En cuanto a Google, cuyo número de usuarios sobrepasa los mil millones, dispone de un impresionante número de sensores para espiar el comportamiento de cada usuario: el motor Google Search, por ejemplo, permite saber dónde se encuentra el internauta, lo que busca y en qué momento. El navegador Google Chrome, megachivato, envía directamente a Alphabet (empresa matriz de Google) todo lo que hace el usuario en materia de navegación. Google Analytics elabora estadísticas muy precisas de las consultas de los internautas en la red. Google Plus recoge información complementaria y la mezcla. Gmail analiza la correspondencia intercambiada, lo cual revela mucho sobre el emisor y sus contactos. El servicio DNS (Domain Name System, o Sistema de Nombres de Dominio), de Google, analiza los sitios visitados. YouTube, el servicio de videos más consultado del mundo, que pertenece también a Google y, por tanto, a Alphabet, registra todo lo que hacemos en él. Google Maps identifica el lugar en que nos encontramos, adónde vamos, cuándo y por qué itinerario… AdWords sabe lo que queremos vender o promocionar. Y desde el momento en que encendemos un smartphone con Android, Google sabe inmediatamente dónde estamos y qué estamos haciendo. Nadie nos obliga a recurrir a Google, pero cuando lo hacemos la empresa sabe todo de nosotros. Y, según Julian Assange, inmediatamente informa de ello a las autoridades estadunidenses.
[Ignacio Ramonet, periodista español]
Eco y el alfabeto
La maquinaria que permite producir un texto infinito con un número finito de elementos existe desde hace milenios: es el alfabeto.
Umberto Eco (Alessandria, Italia, 5 de enero de 1932 – Milán, 19 de febrero de 2016). Escritor y filósofo italiano, experto en semiótica.
Jornada con la tecnología y la solidaridad como herramientas
El próximo 2 de junio tendrá lugar en la Sala Lavardén de nuestra ciudad, el evento solidario SMI@R – Social Media Inclusive en Rosario, al que fui amablemente invitado a disertar por Daniel Krichman.
En la ocasión voy a hablar sobre privacidad y construcción de una ciudadanía digital segura.
El Social Media Inclusive en Rosario es una jornada de divulgación y formación sobre Redes Sociales, Marketing On-line de calidad y Tecnologías colaborativas que une dos aspectos relevantes de la sociedad actual: la tecnología y la solidaridad como herramientas.
Se trata de «un evento social orientado a la promoción de las tecnologías como insumos de bajo costo, poniendo la solidaridad como único requisito para participar y un objetivo más de esta jornada de promoción de la utilización de herramientas tecnológicas», según lo explican sus organizadores en el sitio del evento.
La propuesta solidaria del evento se basa en recaudar una tonelada de alimentos envasados para ser donados a Rosario Solidaria, organización comunitaria de la ciudad de Rosario.
La lista completa de disertantes, puede leerse en el sitio del evento haciendo clic aquí.
Seguilo en #smiRosario. Nos encontramos el 2 de junio allí. ¡Estás invitado!
Robots, empleo y reforma educativa
Según el ya famoso estudio de los economistas Carl Benedikt Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, el 47% de las tareas que hoy necesitan a un ser humano para ser desarrolladas podrían ser automatizadas tan pronto como en 2033. Para evitar la debacle en el empleo, los tecnólogos y políticos más optimistas ponen su fe en una reforma educativa. Si se cambia la educación, dicen, ese ejército de potenciales desocupados encontrará su lugar en el mundo descartando los trabajos rutinarios y desarrollando los creativos y los de cuidado (ligados al contacto humano), las dos áreas en que seguimos ganando a los robots. Pero si la historia se repite, a los escenarios utópicos no se llega sin transiciones dolorosas. En sus primeras etapas, las dos revoluciones industriales tuvieron una cosa en común: el crecimiento gigantesco de las diferencias entre los que fabricaban fortunas millonarias y los que se empobrecían en masa. Si es cierto que estamos en las puertas de la Tercera Revolución Industrial, ¿por qué habría de ser diferente esta vez?
[Fuente: iEco]
La lámpara que se burla de la obsolescencia programada
La obsolescencia programada u obsolescencia planificada es «la determinación o programación del fin de la vida útil de un producto, de modo que, tras un período de tiempo calculado de antemano por el fabricante o por la empresa durante la fase de diseño de dicho producto, este se torne obsoleto, no funcional, inútil o inservible», según define Wikipedia.
Pues bien, parece que una lámpara de la estación de bomberos de Livermore, en California, EE.UU. no se ha enterado de este asunto de la obsolescencia: lleva a la fecha 114 años y más de 1.000.000 de horas funcionando, con algún que otro corte circunstancial, como cuando fue mudada de estación en 1974.
El video a continuación, de la BBC, lo explica mejor:
Tal es el revuelo que ha causado su longevidad que se ha convertido en una celebridad: ha establecido un record Ginness -como era de suponer-, recibe visitas guiadas y hasta tiene su propio sitio web.
En el sitio no sólo se puede conocer la historia de la celebridad, leer algunos estudios técnicos que hurgan en las hipótesis tejidas alrededor de las causas de su duración, participar de la celebración de sus aniversarios o adquirir una réplica de ella. Como se observa en la imagen, también se la puede ver en vivo y en directo: una cámara registra la actividad incandescente de la célebre lámpara, para transmitirla en una pantalla que se renueva cada 30 segundos en el mismo sitio web.
Así qué, si está aburrido querido lector, aquí tiene un ejercicio para entretenerse: mirar la bombilla. Después de todo, han transcurrido ya 114 años. Es probable que usted mismo sea testigo -Dios nos libre- del tan temido apagón.
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