Ese fue el mensaje que envió la sonda Juno al ingresar en la órbita de Júpiter, recibido en el control de la NASA en Pasadena 48 minutos después.
En el siguiente video se explican algunos detalles de la misión:
Fuente: Euronews en español.
Ese fue el mensaje que envió la sonda Juno al ingresar en la órbita de Júpiter, recibido en el control de la NASA en Pasadena 48 minutos después.
En el siguiente video se explican algunos detalles de la misión:
Fuente: Euronews en español.
Días atrás, revisando una vez más mi historial de Google -al que accedía habitualmente tipeando history.google.com para controlar el registro que el navegador lleva de cada búsqueda que realizamos y cada click que hicimos en sus anuncios- encuentro que me redirecciona a su nueva herramienta digital llamada My Activity -Mi actividad, en nuestro idioma-, con la que afirman devolverle al usuario el control de toda información que guardan en sus servidores.
Esto significa que no sólo podremos seguir el rastro de nuestras actividades virtuales -una enorme cantidad de información altamente personalizada, que Google usa para mostrar los anuncios que supuestamente nos interesan-, sino además borrarlas individualmente, por fechas o en su conjunto, tanto de la computadora como de los dispositivos móviles que usemos.
Como es habitual, se accede al servicio ingresando mediante una cuenta de Gmail.
Una línea de tiempo resume todas las actividades del usuario en cualquiera de los servicios de Google -como Maps, las búsquedas, YouTube, etc.- Como es de suponer, no aparecerán en la línea de tiempo las acciones realizadas en forma anónima o con otros navegadores.
Si bien a simple vista puede aparecer como un poco complejo para el usuario inexperto, con un simple recorrido de los menúes y algo de tiempo para experimentar las distintas opciones podremos tomar el control de aquello que Google almacena.
Al menos, en teoría.
(…) lo que hace que una educación sea realmente democrática es que se niega a utilizar tanto la seducción como el hecho de forzar; así que esa educación se dirigirá a interpelar la inteligencia del otro, a la capacidad del otro a entender; y lo que va a sumar será la capacidad del docente para formular las cosas de manera cada vez más convincente. Podrá así encontrar comparaciones, formulaciones que permitirán al otro entrar en la inteligencia de los seres y de las cosas. El trabajo pedagógico es eso, finalmente: buscar en forma constante y de manera renovada la vía para interpelar la inteligencia en el otro. (…) Entonces, el hombre político y el docente tienen que interpelar constantemente esa capacidad de inteligencia, para que sea la capacidad de conmoverse que tenemos los seres humanos. Creo realmente en ello y pienso que esto tiene grandes consecuencias sobre el trabajo pedagógico que hacemos día a día. En la clase, el docente no tiene razón porque es el docente y porque posee un diploma; el docente tiene razón porque sabe explicar, sabe hacer entender, sabe interceptar la inteligencia del otro; y ve cuando el otro entiende, porque en ese momento de comprensión del otro aparece en sus ojos y en su cerebro, como una luz, un brillo; y el otro muestra que encuentra un gran placer en el hecho de entender y en el hecho de desarrollar su inteligencia.
Philippe Meirieu, en ‘La opción de educar y la responsabilidad pedagógica’.