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docentes - 14. página

Desigualdades

Qué nadie se engañe: las pedagogías tradicionales esconden su obsolescencia gracias a la compensación social. Dicho llanamente, las pedagogías tradicionales reproducen las desigualdades y consolidan la estratificación social. Esto está más que demostrado: el principal predictor del éxito escolar en la escuela convencional es el nivel de estudios de la madre o cuidador principal del niño. Determinadas prácticas educativas están reñidas con la calidad y con la equidad y no son precisamente «innovaciones». Una enseñanza de calidad tiene otras características. (…)  creo que las desigualdades escolares se deben superar reduciendo las desigualdades sociales. En la mayoría de los casos, más allá de la escuela. Hablo de justicia social, redistribución de la riqueza, servicios públicos de calidad y cosas así. Distintos ámbitos, misma lucha. No mezclemos inopinadamente innovación educativa y desigualdades.
Boris Mir, en Innovación educativa y desigualdades.

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Interpelar la inteligencia

(…) lo que hace que una educación sea realmente democrática es que se niega a utilizar tanto la seducción como el hecho de forzar; así que esa educación se dirigirá a interpelar la inteligencia del otro, a la capacidad del otro a entender; y lo que va a sumar será la capacidad del docente para formular las cosas de manera cada vez más convincente. Podrá así encontrar comparaciones, formulaciones que permitirán al otro entrar en la inteligencia de los seres y de las cosas. El trabajo pedagógico es eso, finalmente: buscar en forma constante y de manera renovada la vía para interpelar la inteligencia en el otro. (…) Entonces, el hombre político y el docente tienen que interpelar constantemente esa capacidad de inteligencia, para que sea la capacidad de conmoverse que tenemos los seres humanos. Creo realmente en ello y pienso que esto tiene grandes consecuencias sobre el trabajo pedagógico que hacemos día a día. En la clase, el docente no tiene razón porque es el docente y porque posee un diploma; el docente tiene razón porque sabe explicar, sabe hacer entender, sabe interceptar la inteligencia del otro; y ve cuando el otro entiende, porque en ese momento de comprensión del otro aparece en sus ojos y en su cerebro, como una luz, un brillo; y el otro muestra que encuentra un gran placer en el hecho de entender y en el hecho de desarrollar su inteligencia.
Philippe Meirieu, en ‘La opción de educar y la responsabilidad pedagógica’.

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Claves para el aula del futuro

(…) Tres claves esenciales. Una es un proceso de reinterpretación curricular: no se puede enseñar la cantidad de contenidos establecidos. Tenemos que construir acuerdos sobre qué es lo relevante. Segundo, trabajar con la realidad que está fuera del aula. Dejar de dar un ejercicio como tarea, reconocer un problema que convoque a los chicos y trabajar con él en conjunto para producir un conocimiento valioso. En ese proceso (…) se aprenden las asignaturas tradicionales también. La última clave es la ‘evaluación ecológica’, es decir de maneras más naturales al terminar el proyecto, y poder determinar que todos saben lo que tienen que saber.»
[Mariana Maggio, pedagoga y directora del Posgrado en Tecnología Educativa de la UBA, citada por Silvina Heguy en Clarin.com]

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Los chicos dicen, pero no se los escucha

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La profesora Laura Suarez lo cuenta así en su perfil en Facebook: «Julieta es alumna de 7mo. grado, y esta semana escribió para la columna ‘Yo opino’ del diario La Capital de Rosario sobre #informática,  ‘Las cosas buenas de la clase de informática’. Palabras de niños sin editar. Gracias Marcela Isaías que es la que siempre me da el espacio en el diario para dejar un granito de arena o mejor dicho, 1 bit, para que se hable del tema.»

Ya hemos hablado en nuestro blog sobre el sentido de frases como la de Laura, «para que se hable del tema».  ¿Cuál es «el tema»?

Esta chiquita pasa a la secundaria santafesina en breve. Le gusta lo que aprende en la materia. Ojalá tenga suerte y sus padres sepan elegir, porque la Informática no es materia en la provincia de Santa Fe, y si no eligen una escuela en la que el docente de Educación Tecnológica sea informático o esté convenientemente capacitado en el uso de la herramienta tic, recorrerá toda la educación secundaria sin tocar una computadora. Maravillas de un mundo al revés que ni siquiera María Elena Walsh imaginó, porque la realidad santafesina supera toda imaginación.

Yo doy clases en dos escuelas en las que la presencia de la Informática es relevante, aún con limitaciones en cuanto a recursos. Sin embargo, creo que en mayor o menor grado en muchas escuelas la miopía está, teniendo en cuenta que algunas decisiones se toman por presión de la propia comunidad -padres reclamando, por ejemplo- y no por consideraciones que hagan a una mejor preparación de los niños y adolescentes para un mundo que se encamina desde hace mucho a ser uno totalmente digitalizado.

Tal vez suene pesimista, pero somos pocos los que entendemos el sentido y objetivos de la presencia de una materia como Informática, y la mayoría somos docentes, con poca o limitada injerencia en las decisiones. Tal vez veamos un verdadero cambio cuando otra generación empiece a gestionar la educación.

Ésta parece ser, me temo, muy, demasiado, burócrata.

[Fuente: Diario La Capital de Rosario (edición impresa del 7-5-2016), gentileza de la Prof. Laura Suarez]

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