Según una encuesta realizada por la empresa Today Translation entre un millar de lingüistas de todo el mundo, la palabra más difícil de traducir de todos los idiomas es ilunga, una expresión en idioma tshiluba, hablado en la república del Congo, que quiere decir ‘una persona que está dispuesta a perdonar cualquier abuso la primera vez, a tolerarlo la segunda, pero no la tercera’.
Citado en Muy Interesante
Frases - 11. página
La doble cara de la política
Se me ha condecorado por mi labor de sensibilización social sobre el sufrimiento de la población civil, y especialmente los niños, en los conflictos armados. Majestad, por estos valiosos principios me siento obligado a recordar que el gobierno liderado por José Luis Rodríguez Zapatero, una de las personas que más han usado, instrumentalizado, abusado y retorcido la palabra paz, ha cuadruplicado la venta de armas españolas desde 2004.
Tomado del discurso del periodista Gervasio Sánchez frente al Rey Juan Carlos y medio gabinete del gobierno español, al agradecer la condecoración de la Gran Cruz de la Solidaridad por su trabajo social. Citado por Gustavo Sierra en Clarin.com.
Edad Media
Se casa un príncipe. Santifican a un Papa. Matan a un líder musulmán. La gente cree en brujas. Murallas protegen a los ricos. Edad Media 2.0
@elNinoRodriguez
Fuga de datos
El agregado de datos personales en línea establece el escenario para un ‘WikiLeaks para tu vida’. El hallazgo del tesoro de los datos personales de cada uno de nosotros está creciendo a niveles inesperados, y la fuga de grandes porciones de esos datos puede ser personalmente devastador.
Michael Fertik, director ejecutivo de Reputation.com, una empresa que cobra por manejar la privacidad de las personas en línea. Citado por The New York Times
Impracticable
Hacer que todos paguen mucho más por la nafta es una forma muy cara de obtener muy poco. Eso de que nos vamos a deshacer de los combustibles fósiles llenándolos de impuestos es algo que no va a pasar. No está ocurriendo ni en EE.UU., ni en China, ni en India. Hasta para los europeos es difícil de implementar. Seamos realistas y aceptémoslo: es una mala idea económica y una estrategia políticamente impracticable.
Bjorn Lomborg, «El ecologista escéptico», quién aconseja invertir el 0,2% del PBI mundial en la investigación y el desarrollo de energías verdes.
Jugando con el planeta
Al final, los que juegan en Las Vegas pierden más de lo que ganan. Como sociedad, estamos jugando con nuestros grandes bancos, con nuestras instalaciones de energía nuclear, con nuestro planeta. Al igual que en Las Vegas los pocos afortunados, los banqueros que ponen nuestra economía en riesgo y los dueños de las compañías de energía que ponen a nuestro planeta en riesgo, posiblemente salgan ganando. Pero en promedio y casi con seguridad, nosotros, como sociedad, al igual que todos los jugadores, perderemos. Esa, lamentablemente, es una lección del desastre del Japón que seguimos desatendiendo bajo nuestra propia responsabilidad.
Joseph Stiglitz, profesor de Economía en la Universidad de Columbia y premio Nobel de Economía.
Arte y ciencia
Más que un sustantivo la ciencia debería ser un verbo que conjugara las acciones de mirar, experimentar, hacer preguntas, maravillarse, querer conocer más y más -o sea, una parte indisoluble de la cultura. Sí, sí: de la cultura, tanto como la literatura, el teatro, el fútbol o la belleza.
Diego Golombek, doctor en Ciencias Biológicas, docente e investigador.
Búsqueda
Si no sabés lo que buscás, no entendés lo que encontrás.
Mauricio Dayub, actor, en una entrevista de Clarin.com
El potencial de autodestrucción minimizado
Hiroshima fue un espanto, el horror por antonomasia. Pero allí fue el enemigo el que golpeó. ¿Qué sucederá si el horror surge del mismo sector productivo de la sociedad? Entonces, quienes tienen el potencial para poner en peligro a la nación son los garantes del derecho, del orden, de la racionalidad, de la democracia. ¿Qué política industrial sobrevendría si ahora también falla esa esperanza última en el “viento” y realmente se contaminara Tokio? ¿Qué crisis de la tecnología, de la democracia, de la razón, de la sociedad? Muchos se lamentan de que las imágenes conmovedoras de Japón le infunden a la gente miedos falsos y estimulan una “pseudo-ciencia” de compasión. De esa manera se ignora, sin embargo, en una forma totalmente ingenua, la dinámica política inherente al potencial de autodestrucción minimizado del victorioso capitalismo industrial. El mito de la seguridad se apaga. Ante esta perspectiva, recuerden el intento de hacer un agujero en un barco para sacar el mar que se adentra en él.
Ulrich Beck, Sociologo. Leido en Clarin.com
Maestro Siruela
Siempre escuché a mi abuela llamar a alguien «Maestro Ciruela» (con «C», al menos asi lo interpretaba yo), cuando el sujeto en cuestión hablaba con autoridad de un tema acerca del cual era totalmente ignorante. Como yo era chico y no entendía muy bien que tenía que ver ser un chanta con esa fruta que a mi me gustaba tanto (las rojas, sobre todo), nunca le presté mayor atención al asunto.
Con los años la frase cayó en desuso, y creo que no volví a saber de ella hasta esta mañana: alguien comentó algo al respecto en un post que estaba leyendo, haciendo la aclaración «maestro siruela (no, no es un error ortográfico)». Y claro, esas cosas disparan mi curiosidad hacia la red/libro/artículo/etc., lo que sea que sirva para resolver el desafío me planteó la aclaración. Desafío sencillito, claro, pero útil para desasnarse un poco.
Finalmente, me quedé con un artículo de La Nación del 8 de marzo del 2009, escrito a partir de la avalancha de correo que recibió la redacción del diario a causa de lo que muchos lectores consideraron una desafortunada falta de ortografía por parte del humorista Nik: le había hecho decir a Gaturro, «maestrita Siruela».
Según el artículo en cuestión, la expresión nada tienen que ver las ciruelas. Siruela es un pueblo de la provincia extremeña de Badajoz y el maestro Siruela es un personaje proverbial, surgido del ingenio popular. Se desconoce si el dicho corresponde a un hecho real o fue inventado y quedó para siempre como una crítica burlona sobre la persona ignorante que habla u opina sobre una cosa que desconoce.
Según afirmó el presidente de la Academia Argentina de Letras, Pedro Luis Barcia, consultado para la ocasión, el refrán original es «como el maestro de Siruela que no sabía leer y puso escuela». El lingüista comentó además que «ya el maestro José María Sbarbi, en su gran diccionario de refranes, aclaraba en la década del 40 que la gente suele confundir el pueblo de Siruela con la ciruela».
Parece claro que no hay en el refrán ninguna referencia histórica ni intención de burlarse de los maestros del pueblo de Siruela. Una simple rima, es todo.
El precio
Muchos que se adelantaron a su tiempo tuvieron que esperarlo en sitios poco cómodos.
Atribuida a Stanisław Jerzy Lec y citada por Microsiervos
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