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Ciencia - 22. página

¿Quién gana y quién pierde con la automatización?

Semanas atrás nos referíamos en este espacio al proyecto presentado en la Comisión Europea proponiendo las seis leyes de la robótica, una especie de remedo de las 3 leyes de Asimov que revela hasta que punto el tema dejó de ser producto de la ciencia ficción desde hace mucho tiempo, para convertirse en un debate de profundas implicancias y con resultado imprevisible.

Uno de los puntos más controvertidos de la propuesta europea, decíamos en aquel artículo, es que de aprobarse los robots deberán pagar impuestos como una forma de reducir el impacto social del desempleo provocado justamente por su uso.

En medio de todo este debate, no deja de sorprender que el propio Bill Gates haya propuesto algo parecido hace un par de semanas: en un articulo publicado por BBC Mundo, el multimillonario fundador de Microsoft sugirió que parte del financiamiento de las nuevas actividades realizadas por robots  -reemplazando al operador o empleado humano- podría proceder de los impuestos sobre las ganancias generadas por el ahorro en pago de mano de obra derivado de la automatización.

Las palabras de Gates despertaron curiosidad e interés, no sólo por ser él mismo parte fundante de la industria que habilitó un avance sin precedentes en el área, sino además por su mirada del otro lado del mostrador: algunos economistas afirman que la automatización barata ya desvió los ingresos de los trabajadores hacia los propietarios de las empresas. 

La discusión sobre la diferencia entre la máquina que complementa al hombre y la que lo reemplaza marcó el origen mismo de la Revolución Industrial con el movimiento ludita, una breve pero violenta revolución encabezada por artesanos ingleses en el siglo XIX que protestaban contra las nuevas máquinas -el telar industrial y la máquina de hilar. Ellos se sabían amenazados por esas tecnologías que reemplazaban a los artesanos con trabajadores menos calificados y de salarios más bajos, dejándolos sin trabajo.

Esta discusión se continuó a través de las épocas, centralmente desde el punto de vista del trabajador. Dudas cuasi filosóficas tales como si la máquina reemplazará al hombre o qué hacer con la mano de obra desempleada por la automatización ocultaron un debate que, sospechamos, es hacia donde apuntan los economistas: cada centavo que se ahorra de pagarle al trabajador humano queda ahora en el bolsillo del empresario. Un reparto más justo se hace necesario.

Gates sugiere a los gobiernos que eleven los impuestos y reduzcan la velocidad de la automatización, de modo que pueda gestionarse el proceso desplazamiento de trabajadores en un amplio rango de empleos. El impuesto a los robots permitiría financiar, dice, el entrenamiento de las personas desplazadas por la automatización para empleos en los cuales los seres humanos son especialmente aptos, como el cuidado de los ancianos o la educación de los niños.

En respuesta a esto, algunas compañías tecnológicas sugieren que sean los consumidores y no las empresas las que paguen ese impuesto, ya que el costo de los productos fabricados por los robots es menor. Siempre y cuando, añadiríamos nosotros, los empresarios ajusten los precios a valores que realmente reflejen ese cambio tecnológico. En tiempos en que, por usar un ejemplo, el petróleo baja y el combustible sigue subiendo, se hace difícil confiar en semejante gesto de su parte.

Varios especialistas están trabajando en propuestas superadoras a la idea del impuesto, que anticipan podría perjudicar la automatización al frenar la innovación. Una de esas propuestas es que el Estado baje los impuestos a los trabajadores humanos y redistribuya mejor los ingresos de los robots.

Mientras tanto, los que pierden en este juego parecen ser siempre los mismos. Y los que ganan, también.


Fuentes: Suplemento Economía de Clarín – BBC Mundo
Imagen: Media Telecom
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Glifosato en la orina de los marplantenses

Según informa Ecoportal.net, un estudio realizado por la Asociación Civil Bios en el partido General Pueyrredón en la provincia de Buenos Aires, arrojó como resultado que tanto habitantes de zonas rurales como urbanas tenían glifosato o su metabolito en la orina.

En la ciudad de Mar del Plata, cabecera del partido, la orina del 70% de las personas sometidas al estudio contenía glifosato.

Silvana Buján, referente de Bios, lo cuenta en una gacetilla de prensa:

«Hicimos una prueba con muestras de orina de personas que viven en ámbitos urbanos y con personas que se encuentran en ámbitos rurales pensando que íbamos a encontrar diferentes resultados y no fue así, ambas poblaciones tenían glifosato o su metabolito, es decir, lo que se genera en el cuerpo cuando el glifosato se metaboliza. (…) Lo que encontramos es que la mayoría de nuestros alimentos industrializados contiene algo con soja, ya sea lecitina de soja, harina o proteína. Por otra parte el agua y los suelos, aunque no sean rociados con glifosato, lo reciben por la lluvia.”

Buján menciona también los resultados de los muestreos realizados entre octubre de 2012 y abril de 2014 en las provincias de Bs. As., Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos -dimos cuenta de ellos en su momento en este blog. El glifosato fue el herbicida más detectado con 90% de resultados positivos. 

El glifosato fue calificado como “cancerígeno” por la Organización Mundial de la Salud y pese a su impacto en el medio ambiente y en la salud humana, es el herbicida más vendido del mundo. Sus excipientes no se degradan ni desaparecen después de aplicados. “Se dice muchas veces que sin agrotóxicos no se podría sostener la producción de alimentos, y esto es falso, la mayoría de la producción de soja no es para consumo humano.» Y concluye, lapidaria: «No es increíble querer cambiar este modelo, lo increíble es aceptarlo cómo está.”


Fuentes:
– Ecoportal.net
– Bios Argentina
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El descubrimiento del sistema Trappist-1, explicado

Esta semana la NASA anunció el descubrimiento de 7 nuevos planetas del tamaño de la Tierra, que giran en torno a la estrella Trappist-1 y podrían ser habitables.

En el programa Desayunos Informales, que se emite por Teledoce de Uruguay, entrevistaron al Lic. Gonzalo Tancredi, astrónomo uruguayo licenciado en astronomía por la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República y doctorado en la materia por la Universidad de Uppsala, Suecia.

Compartimos la entrevista con nuestros lectores, en la que el Lic. Tancredi hace una bajada a tierra -valga la expresión- para que podamos comprender mejor la importancia del descubrimiento.

Fuente: Desayunos Informales
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Celulares en desuso como materia prima

Los organizadores de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 le pidieron a la población que done sus dispositivos electrónicos obsoletos. Para tal fin, en el próximo mes de abril comenzarán a colocar cajas de recolección en edificios y comercios de electrónica. Luego, con el metal recolectado de esos aparatos confeccionarán las medallas para la competencia deportiva mayor, que tendrá lugar en aquel país.

La sustentabilidad es el objetivo: deberá estar integrada en todos los aspectos de la planificación y la ejecución de los Juegos Olímpicos.

Todos los dispositivos tienen pequeñas cantidades de metales preciosos y raros. El comité espera recolectar por este método, 40 kilos de oro, 4920 kilos de plata y 2944 kilos de bronce, lo necesario para producir 5.000 medallas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Tokio 2020.

Fuente: Clarin.com – Imagen:  Greenpeace
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Documento sobre la contaminación con pesticidas en la cuenca Paraguay-Paraná

En el mes de julio pasado, como publicáramos en la oportunidad, se dio a conocer una investigación que encendió varias alarmas: la cuenca del río Paraná está altamente contaminada con herbicidas.

La investigación, realizada por los científicos argentinos M. Etchegoyen, A. Ronco, P. Almada, M. Abelando y D. Marino, del CONICET, se llevó a cabo entre los años 2011 y 2012.

El resultado fue publicado 4 años después por la revista Environmental Monitoring and Assessment, y desde el pasado día 17 de enero puede leerse en el sitio de Springer International Publishing (en inglés) haciendo clic aquí.

Resumiendo, los investigadores afirman que la utilización de plaguicidas en la región se ha incrementado un 900% en las dos últimas décadas, asociados con la introducción de los cultivos transgénicos y las técnicas de siembra directa. Se analizaron veintitrés compuestos pesticidas mediante cromatografía de gases. Los resultados indican una distribución generalizada pero variable en las concentraciones detectadas en toda la cuenca.

Todas las concentraciones detectadas en el agua superan las pautas recomendadas para la protección de la biota acuática. Y la conclusión a la que arriban no deja lugar a dudas: la actividad agrícola es el origen. Los pesticidas se transportan por los afluentes hasta el curso de agua principal, alterando la calidad del ecosistema acuático.

Fuente: Occurrence and fate of pesticides in the Argentine stretch of the Paraguay-Paraná basin
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