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Producir con un sistema a favor de la vida

El Colectivo Tierra Viva Bolívar, un grupo de vecinos y vecinas de aquella ciudad de la provincia de Buenos Aires preocupados por el medio ambiente y los crecientes problemas de salud en esa comunidad y en el país, se ha comprometido a contribuir en cambiar el modelo de producción agrícola actual, por considerarlo responsable de tal situación.

Se proponen dos vías para lograr ese objetivo: una de ellas, poniendo el tema en la agenda pública. La otra, trabajando interdisciplinariamente con instituciones y expertos en la materia, con la convicción de que es posible otro modo de producir. Lo llaman agroecología: un sistema a favor de la vida en consonancia con el medio ambiente y las personas, que además genere rentabilidad.

En línea con estos objetivos, el pasado jueves 16 de marzo el Colectivo organizó las II Jornadas de Agroecología Bolívar. Disertaron en la oportunidad el Ingeniero Agrónomo Eduardo Cerdá, por la Facultad de Agronomía y Ciencias Forestales de la Universidad Nacional de La Plata, y la periodista Fernanda Sández, autora de «La Argentina fumigada» (Ed. Planeta), una formidable investigación sobre la cuestión de los agroquímicos y los problemas de salud que acarrean para la población.

A continuación un fragmento de la disertación de Fernanda, a quién agradecemos el permiso para reproducirlo en este espacio, hablando sobre las experiencias recogidas a lo largo de su investigación.


Por más información y contacto con el Colectivo Tierra Viva Bolívar, escribir a tierravivabolivar@gmail.com
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Illich y la necesidad de un cambio profundo

Lo que enseña el maestro no tiene ninguna importancia, desde el momento en que los niños deben pasarse centenares de horas reunidos en clases por edades, entrar en la rutina del programa (o currículum) y recibir un diploma en función de su capacidad de someterse a él. ¿Qué se aprende en la escuela? Se aprende que cuantas más horas se pase en ella, más vale uno en el mercado. Se aprende a valorar el consumo escalonado de programas. Se aprende que todo lo que produce una institución prioritaria tiene valor, incluso lo que no se ve, como la educación y la salud. Se aprende a valorar la promoción jerárquica, la sumisión y la pasividad, y hasta la desviación tipo, que el maestro interpretará como síntoma de creatividad. Se aprende a solicitar sin indisciplina los favores del burócrata que preside las sesiones cotidianas: el profesor en la escuela, el patrón en la fábrica. Se aprende a definirse como detentador de un lote de conocimientos en la especialización en que se ha invertido el tiempo. Se aprende, finalmente, a aceptar sin rebelarse su lugar dentro de la sociedad, es decir, la clase y la carrera precisas que corresponden respectivamente al nivel y al campo de especialización escolares.
Ivan Illich, filósofo austríaco, un crítico de las instituciones clave en la cultura moderna, citado en «¿Dónde quedó la educación para la emancipación?»

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Demoledor informe italiano sobre los agroquímicos en Argentina

Una investigación difundida por el programa italiano “Le Iene” expone los efectos dañinos de los agroquímicos en la producción agrícola durante los últimos 20 años en nuestro país.

¿Por qué el interés de los europeos en este problema? Entre otras razones, porque aquí se producen alimentos para sus animales. Es decir, quieran o no, la maldición de los venenos les llega a sus mesas de todos modos.

Fuente: Dario LQSustentable
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El Garrahan necesita la verdad tanto como a las tapitas

El título de esta entrada no significa que despreciemos o neguemos la importancia de la campaña. Al contrario, la hemos apoyado y alentado tanto desde este espacio como en las escuelas en las que trabajamos. Sin dudas, la campaña del Hospital Garraham convocando a la comunidad a donar tapitas de gaseosas, ha logrado mucho: por ejemplo, que el dinero de la venta se destine a la construcción del nuevo Centro de Atención Integral del Paciente Oncológico de un Hospital que es el máximo referente de salud pública, gratuita y de alta complejidad pediátrica de la Argentina.

Pero semejante tarea necesita también, imperiosamente y urgentemente, de la verdad.

Leyendo el libro «La Argentina fumigada» de Fernanda Sández, me encuentro con el relato de Mechi Méndez, una enfermera de Cuidados Paliativos en Oncología Pediátrica del Garrahan. Ella cuenta lo que sucede puertas adentro: «se atiende a Fulanito que tiene una leucemia» dice, «no a Fulanito que tiene una leucemia y viene de un pueblo fumigado. El tema es que lo otro no lo ven, se van a seguir produciendo enfermos».

Se trata de nada menos que el crudo relato de quién vive en carne propia el sufrimiento ajeno. No se lo han contado. Lo ve todos los días en muchos de los niños a su cuidado.

En el video a continuación la enfermera Méndez, que además ha creado un canal de You Tube como ayuda en su esfuerzo en concientizar y comprometer a directivos, médicos y personal intermedio del hospital, cuenta su derrotero desde que se percató del problema en 2011.

La historia completa de esta lucha y otras, se relatan en el libro de Fernanda, de imprescindible lectura.

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Monsanto pierde un round

“Una vez que un químico está incorporado en la lista, el fabricante tiene un año para etiquetar el producto como causante de cáncer”, dijo Sam Delson, de la Oficina de Evaluación de Riesgos Ambientales de la Salud del estado de California, en los EE.UU.

El fabricante al que se refiere es Monsanto. El producto es el herbicida Roundup, estrella de la compañía, compuesto a base de glifosato. La lista, que es pública, es la que elabora la Oficina mencionada detallando los químicos cancerígenos.

En una decisión firme tomada el pasado 10 de marzo, la jueza Kristi Culver Kapetan encontró que Monsanto no tenía ninguna razón suficiente para sostener su negativa -interpuesta en los tribunales, de allí la decisión de la jueza- a lucir en los envases del producto una etiqueta que avise sobre su riesgo como producto cancerígeno.

La empresa se lamentó por la disminución en las ventas que traería aparejado el uso de la etiqueta. Sin embargo, ha tenido suerte: aun no se ha prohibido definitivamente su uso.

Sin dudas, un pequeño paso para la justicia pero un gran salto para la salud pública.


Fuente: Periódico digital Pausa (texto e imagen)
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