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escuela - 15. página

Hablamos sobre los ‘Chicos conectados’ en S.O.S. Sociedad

Como conté en su momento, el 24 de diciembre pasado estuve invitado en el programa «S.O.S. Sociedad». Se trata de un envío conducido por la periodista Silvana Graziutti que se emite por FM AZ 92.7 de Rosario, los sábados a las 18hs.

El tema convocante fue «Chicos conectados» y las problemáticas emergentes de esta suerte de invasión abrumadora de las nuevas tecnologías en el hogar, la escuela y la vida misma, incluyendo la cuestión de la seguridad de los datos personales que venimos tratando desde hace un tiempo en nuestras charlas sobre la privacidad en internet, dentro del marco de la campaña Reinventando el olvido en internet.

A continuación, la entrevista:

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Muchas gracias a Silvana por su amabilidad y buen trato, en una charla que personalmente disfruté mucho.

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La importancia de la letra cursiva

Es un artículo que ya tiene un tiempo, que yo descubrí recién hoy gracias a un amigo que lo trajo a colación en una charla en FB. Fue escrito por Guillermo Jaim Etcheverry, educador y ensayista, y publicado en La Nación Revista. Vale la pena leerlo completo:

Escrito a mano, por Guillermo Jaim Echeverry

«¿Cuánto hace que no experimentamos el placer de recibir una carta manuscrita en letra cursiva? La caligrafía es una habilidad humana en rápida extinción, porque ya casi no se enseña en las escuelas. Cuando se emplea una lapicera, en general se lo hace para escribir con letra de imprenta. Stefano Bartezzaghi y María Novella de Luca, periodistas italianos interesados en el tema, se preguntan si la preocupación por el ocaso de la escritura cursiva responde a la nostalgia o constituye una emergencia cultural. Muchos expertos se inclinan por la última alternativa. En Inglaterra se vuelve a usar la estilográfica para que los estudiantes aprendan la grafía. En Francia también se considera que no se debe prescindir de esa habilidad, pero allí el problema reside en que ya no la dominan ni los maestros. Aunque el mundo adulto no está aún preparado para recibir las nuevas inteligencias de los niños producto de la tecnología, la pérdida de la habilidad de la escritura cursiva explica trastornos del aprendizaje que advierten los maestros e inciden en el desempeño escolar.

«En la escritura cursiva, el hecho de que las letras estén unidas una a la otra por trazos permite que el pensamiento fluya con armonía de la mente a la hoja de papel. Al ligar las letras con la línea, quien escribe vincula los pensamientos traduciéndolos en palabras. Por su parte, el escribir en letra de imprenta, alternativa que se ha ido imponiendo, implica escindir lo que se piensa en letras, desguazarlo, anular el tiempo de la frase, interrumpir su ritmo y su respiración.

«Si bien ya resulta claro que las computadoras son un apéndice de nuestro ser, hay que advertir que favorecen un pensamiento binario, mientras que la escritura a mano es rica, diversa, individual, y nos diferencia a unos de otros. Habría que educar a los niños desde la infancia en comprender que la escritura responde a su voz interior y representa un ejercicio irrenunciable. Es ilógico suponer que la tendencia actual se revertirá, pero al menos los sistemas de escritura deberían convivir, precisamente por esa calidad que tiene la grafía de ser un lenguaje del alma que hace únicas a las personas. Su abandono convierte al mensaje en frío, casi descarnado, en oposición a la escritura cursiva, que es vehículo y fuente de emociones al revelar la personalidad, el estado de ánimo. Posiblemente sea esto lo que los jóvenes temen, y optan por esconderse en la homogeneización que posibilita el recurrir a la letra de imprenta.

«Porque, como lo destaca Umberto Eco, que interviene activamente en este debate, la escritura cursiva exige componer la frase mentalmente antes de escribirla, requisito que la computadora no sugiere. En todo caso, la resistencia que ofrecen la pluma y el papel impone una lentitud reflexiva. Muchos escritores, habituados a escribir en un teclado, desearían a veces volver a realizar incisiones en una tableta de arcilla, como los sumerios, para poder pensar con calma. Eco propone que, así como en la era del avión se siguen tripulando barcos a vela, sería auspicioso que los niños aprendieran caligrafía, para educarse en lo bello y para facilitar su desarrollo psicomotor.

«Como en tantos otros aspectos de la sociedad actual, surge aquí la centralidad del tiempo. Un artículo reciente en la revista Time, titulado Duelo por la muerte de la escritura a mano, señala que es ése un arte perdido, ya que, aunque los chicos lo aprenden con placer porque lo consideran un rito de pasaje, ‘nuestro objetivo es expresar el pensamiento lo más rápidamente posible. Hemos abandonado la belleza por la velocidad, la artesanía por la eficiencia. Y, sí -admite su autora, Claire Suddath-, tal vez seamos algo más perezosos. La escritura cursiva parece condenada a seguir el camino del latín: dentro de un tiempo, no la podremos leer’. Abriendo una tímida ventana a la individualidad, aún firmamos a mano. Por poco tiempo.»


Fuente: La Nación Revista.
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Una escuela sin computadoras por decisión propia

Se trata de The Waldorf School ubicada en Los Altos, California, cuyas autoridades y docentes dejan de lado las computadoras para abocarse a otros intereses a partir de una decisión basada en lo pedagógico. Y lo particular del asunto es que, al encontrarse en el corazón de Silicon Valley, CEO’s, gurúes y empleados de la industria tecnológica envían a sus hijos allí, en total acuerdo con este tipo de educación.

La escuela está enrolada en la llamada «pedagogía Waldorf», un método de enseñanza arraigado en la filosofía antroposófica que lleva casi 100 años de existencia, pero que acaba de generar una polémica luego de que un artículo en el periódico New York Times relevara esta reserva de la institución hacia el uso de la computadora en el aula.

Dos de los planteos con que justifican esta decisión son muy simples pero con profundas implicancias:

  • La resolución creativa de problemas se aprende de los seres humanos y no de las máquinas, y
  • Se debe invertir más en capacitar a los maestros que en obtener tecnología.

Empleados de Google, Apple, Yahoo y Hewlett-Packard envían a sus hijos a esta escuela, que afirma contar con un procentaje cercano al 94% en lo que se refiere al éxito de sus estudiantes en la educación superior.

Por supuesto que este artículo ha levantado polvareda, provocando la confrontación entre especialistas de posturas encontradas en cuanto a la inclusión de las nuevas tecnologías en el aula. Mientras tanto, gente que conoce el negocio desde adentro sigue enviando a sus hijos a este tipo de escuelas.

No parece haber una respuesta definitiva al respecto, pero qué importante es, creemos, que el tema se discuta sin imposiciones desde el estado.

Fuente: The New York Times

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Cómo tomar una pompa de jabón con las manos

Cuando intentabamos de pequeños capturar una de aquellas pompas, no teníamos en cuenta, claro, la cuestión de los necesarios 33° bajo cero necesarios para que eso suceda, como se ve en el video.

Este experimento recreativo fue llevado a cabo en el Observatorio del Monte Washington, New Hampshire, Estados Unidos. La fórmula del líquido es de lo más común: jabón, agua y un poco de azúcar.

Todo un espectáculo, sin lugar a dudas.

Fuente: Microsiervos

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¿Las condiciones determinan?

«La vía del progreso educativo se asemeja mas al vuelo de una mariposa que a la trayectoria de una bala.»
Jackson (1968)

Cuando escucho a un docente decir que en ciertas circunstancias ya no se puede hacer nada por el alumno, o a un individuo con un cargo ministerial afirmar que las escuelas menos favorecidas sólo pueden ocuparse de dar de comer y despiojar (sic) -como me sucedió en esta última semana-, me surge la certeza de que el nudo del problema actual de nuestro deteriorado sistema educativo pasa, en gran medida, porque está enfermo, atragantado de opinión pública -esa que desbordada por los medios dice que la educación es un desastre porque nuestros pibes no recuerdan la fecha en que murió Hernandarias- y ya opina, no desde un marco teórico sino desde lo que le patea el estómago.

Escribo esto y recuerdo -apelando a las experiencias de colegas de áreas de mi interés- a aquel docente que enseñaba TIC en una escuela de Traslasierra sin recursos, y usaba el locutorio del pueblo para las prácticas, a partir de un convenio con los encargados del lugar. Aseguro a los lectores que este docente es el primero -o anda por entre los primeros- en reclamar la atención del estado, autoridades y directivos para que la situación cambie, pero no se quedó en el lamento: su empuje y creatividad impidieron que una generación más perdiera oportunidades.

Está claro: la lucha primaria debiera ser por un individuo mejor. Luego, lo demás.

Saliendo del pozo con Pozo.

En un trabajo del año 1998, titulado «Lo que muchos profesores están deseando saber sobre el aprendizaje y nunca saben a quién preguntar», el reconocido investigador Juan Ignacio Pozo desarrolla algunos conceptos referidos a las circunstancias condicionantes en el proceso de enseñanza aprendizaje. Comencemos a desgranar algunos:

Uno de los rasgos mas característicos del proceso de enseñanza es que es ante todo un proceso social, en el que hay personas interactuando. Las características de esas personas y la forma en que interactúan constituyen otro elemento condicionante de la enseñanza. Este segundo elemento -quien enseña y quién aprende- sería el objeto de estudio principal de la psicologia educativa y constaria de tres partes: la psicologia del profesor, la del alumno y la naturaleza específica de su interacción social. Aunque solo recientemente haya comenzado a atraer el interés de los investigadores, en la actividad de enseñar influyen poderosamente no sólo los conocimientos disciplinares del profesor sino otros rasgos como sus motivaciones, su personalidad, las teorias implicitas o modelos que utiliza para establecerse objetivos e interpretar lo que sucede en el aula, etc.

Estos rasgos de la psicologia del profesor condicionan el tipo de enseñanza que es capaz de realizar ya que en primer lugar, derterminan el tipo de interacción establecida con los alumnos, pero también los modelos o tipos de enseñanza que ese profesor está en condiciones de utilizar.

Es decir, también aquello que lo constituye como persona y profesional es factor fundamental en esta ecuación, mucho más de lo que muchos de los propios docentes parecen considerar conscientemente. Sigamos:

(…) La elección de una estrategia de enseñanza o incluso de un simple recurso didáctico, está también condicionada por las condiciones en que se enseña, que serian algo asi como los complementos circunstanciales del acto de enseñar. Influyen en primer lugar las circunstancias inmediatas. Se enseña siempre en un sitio, a una hora, con unos medios determinados, ante un número dado de alumnos. Además, el centro escolar en el que uno enseña se halla inmerso en un contexto social que condiciona lo que uno puede o debe hacer. No es lo mismo dar clase en un centro de una zona marginada del extrarradio que en una zona más acomodada, en una escuela rural o urbana, etc. Finalmente, hay otras condiciones sociales más distantes, pero no por ello menos exigentes. Hay una sociedad que rodea al sistema educativo, que es la que establece determinadas demandas a través de la estructuración del curriculo.

Para la mayoría de los docentes estos conceptos pueden ser reiterativos y hasta obvios, pero permítaseme destacar la cuestión central en esta exposición: Pozo habla de estos elementos como aquellos que pueden condicionar la elección de una estrategia o recurso, pero no la determinan.

Las posiciones educativas reduccionistas, que no tienen en cuenta alguno de los supuestos anteriores, suelen conducir a fracasos didácticos (…) Entendiendo que la forma en que los alumnos aprenden condiciona necesariamente lo que es posible hacer en un aula, pero no lo determina por completo, ya que existen también otros elementos que el profesor debe tener en cuenta.

Por ejemplo, su propia creatividad en función de desarrollar estrategias para recuperar la noción de que todos nuestros chicos merecen las mismas oportunidades, aun en medio de la batalla por mejores recursos y mejores oportunidades para todos.

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