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docentes - 13. página

Poke-no, poke-nada

pokeno

Cada vez que se plantea este debate anacrónico y de sainete, entre tecnólogos que celebran cada novedad en materia de dispositivos, y los tecnófobos que anticipan el cese de toda inteligencia humana por culpa de algún aparato nuevo, recuerdo el mismo incidente. Paso a contar.

Hace unos años, para un Día del Estudiante en el que se convocaba a los pibes a celebrarlo en la escuela, un grupo de alumnos del Secundario tuvo la idea de crear una parodia de un popularísimo programa de TV. La respuesta inmediata de la Sra. Directora fue, «Fulano –colóquese aquí el nombre de celebérrimo conductor- jamás va a entrar a esta escuela». Fin de la historia. Una oportunidad perdida -otra más- de traer lo cotidiano a la escuela para debatirlo, desmenuzarlo, ponerlo bajo el microscopio del sentido común, sacarle partido para el lado del aprendizaje. Pero no.

La institución escuela siempre fue morosa en incorporar las novedades, ya lo hemos analizado en reiteradas ocasiones. Pero en los últimos años ha sucumbido frente a las contradicciones, los temores, las incertidumbres más velozmente que nunca, suponemos que abrumada y casi rendida ante la velocidad de los cambios. Y entonces prohíbe. Ante el menor viso de novedad que altere su ya ajada estructura, prohíbe.

No debate, prohíbe. No consulta, no convoca, no propone. Prohíbe.

La escuela se está volviendo una máquina de prohibir. 

Aquellos debates que mencionábamos al inicio, no son novedosos. En los últimos años muchísimas escuelas han prohibido el Mundial de fútbol en el aula, se han prohibido los celulares sin considerar siquiera un uso pedagógico de tal artefacto de los infiernos, y hasta se ha hecho desaparecer el espacio curricular específico en el cual, justamente, podrían producirse algunos de los aprendizajes más significativos en lo que refiere al uso de las nuevas tecnologías. Y además, las contradicciones, con eventos facilitadores de acceso desde los estratos oficiales, tanto nacionales como provinciales, para después prohibir o restringir su uso en las escuelas. 

Ahora llegó el turno de la Realidad Aumentada (RA) y la caza de bichos que propone la app Pokemon Go, como si fuera esta la primera aplicación que la usa. Y por supuesto, corremos a prohibirlo o a sancionar a los alumnos que lo usen en la escuela,  en un mensaje que no analizaremos aquí pero que sólo trasluce más contradicciones.

No voy a opinar aquí sobre el juego, sus efectos o sus potencialidades. Sólo expreso mi anhelo de que la Escuela abandone ese estado de temor permanente ante la novedad y proponga el debate, junto a autoridades, docentes y la comunidad toda. Sólo así se producirán verdaderos aprendizajes en la escuela democrática que pretendemos construir en estos tiempos.

Dejemos de prohibir. Comencemos a pensar, a debatir y decidir. 


Una lectura recomendada, para saber de qué se trata este juego, haciendo clic aquí. 
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El genio de Papert

papert

Seymour Papert (29 de febrero de 1928 – 31 de julio de 2016), matemático, científico de la computación, pionero en el campo de la inteligencia artificial e inventor del lenguaje de programación LOGO, fue autor de una teoría del aprendizaje a la que denominó «Construccionismo».

«Tomamos de las teorías constructivistas de la psicología el enfoque de que el aprendizaje es mucho más una reconstrucción que una transmisión de conocimientos. A continuación, extendemos la idea de materiales manipulables a la idea de que el aprendizaje es más eficaz cuando es parte de una actividad que el sujeto experimenta como la construcción de un producto significativo.»
Papert, en «Constructionism: A New Opportunity for Elementary Science Education»

Visionario, con ese enfoque no sólo anticipó el uso de la tecnología digital en la educación sino que además nos advirtió: las máquinas no garantizarían aprendizajes relevantes de por sí, y tampoco un mejoramiento de la educación. La clave en esto es entender que no se trata de lo que las computadoras pueden hacer sino lo que una sociedad decide hacer con ellas.

«Necesitamos un pensamiento crítico bien afilado para llevar a cabo la ardua tarea de una creatividad educacional responsable.»
S. Papert, en «Computer Criticism vs. Technocentric Thinking»

Ya en su primer libro de 1980, “Desafío a la mente”, su planteo es radical: la presencia de la máquina debería servir para repensar el sistema. «Mi centro de interés no está en la máquina sino en la mente», dice allí.

Papert deja un legado poco comprendido y transformado como tal en un dogma. El lenguaje LOGO fue una genial idea a explorar y no «el juego de la tortuguita» en el que se transformó en muchas aulas de computación que no lo comprendieron así.

Lo definió de este modo: “Mientras en las escuelas confinemos la nueva tecnología a simplemente mejorar lo que ya existe, en vez de realmente cambiar el sistema, nada significativo va a suceder”.

Ayer partió un referente de innovación en la escuela. Tanto, que de sus ideas queda todo por hacer.

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Finlandia, ¿cerca del ideal?

Quienes estén familiarizados con el trabajo de Michael Moore, documentalista y escritor norteamericano ganador de un Oscar, sabrán reconocer en él a un progresista crítico de las grandes corporaciones, la violencia armada y las políticas de invasión de su gobierno, entre otras causas que ha denunciado a lo largo de su extensa trayectoria.

En el video que publicamos a continuación -un fragmento de su reciente trabajo, el documental «Where to Invade Next»-, su objeto de análisis es la educación en Finlandia. Jornadas cortas en la escuela, nada de tarea para el hogar, ausencia de escuelas privadas -por favor tome nota, querido lector, de las razones-, educación en artes y oficios, y el objetivo de sus docentes de lograr que los niños sean felices son asuntos que asombran a Moore, porque están ausentes en los EE.UU. Y aquí también.

Y para aquellos que gustan de los índices y estadísticas para justificar todo, ellos también tienen las mejores marcas.

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Capacitación necesaria para hacer uso

La educación no es la transmisión de información ni ideas: es la capacitación necesaria para hacer uso de la información y las ideas. La información se libera en librerías y bibliotecas, e inunda los computadores y dispositivos móviles, por eso la capacitación se vuelve más importante, no menos.
Pamela Hieronymi, profesora de filosofía de la UCLA, citada por Evgeny Morozov en «La locura del solucionismo tecnológico».

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No se pueden pensar que todos comenzamos con la misma base

A mí no me preocupa la evaluación, lo que me preocupa es que esas agencias de evaluación que forman parte de un mercado educativo, lo que no tienen en cuenta es que en latinoamericana, y particularmente la argentina, la educación es pública y gratuita. En este sentido, es el Estado, y no el mercado, el que financia la educación. Además, es una falacia la falta de evaluación, los profesores somos concursados y estamos siendo evaluados sistemáticamente. La evaluación es un instrumento estandarizado, para todos igual, y a veces no toma en cuenta las trayectorias educativas diversas que tienen que ver con las condiciones de origen, que no contemplan si uno tiene o no una biblioteca o una computadora en su casa o no, si los padres han estudiado o no, como pueden ayudar. Todas esas cosas suman a la trayectoria y no se pueden pensar que todos comenzamos con la misma base. Ojala fuera así, entonces estaríamos en una sociedad más igualitaria.
Carina Kaplan, Dra. en Educación de la UBA e investigadora del CONICET

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