica, la ponderación, el análisis, el desenmascaramiento llegado el caso.

Que oportunidad se presenta ante el educador, de preparar individuos capaces de comunicarse, de emitir y recibir críticamente información para su provecho y el de los demás.

Las conductas extraviadas que se observan en internet son nada más que el reflejo de las diferentes conductas de los seres humanos. Decíamos alguna vez que el que delinque usando internet es un delincuente, esto es independiente del medio que use.

Protejamos a nuestros chicos enseñándoles lo bueno, y no sólo hablando de todo lo malo. En el aula hay mucho para proponer, desafiar, aprovechar creativamente. Si requerirá en todo caso una disposición al trabajo creativo que permita la aplicación de las buenas ideas que surgen del aprendizaje eficaz.

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