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Opinión - 7. página

Comentarios y opiniones

La Red Social: una lectura simplista y vacía… como Facebook

Anoche estuve invitado por la firma Dattatec, auspiciantes de nuestras charlas sobre seguridad en la red de redes, para el preestreno de La Red Social, la película de David FincherAlien 3, Seven, The Game, Fight Club, entre sus trabajos más reconocidos- sobre los inicios de Facebook y la invención de la leyenda Zuckerberg.

Desde lo técnico y visual, la película es maravillosa. Ciertas tomas y encuadres son de una belleza y construcción francamente perfectas. Fincher conoce muy bien el oficio y logra un producto redondito. Pero claro, si el cine de este director tiene algo de poético, en este caso acaba en sólo eso, buenas tomas. El resto, por la misma naturaleza del tema, lo despoja de cualquier lirismo posible.

El argumento de La Red Social se basa en fuentes diversas -que pierden toda credibilidad cuando se aclara que todos los involucrados firmaron acuerdos de confidencialidad- y se desarrolla entre los cuartos de Harvard hasta desembocar en las oficinas propias en Palo Alto, en el seguimiento de la idea original que generó lo que hoy conocemos como Facebook.

El personaje central es, claro, Mark Zuckerberg, un alumno -según se muestra- genial y obsesivo compulsivo en dosis identicas. Eduardo Saverin, traicionado ex amigo y capitalista inicial de la idea; Sean Parker, el fundador de Napster, personaje oscuro que atrajo a los inversores de Silicon Valley; y los gemelos Winklevoss, personajes anacrónicos y despechados por el supuesto robo de la idea por parte del pícaro Mark, son los ejes de una historia que teje el entramado de un fenómeno de difícil análisis, por la falta de acuerdo en cuanto a sus alcances e implicancias. Y sobre todo, por la falta de distancia histórica.

Se podría decir que no hay buenos en esta película. Todos los personajes viran de lo admirable a lo detestable, a veces en el mísmo diálogo, y lo que queda es una sensación algo perturbadora que recuerda por momentos a la vieja Wall Street de Stone. ¿Escrupulos? No gracias. No al menos en estos estamentos en los que la traición es moneda corriente y lo único que importa es que el propio ombligo no tenga pelusas.

El personaje de Zuckerberg, conflictuado y obsesivo, sólo responde a líneas de código y a su orgullo herido. Para el resto de las cosas, según se ve en el film, es casi autista.

El propio Mark -el real- cuando habló -todos pensaron que saldría con los botines de punta y finalmente eran ojotas-, pareció más preocupado por la vestimenta del actor que por ciertas cuestiones de fondo. Según relata elmulticine.com,

En una conferencia ofrecida en la Universidad de Stanford, Mark Zuckerberg calificó como sesgada y poco realista la película dirigida por David Fincher. Eso sí, resaltó que las camisetas y sudaderas que el actor que le representa porta en ella, estaban estupendamente reflejadas y que coincidían plenamente con su estilo de vestir, pero poco más.

Creo que la cuestión planteada en la película podría resumirse en los motivos que mueven a los personajes. Ya desde el arranque, en la discusión inicial entre Mark -el personaje- y su novia -bonita, mucho carácter-, la película muestra al futuro creador de la red social con 500 millones de miembros como un ser detestable obsesionado en denostar a su chica por su supuestamente escasa inteligencia y su preferencia por remeros musculosos. Y termina la película con el mismo personaje obsesionado con… no, mejor verla.

La cuestión es que el origen de la idea de lo que después fue Facebook -según la película- tiene que ver con la violación de la privacidad. Ya desde su origen, la idea fue meterse en bases de datos, levantar fotos, publicarlas sin permiso, difamar, insultar y otras bellezas. Y la traición, claro. Eso es lo que cuenta esta ficción.

¿Ficción?

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De mineros, rescates y sensaciones

Seguí con preocupación e interés el largo proceso hasta el momento del rescate de los 33 mineros atrapados en las profundidades de la desidia de corporaciones inescrupulosas, y me emocioné con las 24 hs. y monedas que duró la vuelta a salvo, maravillado por la precisión y meticulosidad del rescate. Y claro, debo confesar que sentí un poco de sana envidia también.

El pueblo chileno puede mostrar con orgullo cómo y cuánto puede trabajar mancomunadamente en pos de un objetivo, como también lo demostró en el terremoto de meses atrás. Nosotros podemos mostrar, por ejemplo, un Cromañón o un Tartagal, cómo para apreciar diferencias más allá de signos políticos.

El 5 de agosto esos 33 hombres eran un grupo de mineros explotados y abandonados a su suerte, trabajando en condiciones más que precarias. Entraron en la mina de San José sólo para comenzar otra jornada dura. Setenta días después asombraron a un planeta entero -que en cifras record siguió el rescate- con sus alegrías a cara lavada y convertidos en héroes. Pero ellos sólo fueron la punta del iceberg de una empresa fenomenal, que contó con tecnología de última generación, colaboración internacional y la intervención de especialistas de varias disciplinas interactuando con un único objetivo: la supervivencia de cada uno de esos 33 hombres.

Se dice que el presidente Piñeda sacó rédito político de esto. Pero poco parece importar eso ante tamaño éxito. Si lo logró, si estuvo ahí, ¿qué podría reprochársele?

Según informa BBC Mundo, el doctor Pedro Arcos González, director de la Unidad de Investigación en Emergencia y Desastres de la Universidad de Oviedo, España, le dijo a ese medio que,

Esta operación será un ejemplo de cómo hacer bien las cosas. Todas las cosas se han hecho de una manera muy profesional y correcta. Estas personas han tenido mucho apoyo familiar, social, médico, etc. y no ha habido, que sepamos, a lo largo de su encierro, ningún episodio que sugiera que podría haber grandes problemas a la salida.

En opinión de otro especialista, David Seath, secretario del Instituto de Minería de Escocia y ex jefe del servicio británico de rescate de minas,

Fue una operación extraordinariamente compleja. Estuvo plagada de problemas técnicos. Sin duda éste es un día extraordinario para todas las comunidades mineras del mundo por la forma como este rescate ha sido conducido, de manera muy profesional. La habilidad de los técnicos perforadores es otro ejemplo de éxito en esta operación por su capacidad de mantener la perforadora en la dirección correcta hacia el objetivo, que es un área relativamente pequeña a 700 metros bajo la superficie. Manejar una máquina del tamaño de una perforadora no es fácil. Pero como éste es el tipo de equipo que se utiliza en la industria petrolera se tiene mucha experiencia en el manejo de perforadoras para posicionarlas de manera precisa hacia un objetivo.

Según este mismo experto, esta operación marcará un récord porque nunca antes de había logrado rescatarse a tantos mineros atrapados durante tanto tiempo y a tal profundidad.

Se menciona también entre los especialistas que el diseño de la cápsula Fénix fue también clave en el éxito de la operación, al contar con sistemas de comunicación y equipo de oxígeno.

Por supuesto, también se alzan voces de alerta: muchas llaman a no olvidar que cada año varios cientos de mineros mueren en todo el mundo debido a malas condiciones de seguridad en las minas. El reclamo generalizado entre ellos es que se pongan en vigor en todo el mundo regulaciones adecuadas de seguridad.

También se escuchan alertas en el país trasandino, con respecto a que el enorme costo del rescate -u$s 22 millones- lo ha financiado el pueblo chileno, principalmente a través de Codelco. Mientras tanto, el gobierno ha iniciado acciones contra los activos y accionistas de la mina en el Consejo de Defensa del Estado, a fin de que los verdaderos responsables de esta desgracia con suerte se hagan cargo de los costos de su desidia.

Fuentes: BBC Mundo y El Universal

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Peter McLaren: ‘La educación debe proveer lenguajes críticos, para construir alternativas’.

El doctor y profesor universitario de Educación Peter McLaren se encuentra en Argentina para una conferencia sobre “Pedagogía radical” en la Universidad del Salvador (USAL). Para la ocasión fué entrevistado para el suplemento iEco de Clarín, entrevista que reproducimos en parte aquí, en la que reflexiona sobre la tecnología y se pregunta si de alguna manera no crea «una ilusión de conectividad».

Este magíster de Brock University y doctor de la Universidad de Toronto nacido en Canadá, es reconocido internacionalmente como el creador de la pedagogía crítica, la cual reconoce él mismo como tributaria del trabajo de Paulo Feire y al propio educador brasileño como su mentor.

Afirma que la pedagogía crítica no es una metodología sino que se trata de algo que tiene lugar en todos los espacios públicos. Y asegura que la ve «como un movimiento social y como la introducción a una forma de vida”.

Periodista: Pero, ¿tiene implicancias metodológicas?

McLaren: Sí, las tiene. Una sería valorar los conocimientos, las experiencias y las historias de vida de los estudiantes, en cualquier nivel de educación. Valorarlas significa volver la educación relevante para sus vidas.

P: ¿De qué forma?

M: Las experiencias que traen los estudiantes y las interpretaciones que tienen de ellas no hablan por sí mismas: necesitan ser entendidas y desafiadas. Porque tal vez esas experiencias y conocimientos los condicionaron de manera racista o patriarcal o autoritaria. Hacer la educación relevante y crítica quiere decir desafiar las historias y discursos de los estudiantes, pero de tal modo que no desaparezcan sus voces.

P: ¿En qué consiste la pedagogía crítica?

M: El arte de la pedagogía crítica es proveer lenguajes variados, lenguajes de posibilidad, lenguajes críticos, lenguajes de esperanza, de tal forma que los estudiantes puedan empezar a entender mejor cómo fueron creadas sus subjetividades y puedan construir alternativas. Una manera de hacerlo es, como propone Walter Mignolo (profesor argentino que trabaja en la Universidad de Duke), des-ligarse de las epistemologías de la colonización. Esta desvinculación es posible mirando otro tipo de epistemología para crear distancia y generar otros modos de pensamiento y traerlos a una conversación con las epistemologías occidentales. Esta aproximación, sin embargo, no es suficiente. No es sólo cuestión de cambiar nuestro modo de pensar: tiene que ser también un cambio material.

P: ¿Cómo afecta esta posición pedagógica a la relación alumno-profesor?

M: Mi mentor fue Paulo Freire (teórico de la educación brasileño), a quien mucha gente entiende mal. Creen que él habla de la relación entre profesor y estudiante como si el profesor fuera un facilitador. No creo eso y Freire tampoco lo creía. Los profesores han ganado el derecho de hablar con autoridad, no de manera autoritaria pero con una forma particular de autoridad para trabajar con temas críticos. Para mí, y esta es la clave, profesores y estudiantes son co-participantes en un proyecto mayor. La conciencia crítica no es algo que ocurra antes de las luchas: no te volvés crítico en un aula leyendo libros. Por eso, tanto profesores como estudiantes necesitan ser parte de una causa mayor, y esto puede ser en un vecindario, en una comunidad, puede ser local, nacional o, incluso, trasnacional.

P: ¿Cómo es vista esta pedagogía en los EE.UU.?

M: Allí no pensamos por fuera de la “caja”. La palabra “socialismo” no es siquiera articulada. Después de la Gran Depresión, algunos educadores se preguntaron si la educación podía construir un nuevo orden social. Esta pregunta debe volver a formularse en este particular momento del capitalismo global en crisis.

P: ¿Cómo ve el rol de la tecnología en la educación?

M: Solía ir a las clases de Marshal McLuhan cuando era estudiante y todavía me interesa, pero no he podido dedicarme al tema. Creo que las tecnologías tienen que ser miradas específicamente para entender sus efectos. Se asume que la tecnología está bien y se piden más computadoras, más televisores y videos. Pero debería haber más estudios específicos. Hay usos muy interesantes de la tecnología. Pero me pregunto también si de alguna manera no crea una ilusión de conectividad…

Fuente: Suplemento iEco del diario Clarín

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Rosario solidaria con el pueblo haitiano

Mientras observamos con estupor la inoperancia teñida de politiquería de las Naciones Unidas -recién hoy lunes atinó a reunirse su Consejo de Seguridad para organizar formalmente la ayuda a las víctimas del terremoto en Haití, casi una semana después de la tragedia-, los miembros de las organizaciones civiles que comenzaron su tarea inmediatamente se hunden en la desesperación que produce la impotencia.

El blog El Periodista en su laberinto publica hoy un artículo escrito por Eduardo Galeano titulado “Los pecados de Haití”, en el que el escritor hace un recorrido por la historia de abusos y maltratos hacia el pueblo haitiano que explica en gran medida el porqué de tanta desidia, y nos desfía a preguntarnos si fue sólo el sismo el culpable de tanto horror.

Mientras tanto, se informa hoy en los medios rosarinos que en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR fué creado un comité de contingencia para enviar donaciones a las víctimas y para brindar contención psicológica a los haitianos que estudian en la ciudad. Son al menos unos 60 los jóvenes haitianos estudian en Rosario, quienes viven por estos días la lógica incertidumbre de no poder comunicarse con sus familiares. Por tal motivo, el gobierno provincial está gestionando los medios para que los ciudadanos haitianos que residen en Santa Fe se comuniquen con sus familiares.

En la misma Facultad de Medicina ya hubo un encuentro para coordinar acciones. Se reunieron allí unos 60 profesionales entre ellos médicos, enfermeros, rescatistas y traductores, y se está confeccionando una lista de voluntarios para una misión humanitaria. Organizan al tiempo una campaña de donación, que se encuentra a la espera de un listado con las necesidades del lugar para organizar dichas donaciones.

Se informa también que los ciudadanos haitianos residentes en nuestra provincia podrán realizar consultas en la Subsecretaría de Protección Civil a través del teléfono 472-1831.

Por otra parte, la Cruz Roja Argentina habilitó la siguiente cuenta bancaria para recibir colaboraciones destinadas a la recuperación de las familias damnificadas de Haití:

BANCO DE LA NACION ARGENTINA
SUC. CONGRESO
Av. Callao 101 C.A.B.A.
CRUZ ROJA ARGENTINA-CATASTROFES
CTA CTE Nº 91344/97
CBU Nº 01100129-20000091344977
CUIT: 30-54603392-5

Para consultas, la filial Rosario de la institución se encuentra ubicada en calle Laprida 1553 y su número telefónico es (0341) 4213878. E-Mail: rosario@cruzroja.org.ar.

Agrego 19/01: Informa el Colegio de Enfermeros del Sur de la Pcia. de Santa Fe, que tanto aquellas personas interesadas en participar en las acciones solidarias que coordina la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, como la comunidad de profesionales de la salud que estén llevando actividades relacionadas con la Facultad para sumarse a la misión humanitaria destinada a ese país, deberán comunicarse al siguiente mail: novedadesfcm@gmail.com.

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Algo más sobre ‘mirar diferente’

Sigo con el tema. En ocasiones la diferencia entre lo que miramos y nuestra comprensión de lo que está sucediendo es francamente asombrosa. La Cinta de Moebius, por caso, hace difícil dar crédito a lo que está sucediendo frente a nuestros propios ojos.

August Ferdinand Möbius nació en Schulpforta, Alemania, en 1790. Discípulo de Gauss, ejerció como astrónomo y matemático en la Universidad de Leipzig. Fue investigando sobre Topología que descubrío en 1858 su famosa cinta, mientras se dedicaba al estudio de las superficies de una sola cara. Murió en Leipzig en 1868.

La Cinta de Moebius es una superficie sencilla. Si tomamos una cinta y unimos sus vértices A con D y C con B dándole media vuelta -como muestra el video al pié-, obtenemos una superficie de una sola cara y un solo borde, que tiene la propiedad matemática de ser un objeto no orientable -aunque tus ojos digan lo contrario.

Por ejemplo, si trazamos una línea a partir de un punto de su superficie, esa línea recorrerá toda la cinta sin haber pasado el borde, porque tiene una sola cara.

Lo notable del caso es que la cinta tiene aplicaciones prácticas. Por ejemplo, para obtener una cinta transportadora que se desgaste uniformemente por ambas caras -aunque ya vimos que se trata de una sola-, aumentando su durabilidad. Ese es sólo un uso, pero hay otros.

Los dejo con un video que muestra algunas otras propiedades esta cinta. En ocasiones las palabras no alcanzan pero, en este caso, la mirada convencional tampoco.

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Mirar diferente

En un post anterior me aventuré a pensar en voz alta y a admitir que la solución a determinadas situaciones de la vida suele no estar en ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa.

Revisando como siempre entre los pliegues de uno de mis blogs tecnológicos favoritos, Microsiervos, encontré este video llamado How round is your circle?, basado en los ejemplos presentados en el libro How round is your circle? Where engineering and mathematics meet. Las ideas más sencillas e ingeniosas no siempre están a la vista, y uno debe aprender a mirar diferente para poder verlas.

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Otra mirada es posible

Hace varios años atrás, leyendo una revista de publicidad encontré un aviso promocional de una agencia, muy ingenioso por cierto. Se trataba de 3 vasos, dos de ellos idénticos, llenos hasta la mitad con agua. Debajo del primero decía Pesimista -por aquellos que ven el vaso medio vacío; debajo del segundo Optimista, por quiénes lo ven medio lleno. Pero el remate humorístico estaba dado por el tercero, idéntico a los otros dos, pero con una diferencia: en lugar de agua tenía wisky y un par de hielos. Debajo, la leyenda decía On the rocks.

La ilustración que acompaña a este post me hizo recordar a aquella publicidad, por ingeniosa y por la cantidad de pensamientos que disparó. No descubro nada nuevo al decir que el humor inteligente dice mucho con muy poco.

Hay otra forma de mirar. Las mismas recetas, las mismas concepciones –desde el está todo mal, no hago hasta la ingenuidad del está todo bien– siguen llevando al fracaso. Y no estoy hablando de una estúpida publicidad de jabones, sino de las mismas frustraciones que año tras año paralizan y no dejan ver que las cosas siguen en la misma chatura y falta de compromiso. Si quieres ver resultados diferentes no hagas siempre lo mismo, decía Einstein.

La mayor dificultad tal vez se encuentre en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa, como se suele decir.

Alguien twitteó esta mañana una frase de Abel Cortese: «La gente paga con liberalidad a los que les hacen sentir o reír, mientras que es avara con quien, aunque sea para instruirla, la hace pensar». Él lo dice en el sentido de que hay que gustarle al auditorio para que el mensaje llegue, pero no deja de ser preocupante por esta cosa casi establecida de que el aprendizaje es aburrido y pensar parece ser una pérdida de tiempo. ¿El problema está siempre en el orador? ¿Usted, lector, nunca se fascinó con una clase dictada por un profesor sapiente y aburrido en iguales proporciones? Si el conocimiento siempre está basado en habilidades oratorias, ¿en dónde queda entonces el amor por el conocimiento, necesario para que alguien realmente aprenda? Porque convengamos que todo aquello del hacer, del aplicar el conocimiento viene después de recibirlo porque uno quiso aprenderlo.

Voltaire dijo alguna vez, «no tengo el arte de ser claro para el que no quiera estar atento». En todo caso, es ese deseo de atender lo que buscamos alentar, explorar, alcanzar. El deseo.

Personalmente trato de hacer mis clases entretenidas e interesantes, pero por una cuestión de que aprender juntos, descubrir algo nuevo, entender, son actos maravillosos y merecen ser disfrutados. Pero si queda sólo el recuerdo de la fiesta y nadie sabe qué aprendimos, estamos en problemas. Un maestro que tuve decía que la ilustración, el ejemplo, nunca debe superar al concepto. Algo parecido se me ocurre pensar en esos casos.

¿Han visto en acción a algún buen profesor de teatro alguna vez, la seriedad y el compromiso que exige de sus estudiantes? Les enseña a poner el cuerpo y el alma en su trabajo, que es justamente el de actuar, dar un espectáculo. Y dicen los que saben que lo más difícil para un actor es hacer humor. Para dar un buen espectáculo, del tipo que sea, hay que prepararse con seriedad.

En definitiva, estos pensamientos a borbotones tienen que ver con esta idea de que otra mirada, otra forma de analizar, criticar, cuestionar, ponderar, reconocer, es posible. La envidia, la mentira, el maltrato, la displicencia, el egoísmo, el temor, la chatura, la irresponsabilidad, el pesimismo -u optimismo- a ultranza son miradas sesgadas de la realidad. Pero atención: cualquier persona normal conoce la diferencia entre lo que está bien y está mal. Mucho más difícil es distinguir entre lo simplemente bueno y lo mejor.

Ni medio vacío ni medio lleno. Simplemente, diferente.

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La valoración del esfuerzo docente

Lo aclaro desde el inicio: el título es un chiste. O al menos así se podría interpretar a juzgar por cuanto lo valora «el portal educativo del Estado argentino», Educ.ar.

Me explico: lanzaron el Premio educ.ar – Intel 2009, Concurso: “Publicando en Internet”. La consigna es la siguiente, según declaran:

Este concurso se realiza con el objetivo de impulsar a los docentes a producir contenidos educativos digitales.

La producción docente contribuirá a proveer contenidos de calidad en español, a la optimización de la calidad educativa en general y a expandir el uso educativo de las TIC, además de intensificar las competencias digitales de los participantes.

Se seleccionarán recursos educativos de las diferentes áreas y niveles, que puedan ser utilizados y difundidos a través de educar.

Luego de una detallada y extensa explicación de los objetivos, pautas, evaluaciones y demás asuntos relativos al concurso, muy interesante por cierto, se indica cuál es el premio:

Se entregara un pendrive de premio a los diez primeros en orden de mérito.

Teniendo en cuenta la entidad de los organizadores, me hago eco de algunos de los tantos comentarios que reprochan semejante acto de amarretismo digital. Un docente anota:

Mientras leía las pautas de este concurso pensaba en el premio, pensaba (por ejemplo) en una computadora para mi escuela rural. Les pido mil disculpas: pero el premio que ofrecen es realmente miserable y hasta indigno de Educar.

Otra docente lo pone en claro:

Sres organizadores no subestimen los esfuerzos y la inteligencia de los docentes.

¿Qué fue lo primero en que pensé yo al leerlo? En el Plan Ceibal uruguayo. Que lejos estamos.

Muchas cosas de Educ.ar me siguen dando vergüenza ajena.

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