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Cerca del bicentenario, lejos del ideal

Hoy los argentinos celebramos una fecha muy especial: el aniversario de la Revolución de Mayo de 1810 y la formación del primer gobierno patrio, la ‘Primera Junta’.

La Semana de Mayo es parte fundamental de nuestra historia por varias razones: por el espíritu revolucionario de los patriotas, por las cintas celestes y blancas repartidas bajo la lluvia, por el pueblo queriendo saber de qué se trataba todo aquel barullo, y por tantas otras cosas más.

Con los años fuimos aprendiendo a bajar del bronce a aquellos personajes y hechos que la escuela nos puso «allá arriba», tan lejos que los hizo inalcanzables, y que vamos descubriendo humanos, falibles, sencillos pero también héroes.

Las cosas han cambiado mucho desde entonces, pero el disgusto del pueblo con los Gobierno de turno parece haber sido siempre (o casi) el mismo desde hace 196 años; el mismo que en la época de la colonia: la gente en la calle sabe que las cosas se «cocinan» en otro lado y quiere saber de qué se trata.

Me siguen molestando los actos escolares, no sólo porque ahora a los docentes nos «apretan» con el «ausente» (que no es otra cosa que un apriete con el sueldo, porque nos descuentan el día), sino porque salvo raras excepciones se sigue hablando de negras pasteleras y vivas en el Cabildo. Pareciera que seguimos negando que esa es nuestra historia; somos hijos de ella; nos pasó a nosotros. Y nosotros seguimos con esta imposibilidad de ver que lo que tenemos y nos falta está en una misma línea con nuestra historia.

Finalmente, nuestros anhelos en el cumpleaños de la patria:

– Trabajo digno para todos los argentinos.
– Educación igualitaria y de excelencia para todos.
– Transparencia, solidaridad y eficiencia en los actos de gobierno.
– Tecnología eficiente con calidad ambiental para todo los habitantes.
– Que el bicentenario nos encuentre alcanzando los ideales de Mayo y no sólo celebrando una fecha más.

Que cada uno haga su propia lista de anhelos por el bien de todos.

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¿La prohibición educa?

Ya lo hemos dicho en algún otro espacio: no creemos en la prohibición. Seguramente prohibir es mucho más fácil que educar, por eso muchos eligen aquel camino para reducir los esfuerzos que implican la educación y el logro de una toma de conciencia de las personas.

Esto se relaciona también con esta cuestión de CAPIF y otras cámaras e instituciones relacionadas con la publicación de música, que salieron ahora, en lo que parece una virtual caza de brujas, a perseguir a los que bajan música en forma ilegal.

Hay varias cuestiones que deberían ser tenidas en cuenta en esta cuestión:

Dicen que «uno de los objetivos de la campaña es que los padres se involucren con el uso de Internet que hacen sus hijos…» etc., etc. Pero, ¿se trata de una campaña de bien público? No parece.

Una impresión muy fuerte es que, a la hora de reprimir el delito, se castiga (si se me permite el sentido figurado del ejemplo) con cadena perpetua tanto al que pasa un semáforo en rojo como al asesino, porque las multas son enormes, sobre todo teniendo en cuenta esta cuestión de que los padres y jefes estarían siendo educados.

No estoy a favor, por supuesto, de que se baje música en forma ilegal. Mi padre es músico y compositor, y yo estoy registrado en SADAIC como intérprete, así que sé exactamente como cuesta vivir de la música. Por cada canción que se baja alguien, es dinero que el músico no cobra.

Pero también es cierto que los precios de la música enlatada son elevadísimos, sin contar casos como por ejemplo el CD nuevo de Callejeros, que cuesta $45 por el sólo hecho de tener una desgracia atrás y no poder tocar en público.

Veía días atrás en una disquería el cd «Elija y gane» de Spinetta a… ¡once pesos! ¿El Flaco no merece vivir de la música? ¿Cuál es el precio real? ¿Los 45 de Callejeros o los 11 de Spinetta?

Me acuerdo ahora de la publicidad de una empresa de internet cuyo «gancho» era «bajate toda la música». Por supuesto el slogan duró nada, pero el daño ya estaba hacho.

Si hay tantos actores involucrados en esto, ¿por qué paga siempre el usuario? Se lo espía, se lo investiga, se lo usa, se lo exprime y se lo tira.

El tema de espiar al usuario, a ver que hace en su pc, ¿está siendo observado por algún juez? Digo, no sea cosa que alguien se extralimite.

Y volviendo a la frase inicial: ¿cuando se empezará a educar en vez de reprimir?. Es obvio que si alguien hace algo fuera de las normas debe aceptar que tendrá consecuencias por ello, pero, ¿y si en este caso no fuera el único culpable?

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Hablando de cómo escribe el Flaco…

Quedándote o Yéndote

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer.
Y deberás crear
si quieres ver tu tierra en Paz.

El Sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida.

Y deberás amar,
amar, amar hasta morir.
Y deberás crecer
sabiendo reír y llorar.

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

De ti saldrá la luz
tan sólo así serás feliz.
Y deberás luchar,
si quieres descubrir la Fé.

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

Este agua lleva en sí,
la fuerza del fuego,
la voz que responde por Tí,
y por mí..

Y esto será siempre así,
Quedándote o Yéndote.

Luis Alberto Spinetta, Poeta

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Homenaje a las victimas de Cromañón

Familiares y sobrevivientes colocaron un mural de la memoria a metros del boliche que se incendió el 30 de diciembre de 2004 y que provocó la muerte de 194 personas.

La obra, denominada «Atrapados», fue preparada por los trabajadores de la empresa recuperada Zanón.

Está ubicada en Bartolomé Mitre al 3000, en el barrio porteño de Once, donde ocurrió la tragedia.

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Escribir

Escribir lo que quiero, lo que tengo, lo que hay, lo que gané, lo que perdí, lo que espero y lo que llegó. ¿Será por eso que me gustan los blogs?

Pero ahora bien: puede usted mil veces golpear en sueños, que puertas del diluvio no, no hay.

Que bien suele decir el Flaco.

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