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Educación - 79. página

Tecnología y educación

¿Las condiciones determinan?

«La vía del progreso educativo se asemeja mas al vuelo de una mariposa que a la trayectoria de una bala.»
Jackson (1968)

Cuando escucho a un docente decir que en ciertas circunstancias ya no se puede hacer nada por el alumno, o a un individuo con un cargo ministerial afirmar que las escuelas menos favorecidas sólo pueden ocuparse de dar de comer y despiojar (sic) -como me sucedió en esta última semana-, me surge la certeza de que el nudo del problema actual de nuestro deteriorado sistema educativo pasa, en gran medida, porque está enfermo, atragantado de opinión pública -esa que desbordada por los medios dice que la educación es un desastre porque nuestros pibes no recuerdan la fecha en que murió Hernandarias- y ya opina, no desde un marco teórico sino desde lo que le patea el estómago.

Escribo esto y recuerdo -apelando a las experiencias de colegas de áreas de mi interés- a aquel docente que enseñaba TIC en una escuela de Traslasierra sin recursos, y usaba el locutorio del pueblo para las prácticas, a partir de un convenio con los encargados del lugar. Aseguro a los lectores que este docente es el primero -o anda por entre los primeros- en reclamar la atención del estado, autoridades y directivos para que la situación cambie, pero no se quedó en el lamento: su empuje y creatividad impidieron que una generación más perdiera oportunidades.

Está claro: la lucha primaria debiera ser por un individuo mejor. Luego, lo demás.

Saliendo del pozo con Pozo.

En un trabajo del año 1998, titulado «Lo que muchos profesores están deseando saber sobre el aprendizaje y nunca saben a quién preguntar», el reconocido investigador Juan Ignacio Pozo desarrolla algunos conceptos referidos a las circunstancias condicionantes en el proceso de enseñanza aprendizaje. Comencemos a desgranar algunos:

Uno de los rasgos mas característicos del proceso de enseñanza es que es ante todo un proceso social, en el que hay personas interactuando. Las características de esas personas y la forma en que interactúan constituyen otro elemento condicionante de la enseñanza. Este segundo elemento -quien enseña y quién aprende- sería el objeto de estudio principal de la psicologia educativa y constaria de tres partes: la psicologia del profesor, la del alumno y la naturaleza específica de su interacción social. Aunque solo recientemente haya comenzado a atraer el interés de los investigadores, en la actividad de enseñar influyen poderosamente no sólo los conocimientos disciplinares del profesor sino otros rasgos como sus motivaciones, su personalidad, las teorias implicitas o modelos que utiliza para establecerse objetivos e interpretar lo que sucede en el aula, etc.

Estos rasgos de la psicologia del profesor condicionan el tipo de enseñanza que es capaz de realizar ya que en primer lugar, derterminan el tipo de interacción establecida con los alumnos, pero también los modelos o tipos de enseñanza que ese profesor está en condiciones de utilizar.

Es decir, también aquello que lo constituye como persona y profesional es factor fundamental en esta ecuación, mucho más de lo que muchos de los propios docentes parecen considerar conscientemente. Sigamos:

(…) La elección de una estrategia de enseñanza o incluso de un simple recurso didáctico, está también condicionada por las condiciones en que se enseña, que serian algo asi como los complementos circunstanciales del acto de enseñar. Influyen en primer lugar las circunstancias inmediatas. Se enseña siempre en un sitio, a una hora, con unos medios determinados, ante un número dado de alumnos. Además, el centro escolar en el que uno enseña se halla inmerso en un contexto social que condiciona lo que uno puede o debe hacer. No es lo mismo dar clase en un centro de una zona marginada del extrarradio que en una zona más acomodada, en una escuela rural o urbana, etc. Finalmente, hay otras condiciones sociales más distantes, pero no por ello menos exigentes. Hay una sociedad que rodea al sistema educativo, que es la que establece determinadas demandas a través de la estructuración del curriculo.

Para la mayoría de los docentes estos conceptos pueden ser reiterativos y hasta obvios, pero permítaseme destacar la cuestión central en esta exposición: Pozo habla de estos elementos como aquellos que pueden condicionar la elección de una estrategia o recurso, pero no la determinan.

Las posiciones educativas reduccionistas, que no tienen en cuenta alguno de los supuestos anteriores, suelen conducir a fracasos didácticos (…) Entendiendo que la forma en que los alumnos aprenden condiciona necesariamente lo que es posible hacer en un aula, pero no lo determina por completo, ya que existen también otros elementos que el profesor debe tener en cuenta.

Por ejemplo, su propia creatividad en función de desarrollar estrategias para recuperar la noción de que todos nuestros chicos merecen las mismas oportunidades, aun en medio de la batalla por mejores recursos y mejores oportunidades para todos.

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Vientos de cambio en la educación santafesina

Blogs, redes sociales, video, robótica, música, fotografía digital y mucho más. Educación para nuestros pibes del secundario con los instrumentos que les son propios. No, esta historia no se desarrolla en una galaxia lejana sino acá nomás, en el Centro de Expresiones Contemporáneas (CEC), en una audaz iniciativa del ministerio santafesino y bajo la eficaz mirada de los docentes del (ex)PROMSE.

La experiencia se llamó «Campamento Digital 2009», y duró 4 días a pleno, en los que los pibes participaron creando, jugando, elaborando y usando responsablemente. ¿Peleas? ¿Fastidio? ¿Aburrimiento? ¿Griterío? Nada de eso. Sólo hubo aprendizaje y diversión, de los buenos. ¿Ciberaburrimiento? No, acá no.


Dando vida a un personaje para digitalizarlo

Confieso que llevé a los chicos de 2do. y 3er. año del secundario para que vieran algo, pero en mi fuero íntimo sólo esperaba más de lo mismo -largas charlas repetidas y altisonantes, con todos nosotros como expectadores pasivos; lo de siempre, bah- y por el contrario me encontré -nos encontramos- con una experiencia llamativa, dinámica y creativa, con los chicos como principales protagonistas.


Editando las fotos recién tomadas

Los pibes sacaron fotos muy creativas con celulares, las editaron, jugaron con ellas; filmaron videos que publicaron en YouTube; crearon animaciones en stop motion con cosas que pueden tenerse a mano sin grandes gastos, se hicieron usuarios de su propia red social, etc. En síntesis, se transformaron en usuarios-protagonistas vivenciales con tecnologías de las cuales eran hasta hoy meros usuarios-consumidores. Y creo que se dieron cuenta de que otra forma de acercarse es posible.


Atentos y divertidos en un planeta musical de baja tecnología

Tantas veces hemos hablado de esto como una esperanza, una expectativa; casi como que una utopía comenzó a hacerse realidad hoy, a partir de esta experiencia.

Una buena discusión que se planteó durante el Campamento, según me dijeron, fué la de la derogación de la ley que prohibe el uso de celulares en la escuela, a partir de una nueva ley que contemple su uso pedagógico. No es poca cosa: ante lo nuevo se apuraron a prohibir. Es bueno que se discuta antes. En nuestras escuelas no hubiera sido posible una experiencia pedagógica innovadora como aquella del Cadáver Exquisito Tecnológico, llevada a cabo por una profesora de Artes Visuales en Buenos Aires. No al menos sin transgredir las normas y convertirlo de todos modos en un doble juego difícil de justificar. Yo vengo siguiendo esa iniciativa desde tiempo, y siempre que la refiero produce el mismo asombro. Bien, en este Campamento Digital se replicó esta experiencia con mucho éxito entre los pibes y docentes.


Si, es la ClassMate; aunque de prestado, finalmente salieron a la luz

Entre las 8.30 y las 12.30 hs. de una mañana fresca de otoño que quedó corta con tanto para ver y hacer, los pibes fueron al abordaje de lo que les pertenece.

Y ya se sabe: no hay forma de cocinar un buen estofado si no es con el fuego por debajo.

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Cursos de Inglés On Line

Me cuenta la colega docente y amiga Gabriela Sellart, sobre sus cursos on line de idioma inglés:

Estoy desarrollando cursos de inglés totalmente online, organizados como conversaciones escritas alrededor de un tema que funciona como disparador. Los mismos tienen una duración de cuatro semanas y son independientes unos de otros.

Todas las actividades son asincrónicas. Esto significa que se puede ingresar a la plataforma en el momento que se desee, sin necesidad de acordar horarios.

Está dirigido específicamente a aquellos alumnos que por cuestiones de tiempo u organización no pueden hacer un curso de inglés formal, o que necesitan ampliar su competencia para comunicarse en inglés. El mínimo nivel requerido es intermediate; sin embargo alumnos con un nivel más alto también pueden beneficiarse ya que el curso facilita diferentes niveles de participación.

El próximo, The Food Experience, se inicia el 6 de mayo. Pueden también visitar la plataforma del curso y solicitar ser miembros aunque no participen en un curso en particular.

Más información, en http://takeitfurther.ning.com/

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El Museo de la Música en Rosario

Ronald Boettner, baterista del grupo musical La Barca y presidente de Euterpe, una Asociación Civil fundada a partir de la ordenanza municipal que establece la creación del Museo de la Música, nos habló en una entrevista para nuestro programa de radio, sobre este proyecto. Junto a Ronald estuvo también Rubén Rodriguez, bajista del grupo.

A continuación, el audio del pasaje en que conversamos al respecto:

Un proyecto sumamente interesante, para participar y apoyar.

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El amor por la lectura como ‘causa común’

Ya comenté anteriormente sobre el proyecto de Daniel Krichman, de poner a mucha gente a escribir sobre cómo leen. En verdad, esta descripción es rápida y a medias: como expliqué antes, lo que propone es extraer algunas pistas metodológicas de las reflexiones de distintos profesionales de diversas áreas, acerca de sus formas de abordar un libro.

Habemos en esa lista -Daniel tuvo la deferencia de invitarme a participar de la experiencia- docentes, periodistas y especialistas de muchas ramas diferentes. Y confieso que no puedo dejar de pasar a mirar cada tanto, para ver quién otro me sorprende y me asombra -a la fecha van 21 abordantes– con su experiencia personal, y por tanto única.

En un momento pensé, «¿cómo no se me ocurrió a mi eso?», pero ahí es que me pongo agradecido por tipos como Daniel, observadores y pensadores que recuperan para nosotros los más lentos, el verdadero sentido de la expresión “2.0″.

Últimamente paso bastante tiempo observando como abordan el texto mis alumnos, tanto los pequeños de primaria como los más grandes. Siempre presté bastante atención a eso pero ahora lo estoy haciendo, si se me permite decirlo, como una especie de extensión personal del proyecto de Krichman.

¿Qué se ve? Coloquialmente lo digo: estamos en problemas. A modo de ejemplo: chicos de 6to. grado que no leen consignas porque es más fácil preguntar «¿qué tenemos que hacer?», que tomarse el tiempo para leer y entender -y esto dicho por ellos-. No parece abordarse el problema con suficiente seriedad, porque llegan a mayores prácticamente con la misma actitud infantil. Esto puede verse en los medios, por ejemplo, en la calidad de los reportajes, las formas de abordar las noticias, o simplemente en la cantidad de faltas de ortografía de los textos. Ni que hablar de ciertos conductores de TV.

Pero he visto y oído doctorados comiéndose las eses, cuando se supone que han tenido que pasar por tribunales y defender tesis. ¿Tendrá esto que ver con la lectura? Bueno, si se lee y quedan sólo datos, o no se aprendió el valor de las palabras y su correcto uso, pienso que si, que tiene que ver.

Mi ejercicio docente está vinculado con materias técnicas, pero aprendí de algunos ejemplos que tuve y corrijo contenidos y formas cuando doy clases y en los exámenes. La respuesta de los pibes suele ser «¡pero si no sos docente de Lengua!» Como dudo de que la lengua sea patrimonio de algún individuo en particular, no he dejado de hacerlo. Me ha sucedido además, de encontrar quién me mentó, no sin cierto asombro, como un «informático que además escribe».

Por todo esto y mucho más, es que creo que debemos hacer de nuestro amor por la lectura una «causa común»: transfiramos, impregnemos, transpiremos esa actitud hacia el libro, tal como lo propone Daniel al intentar extraer algunas pistas metodológicas de nuestras formas de abordar un texto.

Amigos, ¿me ayudan a pensarlo? Pasen y déjenme sus apuntes.

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