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Todo el sistema es vulnerable

En un muy interesante y revelador análisis, el economista norteamericano Jeremy Rifkin plantea la inquietante pero real posibilidad de que toda la electrónica falle en su conjunto, y cuales serían sus nefastas consecuencias. A continuación transcribo la columna, que fué publicada en Clarín el último domingo.

Al mundo entero le preocupa la posibilidad de que Irán tenga armas nucleares. ¿Por qué? Lo que ahora saben nuestras autoridades políticas y estrategas militares —y la opinión pública ignora— es que una bomba nuclear desata una fuerza mucho más poderosa que la explosiva. Esa fuerza aumenta en capacidad destructiva en proporción directa a la extensión de la revolución de las comunicaciones globales.

En los últimos veinte años, los países industrializados del mundo integraron los avances en tecnología de chips, software y hardware de computación, y tecnología de telecomunicaciones para crear una compleja infraestructura electrónica para manejar los más mínimos detalles de la vida cotidiana.

¿Pero qué pasaría si todo chip de computadora, interruptor eléctrico y circuito que conecta y dirige nuestra economía se agotara de pronto en toda América del Norte o Europa, y todos al mismo tiempo? ¿Resulta imposible imaginarlo? Volvamos a 1962.

Los Estados Unidos hicieron explotar por primera vez una bomba nuclear en la atmósfera superior sobre el Océano Pacífico. Inesperadamente, los rayos gamma que provocó la explosión desencadenaron un impulso electromagnético que anuló luces, estaciones de radio, teléfonos y telecomunicaciones a más de 1.300 kilómetros de distancia, en Hawai.

Los funcionarios del Pentágono tomaron nota. El impulso electromagnético (EMP) se convirtió en algo temible en el ámbito militar, pero quedó relegado a la segunda línea de posibles amenazas que podrían enfrentar el país y el mundo.

Todo eso cambió luego de los atentados terroristas del 11 de septiembre contra el World Trace Center y el Pentágono. Los estrategas militares empezaron a preguntar qué pasaría si un régimen rebelde o un grupo de terroristas equiparan un misil Scud —algo que con toda facilidad puede comprarse en los mercados mundiales por unos cien mil dólares—, con un arma nuclear y lo hicieran detonar en la atmósfera superior sobre América del Norte o Europa. Los resultados serían catastróficos.

Un impulso electromagnético que llegara a la superficie de América del Norte o Europa a la velocidad de la luz podría destruir buena parte, o la totalidad, del equipo eléctrico, incluidos los transformadores gigantes que son la base de la red eléctrica. ¡Piénsenlo! Sin electricidad… la red eléctrica de todo un continente inutilizada. También quedarían arruinados los interruptores eléctricos que regulan el suministro de agua. Sin agua. Sin saneamiento. Los chips electrónicos y los circuitos de autos, ómnibus, camiones y trenes, también inutilizados. El tránsito se detendría de inmediato. Sin teléfonos, televisión ni radio… todo destruido. Los sistemas eléctricos que operan nuestros gasoductos y oleoductos. Sin combustible. Agotadas las computadoras, se detiene todo el flujo de información. Sólo hay alimentos para subsistir unas semanas. No hay forma de organizar una misión de rescate porque toda la maquinaria social está muerta.

¿Improbable? No lo es, según un informe detallado de una Comisión del Congreso de los Estados Unidos que evalúa la amenaza de un ataque con impulso electromagnético a los Estados Unidos. La comisión calificó el ataque de EMP «la amenaza del 11 de septiembre del futuro» y advirtió que, de desplomarse la red eléctrica, toda la infraestructura se caería. El resultado es que la sociedad podría retroceder cien años, hasta la era anterior a la electricidad.

Llevaría hasta dos años fabricar, enviar e instalar los grandes transformadores que constituyen la base de la red eléctrica… lo que supone dos años sin electricidad. ¡Inimaginable!

Hay que destacar que algunos especialistas, si bien coinciden en que un ataque con EMP sería catastrófico, consideran que no todo el equipo eléctrico quedaría destruido. Pero la verdad es que nadie lo sabe con certeza.

El punto es que el costado negativo de vivir en una civilización electrónica cada vez más compleja es que todo el sistema es más vulnerable a una completa devastación. Podríamos tratar de anticipar todas las amenazas posibles que plantea la creciente complejidad tecnológica de nuestra sociedad global. En eso residen las esperanzas de nuestras autoridades políticas. Ya se habla de acumular generadores de reserva, de hacer que el equipo sea más resistente, lo que también comprende el hardware militar, y de desplegar una defensa eficaz contra misiles balísticos ante la posibilidad de un ataque con EMP.

El problema es que, si bien la complejidad de la infraestructura de alta tecnología que creamos es visible, relativamente estable y cognoscible, las amenazas son en su mayor parte invisibles, inestables y tan variables como la imaginación de sus perpetradores. La única verdadera solución a la creciente complejización de la sociedad, producto de los avances tecnológicos, no es de naturaleza técnica sino psicológica y social.

Tenemos que empezar a analizar seriamente cómo modificar de manera radical el grado de conciencia de las personas para que el género humano pueda aprender a vivir en un planeta compartido. Eso exige visión, esperanza, empatía y paciencia, algo que parece estar agotándose en la humanidad.

Fuente: Clarin.com.ar

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Realmente spam-toso

Recibí hace un par de días un mail bastante aparatoso ofreciéndome uno de esos libros de autoayuda que pululan por las librerías y que no son extraños en la red. Por supuesto, era spam. Por definición, tanto la información contenida como el modo en que la recibí fueron impuestos, no solicitados, arbitrarios y violatorios de mi privacidad. Es obvio que no fue el primero. Recibo toneladas de ellos por día. Pero este es particularmente interesante por la ¿creatividad? con que fue escrito el pié, ese que se usa en este tipo de mensajes para convencernos de que no se metieron prepotentemente en nuestra pc.

El pié en cuestión decía algo así:

«Este es un e-mail directo, legal, libre de virus y que consideramos de su interés, debido a que Ud. se ha contactado alguna vez con nuestra organización, ha sido referido por alguien o nos ha enviado algún tipo de información u otros citándolo. La Ley argentina N: 26.032 (leer texto en el link: http://infoleg.mecon.gov.ar/infolegInternet/anexos/105000-109999/
107145/norma.htm) faculta la libre distribución de este e-mail, sin embargo, si le hemos causado alguna molestia por el mismo, rogamos acepte nuestras disculpas; este e-mail incluye una forma de ser sacado, solo debe responderlo con el asunto en blanco o ‘sin asunto’ y sera sacado de nuestra Base de Datos dentro de las 48 Hs. Si continúa recibiendo información de nuestra organización, puede que esté registrado con otra cuenta de e-mail diferente.»

Vamos a analizarlo por partes:

1. «Este es un e-mail directo, legal, libre de virus y que consideramos de su interés…»

Directo, seguro. Legal, ya lo veremos un poco más adelante. Libre de virus… ¿que, encima me van a apestar la máquina? De mi interés… ¿quién les dijo eso? ¿Quién les dió el derecho a suponer eso?

2. «…debido a que Ud. se ha contactado alguna vez con nuestra organización, ha sido referido por alguien o nos ha enviado algún tipo de información u otros citándolo…»

Lo primero no, lo segundo no y lo tercero… no. O no lo sé. ¿Qué se yo en donde son capaces de meterse estos tipos, o a quien le compraron la base de datos?

3. «La Ley argentina N: 26.032 (…) faculta la libre distribución de este e-mail…»

Esto es lo peor. ¿Habrán leído la ley? Si la leyeron, ¿cómo la interpretaron? A continuación transcribo la mencionada ley, como para que se entienda lo que estamos diciendo y además estemos todos sobre alerta:

«SERVICIO DE INTERNET – Ley 26.032

Establécese que la búsqueda, recepción y difusión de información e ideas por medio del servicio de Internet se considera comprendida dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión. Sancionada: Mayo 18 de 2005 – Promulgada de Hecho: Junio 16 de 2005

El Senado y Cámara de Diputados de la Nación Argentina reunidos en Congreso, etc. Sancionan con fuerza de Ley:

ARTICULO 1° — La búsqueda, recepción y difusión de información e ideas de toda índole, a través del servicio de Internet, se considera comprendido dentro de la garantía constitucional que ampara la libertad de expresión.

ARTICULO 2° — La presente ley comenzará a regir a partir del día siguiente al de su publicación en el Boletín Oficial.

ARTICULO 3° — Comuníquese al Poder Ejecutivo.

— REGISTRADA BAJO EL N° 26.032 — DADA EN LA SALA DE SESIONES DEL CONGRESO ARGENTINO, EN BUENOS AIRES, A LOS DIECIOCHO DIAS DEL MES DE MAYO DEL AÑO DOS MIL CINCO. EDUARDO O. CAMAÑO. — MARCELO A. GUINLE. — Eduardo D. Rollano. — Juan Estrada.»

Ese es el texto de la ley. Primeramente, esta ley no se aplica en este caso porque esta gente, al promocionar un libro no está difundiendo información o ideas, sino vendiendo un producto. Habría que mandar a estos personajes a una escuela donde les enseñen la diferencia. Por eso, es mentira cuando dicen que la mencionada ley «faculta la libre distribución de este e-mail», porque esa ley protege el derecho a la libre información. Si no nos damos cuenta nosotros de la diferencia estamos perdidos.

4. «…sin embargo, si le hemos causado alguna molestia por el mismo, rogamos acepte nuestras disculpas;…»

No, son impresentables. No acepto sus disculpas.

5. «…este e-mail incluye una forma de ser sacado, solo debe responderlo con el asunto en blanco o ‘sin asunto’ y sera sacado de nuestra Base de Datos dentro de las 48 Hs. Si continúa recibiendo información de nuestra organización, puede que esté registrado con otra cuenta de e-mail diferente.»

Encima me tengo que tomar el trabajo de decirles que me borren…

La razón por la cual me enojó esto es que usaron la ley que protege nuestros derechos en nuestra contra. Todo el spam que circula es igualmente molesto y abusivo; ponen cosas al pié bastante mentirosas e incomprobables. Pero esto fue demasiado. ¿Qué les respondí? Les escribí algo así:

«Sres: Ese texto que ponen al pié del mail es una falacia y es impresentable, por lo siguiente:

1. Ud. no están difundiendo información o ideas, sino vendiendo un producto.

2. Yo no registro ningún contacto con uds., así que seguramente se trató de un contacto casual y breve. Como no se identifican, me es imposible además reconocer la naturaleza del contacto.

3. ¿Qué es «nuestra organización»? ¿Quién los conoce? ¿Porqué se meten conmigo si yo no les pedí nada?

4. Por favor, borren mis datos de sus bases. No quiero recibir nada de Uds.

Atentamente,»

¿Ingenuo? Tal vez. ¿Que es inútil? Puede ser. Pero estos tipos colmaron la medida. Realmente spam-toso.

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Paradojas y obsesiones

El suplemento de Informática de Clarín publica una nota sobre la «Correo-dependencia», que puede ser leída también en nuestro sitio, en la sección «Alerta navegantes».

En la nota se hace una crónica sobre una variación posmoderna de un mal antiguo: la obsesión.

Seguramente muchos enviarán por correo esa nota a sus allegados, sospechados estos de sufrir tan malvado sindrome. Débiles como son -no como uno- ellos sucumben a la tentación de revisar el correo tres mil veces por día.

Dicen los que saben, incluso, que se descubrió que el e-mail es un importante catalizador del estrés laboral. Es decir, uno se obsesiona con el correo para sólo recibir spam, pero haciendo feliz a un jefe aun más obsesivo e hincha pelotas que uno.

Por supuesto hay una cantidad de profesionales, tanto de la salud como de distintas ramas de la tecnología, que están abordando este problema en forma seria, intentando traer una solución. En definitiva, se repite la vieja y noble causa por ayudar a las personas a liberarse de las adicciones.

Ahora bien: mucha de esa ayuda se brinda a traves de Internet. Hay foros, sitios de consultas, test on line de detección del problema, consultorios, etc. Y aquí es donde nos entra la duda.

¿No es paradójico que el mismo instrumento y objeto de la obsesión sea el medio para intentar resolverla?

A veces pienso que proponer ayudar a los adictos a internet con internet es como organizar las reuniones de Alcoholicos Anónimos en un bar, o prevenir los suicidios organizando reuniones en una cornisa.

Es, al menos, raro. Quizás uno diga esto desde la ignorancia, porque no se es más que un intuitivo, sólo leído, en estos asuntos. Pido perdón a los profesionales por esto.

Si alguien tiene una respuesta al respecto, le estaré muy agradecido por ayudarme a entenderlo… antes que se convierta en una obsesión.

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La historia de nunca acabar.

En el campo de las Tecnologías de la Información y la Comunicación, cada tanto se repiten las discusiones y los análisis sesudos sobre competencias, liderazgos de mercado y avances de nuevos productos.

Cambian los nombres y las tecnologías, pero en esencia se trata de lo mismo.

Cuando aparecen estas discusiones no puedo dejar de recordar la vieja rencilla Netscape-Explorer o, aun más atrás en el tiempo, los largos artículos buscándole la vuelta a la penetración de mercado del DOS o las críticas hacia lo mal que funcionaba Excel en sus inicios frente a Lotus o Quatro Pro. En el ’96 el SO para redes que se decía se impondría era el Novell 4.1… aunque ud. no lo crea -o lo haya olvidado-.

Todavía guardo un ejemplar de una revista especializada que se preguntaba, ya desde la tapa, quien ganaría la batalla de los SO, si Windows 95 o el OS/2 Warp -¿se acordaban del OS/2?

Y hay más, mucho más que seguramente me estoy olvidando.

Las luces encandilan hoy con Google y su increíble capacidad de imponer titulares. Mientras tanto, Microsoft -raramente MS no ha sido el centro o alguna de las partes en alguna cuestión-, eterno perdedor en las preliminares, termina siendo el ganador absoluto.

Hagamos un poco de historia: MS vs. Apple; Ms vs. IBM; MS vs. UNIX; MS vs. Borland; Ms vs. el gobierno de EE. UU.; MS contra el mundo. Y el mundo, finalmente, a sus pies.

Tengo un par de soluciones como para no hacerse más problemas con estas batallas perdidas -por nosotros, no por ellos:

A nivel personal y como medida de salud mental, estoy a punto de decidir no leer más sobre Google, Microsoft o los varios etcéteras que hay.

Con respecto al resto de los mortales comunes y corrientes que usan computadoras sin saber cómo, y que lógicamente tienen problemas y no sabe cómo salir de ellos, les recomendaríamos volver a la vieja máquina de escribir. ¿O acaso usarían su automovil sin saber manejar, total, aprendemos sobre la marcha?

No, un curso no es una buena opción. Siempre habrá alguien a quien molestar, no importa la hora -el celular aniquiló ese problema de que el otro esté ocupado, por ejemplo.

Conste que ahora no menciono marcas, porque temo que comience de nuevo la historia con una guerra tipo «Olivetti vs. Remington».

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