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Creative Commons: En casa de herrero…

Me entero por el blog de Mariano Amartino sobre el caso de un medio que usó fotografías alojadas en Flickr sin respetar las licencias Creative Commons.

Según se explica en la Galería de vik407 en Flickr,

Flickr permite a cada una de las fotos agregarles su copyright, algunas no pueden ser copiadas, sin el consentimiento del autor y otras lo mínimo que se pide es que el crédito del fotógrafo sea respetado. Si bien este caso de la revista Gente Joven del diario local EL País de Cali sea un evento presuntamente sin intención debido a la falta de conocimiento del que redactó la nota, debe quedar muy claro para todo aquel que intente copiar o utilizar las fotos del grupo caleño en Cali o de cualquiera de los usuarios de flickr que SE DEBEN RESPETAR LOS CRÉDITOS Y LOS DERECHOS SOBRE LAS FOTOS CONTENIDOS EN EL APARTE DE LICENCIAMIENTO QUE PARA CADA FOTO PUBLICADA EN FLICKR EL SISTEMA BRINDA.

FLICKR esta creado para compartir imágenes y no puede ser catalogado solo un Banco Fotográfico. Para el menos experimentado en temas sobre sistemas, internet y computadoras, si por algun medio se pueda bajar o descargar una foto, la acción al realizarlo NO LE DA DERECHO de disponer del contenido de forma ilimitada.

Se comenta además en Global Voices que:

Se está considerando tomar acciones legales en contra de El País, y ya se ha creado un grupo de facebook para todos aquellos interesados en apoyar esta causa en contra de El País de Cali y su ignorancia respecto a las licencias Creative Commons.

Es muy interesante el seguimiento que este blog hace de este y otros casos.

Los derechos establecidos por licencia CC son totalmente válidos y deben ser respetados por todos. No se entiende que aquellos quienes están habituados a manejar estas cuestiones usurpen la creación de otro, sin siquiera pedir permiso.

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Cómo es Google por dentro, según la TV

Estos videos fueron producidos y presentados por Canal 13 y sus medios satélites. Resulta que se fueron hasta las oficinas centrales de Google para mostrar como es trabajar allí y produjeron estos videos.

Federico Wiemeyer, el periodista que hizo el reportaje, explica en su blog sobre Internet detalles sobre las notas y publica algunas tomas personales que hizo con su celular, como una especie de fisgón tecnológico.

No soy de comprar espejitos de colores; simplemente me parece interesante verlos y conocer como se trabaja en una empresa que hoy es global, multimillonaria y que hace sólo 10 años no existía. Es al menos curioso. Ahora, entre nos, ¿Google es toda esa tecnología, o las sandalias con medias?

Seguramente, ambas cosas…

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«Che, ¿le pusiste el freno?»

– «No, ¿no se lo pusiste vos?»

Esta bien podría haber sido la conversación entre dos conductores, segundos antes de que la locomotora saliera disparada sin ellos, el miércoles pasado.

Atravesó dos provincias, paró 150 Km. después, y no pasó nada malo, así que nos podemos reir. Pero verlo da como cosa, ¿no?

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3 años de Cromañón

cromañonDicen que uno recuerda con exactitud qué estaba haciendo en el momento de ser sacudido por una noticia impactante, y es cierto. Recuerdo que en el momento de enterarme de la tragedia de Cromañón estaba en un taxi que venía escuchando las noticias en la radio, el 31 a las 7 de la mañana. Se decía en ese momento que había 175 fallecidos, cifra que con el correr de los días llegaría a 194.

¿Por qué me impactó tanto la noticia, ahora que aparece como licuada por las urgencias diarias de los medios y una «naturalización» de las desgracias? Bueno, primeramente porque no puedo ni quiero aceptar la muerte de 194 personas como un imponderable. Pero además porque tengo hijos adolescentes. Y también porque en mi adolescencia es bastante probable que yo mismo haya estado en lugares en aun peores condiciones que el tugurio llamado Cromañón, viendo a las bandas de rock del momento.

Y la verdad es que sigo estremecido con el hecho. Es por eso que cada año desde entonces dedico un espacio en la fecha para recordar a las victimas.

¿Y que hay 3 años después? Los responsables (intelectuales, los de hecho y aquellos por omisión) están libres o están ocupando cargos, o en los mismos puestos esperando la próxima oportunidad para hacerse los distraidos y volver a matar con la indeferencia, literalmente.

Esto último demuestra que se ha criticado y culpado a quienes, con ingenuidad o inconsciencia, o descuido en algunos casos, pero inocentes al fin todos ellos, eran simples espectadores de una actividad artística popular, y quienes fueron reales responsables por la seguridad de esas personas miraron para otro lado, siendo «premiados» por eso con la impunidad.

Nuestro recuerdo por las victimas y nuestro cariño incondicional a los familiares. El 30, físicamente los que puedan o en el corazón los que no, estaremos con ellos en la marcha.

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