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Hablando de cómo escribe el Flaco…

Quedándote o Yéndote

Y deberás plantar
y ver así a la flor nacer.
Y deberás crear
si quieres ver tu tierra en Paz.

El Sol empuja con su luz
el cielo brilla renovando la vida.

Y deberás amar,
amar, amar hasta morir.
Y deberás crecer
sabiendo reír y llorar.

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

De ti saldrá la luz
tan sólo así serás feliz.
Y deberás luchar,
si quieres descubrir la Fé.

La lluvia borra la maldad
y lava todas las heridas de tu alma.

Este agua lleva en sí,
la fuerza del fuego,
la voz que responde por Tí,
y por mí..

Y esto será siempre así,
Quedándote o Yéndote.

Luis Alberto Spinetta, Poeta

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Homenaje a las victimas de Cromañón

Familiares y sobrevivientes colocaron un mural de la memoria a metros del boliche que se incendió el 30 de diciembre de 2004 y que provocó la muerte de 194 personas.

La obra, denominada «Atrapados», fue preparada por los trabajadores de la empresa recuperada Zanón.

Está ubicada en Bartolomé Mitre al 3000, en el barrio porteño de Once, donde ocurrió la tragedia.

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Escribir

Escribir lo que quiero, lo que tengo, lo que hay, lo que gané, lo que perdí, lo que espero y lo que llegó. ¿Será por eso que me gustan los blogs?

Pero ahora bien: puede usted mil veces golpear en sueños, que puertas del diluvio no, no hay.

Que bien suele decir el Flaco.

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Esto es todo lo que tengo para decir sobre los blogs que se cierran

Haciendo un recorrido por la red para curiosear un poco sobre esta nueva «moda» (de alguna manera hay que llamarla) de cerrar blogs y anunciarlo entre quejas y lamentos, me encontré con las más variadas cuestiones esgrimidas como razones para tal «blogcidio» (como se lo define en ‘Maldita Inocencia’).

Hay una categoría aparte que no quiero tratar aquí, que son los blogs cerrados por razones políticas, que creo merecen un análisis mucho más profundo y un repudio a la censura sin concesiones.

No, aquí me estoy refiriendo a los blogs que los propios autores cierran, algunos de ellos con una gran afluencia y participación de navegantes; aquellos que mezclan algo de esquizofrenia con paranoia y un toque que ingenuidad como para pensar que el mundo es contra ellos y que, con sus corazones rotos y sueños impedidos, se ven en la necesidad de cerrar.

Pero la verdad es que uno tiene la impresión de que es todo un gran verso. La impresión, digo; por ahí es verdad… Pero algunas dudas me aquejan al pensar sobre esto:

– ¿Por qué muchos dejan de publicar «porque la gente esto y aquello», pero no dan de baja el blog?
– ¿Por qué algunos se quejan de que la gente ha abusado de la confianza dispensada, sin entender que los visitantes no son todos adolescentes y amigos?
– ¿Por qué algunos publican lo que los compromete emocionalmente?
– ¿Por qué pensar que la blogsfera es un paraíso incontaminado, o algo así, diferente del resto de la red y del mundo?
– ¿Por qué actúan como novios (o novias) despechados?

Hay una realidad que no podemos soslayar, y es que la blogsfera se continuará depurando con el tiempo, alejando a muchos, pero no por censura o discriminación sino porque simplemente ya no tienen nada para decir o se dan cuenta de que no les interesa el medio.

Ojalá los cientos de excelentes blogs que existen y que dicen cosas importantes no sucumban a esta moda.

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No sólo cuesta dinero

Salió publicada una nota en LaNacion.com sobre los pro y los contra del ingreso de Blackberry a la vida corporativa, de la cual sería interesante destacar un par de párrafos como para pensar esto de que a veces la tecnología no sólo cuesta dinero.

Primero, una breve explicación: ¿qué es Blackberry? Un equipo un poco más grande que un celular que también recibe el correo electrónico, además de permitir hablar por teléfono, guardar archivos y llevar la agenda al día.

¿Cuánto cuesta este servicio? Lo explica el artículo:

Una empresa que quiera dárselo a sus ejecutivos debe disponer de un servidor en forma exclusiva para este servicio; el costo depende de la capacidad, pero arranca en unos 5000 pesos.

Para 20 usuarios deberá pagar $ 20.000 por única vez por la licencia del sistema (lo que se conoce como BlackBerry Server Software, BES).

A eso hay que sumarle la compra del equipo -alrededor de $ 1300 en seis cuotas más IVA-, más un abono que depende de la operadora, pero que arranca en $ 150 sólo para transmisión de datos.

Para hablar, hay que sumarle otro abono, que oscila según la cantidad de minutos libres, pero que puede sumar otros $ 100. Las ofertas para los usuarios profesionales son un poco más accesibles: al costo del equipo hay que sumarle un abono de alrededor de $ 90 sólo para transmisión de datos. Para hablar, hay que pagar aparte.

Pero también hay algunos comentarios jugosos para destacar:

Comentario 1: «Hasta ahora, yo lo había evitado gracias a que el servicio no estaba disponible en la Argentina. Se gana productividad, pero pierde sentido el concepto de vida privada. Incluso muchos de mis colegas que estaban felices con el aparatito, ya se están replanteando su uso»

Comentario 2: «En los Estados Unidos se las llama ‘crackberry’, porque su uso causa adicción, como si fuera una droga, ya que todo el tiempo están entrando los mensajes (no hay que bajarlos, sino que ingresan directamente), y ¿quién se puede resistir a leerlos?»

Comentario 3: «Los gerentes de mi compañía me habían pedido los nuevos celulares con capacidad para bajarse el correo electrónico. Se los dimos y ahora se arrepintieron, quieren un aparato más simple; sólo para hablar por teléfono»

Estos comentarios pertenecen a gente de sistemas de empresas que adoptaron el Blackberry, y demuestran que los costos en pérdida de tiempo, intromisión y dependencia son tan caros, o más, que los costos en dinero.

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