La relación de institución escolar con la tecnología de afuera ha sido por lo menos confusa, porque la institución escuela tiene tecnología que conserva como símbolos patrios, como el pizarrón y el cuaderno.
Sería bueno que la escuela razonara un poco en qué batallas no debe meterse, porque están perdiendo de antemano.
La introducción de tecnología ajena a la tradición escolar es problemática. Nunca hubo un movimiento de maestros reclamando internet en todas las escuelas. No pueden estar en contra, pero no están francamente a favor.
Asistimos a la convivencia entre los soportes. Podemos seguir coexistiendo con la superficie papel y las pantallas.
[Emilia Ferreiro, en la inauguración de la Cátedra Internacional «Estudios interdisciplinarios en alfabetización», que lleva su nombre por iniciativa de la Universidad Nacional de Rosario]
En el aula - 5. página
El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar
Ciclo de charlas sobre la privacidad en Internet
En el marco de la campaña «Reinventando el olvido en internet» iniciamos en setiembre de 2010 el ciclo de charlas denominado «Internet no olvida – Construyendo nuestra identidad como ciudadanos digitales», dirigidas a padres, docentes y público en general, sobre la problemática de la seguridad de los datos personales en Internet y los riesgos potenciales de la publicación de información sensible en redes sociales, foros, blogs, etc.
Extracto o resumen -el tiempo asignado en la ocasión fue de 15 minutos- de la charla, presentada en el ciclo Social Media Inclusive de Rosario el 2 de Junio de 2016, realizado en la Sala Lavardén de nuestra ciudad.
¿Por qué la necesidad de estas charlas?
En los últimos tiempos estamos asistiendo a una invasión de la privacidad individual en las redes sociales en Internet. Personas son investigadas y discriminadas por el sólo hecho de quedar registro de sus actividades en una base de datos. Los usuarios de distintos servicios en Internet van dejando una estela de información a su paso, que es utilizada indiscriminadamente por parte de particulares y empresas. Porque Internet no olvida.
A partir de esta preocupación creciente, es que organizamos las presentes charlas informativas en escuelas, ONG’s y otras organizaciones civiles, a fin de concientizar a los ciudadanos sobre los mencionados riesgos. La exposición tiene una duración de 45 minutos, más un espacio para el debate final con los concurrentes, a fin de no sólo evacuar dudas sino permitir las ideas y propuestas emergentes.
Al finalizar el evento, se le hará entrega a cada concurrente de un folleto con algunas recomendaciones en el cómo de ayudarse y ayudar a nuestros niños y adolescentes para que la experiencia del uso de internet sea provechosa y sin sobresaltos.
Los contenidos de las presentaciones, como mencionáramos anteriormente, están enmarcados dentro de nuestra campaña «Reinventando el olvido en Internet», una iniciativa basada en los trabajos del Dr. Viktor Mayer-Schönberger, quien propone que las computadoras sean programadas para poder olvidar, tal como hacen los humanos, a fin de que el propio usuario pueda definir cómo y por cuanto tiempo quedan guardados sus datos personales en la red.
Aquellos lectores y amigos interesados en invitarnos a presentar estas charlas en sus colegios o instituciones, no tienen más que contactarse utilizando el formulario que se encuentra a continuación, a fin de establecer los detalles y acordar una fecha de presentación.
Muchas gracias.
Presentamos las charlas en las siguientes instituciones:
En Rosario:
– Escuela N° 83 Juan Arzeno
– Barcamp Rosario 2011
– Escuela Secundaria N° 2060 Belgrano
– Colegio Madre Cabrini
– Escuela N°69 Gabriel Carrasco
– Centro Educativo Alberdi
– Instituto Emilio Ortiz Grognet
– Colegio Virgen del Rosario
– E.E.S.O. N° 309 Ovidio Lagos
– Escuela N° 613 Ovidio Lagos
– Escuela Gral. Las Heras
– Colegio Parque de España
– Escuela Goethe Rosario
– Escuela San Luis Gonzaga
– EET 625 Carlos Guido y Spano
– Jornada Acoso Escolar y Nuevas Tecnologías», Circuito 8 SPEP
– VI Jornadas «Experiencias educativas latinoamericanas» IES 28 Olga Cossettini
– La Segunda Compañía de Seguros
– Liceo Avellaneda
– Colegio Medalla Milagrosa
– Colegio Natividad del Señor
– E.E.S.O. N° 3141 Paulo VI
– Instituto Politécnico Superior General San Martín
– Instituto de la Sagrada Familia
– Jornada «Social Media Inclusive Rosario», Sala Lavardén
– Jornada «TICs y Tips, la tecnologia en acto» – C. C. Fontanarrosa
– Colegio Verbo Encarnado
– Universidad de Concepción del Uruguay (Sede Rosario)
Otras localidades:
– Colegio San José (Arroyo Seco)
– Instituto Santa Juana de Arco (Cruz Alta)
– Instituto San Luis (Cruz Alta)
– EEMPI Nro. 8160 (Centeno)
– Instituto José Manuel Estrada (Capilla del Señor)
– Escuela San Martín (Cruz Alta)
Espacio de apertura
Las nuevas tecnologías deben ser usadas críticamente, con un criterio pedagógico. Es decir, tienen que pensarse como movilizadoras del aprendizaje del otro. Si yo voy a usar esas tecnologías como antes usaba la tiza y el pizarrón, entonces no tiene mucho sentido. Lo que a mí me parece interesante de esto es que aquellos que tengan ganas de usarla y que puedan hacerlo, perciban que es un entorno más que un recurso o una herramienta y entonces, avancen. Y a todos los otros docentes que actualmente no las están utilizando, podemos acompañarlos en el descubrimiento de este entorno, pero no podemos obligarlos porque sino estamos reproduciendo algo que las propias tecnologías como concepto de entorno, no quisieran. La tecnología es un espacio de apertura, no de reproducción. Al principio yo tenía una posición totalmente optimista y pensaba que todo el mundo debía utilizar las nuevas tecnologías en el aula… después de este trabajo, cambió.
[Miriam Kap, autora de «Conmovidos por las tecnologías»]
Un mapa interactivo de Realidad Aumentada
El W.M.Keck Center for Active Visualization in the Earth Sciences (KeckCAVES) de la Universidad de California, junto con el Tahoe Environmental Research Center de la misma Universidad, el Lawrence Hall of Science y el ECHO Lake Aquarium and Science Center, participan de un proyecto de ciencia informal educativa, financiado por la National Science Foundation (NSF), sobre el agua dulce y la ciencia de la cuenca del Lago Tahoe, en Californa.
Como parte de este proyecto, el equipo involucrado está desarrollando aplicaciones de visualización en 3D para enseñar conceptos de las ciencias de la Tierra.
Construyeron además una exhibición práctica que combina una caja de arena, y topografía virtual y agua creadas utilizando una cámara de Microsoft Kinect 3D, un potente software de simulación y visualización, y un proyector de datos.
En el video a continuación se observa el funcionamiento de esta Caja de Arena de Realidad Aumentada:
La Caja de Arena de Realidad Aumentada (RA) permite a los usuarios crear modelos topográficos mediante la manipulación de arena real, la que se ve aumentada en tiempo real por un mapa de elevación en colores, líneas de contorno topográficos y agua simulada. El sistema enseña conceptos geográficos, geológicos, hidrológicos, así como la manera de leer un mapa de topografía, el significado de las curvas de nivel, las cuencas hidrográficas, diques, etcétera.
El proyecto se inspiró en un video creado por un grupo de investigadores checos, quienes desarrollaron un prototipo de una caja de arena RA con colores de elevación y alguna forma limitada de flujo de fluido.
El hardware de la Caja de Arena de Realidad Aumentada fue construido por el especialista Peter Gold, del Departamento de Geología de Universidad.
El software se basa en el kit de desarrollo Vrui VR y el framework de procesamiento de vídeo de Kinect 3D, y está disponible para su descarga bajo la Licencia Pública General GNU.
En el sitio del proyecto se encuentra la información técnica explicativa del funcionamiento del conjunto. Además, pueden observarse fotos y videos que muestran la evolución del prototipo, y varios videos tutoriales que muestra cómo construir una. Ademas, se puede descargar desde allí la versión actual del software, obtener las instrucciones para la construcción, instalación y calibración de la Caja de Arena, y conocer algunas de las experiencias de usuarios que construyeron sus propias cajas sobre la base del software y el diseño del proyecto.
Fuentes:
– Microsiervos.
– Sitio del proyecto.
– Sitio de la Universidad de California.
Desconectados con el debate
Al momento de escribir estas líneas, el artículo titulado «(Des)Conectar Igualdad: un programa que inspiró elogios, pero hoy recibe críticas», escrito por Denise Rabin para La Nación, a escasas horas de ser publicado tiene más de 650 comentarios.
Si bien es cierto que es prácticamente imposible soslayar en los comentarios de artículos de este tenor la chicana política y la opinión tendenciosa -entreveradas con la buena fe de muchos-, soy de la opinión de que la cantidad de participantes indica en alguna medida lo poco que se debaten estas cosas.
Fui consultado por la periodista durante la investigación para el artículo y -más allá de ciertas reservas de mi parte con respecto al medio de origen en cuanto al abordaje de esta cuestión puntual- participé con la expectativa del debate que esto puede generar. Cómo le respondí a una colega que comentó el artículo en mi perfil de Facebook, creo que la nota tiene el valor de lo objetivo, desde que nos permitió hablar a quienes de un modo u otro vivimos la experiencia. No es el estado y tampoco son los ‘especialista’ quienes opinan, sino los trabajadores que cada día confrontan la situación en el aula.
En lo personal, escribí mi primera entrada al respecto de la entrega de notebooks en la escuela en marzo del año 2006, cuando el proyecto era parte de una idea global llamada OLPC (One computer per child), y ya iban saliendo a la luz algunas contradicciones que no habilitaban el optimismo.
Una de esas contradicciones, sobre las cuales hablo no sólo en el artículo en cuestión sino también en otros, es que el Plan Conectar Igualdad alcanza sólo a los alumnos de la escuela pública dejando afuera a los de la escuela privada, asumiendo que todas las escuelas privadas cuentan con sus propios recursos. Esta decisión ignora el hecho de que existen escuelas privadas confesionales o dependientes de otras instituciones en zonas de riesgo en las que los recursos apenas alcanzan. De este modo, se deja afuera de esta especie de «paraguas digital» a una gran porción del alumnado que supuestamente está favorecido por tener una computadora en su casa.
Esta situación generó un hecho para nada inocente: fue aprovechado por algunas poderosas editoriales escolares, que comenzaron a ofrecer a ciertas escuelas privadas con poder adquisitivo su propio modelo, las llamadas «aulas digitales».
Otra objeción de mi parte tiene que ver con la capacitación: si hacemos con la notebook lo mismo que con un libro o una calculadora, sin el valor agregado de la experimentación, la búsqueda, la innovación, la creatividad, entonces sólo cambió el formato y hubo una simple transferencia de lo analógico a lo digital. Pero para ello se requiere capacitación. Amplia, abarcativa, creativa, dinámica. Y presencial, desde ya.
Es innegable que la entrega de las máquinas, aun parcializada y con fallas, es siempre ventajosa. Puso el dispositivo en manos de los chicos, y eso siempre es un avance. Si era el dispositivo correcto y adecuado -no se fabrican más las netbook, ¿no hubiera sido conveniente entregar tablets?- es otra discusión. Lo importante es que las máquinas están y ayudan de alguna manera a cerrar la brecha digital, al menos en los sectores más postergados.
La pregunta entonces, es: ¿alcanza sólo con el aparato, o se necesita también un proyecto que le brinde contenido, que lo haga provechoso, con sentido? Alli, sin dudas, se encuentra la deuda fundamental del Plan.
La nota completa puede leerse haciendo clic en este link.
Consejos para una buena presentación
Buenas prácticas para mantenerlo interesante, no sólo en Power Point.
En el día del Programador, festejamos con una falacia
Hoy es el día 256 del año, y como buenos nerds que somos usamos ese número tan significativo para celebrar el día del Programador.
Pero la coincidencia de este día con mi lectura de un artículo del sitio tecnológico Red Innova al respecto de la enseñanza de programación en las escuelas de Madrid, hace de esta una celebración a medias por la forma en que, creo yo, se está plateando la cuestión.
En la nota se muestra el orgullo de los madrileños por tener a partir de ahora la materia Programación en la escuela, que será dictada por profesores de Tecnología. El Estado promete capacitación, desde ya, pero eso sólo estaría mostrando que no todos los docentes del área están preparados para la tarea.
El perfil del docente de Tecnología en Argentina presentaría varias dificultades al momento de implementar algo similar a lo que se propone en España. Aquí, el docente del área suele no contar con la capacitación, el talento, la vocación y la experiencia del programador, por lo tanto el panorama se parecerá a la nada: sólo diagrama de flujo -al que por supuesto no le quito su mérito-, algún lenguaje de moda, y poco más.
Casi escribo aquí que esto es una «lamentable tendencia», pero no se trata de tendencia: es una moda. Y ya veremos seguramente desfilar a los profesores reconvertidos mostrando sus modelos cuasi-pedagógicos en el aula-pasarela.
Me disculpo si soy excesivamente crítico, pero ya lo he visto: docentes de actividades prácticas y áreas similares fueron reconvertidos en su momento, logrando que los contenidos específicos del área de Tecnología se perdieran en un cúmulo de procedimientos cuasi artísticos sin mayor relevancia para la materia. Ahora se espera que esos mismos docentes también enseñen a programar.
Y aún para aquellos docentes capacitados que sí enseñan contenidos específicos del área, enseñar programación con la escasa carga horaria que suele tener el espacio en la mayoría de las escuelas, es poco menos que imposible: el tiempo no alcanza. Y aunque alcanzara, no es el hecho. Quién vaya a enseñar a programar debe ser programador.
Aclaro que no estoy haciendo lobby: yo estoy muy feliz con mis clases de Tecnología, y también puedo enseñar sin problemas a programar. Pero no es eso lo que está en discusión. Se dice en el mencionado artículo que «el objetivo de esta incorporación en la currícula es que finalicen la Educación Secundaria sabiendo realizar una página web, una mobile app o un videojuego, además de manejar una impresora en 3D y tener conocimientos de robótica.» Faltó que digan, como en la canción infantil, «y que sepan abrir la puerta para ir a jugar». Aquí, imposible.
¿Y cuál es la falacia, según creo, de la que hablamos en el título de esta entrada? La última frase del artículo: «aprender a programar es el futuro de la educación.»
Creo que el futuro de la educación, por el contrario, es lograr una educación integral, igualitaria, solidaria, adecuada para los tiempos que corren, sin carencias, con aulas cómodas y con recursos suficientes -no sólo digitales-, con docentes capacitados y bien remunerados que puedan sentarse a planificar y estudiar, y sin una burocracia elucubrada por funcionarios tan permeables a las opiniones de un gurú digital.
Una moda muere cuando surge otra. La educación es otra cosa.
Fuente:
– Red Innova
– Imagen: Eldiario.es.
Linus Torvalds y la enseñanza de la programación
En realidad, no creo que todo el mundo deba necesariamente tratar de aprender a escribir código. Pienso que la programación es algo bastante especializado y nadie realmente espera que la mayoría tenga que hacerlo. Esto no es como saber leer y escribir y saber hacer operaciones matemáticas básicas.
Los cursos de computación en las escuelas son una gran idea. Dicho esto, creo que debe haber alguna manera de que la gente entre en contacto con ésta, de modo que descubra que lo disfruta y que tiene la aptitud, que conozca esta posibilidad. No porque todo el mundo quiera o necesite aprender, sino únicamente porque tiene una gran vocación.
Puede ser que haya mucha gente que nunca se dio cuenta de que le hubiera gustado ‘decirle’ a los ordenadores qué hacer. Así que, en ese sentido creo que los cursos de computación en las escuelas son una gran idea, pero no creo en el lema ese de ‘¡todo el mundo debe aprender a programar!’
Linus Torvalds, creador de Linux, citado por CHW.
Adaptación al entorno
Lo que hay que hacer con la educación es cambiarla de arriba a abajo: modificar el papel del profesor, cambiar los procesos educativos, matar de una vez a ese maldito libro de texto que enseña que todo el conocimiento está en un solo sitio, introducir la tecnología como una parte natural del aprendizaje y como un objetivo más de adaptación del alumno al entorno en el que va a vivir, y extender esos cambios a todas las asignaturas que no son tecnología. Un cambio radical que tiene que promoverse desde todos los estamentos, y que tiene que dejar al margen a todos los descreídos y escépticos que hoy ocupan puestos de responsabilidad en las estructuras de la educación.
Enrique Dans, en El cambio en la educación: mucho más que ordenadores
La polilla es un bicho
Se conoce como bug -«bicho»- a aquel error o falla en un sistema informático que desencadena un resultado indeseado. Justamente por esto, los programas que ayudan a la detección y eliminación de errores de programación de software, los denominados «depuradores» en español, conservan la referencia en inglés: debuggers.
El primer «bug» del que se tiene conocimiento ocurrió en 1947. Grace Murray Hopper trabajaba como programadora en el laboratorio de cálculo de la Universidad de Harvard y cuando trataba de averiguar la causa de un fallo descubrió que era debido a una polilla que se había colado por entre los contactos de unos de los relés del equipo. Hopper tomó nota del incidente en su cuaderno: «Primer caso real de bicho -bug, en inglés- que se ha hallado».

La hoja de anotaciones -con la polilla- está expuesta en el museo Naval Surface Warfare Center Computer de Dahlgren, en Virginia, EE.UU.
Entre las numerosas incidencias notables causadas por este tipo de error se incluyen la destrucción de la sonda espacial Mariner 11 en 1962 y del Ariane 5 en 1996, entre muchos otros.
Fuentes:
– Wikipedia
– Errores históricos
Educatón 2014
Del 31 de marzo al 4 de abril se llevará a cabo Educatón 2014, un evento sobre e identidades y ciudadanía digital gratuito, libre, participativo y en linea.
El Proyecto de Educación y Nuevas Tecnologías, PENT, de Flacso Argentina y la Organización de Estados Americanos, OEA, organizan el Educatón 2014 – e-ciudadanía e identidades digitales, nuevos desafíos para la educación.
El Educatón 2014 es un evento en línea, masivo, abierto y gratuito, de confluencia y diseminación de ideas. Desde diferentes campos de acción y sectores de la sociedad, se construirá conocimiento colaborativamente sobre la e-ciudadanía, las identidades digitales, y los desafíos que conllevan para la educación. Se realizará entre el 31 de marzo y el 4 de abril de 2014.
Nos plantearemos qué es ser ciudadano de la red; analizaremos los nuevos modos de construcción y circulación del conocimiento; reflexionaremos sobre la vida atravesada por las redes, cómo se constituyen lo privado y lo público en la esfera digital y qué implicancias tienen estos temas para la educación.
Los especialistas invitados, de diferentes campos del conocimiento y de la actividad social, compartirán sus reflexiones mediante diversos formatos: audiovisuales, exposiciones, paneles, chats e incluso instalaciones artísticas digitales.
La participación será abierta y gratuita, sólo requiere inscripción previa, y ofrecerá la posibilidad de intervenir activamente en las diferentes propuestas y espacios del entorno virtual del evento.
La inscripción está abierta en:
http://www.educaton.org.ar
En el 2014 el PENT cumple 10 años como grupo de investigación, desarrollo y formación. En esta década llevamos a cabo importantes eventos en línea, como el Webinar 2010: modelo 1 a 1; Webinar 2012: aprendizaje ubicuo (del que participaron 7000 personas); el Picnic Digital y el DIGA: Día Internacional de las Ganas de Aprender, entre otros.
Fuente: Gacetilla de prensa
Caducidad vs. actitud problematizante
El carácter caduco de un objeto, una idea, un discurso no está dado en contraposición a la ventaja de la novedad. ¿Está caduco el libro; es caduco el cine, el teatro? Creo que la caducidad se presenta cuando algo se ha agotado. Cuando no activa imaginaciones ni ya es capaz de generar problema alguno. Algo caduca cuando pierde toda sensibilidad de conectarse con lo que está vivo, con lo que podría crecer. Entro a un aula y veo a los chicos conectados a sus netbooks: este mero dato no me dice nada. Aun llenos de actualización tecnológica podríamos asistir a un tiempo en el que nada pasa, en el que nada movilizante ni desafiante entre ellos acontece, pero también todo lo contrario. Si hubiera alguna caducidad, la encontramos en los modos reiterados y automatizados de hablar, de enseñar y pensar las cosas. (…) Lo opuesto a lo caduco no es la novedad sino la actitud problematizante. Pensar qué formas de agrupamiento podemos darnos para investigar juntos. En el aula, fuera del aula, en los pasillos, en la puerta de la escuela, en la calle, en el barrio. No es el espacio, es lo que nos pasa mientras compartimos un tiempo. El punto es: ¿qué queremos compartir con los pibes? ¿Qué problema podría crear una zona común entre las generaciones? ¿Qué pregunta, qué pasión me toma como maestra? El despliegue de inquietudes no se responde consumiendo compulsivamente capacitaciones ni aplicando prescripciones aggiornadas, sino investigando y probando posibilidades.
Silvia Duschatzky, especialista en educación.
Inversión tecnológica con inversión pedagógica
Actualmente, la inversión en dispositivos tecnológicos por parte del gobierno con programas nacionales y provinciales es enorme. Pero eso no asegura una nueva escuela, sino una escuela llena de computadoras que, en algunos casos, sólo se usan para ver videos o escribir un texto. El cambio es más profundo y no conviene permanecer al margen. Hemos llegado a un punto en el cual ya no nos preguntamos si debemos integrar o no la tecnología a la educación. Hay que acompañar la inversión tecnológica con inversión pedagógica que le dé sentido a la primera.
Laura Suárez, profesora de Informática Educativa, en el artículo «Informática, una materia necesaria».
‘La educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma’
¿Mejorar la escuela? No, hay que reinventarla.
Quién afirma esto es el Prof. Sugata Mitra, docente de Tecnología Educativa en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Newcastle, en el noreste de Inglaterra. En una columna publicada originalmente en el periódico británico The Guardian y reproducida este domingo por el diario Clarín, asegura que «si en los exámenes se planteara a los alumnos resolver problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, el sistema educativo cambiaría para siempre».
El Prof. Mitra se pregunta, al comparar las habilidades que se enseñan en la escuela con las que no, si una persona que tenga buena letra, buena ortografía, buena gramática y buena memoria para las tablas de multiplicar es un candidato mejor para un empleo que, por ejemplo, alguien que sepa configurar una red de elementos, establecer un calendario Google para toda una organización o determinar dónde están las fuentes de capital de riesgo más confiables.
Y claro, la respuesta está a la vista: cuando nuestros jóvenes terminan sus estudios y empiezan a trabajar, se les pide -y se les recompensa por ello- que resuelvan problemas en equipo y con todos los recursos que puedan imaginar. Sin embargo, en la escuela se les enseñó a reproducir datos de memoria y a resolver problemas valiéndose sólo de la mente y el papel. Y por supuesto, también están los exámenes: durante las evaluaciones no deben hablar entre sí ni mirar el trabajo de los demás; no pueden usar ningún recurso educativo ni, por supuesto, Internet.
Y concluye:
No tenemos que mejorar las escuelas, sino reinventarlas para nuestra época, para nuestras necesidades y para el futuro.
En un párrafo de su columna, el especialista se detiene a analizar, a modo de ejemplo, la enseñanza de las matemáticas:
La multiplicación de cifras con papel y lápiz se considera un logro intelectual valioso. Usar un celular para multiplicar, no. Para la gente que la inventó, la multiplicación manual era sólo una tecnología conveniente. No creo que implicara ninguna otra emoción. Para nosotros, la implica. Seguimos enseñándola como una celebración del intelecto humano. A los chicos no se les enseñan los algoritmos que hacen posible la existencia de Google, sino que se les dice que Google está lleno de basura. Tenemos un apego romántico por las habilidades del pasado.
Se hace evidente, según su análisis, que los métodos de hace siglos se vuelven obsoletos y hay que reemplazarlos.
Y propone un cambio que, aun siendo muy elemental y sencillo, se presenta como toda una revolución pedagógica por sus implicancias y trascendencia: que los alumnos que resuelvan problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, a partir de un pequeño cambio de política: permitir el uso de Internet y la colaboración durante los exámenes.
En ese caso, los programas de estudios tendrían que ser diferentes. No haría falta hacer hincapié en hechos, cifras ni fechas, sino que el programa tendría que convertirse en preguntas que tienen respuestas extrañas e interesantes: ¿De dónde salió el lenguaje? ¿Por qué se construyeron las pirámides? ¿La vida en la Tierra es sostenible? ¿Cuál es el propósito del teatro?
Algunos de los logros que el Prof. Mitra anticipa de una enseñanza como esta: la capacidad de encontrar cosas con rapidez y exactitud como habilidad predominante, además de la capacidad de seleccionar entre alternativas y luego utilizar los datos para resolver problemas.
El especialista concluye afirmando que la educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma. Tal vez sea ese, concluimos nosotros desde nuestro humildísimo espacio, el mayor desafío de la educación actual.
Fuente: Clarin.com
Emilia Ferreiro y los ‘oficialmente ignorantes’
La Dra. Emilia Ferreiro es una psicóloga, escritora, y pedagoga argentina, con un doctorado por la Universidad de Ginebra bajo la orientación de Jean Piaget.
En ocasión de uno de sus viajes a Argentina -vive en México- para presentar un trabajo llamado “Los niños piensan sobre la escritura”, fue entrevistada por Nora Veiras para Página/12 (1).
Quisiera destacar aquí algunos párrafos de la entrevista, la que se puede leer completa en el link al pié de esta entrada. La Prof. Ferreiro dice cosas como estas:
Una de las cosas siempre difíciles para dialogar con el ámbito escolar es que la escuela tradicional parte de la suposición de que los que recibe son oficialmente ignorantes y en caso de saber alguna cosa, eso es irrelevante respecto de los contenidos escolares. Todo mi trabajo de investigación ha consistido en mostrar que los chicos cuando llegan a la escuela ya tienen un camino andado y ese camino no es irrelevante respecto del contenido fundamental del primer año de primaria, que es la alfabetización.
Todos hablamos del respeto hacia la infancia. El respeto más difícil es el respeto intelectual porque supone reconocer que el chico es un interlocutor válido y yo adulto inteligente puedo dialogar con un pequeño que también es inteligente. Ese respeto intelectual es muy difícil en el ámbito escolar, en donde se tiende a perdurar la imagen clásica de la autoridad y la incapacidad del otro lado. Yo soy autoritario porque tú eres incompetente.
Si yo quiero formar un escritor autónomo y por escritor entiendo al que produce textos y no al escritor consagrado, tiene que hacerse cargo de su texto y esto supone que antes de entregarlo, de hacerlo público, se lo revise. La revisión es parte de la responsabilidad del autor. Eso no es espontáneo, requiere todo un trabajo docente para que se instale esa responsabilidad frente al texto que va a ser público de alguna manera. Mientras el docente conserve para sí mismo el rol de corrector impide que los chicos trabajen esta cosa tan importante que es hacerse responsable de su texto.
Hay muchas cosas que son propias de la revisión, por ejemplo, la puntuación aparece mucho más fácilmente en la revisión que en la producción. Ciertas reflexiones ortográficas también. En el momento de la producción están centrados en qué quieren decir. La revisión es el momento para revisar la forma. (…) Revisar es lo que es propio de una escritura responsable. Cuando la maestra se reserva para sí algunas de las funciones propias de un usuario de la lengua escrita impide ciertos aprendizajes que son esenciales. (…) La escuela no puede seguir formando gente que escriba en dictado. Eso era propio de la antigüedad clásica.
El dictado es un ejemplo típico de una situación que perdura por tradición sin que se sepa muy bien para qué sirve. En los análisis efectivos de dictados realizados uno encuentra cosas curiosas: de pronto la maestra dice estoy haciendo dictado para ver cómo está la ortografía pero da claves ortográficas, es como si no quisiera que aparecieran los errores que está anticipando. Hoy día no se justifica. Yo digo que si alfabetizar no es introducir a la cultura escrita del tiempo que vivimos, no se entiende cuál es la función de la escuela. Y el tiempo que vivimos es tiempo de Internet, computadoras, y perduran prácticas que solamente la tradición las justifica.
Con la escritura ya no hacemos más hipótesis, eso ya es otra cosa. No quiere comunicar nada, lo que tiene que hacer es copiar bien las letras y asumir la escritura como algo ya hecho que se copia y una vez que se ha convertido en un buen copista la sociedad lo autoriza a hacer algo más con la escritura. La idea es un poco revertir las prioridades, hoy día hay un montón de máquinas que se encargan del cuidado en la ejecución gráfica de las formas. La máquina de escribir ya lo hacía, la computadora lo hace de manera espectacular. Yo escribo y después decido si quiero que sea mayúscula o minúscula, cursiva o no.
Lo que digo es que (…) no pongamos todos los aspectos formales por delante porque eso no introduce bien a la cultura escrita. Y el problema de la introducción a la cultura escrita es sumamente complicado y nunca ha sido focalizado justamente por esta fijación en las formas. No avanza, no avanza, quiere decir no estoy viendo los indicadores que utilizamos desde hace siglos para percibir avances. O sea, tiene en su cuaderno ma-me-mi-mo-mu, el abecedario, y cuando le digo cosas que no tienen ningún sentido como foca, fito, flaco, las escribe con “f”, ¿eso es avance? Yo digo: es apenas uno de los indicadores, a mí me importa también que distinga lo que es una poesía de una narrativa, que sepa que una definición de un diccionario no se realiza como un cuento, que sepa qué es buscar información, que sepa cuándo la encontró.
Si hoy día nadie se asusta de que un chico de cinco años quiera entrarle a la computadora por qué nos vamos a asustar si quiere entrarle a un libro. La verdad no me parece correcto.
Con las nuevas tecnologías están pasando cosas muy interesantes, algunas las sabemos pero no hemos reflexionado quizá lo suficiente sobre ellas. En la misma pantalla tengo una tecnología instalada que me permite la comunicación a distancia, que me sugiere ‘escribe y mándalo rápido. No revises’, (…) es decir el correo electrónico. El medio suscita la rapidez y la no revisión. Ahí aparece cualquier cantidad de errores de ortografía. (…) Ahora, con la misma pantalla, el mismo teclado, entramos en el procesador de palabras y ahí tengo un corrector ortográfico que lo puedo activar y me alerta. Entonces frente a algo que llamamos la computadora en algunos casos suscita ‘ni te ocupes de la ortografía’ y en otros suscita ‘ocúpate o yo me ocupo por ti. Yo estoy alerta, tú sigue, pero luego revisa porque yo te estoy diciendo aquí pasa algo’. (…) La escuela tendría que aprender a usar inteligentemente los correctores, los chicos lo están haciendo sin problemas. Me parece que con los correctores de ortografía se está teniendo la misma reacción de rechazo que hubo con las calculadoras de bolsillo. (…) Pasaron varios años para que la escuela descubriera que se podía hacer un uso inteligente de las calculadoras. (…) Lo mismo pasa con estas cosas: en lugar de pelearse con la tecnología, la escuela debería preocuparse por hacer un uso inteligente de ella, sobre todo cuando son tecnologías que llegaron para quedarse.
A mí no es que no me importe la ortografía, lo que me pregunto es si seremos capaces algún día de pensar inteligentemente sobre la ortografía en lugar de asustarnos de los errores.
(…) No es un pecado capital cometer un error de ortografía. Me parece que en muchos casos la ortografía es inhibitoria y no le veo la ventaja. Si un chico no escribe porque tiene miedo de cometer un error de ortografía, yo prefiero distenderlo y que escriba porque además sé que hoy día hay otros recursos para controlar la ortografía que, eventualmente cuando ese chico crezca tendrán una disponibilidad mayor. Y eso a pesar de que a mí me molestan los textos con errores de ortografía.
Estamos un poco cansados del discurso que le echa la culpa siempre al nivel anterior. (…) Si yo pienso que la alfabetización es cosa de primer y segundo grado y ahí acabo, es que no estoy viendo la alfabetización como ingreso a la cultura escrita. Si la veo así sé que en cada nivel educativo voy a tener que enfrentar a los estudiantes con textos que son desafíos nuevos porque es propio del saber acumulado que quiero transmitirles en ese momento.
Cuando empecé a difundir estos resultados (…) los primeros que se animaron a ponerlo en práctica (…) fueron las escuelas privadas. Primero en Brasil. Cuando me empezaron a mostrar los resultados yo dije ‘si solamente la escuela privada lo toma, yo voy a contribuir a ensanchar la brecha que ya existe entre público y privado’, entonces fue cuando me concentré furiosamente en hablar para el sector público, insistir en la responsabilidad del sector público, porque son los sectores más postergados los que necesitan más de la escuela. Si la escuela no cumple bien su misión no hay otra instancia de reemplazo, no tienen más que a la escuela para hacer el despegue en esta vida. Si yo asumo que si no está la escuela no hay ninguna cosa de reemplazo alrededor, la responsabilidad escolar es mayor. No hay nada peor que el achatamiento de los objetivos educativos y eso está pasando.
Una maestra que tiene delante veinticinco o treinta chicos, mejor que piense que todos pueden aprender y no que esté pensando cuáles son los cinco o seis disléxicos que tengo en el grado porque va a terminar encontrándolos. Por ése es el efecto de la profecía autocumplida. Es mucho más sano desde el punto de vista del accionar docente el pensar ‘todos pueden’ que el pensar ‘vamos a ver quiénes pueden’. El maestro que consigue generar entusiasmo, compromiso, que se sorprende con las preguntas de los chicos, los deja hablar, toma nota de sus dificultades, de la información que van trayendo, ese maestro es un compañero en el aprendizaje, además enseña, ¡ojo! no deja de enseñar.
(1) Descubrimos con algunos colegas, luego de publicar esta entrada, que el artículo data de 2003 -no sabemos si la de hoy es una re publicación o un error-, lo que le da una vigencia única en vistas de lo poco que se ha avanzado en estas cuestiones.
Fuentes:
– Texto: Página/12
– Imagen: Curso alfabetización integral e inicial
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