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Cultura - 48. página

Expresiones culturales diversas.

Rosario, caso testigo de un modelo de despojo

«Ciudad del Boom Ciudad del Bang» es el crudo relato de la realidad, muy lejos ya del esplendor y del eslogan fácil.

El hecho concreto, por ejemplo, de que haya en la ciudad 50.000 familias con necesidades de vivienda y al mismo tiempo, 80.000 departamentos del boom inmobiliario vacíos, es sólo una parte de la radiografía que pocos se detienen a analizar, y mucho menos a resolver.

El documental se presenta así:

Un nuevo tipo de conflicto social perfora la actual bonanza latinoamericana. La renta extraordinaria surgida de las industrias extractivas derrama sobre las urbes, convencida de su rol como agente de progreso. El aluvión sojero-minero-petrolero se entremezcla con el dinero narco, adopta formato financiero y se vuelca a la especulación inmobiliaria. Rosario es un caso testigo. Pero no es el único. Rosario arde, a pura adrenalina arde. Y en esa hoguera promiscua quizás se dibuje una nueva imaginación política.

El trabajo es una realización de Martín Céspedes, a partir de un guión e investigación del Club de Investigaciones Urbanas y Mario Antonio Santucho. Lo presentan la Revista Crisis y el Club de Investigaciones Urbanas.

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Una nueva relación entre el artista y su público

Amanda Palmer contó en TED cuáles fueron las razones de su exitoso proyecto de crowdfunding -proyecto de cooperación colectiva basado en la confianza de personas que reúnen dinero para apoyar esfuerzos iniciados por otras personas-, que aprendió desde sus días como un actriz callejera.

Un ejemplo que se vuelve indispensable conocer para comprender que otro modelo de negocios es posible para el artista. Es uno, seguramente hay muchos. Pero de algo hay que estar seguros: el viejo modelo comercial que crea superventas artificiales está terminado.

Gracias a mi amigo, el músico Gustavo Freiberg por compartirlo.

Fuente: UPSOCL

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La retórica de la derrota (nuestra)

La reunión de Bruselas es uno de los tantos ejemplos de cómo la educación suele estar sujeta a los vaivenes de explicaciones que tranquilizan el sentido común, pero contradicen un análisis más cuidadoso de las razones que permiten comprender el desarrollo de las naciones y el éxito de las personas en el mercado laboral.
En efecto, el debate allí planteado parte de un sorprendente truco de magia retórico: la milagrosa inversión de la consecuencia de un fenómeno en la causa del mismo. El desempleo es una de las tantas secuelas de la crisis económica. Sin embargo, los ministros de educación de Europa y quizás los de buena parte del mundo, parecen entusiasmarse con la idea de que el desempleo es el factor principal que produce la crisis. De tal forma, acciones educativas destinadas a combatirlo podrían funcionar “eficazmente” para superar los infortunios vividos. El desempleo se vuelve la causa del problema y la crisis económica su consecuencia. Estamos como estamos porque las personas de manera general, y los jóvenes en particular, carecen de las competencias y de los atributos cognitivos necesarios para volver nuestras economías más dinámicas y competitivas. No es el desempleo la consecuencia de un fracasado modelo de desarrollo; por el contrario, es el déficit de una fuerza de trabajo debidamente capacitada lo que permite explicar nuestra incapacidad por desarrollarnos como deberíamos. Si no deja de ser sorprendente que el ministro de educación griego explique la solución de los problemas que enfrenta Europa, tampoco lo es que todos los ministros y ministras de educación de buena parte del mundo parezcan estar convencidos que los fundamentos de la crisis estructural que enfrentamos encuentra su origen, nada menos, que en el supuestamente improductivo trabajo que realizan cotidianamente nuestras escuelas. (…)

Foxconn, por ejemplo, es la mayor productora mundial de insumos electrónicos. Casi todos los productos de informática y telefonía que usamos o consumimos, de casi todas las marcas, los ha producido esta empresa china, que emplea a más de 1.200.000 personas y factura más de 100 mil millones de dólares por año. ¿Alguien podría suponer que esta enorme corporación existe gracias a la alta “calidad educativa” de la mano de obra china y no al hecho de que paga salarios miserables, de la inexistencia de sindicatos y derechos laborales mínimos, gracias al abuso (decenas de veces denunciado) de trabajo infantil y a un sistema empresarial opresivo que difícilmente estaríamos dispuestos a aceptar en cualquier sociedad democrática? Pensar que el iPad que tanto nos deslumbra se fabrica allí y no en Latinoamérica, simplemente porque los taiwaneses se sacan mejores notas en matemática o ciencias que los jóvenes argentinos o brasileños, parece una explicación demasiado simple para ser cierta.
(Pablo Gentili, en «La educación como coartada»)

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Perfil, paladín del buen escribir

En nuestra sección «Gracias, Perfil, por mostrarnos lo que no se debe hacer», un llamado de atención por nuestros errores ortográficos. Los nuestros, sí.

ortorafico

Nuestra recomendación, humildemente, es que usen el mismo corrector on line para la edición en papel.

Gracias, Gabriel Costa F. por el hallazgo. Si, con «h»…

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