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Ciudadanía digital, privacidad y seguridad - 19. página

Campaña “Reinventando el olvido en internet”

Tus datos no son tuyos, son el negocio de otros

El Congreso de Estados Unidos ha eliminado las garantías de privacidad en Internet. Si, así como se lee: la Cámara de Representantes de aquel país ratificó el pasado martes 28 de marzo una ley impulsada por el Senado que permite a los proveedores de conexión a internet comercializar los historiales de búsqueda de los usuarios sin su conocimiento.

El texto de la ley, de hecho una de las mayores desregulaciones del sector de las telecomunicaciones en EE.UU., fue aprobado en menos de un mes. No hubo debates ni audiencias, y tampoco se ha escuchado la palabra de los expertos en la materia.

Esta ley que el presidente republicano está a punto de firmar representa una importante victoria para las compañías que proveen la conexión a Internet en Estados Unidos. Empresas como Comcaest o Verizon, que venían rechazando todos los intentos previos de protección de la privacidad y el principio de la neutralidad en la red, finalmente tendrán su victoria de manos de Trump.

La exigencia previa a los proveedores de conexión a Internet de que obtengan el permiso de los usuarios para vender sus datos -el historial de búsqueda, las aplicaciones que descargan, desde que dispositivo navegan, el tiempo que pasan en una página concreta, etc.- queda sin efecto. En cuanto la nueva ley entre en vigor, las compañías podrán vender a los anunciantes los datos de los usuarios sin necesidad de obtener su consentimiento. Es decir, dejan de pertenecer al usuario.

El principal problema, según lo explican los defensores de la privacidad online, es que las empresas que ofrecen conexión pueden conocer todas las actividades del usuario mientras esté conectado. Es decir, se le ha entregado a las grandes empresas proveedoras en bandeja de plata la privacidad de los usuarios.


Fuente: El País (España)
Imagen: nCubeHome
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La paradoja de los analfabetos digitales

Es ciertamente una paradoja de estos tiempos: sobredosis de tecnologías de última generación para analfabetos digitales… Llenamos a nuestros chicos y jóvenes de tecnología dando por sentado que son quienes mejor se manejan en el cibermundo, pero parece que este panorama está bastante alejado de la realidad.

De esto habla el artículo «Jóvenes analfabetos digitales: Cuando las apariencias engañan», escrito por Fernanda Sández para Border Periodismo, y para el que pudimos aportar nuestro punto de vista.

Esperemos que nuestras autoridades tomen nota, y no como un ataque sino como un aporte.

El artículo completo se lee haciendo clic aquí.

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A las tecnológicas no les interesa tu opinión ni tus problemas

Psafe, la compañía de servicios gratuitos de seguridad online, decidió discontinuar la actualización de su software antivirus para computadoras de escritorio. Esta medida fue decidida por la empresa de acuerdo a sus términos de uso, en forma unilateral e inconsulta.

«Vaya y consígase otro antivirus», es la consigna. No importa el problema que esto le provoque al usuario, justamente esa persona que está al otro lado de la línea y que confió en el producto para usarlo durante largo tiempo.

Usted dirá, «están en su derecho». O tal vez piense que después de todo, no es un problema. Sin embargo, imagine por un momento que todos los servicios que usted usa, al mismo tiempo y del mismo modo dejen de proveer soporte o discontinúen esos productos que usted usa. ¿Lo afectaría a usted de algún modo? ¿Se siente con ganas y conocimiento suficiente como para salir disparado a buscar los reemplazos?

Claro, no es la primera vez que sucede: nos hemos quedado en el pasado, de un golpe y sin aviso previo, sin Buzz, Wave o Reader, por citar ejemplos de otra empresa a la que suele no importarle a quién afectan estas decisiones, como lo es Google.

Días atrás mencionábamos el problema de la pérdida de datos a causa del error, y del deterioro y la obsolescencia de los soportes. Decisiones como las de Psafe son la otra pata del problema sobre el que se asienta la fragilidad de los sistemas: las empresas deciden qué les conviene o no, y el usuario debe adaptarse o perder.

Porque, según parece confirmarse, también para las empresas el eslabón más débil de la cadena es justamente, el usuario. 

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Una conspiración de algoritmos

Teniendo entre 100 y 250 likes tuyos en Facebook, se puede predecir tu orientación sexual, tu origen étnico, tus opiniones religiosas y políticas, tu nivel de inteligencia y de felicidad, si usas drogas, si tus papás son separados o no. Con 150 likes, los algoritmos pueden predecir el resultado de tu test de personalidad mejor que tu pareja. Y con 250 likes, mejor que tú mismo. Este estudio lo hizo Kosinski en Cambridge, luego un empresario que tomó esto creó Cambridge Analytica y Trump contrató a Cambridge Analytica para la elección (…) Usaron esa base de datos y esa metodología para crear los perfiles de cada ciudadano que puede votar. Casi 250 millones de perfiles. Obama, que también manipuló mucho a la ciudadanía, en 2012 tenía 16 millones de perfiles, pero acá estaban todos. En promedio, tú tienes unos 5000 puntos de datos de cada estadounidense. Y una vez que clasificaron a cada individuo según esos datos, lo empezaron a atacar. Por ejemplo, en el tercer debate con Clinton, Trump planteó un argumento, ya no recuerdo sobre qué asunto. La cosa es que los algoritmos crearon 175 mil versiones de este mensaje –con variaciones en el color, en la imagen, en el subtítulo, en la explicación, etc.– y lo mandaron de manera personalizada. Por ejemplo, si Trump dice “estoy por el derecho a tener armas”, algunos reciben esa frase con la imagen de un criminal que entra a una casa, porque es gente más miedosa, y otros que son más patriotas la reciben con la imagen de un tipo que va a cazar con su hijo. Es la misma frase de Trump y ahí tienes dos versiones, pero aquí crearon 175 mil. Claro, te lavan el cerebro. No tiene nada que ver con democracia. Es populismo puro, te dicen exactamente lo que quieres escuchar.
Martin Hilbert, Doctor en Ciencias Sociales y PhD en Comunicación, a The Clinc On Line

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Excusas inexcusables

Nunca pensé que podía ser una cuestión de privacidad.
Serguéi Brin, cofundador de Google, sobre el fracaso de Google Buzz por problemas, justamente, de privacidad. Citado por Evgeny Morozov en «La locura del solucionismo tecnológico».

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