La Informática no es un fin en sí mismo. Es un medio para pensar de una forma particular y para entender a aquellos que piensan de esa forma particular. De esta manera, la Informática permite comprender que las lógicas que subyacen a la información que alegremente consumimos, producimos y cedemos (a veces sin notarlo) mediante ordenadores, se basan en conceptos y estrategias particulares. Aprender a “leerlos” contribuye a abordar más críticamente el mundo digital que nos rodea. Aprender a “escribirlos” ayuda a construir más creativamente el mundo digital que nos rodea.
[Amalia Hafner, en «Informática: ¿para qué?»]
Una foto que habla de nuestros prejuicios
Esta foto aparece cada tanto en las redes sociales desde hace algún tiempo, para intentar demostrar el daño que están produciendo las nuevas tecnologías en la juventud. Claro, quien publica asume -esto es lo usual- que los chicos y chicas están distraídos y absortos con sus dispositivos digitales mientras a sus espaldas sucede Rembrandt. Que «no hay futuro», que «la juventud está perdida», que «la tecnología nos convierte en bestias», etcétera, es el pretendidamente lúcido análisis que muchos observadores hacen.
Sin profundizar en el asunto, suelo responder a esta publicación -hecha siempre por adultos, cabe aclarar- que si ese fuera el caso, la falla más evidente que salta a la vista es la ausencia del adulto. Es en esas instancias en las que debería entrar en juego la función del adulto ayudando, mostrando, apoyando, interesando, a fin de convertir esa experiencia en una provechosa.
Recuerdo que en nuestros tiempos escolares íbamos a esas excursiones y visitas, y actuábamos de modo muy similar al que se supone muestra la foto, aunque no tuviéramos celulares hace 40 años atrás. Pero siempre había un profesor, una maestra que acompañaba y con mucha paciencia nos iba mostrando cómo era la cuestión, hasta que crecimos y solitos nos dimos cuenta de qué iba la cosa. Porque éramos adolescentes y ellos, los púberes de ayer y de hoy, actúan así, y esa clase de ayuda de nuestra parte es imprescindible.
Sin embargo, la verdad parece ser más profunda y si se quiere, más aleccionadora aun. Encontramos en Redes Abiertas una explicación sobre el momento y las circunstancias en las que se tomó la foto, y lo que se observa es francamente revelador -revelador de los prejuicios de algunos, claro.
Sintetizando, el artículo muestra que lo que estamos viendo es justamente lo contrario de lo que ligeramente creemos ver: estos niños estaban siendo educados mediante el uso de una aplicación.
En lugar de usar cuadernos y apuntes -como hacíamos nosotros-, hoy se usan las nuevas tecnologías para realizar ejercicios con los que comprender mejor las obras o adquirir un lenguaje artístico.
El museo en custión que visitaban estos chicos, el Rijksmuseum, es uno de los museos pioneros en implementar las nuevas tecnologías como herramientas didácticas y pedagógicas, adaptadas a diversos públicos.
La experiencia se puede leer completa haciendo clic aquí.
Por eso, el título: la foto, más que mostrar lo «perdida» que está la juventud, debería hacernos pensar y reflexionar acerca de cuan distraída y livianamente observamos las cosas, mientras dejamos correr libres nuestros prejuicios.
Cómo debe actuar la escuela frente al bullying
Es necesario evaluar las situaciones con calma y sin juicios express. Trabajar padres y docentes juntos, sin culpabilizar a nadie y buscando los espacios comunes de intercambio sin hacer de las situaciones de bullying un “pasacalles” para toda la comunidad. La confidencialidad es fundamental para abordar eficazmente el bullying. Hay que escuchar y creerle a quien logra hablar. Luego, buscar información entre todos los implicados. Quien agrede debe recibir claramente el mensaje de que eso debe terminar. Debe cesar inmediatamente el hostigamiento y comprometerse a un cambio. Las sanciones deben ser reparatorias, educativas y no humillantes. Si humillamos, devolvemos aquello que queremos modificar. No podemos enseñar a no humillar humillando. (…) En el bullying, el silencio es el mejor cómplice de quien hostiga. Cuando nadie habla, el hostigador crece, aumenta su poder. Entonces se puede pegar, humillar porque “nadie dice nada”. Al no decir nada, aumenta la amenaza de que si se habla se será el próximo elegido.
[María Zysman, Licenciada en psicopedagogía. Dirige el equipo “Libres de Bullying”. Es autora del libro “Cómo prevenir e intervenir en situaciones de acoso escolar” (Paidós, 2014)]
400 gigapíxeles
Propongo a nuestros lectores un desafío: encontrar esta imagen…
… ¡en esta fotografía!
Claro, estas imágenes no le serán de mucha ayuda para el juego que le proponemos, ya que sólo se trata de capturas de pantalla del sitio que motiva esta entrada, pero ingresando en http://www.gigapan.com/gigapans/182093 es posible ver la imagen completa y hacer zoom en diferentes lugares. Y maravillarse.
Pero, ¿qué tiene de particular? Su tamaño: 401,72 gigapíxeles. Si usted posee una cámara digital de 1 megapíxel, por ejemplo, esta imagen tiene una resolución 1000 veces mayor que la que usted puede obtener con su cámara. Es decir, se trata de una imagen de altísima resolución.
Algunos datos más: la imagen tiene un tamaño de 113 metros de ancho por 25.5 metros de alto, en el caso de imprimirla a 300ppp. Según su autor, le tomó 19 días y 5 horas subir la panorámica a la web de Gigapan. Pesa 732 Gb y está compuesta por 8967 fotos interpoladas. Se trata de la panorámica más grande del mundo en número de píxeles: 1.335.000 de ancho por 300.913 de alto. La imagen es una panorámica de la costa de Murcia, en España.
¿Se anima al desafío, estimado lector?
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