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Opinión - 14. página

Comentarios y opiniones

Rosario solidaria con el pueblo haitiano

Mientras observamos con estupor la inoperancia teñida de politiquería de las Naciones Unidas -recién hoy lunes atinó a reunirse su Consejo de Seguridad para organizar formalmente la ayuda a las víctimas del terremoto en Haití, casi una semana después de la tragedia-, los miembros de las organizaciones civiles que comenzaron su tarea inmediatamente se hunden en la desesperación que produce la impotencia.

El blog El Periodista en su laberinto publica hoy un artículo escrito por Eduardo Galeano titulado “Los pecados de Haití”, en el que el escritor hace un recorrido por la historia de abusos y maltratos hacia el pueblo haitiano que explica en gran medida el porqué de tanta desidia, y nos desfía a preguntarnos si fue sólo el sismo el culpable de tanto horror.

Mientras tanto, se informa hoy en los medios rosarinos que en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR fué creado un comité de contingencia para enviar donaciones a las víctimas y para brindar contención psicológica a los haitianos que estudian en la ciudad. Son al menos unos 60 los jóvenes haitianos estudian en Rosario, quienes viven por estos días la lógica incertidumbre de no poder comunicarse con sus familiares. Por tal motivo, el gobierno provincial está gestionando los medios para que los ciudadanos haitianos que residen en Santa Fe se comuniquen con sus familiares.

En la misma Facultad de Medicina ya hubo un encuentro para coordinar acciones. Se reunieron allí unos 60 profesionales entre ellos médicos, enfermeros, rescatistas y traductores, y se está confeccionando una lista de voluntarios para una misión humanitaria. Organizan al tiempo una campaña de donación, que se encuentra a la espera de un listado con las necesidades del lugar para organizar dichas donaciones.

Se informa también que los ciudadanos haitianos residentes en nuestra provincia podrán realizar consultas en la Subsecretaría de Protección Civil a través del teléfono 472-1831.

Por otra parte, la Cruz Roja Argentina habilitó la siguiente cuenta bancaria para recibir colaboraciones destinadas a la recuperación de las familias damnificadas de Haití:

BANCO DE LA NACION ARGENTINA
SUC. CONGRESO
Av. Callao 101 C.A.B.A.
CRUZ ROJA ARGENTINA-CATASTROFES
CTA CTE Nº 91344/97
CBU Nº 01100129-20000091344977
CUIT: 30-54603392-5

Para consultas, la filial Rosario de la institución se encuentra ubicada en calle Laprida 1553 y su número telefónico es (0341) 4213878. E-Mail: rosario@cruzroja.org.ar.

Agrego 19/01: Informa el Colegio de Enfermeros del Sur de la Pcia. de Santa Fe, que tanto aquellas personas interesadas en participar en las acciones solidarias que coordina la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, como la comunidad de profesionales de la salud que estén llevando actividades relacionadas con la Facultad para sumarse a la misión humanitaria destinada a ese país, deberán comunicarse al siguiente mail: novedadesfcm@gmail.com.

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Algo más sobre ‘mirar diferente’

Sigo con el tema. En ocasiones la diferencia entre lo que miramos y nuestra comprensión de lo que está sucediendo es francamente asombrosa. La Cinta de Moebius, por caso, hace difícil dar crédito a lo que está sucediendo frente a nuestros propios ojos.

August Ferdinand Möbius nació en Schulpforta, Alemania, en 1790. Discípulo de Gauss, ejerció como astrónomo y matemático en la Universidad de Leipzig. Fue investigando sobre Topología que descubrío en 1858 su famosa cinta, mientras se dedicaba al estudio de las superficies de una sola cara. Murió en Leipzig en 1868.

La Cinta de Moebius es una superficie sencilla. Si tomamos una cinta y unimos sus vértices A con D y C con B dándole media vuelta -como muestra el video al pié-, obtenemos una superficie de una sola cara y un solo borde, que tiene la propiedad matemática de ser un objeto no orientable -aunque tus ojos digan lo contrario.

Por ejemplo, si trazamos una línea a partir de un punto de su superficie, esa línea recorrerá toda la cinta sin haber pasado el borde, porque tiene una sola cara.

Lo notable del caso es que la cinta tiene aplicaciones prácticas. Por ejemplo, para obtener una cinta transportadora que se desgaste uniformemente por ambas caras -aunque ya vimos que se trata de una sola-, aumentando su durabilidad. Ese es sólo un uso, pero hay otros.

Los dejo con un video que muestra algunas otras propiedades esta cinta. En ocasiones las palabras no alcanzan pero, en este caso, la mirada convencional tampoco.

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Mirar diferente

En un post anterior me aventuré a pensar en voz alta y a admitir que la solución a determinadas situaciones de la vida suele no estar en ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa.

Revisando como siempre entre los pliegues de uno de mis blogs tecnológicos favoritos, Microsiervos, encontré este video llamado How round is your circle?, basado en los ejemplos presentados en el libro How round is your circle? Where engineering and mathematics meet. Las ideas más sencillas e ingeniosas no siempre están a la vista, y uno debe aprender a mirar diferente para poder verlas.

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Otra mirada es posible

Hace varios años atrás, leyendo una revista de publicidad encontré un aviso promocional de una agencia, muy ingenioso por cierto. Se trataba de 3 vasos, dos de ellos idénticos, llenos hasta la mitad con agua. Debajo del primero decía Pesimista -por aquellos que ven el vaso medio vacío; debajo del segundo Optimista, por quiénes lo ven medio lleno. Pero el remate humorístico estaba dado por el tercero, idéntico a los otros dos, pero con una diferencia: en lugar de agua tenía wisky y un par de hielos. Debajo, la leyenda decía On the rocks.

La ilustración que acompaña a este post me hizo recordar a aquella publicidad, por ingeniosa y por la cantidad de pensamientos que disparó. No descubro nada nuevo al decir que el humor inteligente dice mucho con muy poco.

Hay otra forma de mirar. Las mismas recetas, las mismas concepciones –desde el está todo mal, no hago hasta la ingenuidad del está todo bien– siguen llevando al fracaso. Y no estoy hablando de una estúpida publicidad de jabones, sino de las mismas frustraciones que año tras año paralizan y no dejan ver que las cosas siguen en la misma chatura y falta de compromiso. Si quieres ver resultados diferentes no hagas siempre lo mismo, decía Einstein.

La mayor dificultad tal vez se encuentre en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa, como se suele decir.

Alguien twitteó esta mañana una frase de Abel Cortese: «La gente paga con liberalidad a los que les hacen sentir o reír, mientras que es avara con quien, aunque sea para instruirla, la hace pensar». Él lo dice en el sentido de que hay que gustarle al auditorio para que el mensaje llegue, pero no deja de ser preocupante por esta cosa casi establecida de que el aprendizaje es aburrido y pensar parece ser una pérdida de tiempo. ¿El problema está siempre en el orador? ¿Usted, lector, nunca se fascinó con una clase dictada por un profesor sapiente y aburrido en iguales proporciones? Si el conocimiento siempre está basado en habilidades oratorias, ¿en dónde queda entonces el amor por el conocimiento, necesario para que alguien realmente aprenda? Porque convengamos que todo aquello del hacer, del aplicar el conocimiento viene después de recibirlo porque uno quiso aprenderlo.

Voltaire dijo alguna vez, «no tengo el arte de ser claro para el que no quiera estar atento». En todo caso, es ese deseo de atender lo que buscamos alentar, explorar, alcanzar. El deseo.

Personalmente trato de hacer mis clases entretenidas e interesantes, pero por una cuestión de que aprender juntos, descubrir algo nuevo, entender, son actos maravillosos y merecen ser disfrutados. Pero si queda sólo el recuerdo de la fiesta y nadie sabe qué aprendimos, estamos en problemas. Un maestro que tuve decía que la ilustración, el ejemplo, nunca debe superar al concepto. Algo parecido se me ocurre pensar en esos casos.

¿Han visto en acción a algún buen profesor de teatro alguna vez, la seriedad y el compromiso que exige de sus estudiantes? Les enseña a poner el cuerpo y el alma en su trabajo, que es justamente el de actuar, dar un espectáculo. Y dicen los que saben que lo más difícil para un actor es hacer humor. Para dar un buen espectáculo, del tipo que sea, hay que prepararse con seriedad.

En definitiva, estos pensamientos a borbotones tienen que ver con esta idea de que otra mirada, otra forma de analizar, criticar, cuestionar, ponderar, reconocer, es posible. La envidia, la mentira, el maltrato, la displicencia, el egoísmo, el temor, la chatura, la irresponsabilidad, el pesimismo -u optimismo- a ultranza son miradas sesgadas de la realidad. Pero atención: cualquier persona normal conoce la diferencia entre lo que está bien y está mal. Mucho más difícil es distinguir entre lo simplemente bueno y lo mejor.

Ni medio vacío ni medio lleno. Simplemente, diferente.

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