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Demasiado 'Starter'

He visto varias discusiones en donde se defenestra al Windows XP Starter Edition, y la verdad es que recién el fin de semana pude verlo ‘en acción’ en una PC nueva de un cliente.

Y si, es cierto, es muy pobre. Por un lado, podría reconocerse el esfuerzo de Microsoft por condensar algunas buenas herramientas en ese producto, como las opciones de seguridad que fueran añadidas en SP2.

Pero esta cuestión de las limitaciones y restricciones puede llegar a ser muy molesto. Además, justamente las limitaciones tienen que ver, entre otras cosas, con las ventanas. ¿No fue siempre el ‘caballito de batalla’, desde tiempos inmemoriales, la cuestión de las multiples ventanas?

Pero bueno… hay una pobreza de ideas alarmante en esta cuestión.

Tom Peters estuvo hablando en estos días de que el foco en el diseño es fundamental para la supervivencia de las empresas en la nueva economía. Es decir, la clave de estos tiempos está en el diseño. Y cita a empresas como Apple y BMW, que en esas cuestiones son imbatibles. ¿Quién podría negar que Apple es ‘solo’ un par de ideas geniales? ¡Pero que ideas!

¿Para cuando una idea que piense en el usuario y no sólo en el negocio, Mr. Gates?

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Bienvenida, Inteligencia

Quienes recorran nuestro sitio «Tecnología para todos» y este blog seguramente notarán, como ya lo han hecho nuestros allegados y colegas, que somos ‘victimas’ de una ‘enfermedad’ que nos aqueja y que nos ‘obliga’, a modo de antídoto, a leer a la Sra. Beatriz Sarlo.

Esa enfermedad, que podría recibir varios nombres, surge de la grave anemia de ideas inteligentes que nos rodea a quienes nos movemos en ámbitos de la tecnología en general, y las TIC en particular.

Si, claro, está lleno de ‘opinólogos’, de gurúes y especialistas, pero convengamos que es muy raro escucharlos decir algo inteligente, ocupados como están en ser los nuevos ‘negropontes’ que acierten en el pronóstico de como será el mundo tecnológico de aquí a diez, cien o mil años.

Ante tan apocalíptico panorama, el remedio: leerla a la Sra. Sarlo. Bueno, no es el único remedio. Hay otros pensadores que con similar sensibilidad y claridad de ideas (como por ejemplo, Luis Doval) aportan algo de luz a semejante oscuridad tecnológico-intelectual , pero acabo de leer algo que escribió la mencionada que es destacable.

En su columna de hoy en la revista Viva, la escritora y ensayista plantea que la idea de ‘alfabetización digital’ tiene mucho de engañoso porque nadie se alfabetiza dos veces, ‘precisamente por el carácter de límite entre un antes y un después que tiene el aprendizaje de las letras’. ¿Por qué? Porque aprender a leer traza un umbral, porque no se adquiere solamente una capacidad de descifrar signos, sino una máquina con la que se fabrica cualquier cosa. ‘Se trata, por lo tanto, de algo que no puede ser comparado con nada’.

Se debe reconocer, ya en esta primera aproximación a la idea motora del artículo, que no nos hemos detenido a pesar la importancia de las palabras y las ideas en este sentido. Entonces surge una lógica pregunta, que es respondida con igual coherencia:

‘¿Cuánto tiempo es necesario para aprender a manejar un procesador de textos, una hoja de datos sencilla, un cliente de correo electrónico y un buscador de contenidos en Internet? Cualquiera que haya inspeccionado las ofertas de cursos en el mercado sabe que, en el peor de los casos, sólo pocos meses. Por supuesto, no se trata de mandar a los maestros a la academia de la esquina, sino de definir bien cuál es el problema. Alguien que sepa leer y escribir sin faltas de ortografía y que haya cursado varios años de secundario dominará cualquier buscador de contenidos en dos días o en dos horas. Quiero decir que estará en condiciones de tipear algunas palabras y recorrer las páginas de resultados. Sólo es necesario que la tecnología y la conexión a Internet estén económicamente a su alcance. Logrado esto, empieza lo verdaderamente difícil.’

Hay una combinación de factores que se recortan de estos conceptos claramente: capacitación del docente, apoyo total del estado en el achicamiento de la brecha tecnológica, abaratamiento de costos, decisiones políticas tendientes a la masificación del medio.

Pero esto no es todo, porque si no consideramos el factor cultural del problema, corremos el riesgo de errar al diagnóstico y su cura:

‘Internet es un mundo sin índices ni jerarquías reconocibles a primera vista. Cuando se habla de miles de millones de páginas, la palabra páginas describe algo bastante aproximado a lo que sucede: pantallas y pantallas de información escrita, visual o sonora que sólo en algunos casos (y hay que saber cuáles son) entregan lo que prometen en términos de contenidos. Como si alguien debiera buscar las respuestas a sus interrogantes en medio de una tormenta de hojas de libros sin encuadernar y sin numerar. Lo difícil no es manejar esa tecnología sino estar intelectualmente preparado para navegar esa masa indócil de datos. Como no se trata de un videojuego, más que tipear rápido es necesario pensar bien y haber acumulado antes la mayor cantidad de informaciones: cuanto más se sabe, cuantos más libros se han leído, mejores hojas se pescan en el torbellino de la red, donde las buenas soluciones las encuentran quienes también son capaces de encontrar las buenas soluciones en los libros impresos.’

Va de nuevo: ‘…es necesario pensar bien y haber acumulado antes la mayor cantidad de informaciones’

Sra. Sarlo, humildememte le decimos: los docentes de tecnología la necesitamos en ciertos portales educativos; la necesitamos en el Ministerio de Educación; la necesitamos hablando, pensando, opinando, proponiendo, porque hasta ahora han tenido la ‘manija’ los opinólogos de turno, los gurúes de la tecnología de la brecha, y nadie lo ha dicho tan claro como usted.

Indudablemente estamos errando en las premisas elementales, por eso todo análisis cae en saco roto.

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El mundial y la escuela

Hay algo notable en la discusión por el próximo mundial de fútbol, si dejamos o no ver a los chicos los partidos en la escuela. Lo notable es que sigamos discutiendo el uso de las nuevas tecnologías en el aula, cuando no podemos meter ni a la fuerza una tecnología de tremenda antigüedad y de tan grande inserción social.

Entre la prohibición, que demuestra que aun los más ilustrados han aprendido poco del pasado reciente, y la excusa -inexcusable- de meter contenidos a la fuerza, hay un vacío enorme que ningún puente pedagógico ha podido salvar.

Leía el análisis que hace el periodista Orlando Barone sobre el conflicto, en un artículo titulado «El totalitarísmo del fútbol y las escuelas», y puede decirse que está claro cual es el eje de la cuestión. Dice, entre otras cosas:

«(…) Aquellas opuestas posiciones educativas no marcan sino distintas formas de enfrentar o de defenderse de la fuerza imparable de la marea futbolística. Y optar por uno u otro recurso no cambiará el objetivo estudiantil que –con o sin permiso institucional- tendrá como destino colectivo las vicisitudes de los partidos y de los resultados.

Poco importará a los alumnos tratar de entender la historia de Croacia, la etnia de un país africano, el arte milenario de un país asiático o la trama histórica y política de Alemania. No es necesario que el sistema educativo se autojustifique tratando de emprender una aventura vana. Ellos estarán pendientes de los goles, del triunfo o la derrota del seleccionado, y no de recibir clases alusivas bienintencionadas y poco realistas.

(…) En un caso -dejar que se mire el mundial por televisión en las aulas- se trata de una forma flexible y progresista; en el otro, se trata de mantener, sin concesiones, la tradición y la razón de ser de la enseñanza. (…) Lo que los educadores deben sopesar es que si la selección fuera eliminada prontamente, la triste carga sicológica de los alumnos no variará y será igual en cualquiera de ambas opciones. Tendrán que asumir el correspondiente duelo de una sociedad futbolera. Y no importa si vieron o no televisión en la escuela. Pero si Argentina ganara el campeonato del mundo ya no importarán ni la educación ni la escuela ni la Universidad, ni el parlamento ni el Gobierno ni nada: la Argentina estará cerrada una semana. Y el ministro Filmus y Jaim Echeverry también se habrán convertido en masa.

Brillante. Muy claro.

La discusión pasa por otro lado.

Ese vacío enorme del que hablábamos al principio tiene que ver con que la pedagogía de la excusa está impidiendo que alcancemos un acuerdo, una estrategia común, de la que la tecnología sea un aporte, un soporte para proyectos que interesen y formen a todos.

Hay cuestiones que la escuela no puede -y a veces no sé si quiere- manejar, porque la resistencia a las nuevas tecnologías fue históricamente casi un paradigma. ¿Cuanto tiempo tardó en aceptar el boligrafo? ¿Cuanto se está tardando en construir espacios que acomoden a todos, aun a los de diferentes capacidades? ¿Cuanto tiempo se va a tomar discutiendo sobre los celulares? ¿Cuando va a terminar de incorporar una tecnología como la de la televisión, próxima a cumplir 56 años?

Un proyecto que es un intento

Una esperanzadora aproximación -a nuestro humildísimo criterio- parece ser el proyecto de Mendoza, una de las seis provincias del país en las que el Mundial de Fútbol será incluido como un tema de análisis en la escuela, a modo de contenido transversal a los programas de todas las materias de tercer ciclo de EGB. Para ello, preveen utilizar el libro «La escuela, los medios y el Mundial de Fútbol Alemania 2006», auspiciado por la Embajada de Alemania en Argentina, y que contiene 70 actividades que fueron elaboradas por los coordinadores del programa Escuela y Medios de las distintas provincias.

Ariel Barrios, titular de ese programa de la Dirección General de Escuelas de Mendoza, destacó que “el objetivo es que los alumnos conozcan, relacionen e interpreten el rol de los medios -el énfasis es mio-. Eso permitirá vincular los contenidos curriculares de la escuela a la realidad cotidiana y a los eventos sociales, deportivos, artísticos, políticos, económicos que vive toda la sociedad.» Y agregó que cada establecimiento tendrá libertad para utilizarlo antes o después de un partido.

Al menos es un esfuerzo de darle un sentido desde lo institucional.

Pero el problema central no es el televisor o la tecnología en general. El problema es que llamamos a las cosas por otro nombre que el que tienen. Los progresistas no quieren parecer conservadores hablando de orden y disciplina; los conservadores no quieren -¡Dios nos libre!- parecer progresistas hablando de albedrío. En el medio, los chicos haciendo lo que quieren, porque el sistema no los contiene; porque los adultos, sus modelos, están discutiendo en los bordes del problema.

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Caloi

Que Caloi es un gran dibujante y humorista -y un importante difusor del arte en que se destaca- no es una novedad. Pero suele asombrarnos, aun a quienes somos sus fanas, con cosas como las que publicó hoy en la revista Viva:

La imágen es de una mujer anunciando a los allegados de su esposo agonizante: «Dice que no quiere conversar con un cura ni con un filósofo en sus últimos instantes. Prefiere que le traiga a un poeta».

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¿Por qué será que no le gusta a Gates?

Bill Gates se expresó en forma negativa acerca del proyecto OLPC y las notebooks de u$s 100.- del MIT. Algunos diarios llegaron a referirse a dichos comentarios como «burlones».

Sin entrar en juicios de valores acerca de la campaña o las cualidades del producto que promueve, he aquí dos de las razones por las que intuyo el porqué de los comentarios de Mr. Gates:

Sensación mía 1: El fundador de Google, Larry Page, anunció este año que su compañía respaldaba el proyecto del MIT. ¿Será que no pueden apoyar los dos las mismas campañas por una cuestión de competencia? En todo caso, bravo por Larry.

Sensación mía 2: Dijo Negroponte: «El software (Windows) ocupa demasiado y no es fiable, así que comenzamos con Linux». ¿Será que Gates se enteró por este comentario que hay gente que prefiere Linux a Windows? Si es así, no se desquite con Negroponte, Sr. Gates. Hay bastante más gente con la misma opinión.

«Por interés baila el mono», decía la abuela… ¿Y la cuestión solidaria del proyecto?

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XP en Mac… ¿un mal chiste?

No me imagino por qué otra razón, además de los 13.000 dólares, se podría desear hacer correr XP en una Mac. Si, si, ya sé que el desafío era… bla, bla. Pero ¿por qué alguien querría sacrificar una Mac torturándola bajo XP? ¿por el WM 10? ¿por el Messenger? El buscaminas… ¿todavía está? ¿por (…y Dios nos libre) Word o Power Point?

Y cuidado si van a probarlo: en Engadget se comenta una advertencia muy jugosa bajo el título «¿XP derretirá tu Mac?»:

«Ahora que se conoció la solución de narf y blanka para arrancar XP sobre IntelMacs y la gente la usará para hacer correr XP sobre sus Macs, aparecieron algunos bugs. Esto no es sorprendente, ya que esperamos ver parches próximamente (aunque no esperamos que Colin comience a entregar el dinero en efectivo para cada corrección de errores).

Uno de los bugs que, se rumorea, tiene esta solución, debería darte la pausa necesaria antes de decidir usarlo como algo más que una prueba: según se dice en un post en MacRumors, la instalación de XP actual no incluye un driver de ventilador, lo cual significa que el ventilador de tu Mac no va a funcionar. Esto no será un gran problema si usas tu iMac durante períodos limitados en un espacio bien ventilado, pero si piensas hacer correr XP sobre un MacBookPro, vas a encontrar que las cosas se ponen bien calientes. No estamos desmereciendo a narf y a blanka aquí; ellos ganaron la competencia y merecen sus 13,000 dólares. Pero tal vez quieras ser un poco cuidadoso antes de probar la solución en casa.»

Si Windows no funciona bien en una PC, ¿por qué debería funcionar en una Mac?

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¿No a las papeleras, o no a la contaminación?

En su columna política del diario Clarín del domingo anterior, Eduardo van der Kooy plantea un concepto que traté de resumir en la pregunta del título.

Textualmente, Van der Kooy dice: «Hay asambleístas de Gualeguaychú que no se conformarán sólo con ofertas y persuasiones. Son los que luchan contra la instalación de las plantas y no para evitar la contaminación. Aunque depongan la medida, permanecerán al acecho. El Presidente espiará lo que ocurra en silencio. Pero si el desbloqueo no se produce su acuerdo con Tabaré caerá.»

De este análisis es que surge aquella pregunta, porque hay diferencias fundamentales entre los dos conceptos y las acciones y decisiones que conllevan. El «no a las papeleras» conlleva el riesgo de caer en el simplismo: si no se instalan se acabó el problema. Y otro riesgo: que se piense que en cualquier otro lugar menos cerca de uno las papeleras están bien.

Esta postura no resiste un análisis serio. El enorme consumo de papel, y fundamentalmente la falta de un recurso sustituto, impiden pensar por el momento en el cierre de las plantas de fabricación de ese producto, como cae de maduro. No se pensó en su momento, y ahora se piensa poco, en el deterioro subyacente en la producción de papel.

Pensar que en cualquier lado las plantas están bien menos cerca nuestro, es una actitud tan egoísta, desconsiderada e irresponsable que no admite ninguna consideración.

En cambio, si el NO fuera a la contaminación, esta premisa se constituye por si misma en un fundamento de considerable solidez para la solución de este conflicto.

No importa donde pretendan instalarlas: si contaminan no se instalan. Y punto. Pero esto abre un abanico de posibilidades, de nuevas tecnologías y de respuestas sustentables en el tiempo. Abre el juego a nuevas investigaciones, a nuevos métodos y a una nueva conciencia de pertenencia y cuidado hacia lo que nos rodea.

No es una simple cuestión semántica, sino toda una declaración de principios y convicciones. O se está a favor de soluciones mediocres que trasladan el problema a las próximas generaciones, o se apela a criterios serios y responsables que generen alternativas de largo plazo.

Me viene a la memoria cuando el gobierno de la ciudad de Bs. As. hace varios años legisló a favor de la disminución del uso de gasoil y nafta en el trasporte pùblico, a fin de disminuir los índices de contaminación. Esto sin lugar a dudas hubiera sido todo un avance, de no ser por el hecho de que solo consideraron como alternativa el uso del GNC, en vez de abrir el juego a la gran variedad de investigaciones de combustibles alternativos que hay en el país. Todo lo que se logró fue opacado por la sensación de que se estaba favoreciendo a los lobbies, y allí quedó.

Esperemos que las decisiones al respecto de las papeleras sean más abiertas, y que puedan dar a luz toda una nueva gama de respuestas a este problema real.

El ‘papel’ de Greenpeace

Greenpeace reclama a los gobiernos de Argentina y Uruguay la elaboración de un «Plan de Producción Limpia para el Sector Papel» que involucre la eliminación del cloro en el proceso de blanqueo en el papel; extender el proceso de cocción y realizar el proceso de delignificación con oxígeno; eliminar totalmente los efluentes de las plantas de pasta y papel; aumentar el porcentaje de papel que es reciclado y el contenido de papel reciclado post-consumo en los papeles a la venta; establecer líneas de crédito blandas para la eliminación de los efluentes de las industrias del sector; la promoción y crecimiento de las empresas de reciclado y exigir la explotación sostenible de los recursos forestales.

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Simpsons de carne y hueso

Recorriendo el muy interesante blog Mira! de Julián Gallo, encontré varias perlitas, entre ellas un sesudo análisis de porqué nunca van a funcionar las «Claves del día» del nuevo diseño de Clarin.com. Vale la pena leerlo.

Pero también encontré allí un video publicado originalmente en You Tube, muy particular, de los Simpsons… que vale la pena ver, por original y divertido.

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Últimos descubrimientos científicos, o algo así

* La Fiscalía de Seúl procesará al surcoreano Hwang Woo-Suk por la falsificación científica de sus trabajos sobre células madre.

Hay rumores de que, desde prisión, el «científico» publicaría sus próximos trabajos en la revista «Mad». En «Science» ya prendieron velas a un santo.

* En Turquía se descubrió una familia con cinco hijos que caminan con los pies y las manos. Según los científicos, ellos pueden ofrecer información valiosa sobre la evolución humana.

Los científicos señalan que uno de los jóvenes ha desarrollado callos en las manos, lo cual no sería ninguna novedad en un adolescente.

* Biólogos marinos han descubierto un crustáceo en el Pacífico Sur que se parece a una langosta y que está recubierta de lo que parece un pelaje sedoso.

Los investigadores se preguntan si no será otro efecto de las papeleras.

* Científicos noruegos concluyeron que las langostas «no sienten dolor» cuando se les coloca vivas en agua hirviendo para ser cocinadas. El asunto constituye un dilema ético y divide a un sector de la comunidad científica y activistas de los derechos de los animales.

La investigación continuaría con cierto Jefe de Gobierno al que también echaron al agua hirviendo en la ciudad de Buenos Aires.

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Trabajo

Hay gente que realmente tiene un buen humor fantástico.

Hacé lo siguiente:

1- Abrí http://www.google.com.
2- Escribí: «Encontrar un trabajo digno».
3- No pulses Enter, sino sobre «Voy a tener suerte».
4- Leé con atención el resultado.

Un aplauso, muchachos!!!

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Un sitio en minutos

Google lanzó «Page Creator», una sencilla herramienta en su versión beta para el desarrollo de un sitio web. Es muy fácil de usar, y además gratuita. El único requisito para poder usarlo es tener una dirección de GMail, el servicio de e-mail de Google. El usuario tiene 100MB a su disposición.

El Google Page Creator se encuentra en www.pages.google.com. No hace falta saber programación para usarlo: el sistema ofrece una plantilla muy fácil de usar, y en unos pocos clics el sitio ya está online, con una dirección con el formato http://nombredeusuario.googlepages.com.

Como suele suceder, este nuevo producto de esa fabrica de ideas que suele ser Google, ya sumó adherentes y detractores. Para algunos su extrema sencillez es su principal ventaja, aunque para otros es un producto de escasa calidad.

Si bien se puede afirmar que las platillas que ofrece son bastante pobres, hay que reconocer que para quien quiera publicar un sitio sencillo sin saber nada de programación, es la herramienta ideal.

Sin embargo, tal como suele suceder con cualquier herrramienta informática, no se puede usar sin conocimientos elementales y, en este caso, una cuota de buen gusto.

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Funda-mental-ismos

Caso 1: Hay blogs que te explican como debe ser tu blog personal y como tenés que «comportarte» como blogger.

Como si la misma esencia del blog no fuera que hago lo que quiero en mi blog, porque es personal. Si te gusta lo leés, si te gusta participás, si no te gusta me puteás o te vas… ¡hacé lo que quieras!

Pero lo mejor sería que viendo que yo lo hice vos también cuelgues tu propio blog. Ponele tu foto si querés. Ponele tu perfil si querés. Y si no querés, está bien igual. Así es el blog.

Querés escribir sobre un tema en particular, está bien. Querés escribir de acuerdo a como te levantás, también está bien.

Ah, por supuesto te puedo ayudar a armar el tuyo, pero vos decís. Y si lo decís en forma inteligente y con onda, mejor. Pero no hay forma de regular o «decretar» sobre esto. No hay marketing, no hay academia, no hay imposiciones. Así es el blog. Sos vos y tu lector. Y si nadie te lee, igual decilo así queda.

Y no digo más porque sino parece que estoy «dogmatizando» o «bloggerizando» (perdón por la aberración idiomática).

Caso 2: Hay gente muy ecológica… que advierte que el mundo se cae a pedazos porque recibió un mail sobre las papeleras. Y está bien. Algún día había que darse cuenta.

Pero también se «fundamentaliza», desde políticos «ecologizados» (sigo con los neologismos caseros…) de golpe hasta los opinólogos de turno. ¿De que se trata, que me opongo?

Si, ya sé que todo suma, pero alguna vez hasta se organizaron mundiales que ocultaron la tortura o distrajeron de una guerra… y ahora hay un mundial pronto.

¿Seguiremos hablando del tema en junio, o recordaremos todo junto la próxima vez que nos quieran poner la basura del primer mundo en el patio de atrás?

Todo esto se puede discutir. Esta bien discutirlo. No está mal no estar de acuerdo. Mientras estemos «desfundamentalizados» y seamos coherentes.

Que bueno es el equilibrio, y que difícil. Pero hagamos la prueba.

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Un argumento irrefutable.

Este es uno de los panfletos que se distribuyen durante los cortes de ruta contra la instalación de las papeleras.

Para hacer oidos sordos a un argumento como este, ¿cuan contaminadas se deberán tener las entrañas?

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No cometamos los mismos errores

Y cuando vinieron por mi,
ya no quedaba nadie que alzara la voz
para defenderme.

La cuestión de las papeleras sobre el río Uruguay es una oportunidad única.

Los medios importantes sólo hacen crónicas del conflicto sin tomar partido. Los políticos toman posiciones ambiguas y contradictorias sospechosamente tibias. En el congreso parece que se discute en un clima de cosa cocinada -al menos es la impresión que tiene el observador externo.

La cuestión de las papeleras debe ser nuestra oportunidad.

Hemos recibido de las generaciones pasadas un país devastado por las malas políticas, la entrega espúria, el desprecio por el medio ambiente; en fin: un país al que no le importaron, salvo honrosas excepciones, las generaciones por venir.

La cuestión de las papeleras no puede dejar de ser nuestra oportunidad.

Oportunidad de reclamar un alto en el desmanejo de los recursos en aras del enriquecimiento de unos pocos. De impedir con medidas claras y valientes que mueran niños y ancianos sólo porque alguien se hizo el distraído. De observar atentamente alrededor y reclamar que se cuide el suelo, el agua, el aire para muchas generaciones más.

La entrega, la cobardía, el desinterés, la pereza mental, el abandono, la desidia, el interés sólo electoral, el mirar sin ver, el hacerse el distraído y mirar para otro lado, el esperar que otro haga lo que se debe hacer, la apatía, el desgano, la traición, la inacción son estigmas de una nación que no es, aunque debería.

La cuestión de las papeleras sobre el río Uruguay es una oportunidad única.

Oportunidad de que, de una vez por todas, todos demostremos que el futuro nos interesa.

Y un último pensamiento: si las papeleras no se instalan sobre el río Uruguay pero sí unos kilometros más arriba o más abajo sin resolver el peligro de la contaminación, igual nos vencieron, porque seguimos entregados al egoísmo y la dispersión.

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