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Cultura - 50. página

Expresiones culturales diversas.

Día de la Diversidad Cultural Americana

Día de la Diversidad Cultural 03El 12 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se conmemoraba la llegada de Cristobal Colón a América, sirve hoy para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios.

En aquel día de 1492 comenzó el contacto entre Europa y América, uno de tal magnitud que transformaría las vidas humanas, tanto europeas como americanas, para siempre.

En el año 2010 el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley para modificar el nombre de «Día de la Raza» por «Día de la Diversidad Cultural Americana», y tal es el nombre con el que conmemoramos aquel primer contacto.

Fue aquel un encuentro de culturas completamente diferentes, que modificó la economía mundial y desató cambios demográficos en todo el continente americano.

El Día de la Diversidad Cultural Americana busca entonces promover, desde distintos organismos, una reflexión permanente acerca de la historia.

Una reflexión que nos encamine hacia el diálogo necesario para una diversidad cultural, así como también para la promoción de los Derechos Humanos de nuestros pueblos originarios.

Tales derechos, declarados en nuestra Constitución Nacional, marcan la igualdad de las personas a partir de brindarles la garantía del respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.

Es muy importante la decisión de cambiar el nombre del feriado del 12 de octubre, ya que el término utilizado anteriormente (“Día de la Raza”) es ofensivo y discriminatorio, y carente de toda base científica y sociológica.

Por eso no se trata sólo de un cambio de nombre: implica nada menos que armonizar la legislación nacional con el derecho de los pueblos indígenas, consagrando y reconociendo que los derechos humanos tienen un carácter universal, indivisible e interdependiente.

Implica también reorganizar, de ser necesario, nuestra concepción del otro, del igual, en nuestro propio sistema de convicciones.

Un texto de Augusto Monterroso ilustra, jugando entre la ficción y la realidad, aquel encuentro de dos culturas, dos cosmogonías, dos maneras de mirar. Dice así:

Augusto Monterroso, «El eclipse»:

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte.

Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

El 12 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se conmemoraba la mirada eurocéntrica que nos supieron imponer, sirve hoy para darnos cuenta de que una reflexión histórica es necesaria, a fin de cambiar aquella mirada relativa en una que se transforme, por propia convicción, en el necesario diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios.

Fuentes:
– Ciudad Seva
– Argentina.ar

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El lado oscuro de la Luna

ladooscuro

El 7 de octubre de 1959 la nave espacial soviética Luna 3 tomó y transmitió las primeras imágenes de la cara oculta de la Luna.

La primera imagen fue tomada a las 03:30 am hora de Greenwich, a una distancia de 63.500 km, después de que la Luna 3 había pasado el satélite para volverse y mirar el lado oculto iluminado por el Sol. La última imagen fue tomada 40 minutos después desde 66.700 km de distancia.

Se tomaron un total de 29 fotografías, que cubren el 70 % del lado oculto. Las fotografías eran de baja resolución, pero muchas características pudieron ser reconocidas.

Tomadas por una lente gran angular, las fotos mostraron que el lado oculto de la Luna era muy diferente del lado visible, en particular por la ausencia de mares lunares. La mancha oscura que se observa en la parte superior derecha es Mare Moscoviense, el área oscura abajo a la izquierda es Mare Smythii. El pequeño círculo oscuro en la parte inferior derecha, con el punto blanco, en el centro es el cráter Tsiolkovskiy y su pico central.

Fuente: Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC)

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40 años creando ilusión y emoción

petitLa compañía teatral Le Carrousel es canadiense. En su sitio web explican que «basándose en un trabajo de investigación que empuja límites y fronteras, los directores artísticos Suzanne Lebeau y Gervais Gaudreault despliegan su pasión para establecer un repertorio de obras originales consideradas, en Quebec y en el extranjero, como hitos en la historia del teatro para público joven.»

En una de las obras de su repertorio, cuentan la historia increíble y fascinante de Petit Pierre. Este es su relato:

Pierre Avezard, llamado Petit Pierre (1909-1992), nació antes de lo previsto, ‘sin terminar’, como lo dirá él mismo. Medio ciego, casi sordo y mudo, no aprendió jamás a leer ni a escribir. A la edad de siete años lo retiran de la escuela para confiarle el oficio de los inocentes: pastor.

En los campos, Petit Pierre observa la naturaleza, los animales, los hombres que trabajan. Observa asimismo que las máquinas invaden la vida cotidiana, que el mundo está en constante mutación. Todo lo que se mueve, sobre patas, sobre ruedas, o de cualquier otra manera, ejerce una verdadera fascinación sobre él. Solitario, pasa el tiempo analizando, desmenuzando y reproduciendo el movimiento, primero en su cabeza, luego…

Mientras el mundo gira en sus momentos más horribles, Petit Pierre pasará casi cuarenta años creando un juego giratorio, una máquina poética de belleza singular y de una tal complejidad mecánica que ni los ingenieros logran explicarla. Obra maestra del arte bruto, el juego giratorio de Petit Pierre es una metáfora inquietante de la evolución de la humanidad en el siglo veinte.

Ahora encuentro en Facebook un video -es una de esas historias que nos llegan de compartir tras compartir tras compartir- que muestra parte de la maravillosa ilusión creada por el Pequeño Pierre:

«Máquina poética de belleza singular», me gustó esa descripción. Una máquina que también emociona.

Fuente: Le Carrousel

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