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¡Aguante el otro 19 por ciento!

Según una encuesta que publica hoy la edición de papel de iEco, el suplemento de economía del diario Clarin, cerca de 435.000 personas tienen blogs personales activos en Argentina.

El estudio, efectuado por la empresa IGNIS, afirma también que:

– El 45% de ellos tienen entre 12 y 19 años
– Un 36% pertenece al segumento de entre los 20 y 35 años

¿Y el resto? Si, adivinó: el resto somos nosotros, los viejos mayores de entre 36 y 95 años (pongo arbitrariamente esta última porque es la edad de María Amelia, autora del blog «A mis 95 años»).

El antipatico estudio afirma además que estos jóvenes que «nos pasan el trapo» tienen un nivel de instrucción por encima del promedio, son curiosos, les gusta tomar riesgos; son impulsivos pero responsables y consideran que reciclar es importante. Además tienen una vida social muy activa y les gusta mucho la música.

¿Y el resto? Si, somos nosotros los viejos de más de 36 años, quienes aparentemente no tenemos instrucción, no somos curiosos, no tomamos riesgos, no somos responsables y no reciclamos, según nos ignoran las encuestas, y que además somos minoría… ¿no seremos unos viejos amargos, che, y no nos damos cuenta?

Pero igual, el título vale: ¡Aguante el otro 19%! En una de esas, algo para decir tenemos…

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OLPC: incentivos de mercado más veloces que motivaciones éticas

joke.jpgLa frase del título fue escrita en un artículo de MateriaBiz.com, titulado Una laptop por niño, ¿un noble proyecto arruinado por las corporaciones?, que por controvertido no deja de ser interesante al provenir de una publicación de negocios.

A la luz de lo que la nota plantea surgen ciertas cuestiones, como por ejemplo, si no se habrá perdido definitivamente el sentido original del proyecto. Pero si es cierto que mucha gente de bajos recursos se está beneficiando con lo que está sucediendo, bienvenido sea.

Nos parece útil entonces reproducir el artículo completo:

En el Foro Económico Mundial de Davos 2005, un gurú de la tecnología propuso fabricar laptops a 100 dólares para que todos los niños del mundo pudieran tener una. Pero las corporaciones de la computación podrían arruinar la iniciativa…

En 2005, en la alpina aldea suizo de Davos, Nicholas Negroponte, fundador del mítico Media Lab del MIT, propuso a los poderosos del mundo tecnológico unir esfuerzos para fabricar una notebook lo bastante barata como para que todos los niños del mundo pudieran tener una. Las implicancias sociales del proyecto «una laptop por niño» eran enormes. ¿Qué mejor forma de integrar a millones de hijos de familias humildes en la revolución del conocimiento? Las perspectivas iniciales eran inmejorables. Al poco tiempo, se subieron al proyecto corporaciones de la talla de Google, News Corp, eBay y AMD.

En un primer momento, Negroponte fijó un objetivo de pricing a 100 dólares por unidad. Pero pronto quedó claro que el precio resultaba inviable y se lo elevó a unos 175 dólares. Lo interesante, señala una investigación de Harvard Business School, es la reacción estratégica de los gigantes del hardware. El lanzamiento del proyecto en 2005 hizo que los grandes fabricantes globales de notebooks descubrieran grandes oportunidades de la base de la pirámide y orientaran sus esfuerzos de I + D en alcanzarlos. En otras palabras, se convirtieron en potenciales competidores de «una laptop por niño» en el segmento de las computadoras baratas.

En julio de 2007, Everex anunció que empezaría a vender notebooks en Wal-Mart por 300 dólares. Lenovo, por su parte, lanzó un modelo a 200 dólares para la población rural china. Así, los grandes jugadores mundiales del mercado del hardware han aprovechado la visibilidad del proyecto de «una laptop por niño» para incursionar ellos mismos en la base de la pirámide. Por un lado, puede ser frustrante para Negroponte que las empresas hayan convertido su idea concebida para fomentar la igualdad de oportunidades en una variable estratégica sin más objetivo que buscar rentabilidad en nuevos nichos.

Aunque, desde una perspectiva más amplia, la reacción de los grandes jugadores del hardware podría ser la mejor noticia para los pobres. En efecto, por primera vez se están lanzando al mercado modelos al alcance de cualquier bolsillo y se están sumando al mundo informático miles de personas que, hasta hace poco, nunca habían operado una computadora. En definitiva, nadie sabe si finalmente tendrá éxito el proyecto filantrópico de una laptop por niño. Pero lo que sí es seguro es que, antes de lanzar la máquina, los efectos benéficos del anuncio ya se están haciendo sentir. Un buen caso donde los incentivos de mercado terminan siendo más veloces que las motivaciones éticas a la hora de mejorar la situación de los menos aventajados.

El fin de los avances tecnológicos debería ser beneficiar a cuantos sea posible, como el ejemplo, que siempre uso, de la mejora en la calidad de vida de las personas a partir de las vacunas o la energía eléctrica. Pero hay que estar alertas: ¿en donde quedan aquellas consideraciones éticas, entonces, si el mercado le «ganó de mano»?

Ud., ¿que opina?

Fuente: MateriaBiz.com

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Preguntas sobre los «Blog day»

La idea del Blog Action Day, en octubre pasado, recorrió el mundo desde mucho tiempo antes de llevarse a cabo, y tuvo un éxito notable.

Entre nosotros, en cambio, no nos enteramos de lo que pasa acá a la vuelta. Insólito.

¿Por qué se informa sobre los «Blog Day» que se están llevando a cabo en distintas ciudades, después que pasaron? ¿No pueden tener la misma difusión en los medios antes? ¿O es que se viene la «bloggercracia»?

Somos tan… argentinos.

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Un buen proyecto para una mejor causa

El cuento se cuentaEl Complejo Educativo de Alberdi de Rosario editó un CD con lecturas para no videntes, titulado «El cuento se cuenta». El proyecto reune cuatro cuentos: dos de Edgar Allan Poe, uno de «Las mil y una noches», y «El ratón», de Saki, todos ellos presentados por reconocidas voces de los medios rosarinos y leídos por alumnos y docentes del colegio. En realidad debería decir actuados por todos ellos, ya que no se trata de simples lecturas sino de personajes que dialogan e interactúan según los textos y son apoyados por efectos de sonido y música incidental.

Me comenta el artífice y coordinador del proyecto, el Prof. Roberto Mella, que todo el proyecto fue realizado en forma artesanal desde la carátula hasta la edición, y aprovechando al máximo los recursos disponibles. Doy fe de esto último porque tuve una pequeña participación y puedo asegurar que fueron escasos. Pero usando bien lo poquito con que se contaba, sumado al apoyo de la Dirección de Polimodal de la escuela, finalmente se logró el objetivo.

El CD producido fue donado a la Biblioteca Dr. Juan Álvarez de nuestra ciudad. Además, confiando en su valor pedagógico el proyecto fue presentado en la convocatoria realizada por el programa 12ntes, que se emite por Canal 7 de la televisión pública, y por la cátedra de Didáctica de la UBA, en el marco de las “Jornadas de Didáctica sobre resolución de problemas y trabajo con proyectos como estrategias de enseñanza”, que se realizaron en Buenos Aires en el mes de Agosto, y obtuvo una mención, siendo seleccionado para formar parte de un libro.

Me cuenta el Prof. Mella sobre la intención de seguir con este proyecto el año que viene, y sobre algunas sorpresas que tiene en carpeta y que proyecta desarrollar el próximo año.

¡Felicitaciones!

Añado el 07-03: A raíz de las consultas que recibimos sobre la posibilidad de acceder al CD «El cuento se cuenta», informamos que la Escuela donó tres copias a la Biblioteca Argentina «Dr. Juan Álvarez», ubicada en calle Presidente Roca 731, de la ciudad de Rosario, Tel. 4802538/39. Allí los interesados podrán acceder al CD, en el área de «Servicio de lectura para ciegos».

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Sobre lo que a veces llamamos «éxito»

Un viejo chiste sobre las paradojas: si una persona escribe un libro que se llama «Cómo ser un fracaso» y no vende un sólo ejemplar, entonces ¿tuvo éxito?

Si una entidad llamada «Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico», formada por algunos de los países más ricos del planeta y a la que no pertenece Argentina (pertenecer no sería una contradicción ya que también nuclea a hermanitos pobres, como Polonia o Eslovaquia), le pone un aplazo a nuestro país porque no prepara bien a sus jóvenes para el mercado de trabajo, entonces ¿estaremos bien encaminados?

Por favor, que se me permita la ironía para poder destacar semejante paradoja: quienes han soplado al oído de algunos de nuestros gobernantes durante décadas, políticas educativas que deterioraron severamente una educación que fuera modelo alguna vez, ahora nos aplazan porque no consiguen mano de obra barata. Porque lo de «preparar jóvenes para el mercado del trabajo» en muchos casos es un eufemismo, claro: se observa oferta que no es de un trabajo digno que impulse la movilidad social aquella de nuestros padres o abuelos, sino más bien de empleo funcional a determinadas políticas globalizadoras.

Ahora bien, como los trapitos sucios se sacan puertas adentro, digamos que con evaluaciones de gestión tan ingenuas como las del ministro saliente, o con la lentitud y desprolijidad con que se pretenden implementar algunas ideas al menos atendibles, como la de darle una computadora a cada chico, no somos un modelo de gestión educativa o de creatividad a la hora de elaborar políticas. Pero que nos digan fracasados los países más ricos del planeta, que quiere que le diga… me sabe a éxito. Porque los elogios, ya se sabe, pueden ser a veces muy interesados.

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