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Felices fiestas

Hacemos llegar un afectuoso saludo a nuestros visitantes y amigos, deseándoles felices fiestas y un excelente comienzo de año. Ya es nuestro cuarto saludo desde el blog, y aun así sigo insistiendo con mi vieja fórmula que, creo, no pasa de moda:

A pesar de lo que pronostican los medios sobre el auge de las ventas de tecnología como regalos para estas fiestas (celulares, mp3, etc., etc.), una sugerencia (respetuosamente, digo, y no es que me meta…): ¿por qué no regalar simplemente un buen libro? ¿por qué no “regalarse” una buena compañía, para disfrutar juntos?

Por mi parte, con una tarjetita de alguien que me aprecia, me conformo.

Saludos, y ¡felicidades!

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Londres: con el celular, del auto a la celda sin escalas

En línea con la idea de nuestro post de días atrás, nos enteramos por Engadget en español que desde hace un tiempo los conductores británicos son penados con dos años de cárcel si los descubren enviando un SMS mientras manejan. Ahora, mejor aun, hablar sin un manos libres también tendrá la misma pena.

En los casos más extremos las personas sorprendidas infringiendo el código de circulación podrían ser acusadas de conducción temeraria, cargo que va asociado a una sentencia máxima de dos años de prisión y una sanción económica no definida. Anteriormente, lo más que le podía pasar a uno era tener que pagar una multa y perder tres puntos del permiso. Otras conductas con el mismo castigo serán ajustar el GPS sobre la marcha y escuchar música con los auriculares puestos.

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En un tránsito como el nuestro, en el que algunos deberían ir presos por el solo hecho de tocar el volante, vendría muy bien una medida por el estilo que obligue a los inescrupulosos y distraidos a pensar antes de hacer. Que no es poco.

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El regalo menos esperado

impuestazoEn Rosario, entre esta semana y la próxima, aumenta el pasaje de colectivo y se viene un impuestazo. Entre otros, se anuncian incrementos en la Tasa General de Inmuebles (TGI), el Registro de Inspección (DREI) y carné de conductor. En la ciudad de Buenos Aires, con un gobierno en las antípodas ideológicas del municipio local, aumenta hasta un 200% el ABL (Alumbrado, barrido y limpieza). Se ve que este Papá Noel no tiene ideología, pero si garras.

¿Felices fiestas?

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Accidentes e incidentes

Ante la noticia de la muerte de otro de los docentes involucrados en el incidente de la explosión en la Planta Piloto de la Facultad de Ingeniería en Río Cuarto, el diario Clarín publicó el martes 18 una editorial titulada «Río Cuarto exige responsabilidades», que nos parece oportuno reproducir aquí y con la que coincidimos en parte. Copio y pego, y después explico:

La explosión fatal en la Universidad de Río Cuarto ha causado un justificado estupor por la falta de previsiones y por las circunstancias en las que se produjo la tragedia. El laboratorio de la Facultad de Ingeniería de la universidad cordobesa explotó al derramarse sustancias altamente inflamables que provocaron un incendio y estallido en cadena. El accidente podría haberse evitado o atenuado de advertirse que la acumulación en tal cantidad de tambores con hexano resultaba incompatible con el tipo de actividades y las condiciones de seguridad en las que éstas se desarrollaban.

Lamentablemente, esta clase de tragedias se reiteran en nuestro país y encuentran sus motivos en la imprevisión, la irresponsabilidad y el deterioro de los espacios edilicios y públicos. Pequeños accidentes o conductas de riesgo terminan ocasionando graves consecuencias y pérdidas de vidas. Lo ocurrido en Río Cuarto evoca así el incendio de Cromañón, voladuras en establecimientos fabriles o motines sangrientos en las cárceles.

Recién cuando sobreviene una tragedia se cobra súbita conciencia de las múltiples situaciones de riesgo grave con las que convivimos a diario. Lo ocurrido en la Universidad de Río Cuarto reclama responsabilidades y es otra invitación urgente a reemplazar la desidia, la negligencia y la indolencia por el cumplimiento de las condiciones mínimas requeridas para desarrollar, en este caso, actividades académicas y de investigación.

Días atrás escuchaba las declaraciones de una señora, miembro de una organización que pelea a brazo partido por la cuestión de la seguridad vial (lamentablemente no registré el nombre), que decía que no se puede hablar ya de accidentes sino de incidentes viales.

Explicaba con mucho criterio que ya no se puede llamar accidente, con todo lo casual y fortuito que este tiene, a lo que a todas luces esta relacionado con la imprudencia, la falta de sentido común, la desidia y la falta de aprecio por la vida humana, que son los componentes centrales en la mayor parte de los incidentes viales. Por eso ella los llama así.

En el caso de la explosión en Río Cuarto, podía hablarse casi con total seguridad en los mismos términos: descuido, imprudencia, desatención e improvisación son términos que tiñen cualquier análisis al respecto.

Pero en este caso no estamos hablando de comerciantes o empresarios inescrupulosos o autoridades desaprensivas, sino de profesionales instruídos en la materia que aprendieron (no me animo a escribir «que sabían»…) sobre riesgos y precauciones en el tratamiento de los materiales que estaban manipulando.

¿Tan distraídos estamos? ¿Tan escaso valor tiene la vida humana? ¿Tan inevitable es actuar sin pensar o con temor? ¿Tan importante es un cargo como para ver y callar? ¿Tan ocupados estamos como para no supervisar?

Es cierto: lo sucedido en Río Cuarto reclama responsabilidades. Pero también reclama que los que tienen que pensar lo hagan. De otra manera estaremos yendo directo a matarnos unos a otros por… accidente, digamos.

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Diez años llamándolo «weblog»

Según nos recuerdan los amigos de EduBloggerWorld y confirmamos en Wikipedia (es un hábito, que se le va a hacer…), el término «weblog» fue acuñado por John Barger el 17 de diciembre de 1997, hace exactamente 10 años.

Barger es un escritor estadounidense editor de Robot Wisdom, quién describió al término como un proceso de «escribir en la red» (logging the web, en su idioma original).

La forma corta, «blog», fue pergueñada a su vez por Peter Merholz, quien dividió la palabra weblog en la frase we blog en la barra lateral de su blog Peterme.com en abril o mayo de 1999, convirtiendo a la ahora tan mentada palabrita tanto nombre como verbo, ya que se infiere que «bloguear» es «editar el weblog de alguien o añadir un mensaje en el weblog de alguien».

Hasta aquí, los datos. Como concepto, se hace difícil medir aun hasta que punto influyen y cuanto han cambiado la web al iniciar la revolución 2.0. Mientras tanto, celebremos leyendo al periodista y académico Juan Luis Cebrián al respecto de la historia y el significado actual de escribir un blog, en su «La vida en un blog».

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