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El celular del futuro

Ayer en «Plan a» me preguntaba Gustavo Rezzoaglio cuál es el futuro de los celulares. En enero de este año reproduje un artículo de MateriaBiz.com al respecto, que creo oportuno rescatar aquí:

El celular del futuro: TV, documento de identidad y tarjeta de crédito

El teléfono celular, tal como lo conocemos, está en vías de extinción. El aparato todo poderoso está reconfigurando el futuro de muchos negocios…

La tecnología está provocando cambios a una velocidad increíble, y la telefonía es un ejemplo de ello.

El término telefonía viene del griego «tele» (distancia) y «fonia» (sonidos). La voz sigue siendo una parte importante, la vaca lechera de los ingresos de los operadores móviles (por decirlo de algún modo). Sin embargo, el crecimiento de las telcos se basa en la creación de nuevos servicios.

Inicialmente, la «killer application» de la telefonía móvil fueron los SMS. Este canal de comunicación, creado para el control interno de las empresas, se adaptó para permitir el envío de mensajes entre los usuarios y disparó un crecimiento increíble. La televisión interactiva rentable nació con el envío de mensajes a programas como Operación Triunfo y American Idol.

Los sonidos de aviso de llamada abrieron el campo a los ringtones monofónicos que se podían descargar al móvil y luego a los polifónicos. Hoy, podemos escuchar canciones o crear melodías personalizadas. En medio de reuniones del más alto nivel no es extraño que suenen bandas sonoras de conocidas películas.

La mayoría de los celulares permiten desde hace bastante tiempo sacar fotos (cada vez con mayor resolución). Los más modernos permiten grabar videos con una resolución y calidad aceptables. Así, están surgiendo iniciativas para convertir en reporteros a cientos de personas anónimas. Accidentes o eventos son grabados en primera persona por protagonistas con sus teléfonos, y colgados en la red con sólo pulsar un botón.

De hecho, los celulares ya se conectan a Internet con facilidad. Bloggers de todo el mundo actualizan los comentarios en tiempo real desde sus Blackberries. Periodistas escriben crónicas instantáneas o chequean su email. Google ha creado una versión de su email adaptado a las peculiaridades de estos terminales.

Incluso el teléfono móvil se está convirtiendo en herramienta de relación. Compañías de citas online facilitan poner en contacto perfiles similares que buscan pareja, o empresas de selección de personal actualizan a los candidatos sobre su proceso de selección con el móvil.

La explosión de tecnologías secundarías como GPRS y el esperado 3G ha permitido cada vez más móviles y más servicios. De hecho se espera la llegada de las redes WiFi y del WiMax con una mayor capacidad aún. Esto provocará un cambio en la manera de comunicarse con la red móvil. El mayor ancho de banda permitirá crear servicios más complejos, como juegos para el móvil, o contenidos de mayor tamaño, como videos.

El siguiente paso es la televisión en el móvil. Ya se han creado estándares para facilitar la recepción de señal de televisión en las terminales. Diversas cadenas de TV ya están ofreciendo contenidos. Los nuevos móviles tienen pantallas más grandes, con menor consumo y mejor resolución. Incluso, se han creado ya miniseries de televisión exclusivas para móviles.

El cambio de los últimos años es increíble. La convergencia tecnológica ha provocado que la característica diferencial de los teléfonos móviles no sea sólo por oposición a teléfonos fijos. Como decía la publicidad de un operador internacional, «hemos pasado de llamar a lugares a llamar a personas».

Ya existe una generación que no comprende la vida sin teléfono móvil. Un dispositivo personalizado que siempre está con uno, que permite comunicarse e informarse, tiene agenda, email, y funcionalidades de una computadora y puede conectarse en múltiples países del mundo.

El teléfono móvil ya no es un dispositivo para hablar en la distancia. Es un complemento personal para la vida diaria que está cambiando nuestra manera de hacer muchas cosas cotidianas, tanto a nivel personal como empresarial.

Ed Zander, CEO de Motorola lo llama «el dispositivo anteriormente conocido como teléfono celular». El futuro de la revolución móvil viene por el mismo camino que el de Internet. La Web 2.0, una nueva Internet basada en la creación de contenidos y software por los propios usuarios, está llegando al móvil. Redes sociales, TV, medio de pago (mobipay), sistemas de recepción automática de información, blogs.

En el futuro el dispositivo móvil se puede convertir en un medio de identificación más, mezcla de tarjeta de crédito y documento de identidad, en el último paso hacia la convergencia entre nuestro mundo actual y el ciberespacio de Internet.

Fuente: MateriaBiz.com

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‘Plan A’: los celulares y un debate necesario

Hoy tuve el enorme placer de participar del programa «Plan a«, en Canal 3 de nuestra ciudad, por invitación de su productor Fabián Scabuzzo.

El tema convocante fué «Los celulares y la dependencia tecnológica», con un panel multidisciplinario entre los cuales estuvo la escritora Angélica Gorodischer, entre otros notables. Un lujo.

Estas son algunas de nuestras intervenciones en el programa:

Sobre la dependencia a los celulares y la tecnología en general: «Cuando el hombre dejó de usar sus manos para usar una herramienta, ya hubo dependencia».

Falta un debate necesario sobre la influencia de los problemas de seguridad, la publicidad, la salud, etc.

Es para destacar el buen trato de todos, en especial de Fabián y de Gustavo Rezzoaglio, el conductor del ciclo, quien con mucho profesionalismo lleva las riendas de un debate a veces caliente.

Se notó el esfuerzo por abordar un tema complejo desde diferentes áreas y visiones, aunque por lo escaso del tiempo quedó mucha tela para cortar.

En definitiva, una buena experiencia.

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2 millones de dólares por una solución

Levantamos de Clarin.com:

La firma Bizak desarrolló el juego Eternity II, un puzzle de 256 piezas que admite miles de soluciones posibles y que se lanza este sábado. Hay tiempo para enviar respuestas hasta el 31 de diciembre de 2008. El premio será para el primero que mande una opción correcta.

Eternity

La empresa británica de entretenimientos Bizak lanzará este sábado un concurso para promocionar su juego Eternity II, que ofrece para el ganador un premio de 2 millones de dólares.

El juego es una especie de rompecabezas de 256 piezas, cuyo objetivo es colocar todas las piezas en el tablero, de modo tal que los colores del borde de cada cuadro coincidan con los del borde del cuadro adyacente, y que en los bordes del tablero queden los espacios grises. Para practicar y aprender el mecanismo, el sitio web del juego ofrece una versión reducida, de sólo 16 piezas.

El premio será para el primero que halle una solución para el problema, que –a diferencia de otros acertijos– admite miles de resoluciones diferentes. La respuesta (un formulario con el dibujo del tablero, que viene con el juego o se puede descargar de la Web) debe ser enviada por correo postal a la dirección de la firma en Inglaterra, y hay tiempo para que lleguen hasta el mediodía británico del 31 de diciembre de 2008. Los sobres serán abiertos después de esa fecha en orden de llegada. El primero de ellos que se descubra como correcto será el ganador. Si no hay ganador, se abrirán dos nuevos plazos: 31 de diciembre de 2009 y la misma fecha de 2010.

Las bases del certamen establecen que puede participar cualquier persona mayor de 18 años, excepto los residentes en Holanda, Japón, Alemania, Austria, Italia y algunas regiones de Estados Unidos.

La versión anterior del juego fue lanzada en 1999 y el premio, de un millón de libras esterlinas, fue para un joven que logró resolver el problema en cinco meses.

Fuente: Clarin.com

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Baterias que estallan y van a juicio

A la noticia del retiro de las «baterías incendiarias de Dell» (de las cuales hablamos el año pasado), se suma ahora la de una pareja japonesa que enjuicia a Sony y a Apple por la explosión de una batería. A juzgar por la imagen, se diría que realmente fue un suceso al menos impactante.

Esta querella no fue planteada en los Estados Unidos, sino en pleno Tokio, Japón. Una pareja está siguiendo un juicio de «más de» 2 millones de yenes (16.700 dólares / 12.000 euros) contra Sony y Apple, porque la batería de su portátil se encendió mientras usaban el ordenador, en abril pasado.

Según lo alegado, el hombre sufrió quemaduras en un dedo cuando el portátil se cubrió de llamas, y la mujer está teniendo muchos problemas psicológicos después de haber presenciado el incidente.

Después de todas esas baterías que han sido retiradas del mercado, quisiéramos saber si la batería defectuosa fue una de las nuevas.


Fuente: Engadget spanish
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Efectos colaterales no deseados de OLPC

Otra de Engadget:

«Parece que no han habido noticias muy interesantes hoy, porque la que más llama la atención es el asombro que los reporteros de Reuters demostraron al saber que los estudiantes nigerianos estaban usando los OLPC XO para hacer lo que cualquier otro adolescente, lleno de hormonas, ha hecho desde el principio de los tiempos: intentar ver mujeres desnudas. Claro, estos ordenadores no fueron diseñados para permitir ese uso, pero tampoco se pensó en prohibirlo, aunque en todo caso, pronto se empezarán a instalar filtros para que los malcriados niños no vayan a sitios que no sean educativos y didácticos. Con esto, no estamos diciendo que lo que hacen está bien, pero tampoco nos parece que debería causar tanto asombro.»

Coincidimos. Y agregamos, como diría la abuelita, «no hay peor ciego que el no quiere ver»

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¿A veces no querrías hacer lo mismo?

Informa Engadget Spanish:

«Un alemán frustrado lanza su ordenador por la ventana. Créenos que ha habido días en los que nos hemos sentido tan frustrados con los fallos del PC, que no nos han faltado ganas para hacer lo que hizo este valiente. Así este disgustado alemán de 51 años, harto de los cuelgues de su pc, lanzó literalmente el equipo por la ventana en mitad de la noche, lo que en buena lógica, llamó la atención de los vecinos y también, de la policía. Lo curioso de la noticia es que al parecer, la policía se identificó con la frustración del lanzador y todo quedó en una leve amonestación, y por supuesto, a limpiar la calle y dejar todo como estaba. De lo que estamos seguros es que al final, se sentiría mucho mejor y más aliviado…»

No nos queda ninguna duda de eso…

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"Si quieres un amigo, cómprate un perro." (Gordon Gekko)

La recordada frase del detestable personaje de «Wall Street», genialmente interpretado por Michael Douglas, volvió a mi memoria al ver los ¿resultados? ¿consecuencias? de la celebración del inexplicablemente popular Día de Amigo.

«¡Qué antipático!», dirán algunos. Si. Y ni siquiera tengo perro.

Tengo algunos buenos amigos, a los cuales no molesté con mensajes, mails y esas cosas. En algún momento les mandaré un mail (a los que están lejos) o los llamaré (a los más cercanos) para decirles que los quiero, pero no por «obligación oficial».

Informa Clarín: «Como en cada 20 de julio, el servicio de SMS, no dio abasto. Así lo confirmaron hoy las empresas prestadoras de servicio de telfonía celular como Movistar, CTI y Personal».

Se hablaba esta mañana de 200 millones de mensajes (lo cual suena un poco exagerado), de los cuales deben haber llegado a distino… 4 (lo cual puede sonar exagerado también).

De todos modos, entre esto y las reservas de restaurantes, por caso, sólo puedo concluir que fué un gran negocio para pocos. Es decir (y a tono con el origen de la «celebración») nos volvieron a clavar la bandera… porque estabamos en la luna.

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Por qué el Negro nunca se fue de Rosario

NegroAlguna vez el Negro Fontanarrosa escribió esto; disculpas por no citar la fuente pero no recuerdo de donde lo saqué (si alguien lo sabe, avise por favor). Pero es una genialidad que merece la pena ser recordada en este dolor.


Somos creativos, a falta de paisaje Rosario tiene lindas minas y buen fútbol. ¿Qué más puede pretender un intelectual?. Esa es mi respuesta cada vez que me preguntan por qué vivo en Rosario. Hecho que, por otra parte, no es demasiado curioso. Un millón doscientas mil personas han tomado la misma determinación.

Lo de las mujeres, señores, es destacable. Más de una vez pensé, y hasta lo propuse, que si había que hacer una campaña publicitando Rosario como destino turístico, a falta de mar, picos nevados o juegos de azar, teníamos que hacer hincapié en lo de las mujeres. Considerando, además, que ya pasó aquel momento brillante de la ciudad, cuando se proclamaba Capital Mundial de la Prostitución y miles de turistas llegaban a la Chicago Argentina en busca del luminoso barrio de Pichincha. Momento que, por lógicas razones cronológicas, no pude vivir, lo que me recuerda aquella frase de Woody Allen: «Yo me perdí la Revolución Sexual por dos meses».

Admito que nunca encontré una frase impactante para mi propuesta publicitaria. La fellinesca «Rosario, la ciudad de las mujeres» suena un tanto obvia y sin gracia. «Rosario, Capital Nacional de la Potra», rotunda y aceptada rápidamente por la vulgaridad de mis amigos, era sin duda burda y bastante peyorativa hacia el género femenino. Buscar algo en torno a «loba», nos hubiera emparentado demasiado con Roma. La idea quedó en la nada.

Este impulso mío de resaltar la belleza de las mujeres locales se contrapone, paradójicamente, con una inquietante y reveladora teoría que estoy por lanzar en breve mediante mi ensayo Somos todos feos. Sostengo allí, valientemente, que el 90% de los seres humanos nos dividimos, estéticamente, entre normales, feos y horribles. Solo hay, lo lamento, un 10% de bellos, que son aquellos a los que se les paga por su condición de hermosos, aparecen en las tapas de las revistas, desfilan en las pasarelas y brindan sus nombres a perfumes costosos. No se les exige decir frases ingeniosas, pensar o emitir opiniones profundas. Sólo se les reclama que sean lindos. Cuando se generaliza diciendo «La mujer brasileña es bellísima» o «El hombre argentino es muy buen mozo», se habla, duro es admitirlo, de un 5% de nuestros habitantes.

Pero toda teoría tiene su excepción, mis amigos. Y debo aceptar que la mujer rosarina (como la de Cali, Colombia) está muy pero muy buena. Rebuena, dirían los chicos. Y aquí también arriesgo un par de explicaciones a tal fenómeno natural. Primero: la soja. Esta leguminosa (hoy por hoy alimento estrella a nivel mundial) es la base nutricia de la mujer rosarina, la que la hace más sólida, más maciza, más protuberante y más sabia. Segundo: la pendiente de la ciudad hacia la costa. Desde la época de las lavanderas, nuestras señoras han debido bajar hacia el río, descender hacia el Paraná por calles empinadas como Laprida o Rioja, lo que las obliga a echarse hacia atrás buscando el equilibrio, comprimiendo los glúteos, tensando los músculos del estómago y sacando pecho, para sostener, además, el canasto de ropa sobre sus cabezas. Los resultados están a la vista, mis amigos, aunque no todos al alcance de la mano.

Usted no puede darse vuelta a mirar a una señora en la peatonal Córdoba porque se pierde. Se pierde la que viene de frente. La exaltación de las mujeres, asimismo, se entronca en el recurso rosarino de defender la ciudad rescatando el paisaje humano ante la moderada oferta de atractivos geográficos mayores. Seamos realistas, el Paraná boca arriba (como poetizó Pedroni) es enorme, pero no es el mar y alrededor no tenemos ni siquiera mansas serranías, como Córdoba.

Entonces, cada vez que el rosarino habla de Rosario, menciona nombres y apellidos: el Che Guevara, Olmedo, Fito Paéz, Baglietto, el Gato Barbieri, etc. etc. etc. Por ahí va la cosa. Más que nada por el lado de la Cultura. Y sobre la cultura rosarina siempre hay una mirada curiosa, desde otras latitudes. «¿Por qué en Rosario se produce un movimiento cultural tan grande?», suelen preguntarme periodistas porteños, por ejemplo, que llegan a Rosario y no encuentran lugar en los hoteles, copados por un miniturismo atraído por la oferta de teatro y espectáculos musicales, cuando no congresos o simposios. «Porque en Rosario no hay otra cosa para hacer» contesto yo, medio en serio, medio en broma. Lo que no es absolutamente cierto, pero que algún viso de realidad tiene. Las ciudades turísticas no se caracterizan por generar cultura. En Bariloche, digamos, la gente tiene puesta su energía en alquilar esquís, elaborar chocolate, ahumar ciervos y ofrecer perros San Bernardo con los cuales sacarse fotos. En Mar del Plata la energía recaerá en ofrecer barcas para pescar tiburones, organizar un Bikini-Open, fritar cornalitos y vender choclos en Punta Mogotes. Siempre me pregunto «¿Cuántos escritores dio Las Vegas?».

Debe darse, además, en ciudades como Rosario, un condimento de contagio. «Si de acá salió Fito -se preguntará algún pibe, como el mío, que toca el bajo- y salió Baglietto y salió Litto Nebbia.¿Por qué no puedo salir yo?». Los proyectos artísticos no suenan, entonces, tan descabellados. Como nadie se asombra en Rosario si un pibe apunta para futbolista profesional. Todos conocemos varios, hijos de amigos, sobrinos o conocidos que ha aparecido en las inferiores de Ñuls, Central o Renato Cessarini.

En definitiva, Rosario es como una Buenos Aires más chica, afortunadamente más chica y con muchos menos habitantes. Soy, lo confieso, uno de los tantos rosarinos que anhelan, egoístamente, que no seamos millones. Nadie ha podido explicarme cual es la ventaja de ser muchísimos, dónde radica el beneficio de ser como San Pablo, o ciudad de México, exagerando. Rosario es una ciudad de inmigrantes, marcadamente italiana, más tanguera que folclórica, más comerciante que colonial, que busca un perfil identificatorio a través de lo que hace y produce, Pero claro, nuestra proximidad con Buenos Aires a veces nos mimetiza con ella.

Hablamos como los porteños, el tango nombra a San Juan y Boedo antiguo y todo el cielo pero ignora el mnumento a la Bandera, no tenemos un cantito como cordobeses, tucumanos o santiagueños y todo esto, en ocasiones, nos acompleja, nos hace pensar que no somos diferentes ni reconocibles o que nos falta una personalidad clara y avasalladora. En verdad, nunca me desveló ese tema. «El estilo es la insistencia» dijo alguien. Y es ocioso sentarse a esperar un estilo. Poco habría producido yo si, antes de empezar a dibujar, hubiese pretendido definir mi estilo. El estilo aparecerá con el correr del lápiz. A mi juicio la identidad, como el movimiento, se demuestra andando. Con una buena cuota de creatividad. Rosario es una ciudad de creativos, mis amigos. Por algo Belgrano, para crear la bandera, eligió Rosario.

Roberto Fontanarrosa


 

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Se nos jué el Negro

Un ¡qué lo parió! bien grande porque nos agarró por sorpresa aunque sospechabamos algo.

Finalmente e increíblemente, el Negro Fontanarrosa nos dejó tristes una tarde. Pero después de tantas alegrías, esta se la perdonamos.

Él, que le puteó a la Academia (la de Letras, no LKD) en su cara y en su cancha, nos hace esta jodita.

Un grande.

Negro

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Perdón, me sale el fana: brasileros vayanse a…

No sería serio de mi parte analizar el partido del domingo, porque carezco de entidad como para hacer un comentario sesudo, y además me traicionaría el fana que todos llevamos dentro. Sólo me gustaría dejar algunas impresiones:

– Casi apago la tele cuando el comentarista de TYC anunció: «Alves entra por Elano lastimado». Me dió miedo, le juro, de que entrara el COMFER por la ventana y me clausurara el cable, vea.

– Abbondanzieri debió quedarse después de clase repitiendo 100 veces «Miiia, es miiia», mientras Ayala ponía el oido antes que la pierna.

– Alguien debería haber revisado antes del partido que la soga del Pato no estuviera muy ajustada o muy corta, porque no salió a buscar ninguna.

– Grondona debería cargar con las culpas del fracaso, por ponerle a los muchachos tanto trabajo durante sus vacaciones.

– Finalmente, algún sociólogo debería decirnos seriamente si no estamos algo confundidos cuando nos pensamos a nosotros mismos. En una de esas tenemos una seleccìón de subcampeonato y nosotros pensamos que la única opción es ser campeón. No nos olvidemos del chiste que nuestros envidiosos vecinos dicen por ahí: «La mejor inversión es comprar un argentino por lo que vale y venderlo por lo que él cree que vale.» Tal vez debamos buscar las medallas y la copa del subcampeonato y festejar.

Por lo pronto, de algo si somos los campeones, parece: de querer ser campeones sin esfuerzo ni estrategia. ¡Qué bien lo hacemos!

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Hector Ciapuscio: 'La tecnología debería ser una herramienta de igualación social'

Frente a la locura generada a partir de la salida al mercado del iPhone, nos pareció adecuado volver a publicar la entrevista que el Diario Clarín le realizara en Marzo de este año este especialista en políticas científicas, quien dice además que los grandes científicos saben cuándo es buena la maquinaria novedosa y cuándo no. No beneficia cuando implica sólo proveer ‘juguetes’ para los ricos. Pero sí rinde cuando acorta la brecha entre débiles y poderosos.

A continuación, reproducimos los aspectos más destacados de la entrevista.

P: En la Argentina circulan alrededor de siete millones de vehículos, hay diez millones de computadoras y 24 millones de teléfonos celulares. Haciendo una cuenta ligera, uno dice: esta es una sociedad altamente tecnologizada ¿Cómo nos llevamos los argentinos con la tecnología?

R: —El uso de la tecnología está difundido, masificado; pero la producción de tecnología básicamente no es nuestra; muy poco de tecnología argentina está dentro de cada vehículo, de cada computadora, de cada teléfono celular, de cada motor. Hemos incorporado abundancia de tecnología que nos ayuda —o no nos ayuda, esta es otra cuestión— a mejorar nuestra calidad de vida. En muchos aspectos, podemos también señalar que no nos llevamos muy bien con ella, a juzgar por cómo conducen automóviles los adultos, por la desmesura en el uso de los celulares o por el tipo de uso que se le da a la conectividad con las computadoras.

¿Cuándo es buena la tecnología y cuándo no lo es?

—Esa es la pregunta que se hicieron los grandes científicos del siglo XX, como Einstein y Heisenberg, que tenían formación filosófica, y más recientemente el físico nuclear Freeman Dyson. La respuesta que ellos dan es que, por regla general, la tecnología opera para mal cuando su efecto es proveer juguetes para los ricos y trabaja para el bien cuando sus resultados sirven a las necesidades de los pobres. Dicho de otro modo: la tecnología es buena cuando actúa como herramienta de igualación social; no lo es cuando acentúa las diferencias entre los poderosos y los débiles, entre los ricos y los pobres.

¿La revolución tecnológica no permite a mucha más gente tener acceso a beneficios múltiples que antes estaban considerablemente más restringidos a grupos sociales privilegiados?

—Hubo dos grandes etapas. Hasta mediados del siglo XX, la tecnología proveyó abundantemente bienes socialmente niveladores: la luz eléctrica, la heladera, la radio, el teléfono, las vacunas, las fibras sintéticas, los antibióticos, la televisión… Fueron factores de igualación social. Beneficiaron la vida de ricos y pobres, disminuyeron la brecha entre unos y otros. Pero en los últimos cuarenta años no ha sido tan así: el desarrollo tecnológico no ha venido de la mano de la equidad.

¿Cómo imagina un desarrollo tecnológico que fuera en la dirección contraria, a favor de una distribución más igualitaria de los beneficios del avance tecnológico?

—Mire, la mitad más desfavorecida de la humanidad necesita viviendas baratas, cuidado de la salud y educación accesibles a todos y de calidad. Y las nuevas olas tecnológicas prometen un desajuste todavía mayor entre la tecnología y esas tres necesidades básicas insatisfechas. Si esta brecha continúa ampliándose, llegará un momento en que los pobres habrán de rebelarse y su revuelta empobrecerá tanto a pobres como a ricos.

¿De qué modo evitar que eso ocurra?

—Creo que esa brecha profunda que existe entre las necesidades humanas y la tecnología sólo puede ser llenada por la ética, por el poder de la persuasión ética. El movimiento ambientalista mundial es un ejemplo; ha logrado grandes victorias sobre la arrogancia industrial y tecnológica. Ha hecho, por ejemplo, fracasar a la industria nuclear de los Estados Unidos, a su despliegue pacífico como fuente de energía y a su despliegue bélico a través de las armas atómicas. Los educadores, los científicos, los industriales lúcidos, deben luchar para que la justicia social gravite sobre el despliegue de la tecnología.

¿Considera del mismo modo el cuestionamiento a la modificación genética en cultivos y alimentos?

—Bueno, uno no puede dejar de reconocer que la Argentina ha transformado la economía en los últimos diez años gracias a la incorporación de la biotecnología en la producción agraria. No debería haber incompatibilidad entre ecología y biotecnología, o entre desarrollo económico e impacto ambiental, como ha quedado mal planteado en el desgraciado conflicto por las papeleras con Uruguay.

¿Cómo se resuelve esa confrontación desde el punto de vista ético?

—El cambio tecnológico conlleva dilemas éticos que no se deben eludir. Lo que hay que evitar, creo yo, es la tentación de lo que los griegos llamaron «hübris», esto es, el orgullo excesivo que lleva a los hombres a desafiar a los dioses, a colocarse ellos mismos por encima de las leyes humanas, a suponer que es posible dominar o sacar provecho sin fin de la naturaleza sin medir los costos a mediano y largo plazo.

¿Cuáles fueron las etapas de desarrollo tecnológico en nuestro país y dónde nos encontramos hoy?

—El desarrollo tecnológico acompañó las etapas del desarrollo industrial del país; hasta el 75 el crecimiento industrial significaba también la mejora del desarrollo tecnológico. A partir del 75, eso se fue a pique con toda la política neoliberal de Martínez de Hoz y cía. Con la recuperación de la democracia en el 83 se quiso retomar un camino que el país había recorrido, pero la inflación, la deuda externa y la falta de fuertes consensos políticos llevaron a una crisis que terminó con la extranjerización de la industria y de la tecnología en los años 90.

Cuando habla de «retomar un camino que el país había transitado», ¿a qué momentos y hechos se refiere concretamente?

—Hay momentos clave en la memoria de los que estamos todavía vivos: el desarrollo de la siderurgia y de la industria aeronáutica durante los años 40, con el primer peronismo, que tenía un fuerte costado apoyado en la defensa nacional y las industrias militares, pero tenía también otro costado vinculado con la innovación tecnológica que significaba la incorporación de recursos nacionales para el uso masivo y con sentido federal: se recuerda poco el hecho de que se crearon en aquellos años institutos de investigación científica en todas las Universidades del país. Con Frondizi en el 58 se produce otro gran momento; cantidad de ingenieros, por ejemplo, poblaron la administración pública, se produjo una verdadera revolución en la Universidad, que fue un gran semillero de científicos que estaban cerca de los desarrollos tecnológicos propios; en el campo de la energía nuclear, en la física, en la bioquímica, en la informática.

¿Qué ocurrió luego?

—Se fue perdiendo esa conexión entre ciencia y tecnología. Por un lado, por los golpes militares y persecusiones que asfixiaron la producción científica e intelectual y motivaron que tantos científicos tuvieran que emigrar o enclaustrarse. Por otro lado, por las políticas económicas que no entendieron la importancia de contar con desarrollos tecnológicos propios.

¿Qué enseñanza se recupera de aquel legado?

—El sistema científico argentino tiene una gran capacidad, no siempre bien aprovechada desde el campo tecnológico. Se hicieron cosas muy importantes que hay que reconocer. Una es la Agencia del Desarrollo Tecnológico, una agencia que estaba en la SECYT (Secretaría de Ciencia y Técnica) y que promueve y financia investigación auténtica y seria —por ejemplo en biotecnología. Uno puede tener las críticas que quiera sobre el Gobierno, pero demuestra tener conciencia de lo que significan la educación, la ciencia y la tecnología, y está aumentando el apoyo financiero, mejoraron los sueldos y el respaldo para la investigación aunque estemos todavía lejos de los estándares internacionales.

Si tuviera que proponer cosas concretas en materia de desarrollo científico tecnológico, ¿qué recomendaría?

—Una idea es que la política tecnológica debería estar radicada en una secretaría del Ministerio de Economía. El mismo rango que tiene la secretaría de Ciencia en el ámbito de la educación y su ministerio debe tener una secretaría de Tecnología en Economía. No se trata de un cambio burocrático más; expresa una concepción estratégica del desarrollo tecnológico, que debe estar incorporado a una visión integral del desarrollo, como la tienen los brasileños, sin ir más lejos. Es entender que no hay desarrollo de un país sin un amplio movimiento cultural y socioeconómico que lo sustente y políticas estatales que lo promuevan.

Copyright Clarín, 2007.

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Esto es todo lo que tengo para decir sobre la salida del iPhone

Diversos sitios y medios especializados han esperado, comprado, usado, golpeado, fotografiado, probado, desarmado, alabado y denostado al tan esperado iPhone de Apple.

Nosotros, en cambio, esto es todo lo que tenemos para decir sobre el iPhone. Bueno, en realidad lo dice el señor de la foto que reproducimos de Engadget Spanish:

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«Yo no me voy a comprar el iPhone. ¿Estoy loco?»

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Tiempo al Cubo

CuboGracias a Cristian A. Bravo Lillo, hay en Wikilearning (aunque allí se lo menciona como extraido de http://www.menokitan.cl) un tutorial en 7 etapas sobre como armar el Cubo de Rubik.

Hay gente que hace que ciertas cosas parezcan fáciles, como en este caso lo hace Cristian.

Casi estoy tentado de revolver en casa para encontrarlo, o en su defecto comprar uno nuevo.

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