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Fríos datos

Los países fríos aprovechan su clima para liderar los centros de datos.

El extremo suroeste de Islandia está formado por una árida península volcánica llamada Reykjanesskagi. Es el hogar de las ciudades gemelas de Keflavik y Njardvik, que suman alrededor de 19.000 habitantes, y el principal aeropuerto del país. A las afueras de los poblados hay un complejo de edificios revestidos de metal que pertenecen a la empresa de TI Advania. Cada uno tiene aproximadamente el tamaño de una piscina olímpica. Hasta 2015 solo había tres. En abril de 2018, subieron a ocho, y hoy la cifra continúa en crecimiento.

Este auge empresarial se debe, en parte, a algo que los islandeses no suelen celebrar: sus condiciones climáticas. La vida en esta isla del Atlántico Norte suele ser fría, con niebla y mucho viento, aunque las heladas fuertes no son frecuentes. La temperatura media anual en la capital, Reikiavik, es de alrededor de 5 °C, e incluso cuando empieza el calor del verano, el mercurio no suele subir más allá de los 20 °C. Islandia se ha dado cuenta de que, aunque este clima puede ser peor para tomar el sol en la playa, es muy favorable para una industria en particular: los datos.

Cada uno de los edificios de Advania en Reykjanesskagi es un gran centro de datos, hogar de miles de ordenadores. Están constantemente calculando, procesando instrucciones, transmitiendo información y minando nuevos bitcoins. Este tipo de instalaciones generan muchísimo calor y necesitan refrigeración constante, lo que generalmente requeriría un consumo energético considerable. Sin embargo, en Islandia, los centros de datos no necesitan sistemas de refrigeración de alta potencia para la moderación del calor: en su lugar, solo necesitan dejar entrar el aire fresco subártico. Este tipo de enfriamiento natural permite reducir los costes.

El resultado es que la industria de centros de datos de Islandia se ha expandido rápidamente en los últimos años, liderada por tres compañías que dominan el mercado local. Advania principalmente alquila espacio a los mineros de bitcoin. Ve Global, fundada en 2012, trabaja para satisfacer las necesidades de supercomputación de clientes como BMW, que ha utilizado la potencia de procesamiento islandesa para cálculos complejos como simulaciones de choques. La tercera compañía, Etix Everywhere Borealis, da servicio a clientes que utilizan la tecnología de cadena de bloques (blockchain), así como a clientes de supercomputación.

Rápido crecimiento.

Para medir cuán rápido ha crecido esta industria en el país se puede analizar el acelerado avances de las construcciones. Pero hay otros indicadores, como la cantidad de energía que consume el país. Los centros de datos gastan muchísima energía, y el año pasado el uso de electricidad en los grandes centros de datos de Islandia aumentó más del doble.

Este rápido crecimiento se debe a una combinación de factores, incluido el clima tan favorable, los precios competitivos de su electricidad y el acceso a fuentes de energía renovables, explica el gerente de proyectos de Invest in Iceland, Einar Hansen Tómasson, una asociación público-privada creada para promover las inversiones extranjeras en Islandia.

Y el país está tratando de preservar ese impulso. Invest in Iceland usa un eslogan promocional que sugiere que Islandia representa la «ubicación más fresca para los centros de datos». No obstante, el enfriamiento natural de los centros de datos no es un invento islandés y hay competencia en otros países nórdicos. Facebook, por ejemplo, abrió un centro de datos con refrigeración natural en el norte de Suecia en 2013. Otros gigantes tecnológicos, como Google y Apple, también han decidido construir sus propios centros de datos en otros países nórdicos. La Agencia Danesa de Energía predice que en el período de 2017 a 2030, los nuevos centros de datos representarán el 85 % del aumento del uso de electricidad en el sector empresarial de Dinamarca.

Las empresas de centros de datos de Islandia se promocionan como limpias: al fin y al cabo, prácticamente toda la electricidad del país procede de fuentes renovables como la energía geotérmica e hidroeléctrica. Pero aunque los centros de datos islandeses consigan superar todos estos obstáculos, hay otro factor que podría amenazar su éxito a largo plazo: la conectividad.

Separada de las principales economías europeas por más de 800 kilómetros de océano, Islandia solo tiene tres conexiones submarinas de datos con el resto del mundo, una cifra que podría no ser suficiente si el país aspira a convertirse en líder del mercado. Aun así, los científicos de datos y los mineros de criptomonedas siguen desesperados por tener más capacidad, así que las empresas de centros de datos islandesas están construyendo cada vez más. Este año, Etix Everywhere Borealis completó el primer gran centro de datos fuera de la región suroeste de Islandia. La compañía abrió un centro de aproximadamente más de 12 kilómetros cuadrados en la aldea de Blonduos, en la costa norte, cuya población es inferior a los 1.000 habitantes. La instalación estuvo completa menos de un año después de que empezaran las obras.


Fuente: MIT Technology Review

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