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Un tecnólogo en Macondo - 17. página

Desbaratando el pensamiento mágico en la tecnología

Excusas inexcusables

Nunca pensé que podía ser una cuestión de privacidad.
Serguéi Brin, cofundador de Google, sobre el fracaso de Google Buzz por problemas, justamente, de privacidad. Citado por Evgeny Morozov en «La locura del solucionismo tecnológico».

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La Unión Europea propone seis Leyes de la Robótica

Cuando Isaac Asimov propuso por primera vez en 1942 las tres leyes de la robótica, aquellas «formulaciones matemáticas impresas en los senderos positrónicos del cerebro de los robots» actuando como una especie de código moral para su comportamiento, la humanidad apenas imaginaba una sociedad habitada por máquinas pensantes solo en las páginas de los libros de ciencia ficción.

Llegando ya a los albores de la tercera década del siglo XXI, la ficción se afirma contundentemente como una realidad en máquinas automatizadas creadas por el hombre para diversas tareas, desde la producción de otras máquinas hasta el control de procesos de la industria y el hogar. La omnipresencia esta en su horizonte.

Por todo esto es que no nos asombra el artículo publicado esta semana en Computer Hoy, sobre la propuesta de la Unión Europea de legislar la utilización de los robots dentro de la Unión. Para ello se han elaborado las seis leyes de la robótica  con la intención de regular su interacción con los ciudadanos y empresas dentro de su territorio.

El debate legal deberá darse en el seno de la Comisión Europea, el órgano ejecutivo de la Unión, y allí se decidirá si regularlos o no.

Las leyes propuestas son las siguientes:

  • Todo robot deberá tener un interruptor de emergencia. Ante la pregunta lógica de si puede llegar la inteligencia artificial a constituirse en un peligro, una de las propuestas consiste en proveerlos de un interruptor de emergencia para desactivarlo si fuera necesario.
  • Ningún robot podrá hacer daño a un humano, una variante de las Leyes de Asimov. Quedaría expresamente prohibido crear robots que tengan como intención hacer daño a los humanos.
  • Prohibido crear vínculos emocionales con ellos, ley que remite a películas como Her o Ex Machina, en las que el protagonista desarrolla lazos emocionales devastadores con máquinas e inteligencia artificial. Parece que la UE está muy convencida al respecto de esta posibilidad.
  • Seguro obligatorio para los de mayor tamaño, por parte tanto del fabricante como del propietario del robot.
  • Los robots tendrán derechos y obligaciones como “personas electrónicas”, tal la figura legal elegida para definir a los aparatos que operen con inteligencia artificial. Es probable que esto implique que son responsables ante la ley de sus actos, tanto como su propietario y su fabricante.
  • Deberán pagar impuestos, uno de los puntos más controvertidos de la propuesta, como una forma de reducir el impacto social del desempleo provocado justamente por el uso de robots.

En las historias de ficción de Asimov, el robot «moría» si intentaba siquiera desobedecer una de las leyes. Su cerebro positrónico resultaba dañado irreversiblemente. Tal vez sea esa -el lector me permitirá este pensamiento en voz alta-, la mejor forma de controlar a estos artefactos, en vista de la dificultad que tenemos los humanos para ponernos de acuerdo en el uso de aquellas tecnologías que implican un riesgo para nosotros mismos. Pienso por ejemplo, en las arduas y casi infructuosas negociaciones en cuanto a la proliferación de las armas nucleares.

Una vez más, nuestros respetos al gran Isaac Asimov, un adelantado.


Fuente (texto e imagen): Computer Hoy
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Zygmunt Bauman y la metáfora de la liquidez

La nuestra es una sociedad de consumo: en ella la cultura, al igual que el resto del mundo experimentado por los consumidores, se manifiesta como un depósito de bienes concebidos para el consumo, todos ellos en competencia por la atención insoportablemente fugaz y distraída de los potenciales clientes (…) La cultura de la modernidad líquida ya no tiene un populacho que ilustrar y ennoblecer, sino clientes que seducir (…) La gente que se aferra a la ropa, las computadoras y los celulares de ayer podría ser catastrófica para una economía cuyo propósito principal, así como el sine qua non de su supervivencia, es el desecho cada vez más rápido de los bienes adquiridos: una economía cuya columna vertebral es el vertedero de basura (…) El progreso, en resumen, ha dejado de ser un discurso que habla de mejorar la vida de todos para convertirse en un discurso de supervivencia personal.
Extractos de «La cultura en el mundo de la modernidad líquida» (2011), por Zygmunt Bauman (Polonia, 19 de noviembre de 1925 – Reino Unido, 9 de enero de 2017)

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Ensayando algunas razones del porqué de los padres sindicalistas

En la entrada anterior, titulada Padres sindicalistas, publiqué una frase tomada de una entrevista al psicoanalista, ensayista y profesor universitario Massimo Recalcati en la que afirma, en el contexto de un pacto entre los padres y los profesores que se ha roto – ya no trabajan juntos en la educación de los jóvenes-,  que los padres, en vez de apoyar el trabajo de los profesores, se han convertido en sindicalistas de sus propios hijos.

En uno de los debates que se abrió en las redes sociales al respecto de esta afirmación, un comentarista se preguntó las razones de semejante cambio. Me permití acercar algunas ideas:  la injerencia de los padres en la escuela es un asunto complejo y tiene varias aristas. Creo que la principal es el escaso nivel de tolerancia a la frustración en el que vivimos, y los padres atraviesan la situación escolar como propia exposición y riesgo de fracaso. Otra de esas aristas es la desvalorización de las instituciones en general y la escolar en particular. Y hay más, seguramente.

En ese contexto, otro comentarista aportó el video a continuación, en el que Simon Sinek, escritor y motivador inglés, se refiere al cambio cultural que surge con la generación de los llamados Milenials, aquellos los nacidos a partir de 1984. Hay mucho para debatir al respecto, pero muchas de las características -que se aplican no sólo a los de esa generación,  afirmo sin dudar- son parte del origen del problema.

¿Vivimos en la cultura de lo instantáneo, de la solución inmediata? ¿Es esa la causa? Son temas para debatir, creo, porque en ellos va el futuro de la educación.

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Ciudadanos digitales, escuela y realidades

El pasado 27 de diciembre estuve invitado a «El circo de la vida», programa radial conducido por Pablo  Pallares y Nahuel Diviani, con la participación del periodista y escritor Raúl Astorga,  que se emite por FM Latina 94.5 MHz.  de Rosario.

El siguiente es un recorte de algunas de mis intervenciones en el programa, aquellas en las que tratamos temas complejos de la realidad cotidiana y el impacto social del uso de las tecnologías digitales en la escuela y en la vida.

Muchas gracias a los conductores por la invitación y por crear un clima de camaradería para una charla distendida que disfruté mucho.

El programa completo se puede escuchar haciendo clic aquí.
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