¿Cómo evitar la ruptura total entre profesores y estudiantes? La única posibilidad son los cursos a distancia, telemáticos. Yo soy contrario a esa enseñanza, pero entiendo que es la única posible ahora. Sin embargo, escucho a rectores de universidad y pensadores que dicen que el coronavirus es la oportunidad de aprender, que el e-learning es el futuro. ¡Menuda sandez! Transformar la educación de emergencia en la normalidad es muy peligroso. La verdadera enseñanza no es virtual, sino en el aula, con el profesor mirando a los ojos del estudiante. Solo la mediación física, la palabra del maestro en clase, puede cambiar la vida de los estudiantes”.
Nuccio Ordine, escritor italiano, citado por Guillermo Jaim Etcheverry, médico, científico y académico, en «Las Clases».
cultura - 10. página
«Los desafíos son enormes, todo el mundo se tuvo que adaptar»
Angela Paladino, Micaela Villalba y Matías Miguel, miembros de la revista científica Palabra clave y de la carrera de Bibliotecología de la Universidad Nacional de La Plata, entrevistaron a Alejandro Tortolini, docente e investigador especializado en cultura digital, videojuegos y educación, y autor de la frase que encabeza esta entrada.
En la entrevista, publicada bajo el título «Tecnologías, inclusión digital y alfabetización informacional en pandemia (y postpandemia), Alejandro se refiere a la actual situación de exigencias tecnológicas en plena pandemia con sus carencias, limitaciones y necesidades en un plano realista, afirmando que, «en primer lugar los más perjudicados son aquellos que no tenían las herramientas adecuadas para conectarse por internet a los recursos educativos. En segundo lugar, aquellos que no tienen conocimientos. Entonces, obviamente, quienes van a ser los peores afectados son los que no tienen herramientas y los conocimientos. Después hay todo un arco en el otro extremo que, podemos decir, son los que tienen la conexión, conocimiento y, lo que yo llamo, fluidez tecnológica».
Repleta de reflexiones y con una mirada que busca correrse del solucionismo para abordar respuestas reales a los desafíos de la hora, la entrevista completa puede leerse haciendo clic AQUÍ.
Zuboff y el capitalismo de vigilancia
El capitalismo busca hace siglos cosas que no son aún parte de la dinámica del mercado para convertirlas en mercancías. Hoy tenemos un nuevo mundo, el digital. Pequeñas compañías intentaron averiguar cómo hacer dinero en él. Hubo una burbuja por las puntocom y explotó. Las compañías estaban desesperadas y los inversores se retiraban. En esa emergencia las compañías no tenían tiempo y en Google descubrieron un bosque virgen como nuevo espacio de extracción y mercantilización: nosotros, sobre todo nuestras experiencias privadas. Han plantado sus banderas en nuestras vidas. Y han dicho que es su material bruto y gratis, sus activos privados que vender como mercancía. Así nace el capitalismo de vigilancia y explica las capitalizaciones de Google, Facebook, cada vez más de Amazon, Microsoft, Apple y miles de compañías no solo en el sector tecnológico. El CEO de Ford dice que quiere atraer financiación como la de Google y Facebook pero nadie está interesado. Así que cambiarán Ford y será un sistema operativo de transporte que extraerá datos de la gente que conduce sus coches y los agregará con lo que tienen de ellos en Ford Credit para crear grandes bases de datos y atraer inversores. Es el dividendo de la vigilancia. (…) Con el 11-S se dejó de discutir en el Congreso sobre protección de derechos de privacidad. A esas compañías ya conocidas por su asalto a la privacidad se las dejó que se desarrollaran de manera que invadieran nuestra privacidad porque las agencias de inteligencia en EE.UU. y Europa, que no pueden recolectar esos datos, los obtendrían de ellas. Así, el capitalismo de la vigilancia ha tenido 20 años para desarrollarse sin ninguna ley que lo impida y se ha hecho tan peligroso para la gente, la sociedad y la democracia.
Shoshana Zuboff, catedrática emérita de la Harvard Business School, quién acaba de publicar ‘La era del capitalismo de la vigilancia’, en La Vanguardia
Objetivo: enojarnos entre nosotros
Al investigar las redes sociales (…) tenía 50000 usuarios de Twitter que elegí al azar (…) Unos cien eran bots [programas de computadora en línea que se ven y suenan como personas reales] rusos operados por la misma persona. [Los bots] siguen a personas reales y se siguen entre si. Hallamos unos ciento cincuenta mil bots en esta red [Twitter] (…) Nunca pensé que encontraría esto (…) Tuiteaban oraciones de novelas o manuales técnicos. Sus fotos de perfil eran fotos de archivo, de vez en cuando ponían emojis, se ponían «Me gusta» unos a otros, se seguían entre sí y se retuiteaban entre ellos. ¿Para qué lo hacían? No lo sabemos. A veces la gente arma enormes redes de bots solo por tenerlas para poder usarlas en el futuro. Se ven legítimas, y cuando quieren enviar spam o influenciar las elecciones, ya tienen cientos de miles de bots. Parte de su objetivo en las elecciones [en EE.UU.] y en el Brexit no ha sido necesariamente apoyar a uno u otro lado, sino enojarnos entre nosotros. Y eso es justo lo que hacen. Con un poco de habilidad técnica y mucha creatividad puedes tener un gran impacto.
Jennifer Golbeck, profesora de Estudios en Informática, Universidad de Maryland, en la serie documental «Conexiones», T01E04 (disponible en Netflix)
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