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cultura - 105. página

Publicidad en los inicios de la computación doméstica

Emezeta Blog, de @Manz, sorprende continuamente por sus publicaciones curiosas, llamativas y siempre abundantes en información.

Ayer lo hizo de nuevo: publicó una serie de avisos publicitarios de computación, telefonía y sistemas que aparecieron en los medios en los años ’80 y ’90. Son muy interesantes todos, ya sea por su alta calidad como por su torpeza -si, me refiero a los de Windows… ver para creer.

De los 28 publicados yo elegí algunos para publicar aquí, que son los que más me gustan o me parecen más interesantes: el increíble primer comercial de Apple de 1977, uno de IBM promocionando las bondades de la AT de 1986 con un doble de Carlitos, un simpático y colorido anuncio para el modelo 2600 de Atari y el maravilloso e historico comercial 1984 de Apple, uno de los más premiados de la historia a pesar de haber sido emitido una sola vez, durante un Superbowl.

Compilado por Emezeta Blog

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Pasado y presente sin futuro

A partir de una investigación que está llevando a cabo, referida a la información que desaparece de internet, tuvimos anoche una muy interesante charla vía chat con mi buen amigo Alejandro Tortolini, periodista de ciencia y tecnología, y coautor con quién esto escribe de la campaña Reinventando el olvido en internet.

Alejandro me comentó que hay investigaciones que demuestran que para la mayoria de los sitios web, en cuatro años pierden más de la mitad de la información que contienen. Si hablamos de una sociedad de la información que se esta construyendo en base a lo que se publica en internet, y la mayoría de esa información no dura más de 4 años, el futuro se ve complicado.

Esta problemática se agrava si tenemos en cuenta las investigaciones sobre la obsolescencia de los soportes y del software.

También mencionó Alejandro en la charla un libro al que se refiere en la presentación de sus investigaciones, titulado «The future of the past», en el que se relata un problema real del Museo de la Tecnología en Washington: la preservación de los soportes y la información choca de frente con la falta de tiempo e infraestructura.

Un ejemplo: el Museo atesora unos discos de vidrio en los que se guardaba información durante la 2da. Guerra Mundial. Esos soportes ya casi no se pueden leer, con el agravante de que en el Museo no tienen tiempo para hacerlo. La cuestión fundamental en todo esto es que, como comenta Alejandro, podriamos estar haciendo una historia de la Segunda Guerra sin conocer todo ese material.

Impactado por estos datos, desconocidos para la mayoría de las personas, recordé, y se lo comenté a Alejandro, cuantas cosas tengo yo guardadas en disquetes todavía, esperando conseguir el soft para poder leerlos y pasarlos a soportes más actuales. Y no estabamos hablamos de tanto tiempo atrás. Sólo 15 o 20 años.

En mi caso, y por citar sólo un ejemplo, tengo trabajos guardados en la versión 1 de Corel Draw!, por ejemplo, que ninguna versión posterior de Corel lee, lo cual es por definición una locura. ¿Cómo puede ser que condenen al usuario a perder material por ese tipo de cosas?

Y lo más triste es que lo aceptamos con resignación. Lo poco que se reflexiona sobre estos temas es realmente preocupante.

Volviendo a la cuestión de la pérdida de información en internet, Alejandro me contó en la conversación una experiencia personal: cuando comenzó a investigar para armar la charla sobre el tema, revisó de atrás para adelante sus marcadores en Delicious, comenzando desde el 2007 hacia lo más actual, y se encontró con que una cuarta parte de los sitios marcados había desaparecido. Esto lo llevó a imaginar, a modo de paralelismo, una biblioteca en donde desaparecen la cuarta parte de los libros a los cuatro años. ¿Confiaríamos en una biblioteca asi?

Sin lugar a dudas, visto de ese modo, si no logramos hacer algo para revertir esta tendencia parece no haber futuro para nuestro pasado. Y tampoco, obviamente, para nuestro presente.

Lectura recomendada: «La frágil memoria de la informática», Revista Ñ, 10/02/2012.

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Adiós al poeta

Siempre pensé que, antes que humorista gráfico o dibujante -genial, por cierto- Carlos Loiseau, Caloi, fue, es, un poeta.

Mi despedida llena de amor y agradecimiento, de sonrisas de admiración y de carcajadas por sus ocurrencias, a un creador que siempre me dejaba pensando, proviene de una de sus viñetas:

La imágen es de una mujer anunciando a los allegados de su esposo agonizante: “Dice que no quiere conversar con un cura ni con un filósofo en sus últimos instantes. Prefiere que le traiga a un poeta”.

Qué pena que se fuera tan rápido.

Chau, poeta…

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La Enciclopedia Británica deja de editarse en papel

Con un costo de u$d 1,395 por la edición completa, podría decirse que la enciclopedia que cumple 244 años de vida se ha convertido no sólo en uno de los libros más prestigiosos sino también en un objeto de lujo.

Tal vez sea esa una de las razones por las que la Enciclopedia Británica dejará de editarse en papel, pero no la única. Según la propia compañía asegura en su sitio web se trata «más de un comienzo que de un final», al tiempo que invita a consultar en su versión on line de forma gratuita durante una semana.

Según cita el diario El País de España, los ejecutivos de la compañía anunciaron que a partir de ahora la editorial se centrará en la edición digital de la enciclopedia y en la producción de libros escolares: «la web se puede actualizar continuamente, no hay limitación de espacio, y ofrece posibilidades multimedia», según declaran.

El periódico estadounidense The New York Times informa que de la última edición -la del año 2010- solo se han vendido 8.000 ejemplares -menos del 1% del total de las ganancias del período-, una cifra imposible de sostener, sobre todo teniendo en cuenta que en su pico de ventas en EE.UU. -año 1990- llegaron a vender 120.000 unidades.

El costo de la suscripción anual para consultas en el sitio -que por cierto, es bastante espectacular- es de u$d 70. Costos y ritmos de los tiempos que se imponen.

Fuentes:
– El País Cultura.
– The New York Times.

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