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Cultura - 49. página

Expresiones culturales diversas.

Eadweard Muybridge y el cine antes del cine

Eadweard Muybridge -seudónimo de Edward James Muggeridge- fue un fotógrafo e investigador nacido en Gran Bretaña en abril de 1830. Sus experimentos sobre la cronofotografía -una técnica fotográfica que consiste en registrar en una placa única las diferentes fases del movimiento– fueron la base para la invención del cinematógrafo.

Eadweard Muybridge comenzó trabajando en la encuadernación de libros y se interesó luego en la fotografía. En 1867 se dio a la tarea de registrar escenas del lejano oeste con su habitación oscura móvil, a la que llamaba «El estudio volador».

El desafío de resolver una apuesta fue el detonante para una serie de inventos y dispositivos, que finalmente no sólo resolvieron la disputa sino que crearon toda una gama de procedimientos que hoy se consideran el origen de la cinematografía.


Una compilación de algunos de los asombrosos trabajos de Muybridge

Aquel desafío tuvo que ver con una discusión recurrente entre los aficionados a los caballos, imposible de resolver con la tecnología de la época: un grupo de ellos sostenía que había un instante, durante el trote largo o el galope, en que el caballo no apoyaba ningún casco en el suelo. Otro grupo sostenía todo lo contrario. Un millonario, Leland Standford, presidente de la Central Pacific, apostó 25.000 dólares con unos amigos y contrató a Muybridge para que resolviese la disputa mediante la fotografía, la única prueba que sería considerada indiscutible.

Así fue que Muybridge desarrolló, luego de varios años de pruebas, un sistema de cronofotografía que instaló a lo largo de una pista de carreras. El sistema estaba formado por 24 cámaras fotográficas con 24 hilos que se extendían a lo ancho de la pista, conectados cada uno de ellos al disparador de una cámara. A medida que el caballo en su carrera iba cortando los hilos, disparaba una cámara tras otra e imprimía cada fase de su movimiento.

A partir de este éxito, Muybridge dedicó su trabajo a registrar los movimientos de los seres humanos y de los animales del zoológico de Filadelfia. Las fotos resultantes se publicaron en 1887 en el libro «Animal Locomotion», obra de referencia básica sobre el movimiento humano y animal.

Entre estas experiencias y la creación del cinematógrafo, sólo hizo falta lograr la síntesis del movimiento mediante la proyección sucesiva de dichas fotografías sobre una pantalla.

La asombrosa obra de Eadweard Muybridge, quién murió el 8 de mayo de 1904, se puede conocer en línea en el Eadweard Muybridge Online Archive.

Fuentes:
– Eadweard Muybridge Online Archive
– Wikipedia

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Un viaje a la Antártida y en el tiempo

antartica

Gracias a Google Street View podemos hacer este paseo cómodamente instalados en nuestro hogar.

El Polo Sur Ceremonial, la Cabaña de la expedición de Scott -detenida en el tiempo desde 1912- o el Telescopio de la Estación Amundsen-Scott, entre otros sitios, pueden ser recorridos a tiro de mouse.

El viaje comienza haciendo clic AQUÍ.

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Entrevista para Teletrabajo Glocal

Teletrabajo Glocal es un programa de radio sobre teletrabajo, original de Torres de Teletrabajo.

Según se presentan sus creadores, «nuestra misión es difundir contenidos emplazados en el teletrabajo: artículos, eventos, conferencias, herramientas, entrevistas y todas las noticias relacionadas al mundo del teletrabajo, además de difundir oportunidades laborales para teletrabajadores.»

Su conductora Natalia Zubeldía me entrevistó días atrás para conversar sobre la radio y las ventajas y desventajas de la emisión on line frente a la radio de aire, entre otros temas. Me envió las preguntas grabadas, que yo respondí y remití para su edición.

Clic AQUÍ para escuchar >>

Muchas gracias a Natalia por su interés y difusión de nuestras actividades.

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El significado del término ‘hacker’

200px-Glider.svgEn estos días los medios vuelven a usar el término «hacker» de modo erróneo o al menos confuso, a partir de la noticia de la aparición de un personaje acusado de difundir fotos comprometedoras de personajes mediáticos.

Independientemente del giro que tome la causa, el personaje en cuestión no es un hacker. No, al menos en el sentido técnico y aún filosófico del término.

Levanto del sitio de la Red Costarricense de Software Libre una definición clara y sintética sobre el asunto:

El término hacker trasciende a los expertos relacionados con la informática, para también referirse a cualquier profesional que está en la cúspide de la excelencia en su profesión, ya que en la descripción más pura, un hacker es aquella persona que le apasiona el conocimiento, descubrir o aprender nuevas cosas y entender el funcionamiento de éstas.

«Hacker, usando la palabra inglesa, quiere decir divertirse con el ingenio [cleverness], usar la inteligencia para hacer algo difícil. No implica trabajar solo ni con otros necesariamente. Es posible en cualquier proyecto. No implica tampoco hacerlo con computadoras. Es posible ser un hacker de las bicicletas. Por ejemplo, una fiesta sorpresa tiene el espíritu del hack, usa el ingenio para sorprender al homenajeado, no para molestarle.» Richard Stallman.

Hacker es toda aquella persona con elevados conocimientos informáticos independientemente de la finalidad con que los use. Aquellas personas que tienen fines maliciosos, son llamados Crackers. Éstos últimos son los delincuentes informáticos.

De esta simple definición -que se puede ampliar usando Wikipedia-, surge a todas luces que el personaje en cuestión es de todo menos «hacker».

Los medios deberían tomar más en serio el uso correcto de algunos términos, en particular los referidos a la tecnología. Usar palabras difíciles podrá hacerlos sentirse muy cancheros, pero la realidad es que sólo son ignorantes voluntarios con micrófono.

Fuentes:
– Red Costarricense de Software Libre
– Entrada del término «hacker» en Wikipedia

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La dictadura del beneficio

La-utilidad-de-lo-inútil-Nuccio-Ordine_cubierta-672x1024Nuccio Ordine nació en Diamante, en la provincia de Cosenza, Italia, en 1958. Es profesor de Literatura italiana en la Universidad de Calabria y autor de diversos libros, varios de ellos sobre Giordano Bruno. Ha sido profesor visitante de centros como Yale, Paris IV-Sorbonne, CESR de Tours, IEA de París, el Warburg Institute o la Sociedad Max Planck de Berlín. Es también miembro del Harvard University Center for Italian Renaissance Studies y de la Fundación Alexander von Humboldt, así como miembro de honor del Instituto de Filosofía de la Academia Rusa de Ciencias. En el año 2013 Acantilado publicó su trabajo La utilidad de lo inútil.

Esta obra, convertida en best-seller en Europa y que compila anotaciones propias y fragmentos de obras que leyó durante los últimos veinte años, es considerado «un grito de alarma contra la invasión de la ideología de la dictadura del beneficio que está matando tantos ámbitos importantes de la vida humana.»

Lo que propone Ordine desde este trabajo es reflexionar sobre la idea de utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista. Plantea que si renunciamos a la fuerza generadora de lo inútil por perseguir únicamente el beneficio, «sólo seremos capaces de producir una colectividad enferma y sin memoria que, extraviada, acabará por perder el sentido de sí misma y de la vida». Y añade: «En ese momento, cuando la desertificación del espiritu nos haya ya agostado, será en verdad difícil imaginar que el ignorante homo sapiens pueda desempeñar todavía un papel en la tarea de hacer más humana la humanidad».

Este fin de semana el diario argentino Clarín publicó una entrevista al Prof. Ordine, de la que extractamos algunos párrafos en los que amplía su mirada acerca de «la dictadura del beneficio»:

La gran lección del Renacimiento es que el saber es uno, por mucho que estemos obligados a dividirlo en disciplinas. ¿En qué casilla metemos a Leonardo da Vinci? (…) si dividimos los saberes, a un lado el científico y al otro las ciencias humanas, no tendremos ni una ciencia humana ni una humanidad que crezca a través de los descubrimientos de la ciencia.

Los creadores de aquella época no vivían bajo la presión del mercado. Hoy el utilitarismo ha invadido todos los aspectos de nuestra vida, incluida la escuela y la universidad, que convirtieron a los estudiantes en clientes.

Cada gesto, cada acto de nuestra vida está condicionado por la pregunta: y yo con esto, ¿qué gano? No estoy en contra del beneficio, pero no puede ser un fin en sí mismo (…) Sólo los grandes se salvan, los que pintan, esculpen, escriben, diseñan o componen música por placer, por amor a su oficio, y estos son los que deberían enseñar en la universidad.

El amor es un don gratuito de uno mismo, no tiene interés.

Giordano Bruno (…) decía que si no transformamos la filosofía, la literatura y el saber en una forma de vivir, resultan inútiles. Lo que yo pienso, lo que yo creo, tiene que operar en mí una metamorfosis para que coincida con mis acciones. Si el saber es una manera de vivir, estamos en la vía correcta.

Yo tuve la suerte de topar con buenos maestros que cambiaron mi vida, y todavía creo en ese pequeño milagro: un profesor que puede cambiar la vida de un estudiante. Es grave que se recorten los fondos para la educación.

Para muchos docentes que no saben o no pueden lidiar con la pregunta «¿y esto para que sirve?» de sus estudiantes, podría ser este texto una oportunidad de volver a reflexionar sobre «la idea de utilidad de aquellos saberes cuyo valor esencial es del todo ajeno a cualquier finalidad utilitarista».

Fuentes:
– Diario Clarín
– Editorial Acantilado

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