Saltar al contenido

Un tecnólogo en Macondo - 16. página

Desbaratando el pensamiento mágico en la tecnología

Te lego mis bienes… y mi perfil

legacy_featured

Tiempo atrás, luego de un debate en la propia red social y en un tema cargado de zonas grises, Facebook implementó las cuentas «conmemorativas» para personas fallecidas. Esto implicaba que la cuenta podía verse pero no permitía la edición por terceros -algún pariente o amigo- en forma póstuma.

En lo que parece un nuevo intento por parte de la empresa por ofrecer una respuesta más adecuada en estos temas difíciles, Facebook está dando a sus usuarios un mayor control sobre lo que ocurre con sus cuentas cuando mueren: acaba de habilitar una opción que los usuarios pueden configurar para cuando llegue ese momento, con el nombre de «Contacto legado».

Esta nueva función permite a los usuarios designar a un amigo específico como «legado», a quién Facebook permitirá acceder a la cuenta del fallecido. El contacto legado no tendrá permiso para iniciar sesión con ese nombre de usuario o leer sus mensajes privados, pero sí podrá:

– Agregar un mensaje -que se mostrará en la parte superior del timeline del fallecido-, compartir un mensaje final o una notificación sobre un servicio conmemorativo.
– Actualizar la foto de perfil.
– Responder a nuevas solicitudes de amigos.
– Descargar archivo de fotos, mensajes e información del perfil público de Facebook.

Esta función de «legado» -que inicialmente se está implementando para los usuarios estadounidenses pero con planes de expandirlo a las demás regiones-, se habilita en la opción «Contacto legado» que aparece en el menú «Configuración», opción «Seguridad».

Allí se puede añadir el contacto específico que será el legado y seleccionar las actividades podrá efectuar sobre la cuenta referida. El proceso finaliza con un mensaje a la persona elegida, quién también podrá elegir, si lo prefiere, eliminar la cuenta del fallecido.

Fuente: Segu-Info

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Facebook reconsidera la denuncia

Seis días después de que nos uniéramos a la gran cantidad de denuncias de usuarios preocupados por la página en la red social sobre la que hablamos en la entrada anterior, y habiendo recibido inicialmente un lacónico “no infringe nuestras normas comunitarias”, Facebook parece haber reconsiderado su decisión, eliminándola. Este es el texto del anuncio:

denuncia

Decíamos en aquella entrada que el adecuado criterio que utiliza Facebook para eliminar fotos de desnudos o violencia parecería no aplicarse a temáticas que requieran de inteligencia o perspicacia a la hora de observar y evaluar.

Afortunadamente, y al menos en este caso, han respondido con eficiencia, aunque un poco tardíamente. Bienvenido sea el cambio.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Facebook y un riesgo por omisión

nornas fb

Desde hace varios días, junto con algunos colegas y contactos en Facebook estamos denunciando una página en esa red social sin obtener una respuesta satisfactoria hasta el momento.

Por medio de un contacto en común me llegó la queja de un usuario que alertaba sobre la existencia de una página en Facebook llamada «Jovencitas & Niñas Hermosas de 10 a 17 años». Según observó, dicha página consistiría en «una repugnante exhibición de niñas menores de edad que no sólo atenta con la dignidad de ellas sino que promovería la pederastía y la trata de menores entre otras cosas».

El usuario consideró apropiado denunciar la página, método establecido por Facebook para informar acerca de contenidos inapropiados u ofensivos en esa red social. Hecha la denuncia, todo lo que obtuvo por respuesta fue que para Facebook la mencionada página «no infringe nuestras normas comunitarias».

Al momento de escribir esto y luego de varias denuncias, sólo se mostraba en la página en cuestión una foto en la que se ve a una niña pequeña posando con un vestido de dos piezas, lo que a primera vista no constituiría infracción o delito. Pero no se trata de un usuario mostrando inocentemente sus fotos familiares, sino de un sitio que, a juzgar por el nombre mismo de la página, recolectaría y exhibiría fotos de menores.

La gran cantidad de usuarios enfadados que publican sus quejas y repudios en la propia página, podría ser considerada como una demostración de que las imágenes que se mostraban indignaron a muchos. Pero no a Facebook.

Yo me sumé a las denuncias y recibí la misma respuesta:

Hemos revisado tu denuncia (…) Gracias por tu interés en denunciar algo que consideras que infringe nuestras Normas comunitarias. Denuncias como la tuya tienen una función importante en convertir Facebook en un entorno seguro y acogedor. Hemos revisado la página que has denunciado (…) pero no infringe nuestras Normas comunitarias.

En las mencionadas Normas comunitarias, sólo se hace referencia directa a los menores en un párrafo que dice lo siguiente:

La política de Facebook prohíbe terminantemente que se comparta contenido pornográfico o cualquier otro contenido sexual en el que esté implicado un menor.

Esto significaría, en una primera lectura, que la infracción debe ser flagrante, explícita y directa, lo que implicaría que cualquier forma sutil o solapada de abuso o intento de él no sería tenido en cuenta. Si para Facebook no existen grados o sutilezas para este delito, como pareciera desprenderse de este texto, se trataría de una omisión que como tal corre el riesgo de convertirse en complicidad.

Facebook bloquea y elimina fotos y aun perfiles con un criterio difícil de comprender. El adecuado criterio que utiliza para eliminar fotos de desnudos o violencia parecería no aplicarse a temáticas que requieran de inteligencia o perspicacia a la hora de observar y evaluar.

Si esa tendencia a la literalidad no constituyera por si misma una limitación importante, queda la evidencia de la gran cantidad de denuncias que fueron hechas. ¿No alcanza eso para que consideren importante detenerse y evaluar con mayor profundidad la cuestión?

Parece ser que Facebook elimina velozmente aquello que ve, pero tendría enormes dificultades para leer entre líneas y ver que hay detrás de aquello que están mirando.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Tecnología, capitalismo y control

Es fácil hacer corresponder a cada sociedad distintos tipos de máquinas, no porque las máquinas sean determinantes sino porque expresan las formas sociales capaces de crearlas y utilizarlas. Las viejas sociedades de soberanía manejaban máquinas simples, palancas, poleas, relojes; pero las sociedades disciplinarias recientes se equipaban con máquinas energéticas, con el peligro pasivo de la entropía y el peligro activo del sabotaje;
las sociedades de control operan sobre máquinas de tercer tipo, máquinas informáticas y ordenadores cuyo peligro pasivo es el ruido y el activo la piratería o la introducción de virus. Es una evolución tecnológica pero, más profundamente aún, una mutación del capitalismo.
[Gilles Deleuze en “Posdata sobre las sociedades de control”]

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Jobs, Gates y la historia escrita por ellos mismos

Este es un fragmento de una interesante entrevista realizada a Bill Gates y a Steve Jobs en forma conjunta, en un encuentro de ejecutivos organizado por el Wall Street Journal.

Dentro de ese contexto y en vistas del recorrido de ambos a lo largo de los años, pueden extraerse de la charla algunos conceptos llamativos -y otros increíbles, agregaría-, pero todos interesantes. Desde el concepto que uno tenía del otro hasta la historia de BASIC en la Apple II, se tratan algunos de los temas que definieron la historia de la computación en los últimos 40 años.

La entrevista completa de 1:30h. se puede ver haciendo clic AQUÍ.

Fuente: Pymes y emprendedores

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

La falsa ilusión de una red social a medida

tapita

Aunque no es la primera vez que lo hacen -el año pasado presentaron algo similar en formato de video-, los muchachos de Facebook han levantado una buena polvareda este año con su «Year in Review» o «El año de…» en nuestro idioma. Tanto, que tuvieron que salir a pedir disculpas por algún resumen que mostraba malos recuerdos a una persona dentro de lo sucedido en el año que termina.

El algoritmo utilizado por Facebook es muy simple: resalta las fotos con más “likes” o «me gusta» de la cuenta en cuestión. Cómo es lógico entonces, aquellas fotos que más simpatía o adhesión generaron entre los contactos del usuario son las que aparecen, más allá de que se traten de postales de una celebración o retratos de un dolor compartido.

Sin embargo, y he aquí el meollo de la cuestión, toda la herramienta es totalmente configurable y es posible editar tanto los textos como las fotografías que se muestran.

Pero claro, la gente de Facebook –que parece no caer en la cuenta de que este monstruo que ha creado se alimenta a pura inmediatez y fugacidad-, pretende que el usuarios se lance sin más a configurar cosas que no entiende ni desea entender.

No deberíamos olvidar, además, que Facebook arma ese muestrario de estados emocionales con la información que nosotros mismos fuimos subiendo a lo largo del año. No aparece por generación espontánea. Tampoco se trata de que Facebook vaya a recorrer internet buscando material para publicar. No, fuimos nosotros mismos quienes decoramos nuestros muros con aquello que creímos necesario, conveniente o apropiado publicar. Depositar entonces la responsabilidad -o la culpa- de ello a un algoritmo que toma sucesos que nuestros contactos transformaron en importantes para organizarlos por fecha, decorarlos y mostrarlos en nuestro propio muro todo junto es al menos, ingenuo.

No deja de mostrar cierta incoherencia de nuestra parte molestarse por algo que no sólo es automático, sino además es una recopilación de lo que nosotros mismos publicamos. El sistema tiene sus reglas y así funciona. Se puede exigir un mejor funcionamiento y un cumplimiento de aquello que se promete, pero de allí a pretender que todo cambie para ajustarse a nuestros intereses y aun caprichos, suena a autoritario. 

Si no me gusta lo que se hace u ofrece, o no me conviene, debería retirarme. Y punto.

Tal vez sea hora de pensar qué y cómo publicamos, teniendo en cuenta que la privacidad –quién y cómo lo ve- y aún la intimidad -si otros realmente necesitan o deben verlo– corren por nuestra cuenta.

Es decir, corren por cuenta de nuestra comprensión -y acción consecuente- de los derechos que nos caben en el ejercicio responsable de nuestra ciudadanía digital.

Nosotros decidimos.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo