Saltar al contenido

Ciudadanía digital, privacidad y seguridad

Campaña “Reinventando el olvido en internet”

La radio hoy: IA, nuevos medios y otras encrucijadas

(Artículo publicado originalmente en la revista «Radio La Hormiga – 15 años»)

La radio ha atravesado desafíos a lo largo de su rica historia, originados en las novedades que surgían en materia de medios. De todos ellos logró salir airosa, sosteniéndose como un medio de comunicación único por sus características.

Hoy se repite aquella encrucijada por partida doble: la inteligencia artificial (IA) y el streaming (transmisión de contenidos a través de internet) se erigen como los nuevos retos. La IA, porque la desafía desde la innegable incomprensión de sus alcances y riesgos y el streaming, por la vaguedad de su definición.

Pero vayamos por partes. Si bien el término “inteligencia artificial” se utilizó por primera vez en 1956, tomó estado público en noviembre 2022 al conocerse ChatGPT, aplicación de IA desarrollada por OpenAI. Dada su propia naturaleza, su uso está impactando diversos sectores, y la radio no es inmune.

Sin embargo, hay un debate que apenas asoma en la conversación y es el que se relaciona con los conflictos y riesgos de su uso. A modo de ejemplo, por cada pieza de radio, spot o tema musical creados con IA hay un locutor, editor, músico, etc., afectado en su labor. Es más económico, pero sólo en términos relativos: un trabajador sin empleo o el uso sin control de los recursos naturales como el agua para su sostenimiento, son algunos de los altos precios a pagar. Y hay riesgos: discriminación, utilización de datos biométricos sin consentimiento, etcétera.

Un aspecto que debemos destacar es que el desarrollo actual de la IA está en manos de empresas privadas que no están reguladas y por lo tanto se manejan con la voracidad y la indolencia que caracteriza a la dinámica del mercado. La necesidad de políticas públicas que promuevan un uso adecuado de estas tecnologías es urgente.

En cuanto a las particularidades del streaming, no puede definirse como televisión porque no tiene su dinámica, y tampoco como radio porque contiene imagen. ¿Terminará constituyéndose en un medio nuevo cuando termine de definir su verdadera identidad?

Y hay conflictos que le son propios: a modo de ejemplo, mientras China prohíbe a los creadores de contenido hablar sobre temas sensibles sin certificación profesional, en Occidente tal medida aparece como imposible. Nuevamente, aquí manda el mercado.

La radio hoy se encuentra, entusiásticamente en algunos casos y a regañadientes en otros, frente al desafío de adaptarse a los nuevos modelos comunicacionales sin perder su esencia. Pero antes necesita animarse a un debate, hacia el interior y también hacia sus audiencias, que le permita definir los cuándo, los cómo y fundamentalmente, los por qué de tales cambios, evitando así que sea el mercado tecnológico y las modas quienes decidan su destino.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Una enfermedad que solo existe para la IA

Una investigadora médica de la Universidad de Gotemburgo en Suecia, Almira Osmanovic Thunström, «inventó» una enfermedad de los ojos. La llamó «bixonimania». Claro, ella la inventó: tal enfermedad no existe.

La investigadora eligió ese nombre a propósito porque es absurdo: el sufijo «manía» es un término psiquiátrico que jamás sería usado para una afección ocular.

Para reforzar la «seriedad» del asunto, subió dos estudios falsos a internet. Y para continuar con el absurdo, llamó al fondo de financiamiento «Fundación Bob Patiño»  (popular personaje para los seguidores de la serie The Simpsons), aclarando además que «este paper entero es inventado». Las pistas estaban ahí para cualquiera que leyera.

El caso es que, como es obvio, esta enfermedad no aparece en ningún libro de medicina, pero las IA empezaron a tratarla como una enfermedad real. Para agravar aún más el asunto, no cayeron solo las máquinas: científicos humanos citaron la bixonimania en un paper con revisión de pares que tardó más de un año en retractarse.

No es novedad que ciertas ideas tomadas como «verdades reveladas» de la ciencia médica son finalmente negadas o corregidas a partir del estudio serio y la investigacion. Desde la certeza de antaño de que las sangrías curaban la mayoría de las enfermedades hasta el descubrimiento bien entrado el SXX de que, en contra de lo que se pensaba, el cerebro adulto sí genera nuevas neuronas, todo un abanico de falsas convicciones han sido confrontadas y desterradas.

Si algo tiene cara de ciencia, los humanos suponemos que debe ser verdad. Y luego citamos sin leer y repetimos sin chequear. Muy humano, sí. Y la IA repite el mismo patrón.

¿La IA podrá algún día pensar como un humano? No lo sabemos. Pero por el momento se presenta un gran problema con esta tecnologia: La IA no sabe decir «no sé». Y mucho menos puede hacer uso del tan humano sentido común.


Fuente: Nature. com

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

El uso de tecnología no exime de responsabilidad intelectual

En estos días alcancanzó notoriedad en las redes el caso de la publicación de un libro en formato papel sobre Derecho, escrito por profesionales del area, que incluye párrafos en los que se evidencia el uso de inteligencia artificial en la elaboración del texto.  Frases como «Si quieres te lo separo en párrafos…» o «Te gustaría profundizar en…», típicos en el uso de IA para la elaboración de textos, quedaron impresos en el papel y detonaron las redes con comentarios de lo más variados, algunos acusando y otros justificando a los autores una vez hecho público el caso.

El uso de distintas fuentes no es extraño, claro, en un trabajo de investigación. Para estos jóvenes abogados autores del texto, a la multitud de libros, artículos y otras medios de referencia existentes y a la mano, se les suma la que se ha convertido en la herramienta de consulta por excelencia en este primer cuarto de siglo, la Inteligencia Artificial. 

Pero intuímos que el problema de base no es haber dejado esos párrafos allí, sino la falla de varios de los actores que tomaron parte de la publicación. Es decir, la responsabilidad intelectual -o la falta de ella- más allá de la herramienta elegida para la tarea.

Primeramente, la lectura y relectura por parte de los autores mismos. Luego, el pase de manos a la Editorial, con sus editores y correctores. Sigue la prueba de galera, es decir la maqueta del texto para un último contro de calidad.

Toda esa cadena falló.

Luego, el o los prologuistas: ¿escribieron sobre lo que no leyeron? ¿también pasaron por alto la referencia de la IA?

Este caso, que no es el único, es usado por algunos comentaristas y críticos, ya sea adrede o involuntariamente, para confundir más aun al observador desprevenido con opiniones que mezclan el uso lícito de una herramienta tecnológica novedosa -y sus conflictos aún irresueltos- con la necesaria responsabilidad intelectual al momento de su utilización.

Culpar a la tecnología es un error, porque la IA, como toda tecnología, necesita de la educación y el control humano.


Fuente de la imagen: CincoDías

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Podrían obligar a la IA de Google a chequear sus fuentes… como a cualquier humano

Un fallo en Munich cuestiona la protección legal tradicional de los buscadores con IA. Google apelará el fallo, que trata AI Overviews como contenido propio de la compañía.

El fallo, dictado a fines de mayo, sostiene que AI Overviews produce declaraciones “independientes, nuevas y sustantivas”, por lo que no puede ser tratado del mismo modo que un resultado tradicional de búsqueda que solo remite a contenido de terceros.

El recurso contra Google fue interpuesto por dos empresas editoriales de Munich. Según la denuncia, AI Overviews vinculó sus nombres con estafas, trampas de suscripción y prácticas comerciales dudosas. Esas afirmaciones no aparecían en las fuentes citadas por el propio resumen generado por IA. El sistema habría confundido a las demandantes con competidores que sí estaban asociados con prácticas cuestionables.

Google confirmó el 12 de junio que apelará la decisión. La empresa sostuvo que invierte en la calidad de AI Overviews y que la función está diseñada para reflejar la información existente en la web.

El tribunal rechazó esa vía, al considerar que la protección para contenido de terceros no aplica cuando el contenido fue generado por el propio sistema de Google.

La analogía usada por el tribunal se aproxima al derecho de prensa: un editor puede ser responsable por un titular o bajada difamatoria aunque el lector pueda acceder al texto completo para verificar la información. En esa lógica, la posibilidad de hacer clic en las fuentes no libera a Google de responsabilidad por afirmaciones generadas por su propia herramienta.

Si la apelación de Google fracasa y el razonamiento del tribunal se mantiene, las consecuencias operativas podrían ser considerables. Antes de generar afirmaciones sobre personas o empresas identificables, un motor de respuestas con IA tendría que verificar que esas afirmaciones estén respaldadas por las fuentes subyacentes.


Más información en DiarioTI.com

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Charla sobre seguridad y ciudanía digital en la escuela Escudero

Una muy provechosa jornada de trabajo tuvimos junto a docentes y alumnos de 7mo. grado de la Escuela Anastasio Escudero Nº 799 de nuestra ciudad de Rosario. Una audiencia muy activa y participativa nos permitió profundizar en temas relativos a la construcción de una ciudadanía digital segura.

Muy pronto repetiremos la experiencia junto a las familias. Muchas gracias a comunidad de la Escuela por el cálido recibimiento. ¡Nos encontramos en breve!

Con esta charla recomenzamos el ciclo «Internet no olvida» dirigido a las comunidades educativas.


Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo