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Opinión - 11. página

Comentarios y opiniones

Caso Glaxo: ‘Los culpables de usar a niños pobres como conejitos de indias no pasarán por un juzgado’

Argentina sigue sin ley nacional de investigación biomédica. No hay figura del código penal que castigue a los investigadores inmorales, a sus financiadores y protectores politicos. Glaxo ganará con la vacuna el valor de cien mil multas. Y los culpables de usar a nuestros niños pobres como conejitos de indias ni siquiera pasarán por un juzgado.
(Jorge Yabkowski, presidente de la Federación Sindical de Profesionales de la Salud de la Argentina -FESPROSA-)

Entre los años 2007 y 2008, 14 bebés de familias pobres de Santiago del Estero, Mendoza y San Juan murieron luego de participar en los ensayos de una vacuna del laboratorio británico GlaxoSmithKline contra la neumonía y la otitis aguda. Si bien no se hallaron pruebas de que esas muertes tuvieran que ver con la aplicación de las inyecciones, en la investigación se descubrieron irregularidades al momento de conseguir el consentimiento de los padres para que sus hijos recibieran la vacuna en experimentación.

El juez en lo penal económico Marcelo Aguinsky confirmó que algunos consentimientos fueron dados por padres menores de edad, por abuelos que no estaban autorizados a hacerlo, por parientes analfabetos o, como en un caso, por una madre psicótica a la que no se había evaluado la capacidad de discernimiento. Una madre aseguró: «una médica me pidió que firmara y no me dejó leerlo».

Se detectó además la aplicación de la vacuna sin que se conocieran los antecedentes clínicos de los niños, y se verificó que hubo «falta de seguimiento y registro adecuado» de las reacciones adversas a la vacuna, según funcionarios del Ministerio de Salud.

Como resultado de estas investigaciones la justicia condenó a GlaxoSmithKline, al investigador principal del ensayo en Mendoza, Héctor Abate, y al coordinador de los estudios en Argentina, Miguel Tregnaghi, a pagar una multa, decisión que fue apelada por la multinacional.

Finalmente esta semana la justicia rechazó dicha apelación y confirmó que los implicados deberán pagar una multa de un millón de pesos por irregularidades cometidas en las pruebas de la vacuna. GlaxoSmithKline deberá pagar 400.000 pesos, mientras que a Abate y Tregnaghi se les impuso el pago de 300.000 pesos cada uno.

Según el juez, el laboratorio y los dos investigadores incumplieron requisitos legales básicos para llevar adelante las pruebas en casi 14.000 chicos, conclusión a la que arribó a partir de la investigación realizada por la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT), organismo que dispuso la multa que ahora la justicia confirma.

Debe destacarse que según la ANMAT la vacuna de Glaxo es segura. Sin embargo, suspicacias aparte, no es esa la que el Estado adquirió para la campaña de vacunación nacional contra el neumococo que comenzó esta semana en chicos menores de dos años. El Ministerio de Salud optó en cambio por la trecevalente, afirmando que provee mayor cobertura contra los serotipos de neumococo circulantes en el país.

Al confirmar las multas, el juez afirmó en su fallo que «en toda investigación en farmacología clínica debe prevalecer el bienestar de las personas sometidas a estudio. Dicha prevalencia lo es aún por sobre los intereses de la ciencia y la comunidad».

Sin embargo, todo este esfuerzo por impartir justicia parece escaso a la luz de la paradoja que salta a la vista cuando comparamos cifras: mientras que la multa representa escasos $71,42 por cada chico que estuvo en riesgo, Glaxo ganará con la vacuna cien mil veces el valor de la multa.

Y reiterando las palabras de Yabkowski, en medio de este gran negocio los culpables de usar a nuestros niños pobres como conejitos de indias ni siquiera pasarán por un juzgado.

Fuentes: Diario El País (España) y Diario Clarín (Argentina)

Actualización del 8/1: Modifiqué el artículo reescribiendo el título y algunos párrafos a fin de que refleje, según mi mejor comprensión del caso, el exacto sentido con el que fue escrito a fin de evitar malos entendidos que puedan desviar la atención de la cuestión central del problema.

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Siete años de Cromañón

La Puerta 12 está impune.
Kheyvis está impune y prescripto.
La Embajada de Israel está al borde de la prescripción.
Río Tercero orilla la muerte judicial.
La Amia es una causa impune.
Fray Bentos aún aguarda una voz judicial.
Lapa aguarda el resultado de un inquietante juicio oral.
Cada uno de esos hechos produjo el siguiente.
Cromañón tiene que ser un punto de inflexión.
(Tomado de Que no se repita – Los mitos de Cromañón)

Como cada año nos sumamos a los familiares y amigos de las víctimas en el recuerdo y en el reclamo por justicia.

Si te importa saber en dónde se encuentra la salida de emergencia del lugar en el que estás, si no aceptás el hacinamiento no importa en dónde sea, si rechazás la pirotecnia en los recitales, si cuidás tu vida y la del vecino en los eventos multitudinarios, si sos músico y cuidás la seguridad de tu público -por mencionar sólo algunas de las cosas a las que deberíamos prestar atención-, entonces habremos aprendimos la lección de Cromañón.

Este viernes 30 se cumple otro aniversario de la tragedia que nos entristeció a todos. El cronograma de actividades a 7 años de aquella noche triste en República Cromañón es el siguiente:

Cronograma de Actividades en Plaza de Mayo.

11:00 hs. Muestra de fotos «Vidas Robadas, Sueños en Marcha».
12:30 hs. Conferencia de prensa con otros casos de impunidad.
18:00 hs. Misa en Catedral Metropolitana
19:00 hs. Acto en Plaza de Mayo.
20:30 hs. Marcha hacia Plaza Once.
21:30 hs. Acto en Plaza Once.

La convocatoria reclama:

Marchar este 30 de diciembre es salir a la calle a gritarle a la brisa crepuscular argentina que no queremos más muertes jóvenes y que queremos un futuro sin Cromañones. Porque cada una de las situaciones en las que se mueren jóvenes da cuenta de que seguimos siendo Argentina República Cromañón.

Familiares, sobrevivientes y amigos de los chicos víctimas de Cromañón, a 7 años de la masacre impune y sin ningún responsable preso, los convocamos a acompañarnos marchando por todos y todas; con unidad y organizados, con el puño cerrado y el ceño fruncido, con el corazón tierno y la rabia justa… así, venceremos a los que imponen el egoísmo como verdad única.

Y hacemos nuestro el clamor:

Porque Cromañón nos pasó a todos. Nunca más Cromañón: queremos Memoria y Justicia por nuestros chicos, y Que No Se Repita. Hagámoslo por los que no están, por los que sí están, y por los que vendrán.

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SEO, o el peligro de la optimización de una sola vía

Preguntas. Me pregunto. Voy y vuelvo por un rato del lado emocional al racional en mi atribulada cabecita loca. Y me da por interrogarme, reflexionando sobre todo lo que veo, leo, escucho, estimo, entiendo, presiento, como si en ello me fuera la vida: ¿para que sirve internet?

Por supuesto que no es esta una pregunta que me quite el sueño o defina el rumbo de mi vida, pero dado que es este un blog sobre tecnología y educación, creo que me sirve usar este espacio para pensar e intentar un esbozo de respuesta a aquella pregunta.

En todo caso, y como para comenzar a dirigir un poco más coherentemente el hilo del pensamiento, la pregunta específica sería «¿para que sirve hoy internet?». Y más aun, «¿para que servirá internet en el futuro?»

Lamento ser algo pesimista, pero creo firmemente que vamos rumbo a arruinarlo todo, una vez más.

El detonante de la baja en la cotización hoy de mi fe en los desarrollos tecnológicos de la humanidad tiene que ver con una breve nota en Microsiervos, acerca de Inframutt, o lo que ellos mismos llaman «el Google al revés»

Se trata de un proyecto de esos alocados que pululan por la red, que nunca arrancó pero que deja alguna marca por lo extraño o, como en este caso, lo particular de la idea con la cual fue concebido. En palabras del autor del artículo,

Esto ya ni siquiera funciona, pero lo intrigante es el concepto. Hace tiempo alguien pensó que podría ser toda una idea crear un Google al revés, en el que las páginas menos relevantes fueran las primeras. Esto además evitaría toda la basurilla «colocada artificialmente mediante posicionamiento» que ensucia ciertas búsquedas. Y así nació Inframutt, que por lo visto se quedó en alfa y nunca más se supo.

Esa idea de basura colocada artificialmente mediante posicionamiento, que en algunos casos podríamos adjuntar perfectamente a la definición de SEO (Search Engine Optimization, Optimizador de motores de búsqueda o posicionamiento web), me recordó inmediatamente la ponencia de Eli Pariser, director de MoveOn, en una de las conferencias TED. Pariser habló allí, en pocas palabras, sobre como la segmentación de la información para el usuario, basada en sus hábitos de uso de la red, termina aislándolo de lo global para permitirle recibir sólo lo que puede-quiere-debe saber.

La ecuación es sencilla: si mediante la SEO nos seleccionan lo que alguien decide que nos gusta ver/comprar, y los buscadores determinan lo que debemos leer/saber, ¿cómo encontraremos lo realmente válido, lo que nos sirva para otra cosa que no sea comprar -cosas, datos, mentiras y hasta revoluciones o guerras-, para hallar en la red lo que era su esencia, su razón de ser, esto es, la suma de todo el conocimiento de la humanidad?

Uno de los hitos en la historia de internet tiene que ver con que las empresas comenzaron a ver en los ’90 el filón de la publicidad en la red. Antes de Windows, antes de Tim Berners-Lee y la web, antes de los buscadores y antes de todo, los BBS no pagaban: se sabe que 999 palabras no llegan a valer lo que una imagen, así que se podía escribir mucho sin que un fastidioso banner o un correo spam molestara la vista pretendiendo vendernos algo. No valía la pena meterse en donde no se podía mostrar.

Aquella internet -o mejor dicho, su precursora ARPANet-, aburrida -el negro y verde o ambar de las aburridas pantallas tampoco pagan– tejió en pocos años el entramado de una red que desarrolló mucho de lo mejor y más lúcido en materia de comunicación de la historia de la humanidad.

Todo ese tejido soporta hoy, mayoritariamente, spam, pornografía, publicidad dirigida, análisis de información obtenida -por usar un término suave- sin nuestro permiso, ideologías impuestas, redes inocuas y otras delicias de nuestra distracción, con el único fin de decirnos qué pensar, que comprar, que creer, a quién querer y a quién odiar.

Esta es una optimización de una sola vía: se optimiza la forma de lograr que el usuario compre pero no la experiencia real y provechosa de navegación para su propio interés y beneficio.

No me gusta esta internet. No me gusta perder tiempo buscando lo que quiero porque tengo que buscarlo entre la basura que alguien decide que yo necesito. No me gusta cuando me hablan de optimización para vender más, como si fuera el único motivo por el cual existe este medio.

Comencé este post prometiendo un esbozo de respuesta a aquella pregunta de «¿para que sirve internet?». Pero es evidente que por el momento, no hay una respuesta.

O tal vez esté en nuestras manos pero no sepamos que hacer con ella.

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El ejemplo que perdura

Un día como hoy, 17 de agosto pero de 1850, moría en Francia, lejos de su patria amada, el Gral. Don José de San Martín.

161 años han transcurrido desde ese día. Pasaron generaciones, pasaron ideologías, pasamos los hombres, pero el recuerdo y la honra del General San Martín se sostienen en el tiempo, porque perduran como un ejemplo de grandeza y entrega aun en épocas de individualismo, mezquindades y discusiones vacías, y se erigen como un permanente llamado de atención e inspiración a seguir un sueño, un ideal.

Para San Martín ese sueño, ese ideal fue la libertad de toda América.

Junto con Simón Bolívar, el Gral. San Martín es considerado el libertador de la colonización española más importante de Sudamérica.

En Argentina se lo reconoce como el Padre de la Patria y se lo considera el principal héroe y prócer nacional. En el Perú se lo reconoce como libertador del país, con los títulos de «Fundador de la Libertad del Perú», «Fundador de la República» y «Generalísimo de las Armas». En Chile, su ejército le reconoce el grado de Capitán General.

Muchas calles, bibliotecas públicas, plazas, monumentos y otros lugares llevan su nombre o de los hitos de su vida (como las batallas) para homenajearlo.

En el Himno al General San Martín, escrito por Segundo M. Argarañáz, se dice de él:

Grande fue cuando el sol lo alumbraba / y más grande en la puesta del sol.
¡Padre augusto del pueblo argentino, / héroe magno de la libertad!

Sin embargo, así describe Alberdi su encuentro con el general, ya anciano, en sus días de exiliado en Francia:

Entró por fin con su sombrero en la mano, con la modestia y el apocamiento de un hombre común.

Ese era el hombre noble y valiente, el luchador que enseñó con su ejemplo: un hombre modesto con un sueño grande al que dedicó no sólo su carrera, sino su vida.

Fuentes:
– Wikipedia
– Colección LIBERTADORES – Libros para la Escuela – Actividades para el aula

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