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educación - 18. página

Todos éramos felices

1_-adolescentes-en-asilaCuando yo era chico, preadolescente digamos, nos juntábamos con los amigos de siempre, todos los días en la esquina de casa. Cacho era el distraído del grupo y Pablo el peleador. Emilio era el blanco de todas las cargadas porque tenía el cierre del vaquero más claro que el resto del pantalón, de tanto pasarse la mano por ahí. Luis era el más revoltoso: no podía quedarse quieto y estaba siempre corriendo y pateando cosas, además de la pelota de fútbol. Yo era del promedio, nada sobresaliente, sólo me destacaba por tenerle miedo a las alturas.

Pero todos éramos felices. Eso fue a principios de los ’70.

Hoy estaríamos complicados: Cacho sería diagnosticado con un Sindrome de Déficit de Atención. Pablo, en cambio, estaría muy adecuadamente definido dentro del modelo del abusador, gracias a una correcta comprensión de la problemática del bullying. Emilio estaría siendo tratado por su Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) mientras que Luis sería convenientemente medicado por su Trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDHA). Yo hubiera ocultado mi acrofobia no subiendo más a los árboles.

Pero ya nadie sería feliz. Tal vez sólo los terapeutas.

Esta es una historia imaginaria, pero es un poco la historia de todos nosotros. Todos tuvimos algún Cacho, Pablo, Emilio o Luis de amigo. Pero así están las cosas hoy, no sólo en la esquina del barrio sino también en nuestras escuelas.

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Día de la Diversidad Cultural Americana

Día de la Diversidad Cultural 03El 12 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se conmemoraba la llegada de Cristobal Colón a América, sirve hoy para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios.

En aquel día de 1492 comenzó el contacto entre Europa y América, uno de tal magnitud que transformaría las vidas humanas, tanto europeas como americanas, para siempre.

En el año 2010 el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley para modificar el nombre de «Día de la Raza» por «Día de la Diversidad Cultural Americana», y tal es el nombre con el que conmemoramos aquel primer contacto.

Fue aquel un encuentro de culturas completamente diferentes, que modificó la economía mundial y desató cambios demográficos en todo el continente americano.

El Día de la Diversidad Cultural Americana busca entonces promover, desde distintos organismos, una reflexión permanente acerca de la historia.

Una reflexión que nos encamine hacia el diálogo necesario para una diversidad cultural, así como también para la promoción de los Derechos Humanos de nuestros pueblos originarios.

Tales derechos, declarados en nuestra Constitución Nacional, marcan la igualdad de las personas a partir de brindarles la garantía del respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.

Es muy importante la decisión de cambiar el nombre del feriado del 12 de octubre, ya que el término utilizado anteriormente (“Día de la Raza”) es ofensivo y discriminatorio, y carente de toda base científica y sociológica.

Por eso no se trata sólo de un cambio de nombre: implica nada menos que armonizar la legislación nacional con el derecho de los pueblos indígenas, consagrando y reconociendo que los derechos humanos tienen un carácter universal, indivisible e interdependiente.

Implica también reorganizar, de ser necesario, nuestra concepción del otro, del igual, en nuestro propio sistema de convicciones.

Un texto de Augusto Monterroso ilustra, jugando entre la ficción y la realidad, aquel encuentro de dos culturas, dos cosmogonías, dos maneras de mirar. Dice así:

Augusto Monterroso, «El eclipse»:

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte.

Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

El 12 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se conmemoraba la mirada eurocéntrica que nos supieron imponer, sirve hoy para darnos cuenta de que una reflexión histórica es necesaria, a fin de cambiar aquella mirada relativa en una que se transforme, por propia convicción, en el necesario diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios.

Fuentes:
Ciudad Seva
Argentina.ar

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Alerta padres: ¿qué cuidados hay que tener al publicar fotos de nuestros niños?

a8bfce1b35b25b98e185785e8a683747_LVengo insistiendo desde hace tiempo, tanto en este espacio como en las charlas «Internet no olvida» para padres, docentes y alumnos, en la importancia y necesidad de pensar antes de publicar en las redes sociales, tanto textos como fotografías, que pudieran comprometer de algún modo nuestra privacidad.

Me preocupa en particular, la liviandad con que muchas personas publican imágenes de sus niños, ya sea por el lógico orgullo ante un nuevo logro o por el simpático resultado de una travesura y cosas por el estilo. He llegado al punto de hablar directamente con amigos y conocidos para llamarles la atención al respecto.

Ahora encuentro un artículo en Webadictos, tomado de familias.com, en el que se desarrollan 7 puntos a tener en cuenta al momento de pensar en publicar fotos de niños en las redes sociales.

Estas son las recomendaciones:

  • Nunca subas fotos de los niños desnudos, es un momento de mucha ternura cuando se van a bañar o si están corriendo felizmente en pañal, pero hay monstruos que se dedican a coleccionar imágenes de infantes con poca ropa para saciar instintos muy bajos.
  • No publiques diariamente imágenes de tus pequeños, es algo digno de presumir, pero el hacerlo constantemente te puede colocar en un estado vulnerable, “¡Ey! tengo un niño pequeño y sabes que es mi punto débil”, expones tu seguridad y la del menor.
  • Si subes a Internet fotos tomadas en casa, procura que no sean visibles artículos de valor: televisiones, computadoras, el mismo automóvil, la imagen puede ser vista por los contactos de tus contactos (gente que no conoces), y no sabes si alguno de ellos está interesado en lo ajeno.
  • Comparte fotos familiares en lugares públicos, ten cuidado de hacerlo en algún sitio que demuestre exactamente el lugar donde vives, que no sea visible el nombre de la calle o la entrada de la casa.
  • Pon atención en la forma en la que describes las fotos, es ahí donde ofreces información valiosa, ejemplo: “Aquí saliendo de la escuela______ siempre a las 2 de la tarde”.
  • Borra las fotos de tus álbumes después de algunos días.
  • No subas fotos de tu bebé o hijos en situaciones comprometidas o con caras “demasiado” chistosas, en la época de los memes de Internet, es muy común que esa imagen que le tomaste cuando se cae se pueda convertir en una broma compartida millones de veces.

Son recomendaciones muy sencillas pero sumamente importantes. Cualquiera puede ver lo que publicamos, ya sea por mala configuración de la privacidad o por un descuido o simplemente por el sólo hecho de compartirlo.

Pensemos antes de publicar. 

Fuentes:
–  Webadictos
Familias.com
Más información y sugerencias en nuestra columna de Pinceladas Sociológicas.

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Entrevista de Cosmopolitan sobre la viralización de fotos

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En el número de este mes de setiembre de la revista Cosmopolitan se publica un artículo titulado «Cuando tus fotos privadas se hacen públicas», para el cuál fuimos convocados por su autora, la periodista Florencia Illbele.

En la nota, en la que especialistas de distintas áreas de interés hablan sobre la cuestión de la privacidad, se parte de una premisa básica:

La instantaneidad de la Red se transformó en un arma de doble filo, y hoy, más que nunca, estamos a un clic de quedar sobrexpuestas. ¿Lo que más preocupa? El tiempo para sacar una imagen de circulación puede variar de seis meses a un año.

A partir de este planteo, el artículo desarrolla una serie de alertas y consejos útiles no sólo para la prevención sino además para saber qué hacer si las dificultades aparecen.

Nuestro agradecimiento a Florencia por convocarnos para la nota y haber dedicado además un apartado para hablar de nuestra campaña Reinventando el olvido en internet.

El artículo completo se puede leer haciendo clic AQUÍ.

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‘La educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma’

¿Mejorar la escuela? No, hay que reinventarla.

Sugra_mitraQuién afirma esto es el Prof. Sugata Mitra, docente de Tecnología Educativa en la Facultad de Comunicación de la Universidad de Newcastle, en el noreste de Inglaterra. En una columna publicada originalmente en el periódico británico The Guardian y reproducida este domingo por el diario Clarín, asegura que «si en los exámenes se planteara a los alumnos resolver problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, el sistema educativo cambiaría para siempre».

El Prof. Mitra se pregunta, al comparar las habilidades que se enseñan en la escuela con las que no, si una persona que tenga buena letra, buena ortografía, buena gramática y buena memoria para las tablas de multiplicar es un candidato mejor para un empleo que, por ejemplo, alguien que sepa configurar una red de elementos, establecer un calendario Google para toda una organización o determinar dónde están las fuentes de capital de riesgo más confiables.

Y claro, la respuesta está a la vista: cuando nuestros jóvenes terminan sus estudios y empiezan a trabajar, se les pide -y se les recompensa por ello- que resuelvan problemas en equipo y con todos los recursos que puedan imaginar. Sin embargo, en la escuela se les enseñó a reproducir datos de memoria y a resolver problemas valiéndose sólo de la mente y el papel. Y por supuesto, también están los exámenes: durante las evaluaciones no deben hablar entre sí ni mirar el trabajo de los demás; no pueden usar ningún recurso educativo ni, por supuesto, Internet.

Y concluye:

No tenemos que mejorar las escuelas, sino reinventarlas para nuestra época, para nuestras necesidades y para el futuro.

En un párrafo de su columna, el especialista se detiene a analizar, a modo de ejemplo, la enseñanza de las matemáticas:

La multiplicación de cifras con papel y lápiz se considera un logro intelectual valioso. Usar un celular para multiplicar, no. Para la gente que la inventó, la multiplicación manual era sólo una tecnología conveniente. No creo que implicara ninguna otra emoción. Para nosotros, la implica. Seguimos enseñándola como una celebración del intelecto humano. A los chicos no se les enseñan los algoritmos que hacen posible la existencia de Google, sino que se les dice que Google está lleno de basura. Tenemos un apego romántico por las habilidades del pasado.

Se hace evidente, según su análisis, que los métodos de hace siglos se vuelven obsoletos y hay que reemplazarlos.

Y propone un cambio que, aun siendo muy elemental y sencillo, se presenta como toda una revolución pedagógica por sus implicancias y trascendencia: que los alumnos que resuelvan problemas tal como se lo hace en la vida real en la actualidad, a partir de un pequeño cambio de política: permitir el uso de Internet y la colaboración durante los exámenes.

En ese caso, los programas de estudios tendrían que ser diferentes. No haría falta hacer hincapié en hechos, cifras ni fechas, sino que el programa tendría que convertirse en preguntas que tienen respuestas extrañas e interesantes: ¿De dónde salió el lenguaje? ¿Por qué se construyeron las pirámides? ¿La vida en la Tierra es sostenible? ¿Cuál es el propósito del teatro?

Algunos de los logros que el Prof. Mitra anticipa de una enseñanza como esta: la capacidad de encontrar cosas con rapidez y exactitud como habilidad predominante, además de la capacidad de seleccionar entre alternativas y luego utilizar los datos para resolver problemas.

El especialista concluye afirmando que la educación necesita de gente que pueda pensar de otra forma. Tal vez sea ese, concluimos nosotros desde nuestro humildísimo espacio, el mayor desafío de la educación actual.

Fuente: Clarin.com

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Otra educación siempre fue posible

«La escuela de la Señorita Olga», de Mario Piazza. De vez en cuando necesitamos volver a lo básico.

«La Escuela de la Señorita Olga»
(1991, 16mm)
Dirección: Mario Piazza
Fotografía y cámara: Tristán Bauer
Sonido directo: Eduardo Safigueroa
Montaje: Laura Bua y Mario Piazza
Duración: 50 min.

Relata la experiencia educativa conducida por la maestra Olga Cossettini entre 1935 y 1950, en una escuela primaria del barrio Alberdi, de Rosario.

Fuente: Modo Lectura

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Para que la gente sea lo que podría ser

La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.
(Claudio Naranjo, psiquiatra chileno)

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Emilia Ferreiro y los ‘oficialmente ignorantes’

emilia-ferreiroLa Dra. Emilia Ferreiro es una psicóloga, escritora, y pedagoga argentina, con un doctorado por la Universidad de Ginebra bajo la orientación de Jean Piaget.

En ocasión de uno de sus viajes a Argentina -vive en México- para presentar un trabajo llamado “Los niños piensan sobre la escritura”, fue entrevistada por Nora Veiras para Página/12 (1).

Quisiera destacar aquí algunos párrafos de la entrevista, la que se puede leer completa en el link al pié de esta entrada. La Prof. Ferreiro dice cosas como estas:

Una de las cosas siempre difíciles para dialogar con el ámbito escolar es que la escuela tradicional parte de la suposición de que los que recibe son oficialmente ignorantes y en caso de saber alguna cosa, eso es irrelevante respecto de los contenidos escolares. Todo mi trabajo de investigación ha consistido en mostrar que los chicos cuando llegan a la escuela ya tienen un camino andado y ese camino no es irrelevante respecto del contenido fundamental del primer año de primaria, que es la alfabetización.

Todos hablamos del respeto hacia la infancia. El respeto más difícil es el respeto intelectual porque supone reconocer que el chico es un interlocutor válido y yo adulto inteligente puedo dialogar con un pequeño que también es inteligente. Ese respeto intelectual es muy difícil en el ámbito escolar, en donde se tiende a perdurar la imagen clásica de la autoridad y la incapacidad del otro lado. Yo soy autoritario porque tú eres incompetente.

Si yo quiero formar un escritor autónomo y por escritor entiendo al que produce textos y no al escritor consagrado, tiene que hacerse cargo de su texto y esto supone que antes de entregarlo, de hacerlo público, se lo revise. La revisión es parte de la responsabilidad del autor. Eso no es espontáneo, requiere todo un trabajo docente para que se instale esa responsabilidad frente al texto que va a ser público de alguna manera. Mientras el docente conserve para sí mismo el rol de corrector impide que los chicos trabajen esta cosa tan importante que es hacerse responsable de su texto.

Hay muchas cosas que son propias de la revisión, por ejemplo, la puntuación aparece mucho más fácilmente en la revisión que en la producción. Ciertas reflexiones ortográficas también. En el momento de la producción están centrados en qué quieren decir. La revisión es el momento para revisar la forma. (…) Revisar es lo que es propio de una escritura responsable. Cuando la maestra se reserva para sí algunas de las funciones propias de un usuario de la lengua escrita impide ciertos aprendizajes que son esenciales. (…) La escuela no puede seguir formando gente que escriba en dictado. Eso era propio de la antigüedad clásica.

El dictado es un ejemplo típico de una situación que perdura por tradición sin que se sepa muy bien para qué sirve. En los análisis efectivos de dictados realizados uno encuentra cosas curiosas: de pronto la maestra dice estoy haciendo dictado para ver cómo está la ortografía pero da claves ortográficas, es como si no quisiera que aparecieran los errores que está anticipando. Hoy día no se justifica. Yo digo que si alfabetizar no es introducir a la cultura escrita del tiempo que vivimos, no se entiende cuál es la función de la escuela. Y el tiempo que vivimos es tiempo de Internet, computadoras, y perduran prácticas que solamente la tradición las justifica.

Con la escritura ya no hacemos más hipótesis, eso ya es otra cosa. No quiere comunicar nada, lo que tiene que hacer es copiar bien las letras y asumir la escritura como algo ya hecho que se copia y una vez que se ha convertido en un buen copista la sociedad lo autoriza a hacer algo más con la escritura. La idea es un poco revertir las prioridades, hoy día hay un montón de máquinas que se encargan del cuidado en la ejecución gráfica de las formas. La máquina de escribir ya lo hacía, la computadora lo hace de manera espectacular. Yo escribo y después decido si quiero que sea mayúscula o minúscula, cursiva o no.

Lo que digo es que (…) no pongamos todos los aspectos formales por delante porque eso no introduce bien a la cultura escrita. Y el problema de la introducción a la cultura escrita es sumamente complicado y nunca ha sido focalizado justamente por esta fijación en las formas. No avanza, no avanza, quiere decir no estoy viendo los indicadores que utilizamos desde hace siglos para percibir avances. O sea, tiene en su cuaderno ma-me-mi-mo-mu, el abecedario, y cuando le digo cosas que no tienen ningún sentido como foca, fito, flaco, las escribe con “f”, ¿eso es avance? Yo digo: es apenas uno de los indicadores, a mí me importa también que distinga lo que es una poesía de una narrativa, que sepa que una definición de un diccionario no se realiza como un cuento, que sepa qué es buscar información, que sepa cuándo la encontró.

Si hoy día nadie se asusta de que un chico de cinco años quiera entrarle a la computadora por qué nos vamos a asustar si quiere entrarle a un libro. La verdad no me parece correcto.

Con las nuevas tecnologías están pasando cosas muy interesantes, algunas las sabemos pero no hemos reflexionado quizá lo suficiente sobre ellas. En la misma pantalla tengo una tecnología instalada que me permite la comunicación a distancia, que me sugiere ‘escribe y mándalo rápido. No revises’, (…) es decir el correo electrónico. El medio suscita la rapidez y la no revisión. Ahí aparece cualquier cantidad de errores de ortografía. (…) Ahora, con la misma pantalla, el mismo teclado, entramos en el procesador de palabras y ahí tengo un corrector ortográfico que lo puedo activar y me alerta. Entonces frente a algo que llamamos la computadora en algunos casos suscita ‘ni te ocupes de la ortografía’ y en otros suscita ‘ocúpate o yo me ocupo por ti. Yo estoy alerta, tú sigue, pero luego revisa porque yo te estoy diciendo aquí pasa algo’. (…) La escuela tendría que aprender a usar inteligentemente los correctores, los chicos lo están haciendo sin problemas. Me parece que con los correctores de ortografía se está teniendo la misma reacción de rechazo que hubo con las calculadoras de bolsillo. (…) Pasaron varios años para que la escuela descubriera que se podía hacer un uso inteligente de las calculadoras. (…) Lo mismo pasa con estas cosas: en lugar de pelearse con la tecnología, la escuela debería preocuparse por hacer un uso inteligente de ella, sobre todo cuando son tecnologías que llegaron para quedarse.

A mí no es que no me importe la ortografía, lo que me pregunto es si seremos capaces algún día de pensar inteligentemente sobre la ortografía en lugar de asustarnos de los errores.

(…) No es un pecado capital cometer un error de ortografía. Me parece que en muchos casos la ortografía es inhibitoria y no le veo la ventaja. Si un chico no escribe porque tiene miedo de cometer un error de ortografía, yo prefiero distenderlo y que escriba porque además sé que hoy día hay otros recursos para controlar la ortografía que, eventualmente cuando ese chico crezca tendrán una disponibilidad mayor. Y eso a pesar de que a mí me molestan los textos con errores de ortografía.

Estamos un poco cansados del discurso que le echa la culpa siempre al nivel anterior. (…) Si yo pienso que la alfabetización es cosa de primer y segundo grado y ahí acabo, es que no estoy viendo la alfabetización como ingreso a la cultura escrita. Si la veo así sé que en cada nivel educativo voy a tener que enfrentar a los estudiantes con textos que son desafíos nuevos porque es propio del saber acumulado que quiero transmitirles en ese momento.

Cuando empecé a difundir estos resultados (…) los primeros que se animaron a ponerlo en práctica (…) fueron las escuelas privadas. Primero en Brasil. Cuando me empezaron a mostrar los resultados yo dije ‘si solamente la escuela privada lo toma, yo voy a contribuir a ensanchar la brecha que ya existe entre público y privado’, entonces fue cuando me concentré furiosamente en hablar para el sector público, insistir en la responsabilidad del sector público, porque son los sectores más postergados los que necesitan más de la escuela. Si la escuela no cumple bien su misión no hay otra instancia de reemplazo, no tienen más que a la escuela para hacer el despegue en esta vida. Si yo asumo que si no está la escuela no hay ninguna cosa de reemplazo alrededor, la responsabilidad escolar es mayor. No hay nada peor que el achatamiento de los objetivos educativos y eso está pasando.

Una maestra que tiene delante veinticinco o treinta chicos, mejor que piense que todos pueden aprender y no que esté pensando cuáles son los cinco o seis disléxicos que tengo en el grado porque va a terminar encontrándolos. Por ése es el efecto de la profecía autocumplida. Es mucho más sano desde el punto de vista del accionar docente el pensar ‘todos pueden’ que el pensar ‘vamos a ver quiénes pueden’. El maestro que consigue generar entusiasmo, compromiso, que se sorprende con las preguntas de los chicos, los deja hablar, toma nota de sus dificultades, de la información que van trayendo, ese maestro es un compañero en el aprendizaje, además enseña, ¡ojo! no deja de enseñar.

(1) Descubrimos con algunos colegas, luego de publicar esta entrada, que el artículo data de 2003 -no sabemos si la de hoy es una re publicación o un error-, lo que le da una vigencia única en vistas de lo poco que se ha avanzado en estas cuestiones.

Fuentes:
– Texto: Página/12
– Imagen: Curso alfabetización integral e inicial

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Conjugando integración y derechos

conjugar

Leandra, Gabriela, Carolina, Martín e Ivón conforman CONJUGAR, un equipo interdisciplinario de profesionales especializados en brindar espacios de encuentro y formación sobre infancia, promoción de los derechos de niños y niñas, y juego.

Felices de que se esté visibilizando su proyecto de trabajo, comparten con nosotros la novedad de contar con su propio sitio web, muy bien diseñado y completo. El nuevo sitio de CONJUGAR se encuentra en http://www.conjugarweb.com.ar/

Nos cuentan también que ya tienen su perfil en Facebook, a la vez que anticipan su proximo evento, el «1er. Encuentro Conjugando Infancias. Una mirada biocentrica».

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El placer de hablar de uno mismo

Facebook-Like-Button-Made-of-3-Tons-of-ChocolateLa pregunta recurrente de los adultos cada vez que presento la charla «Internet no olvida» en alguna escuela o institución, es -con algunas variantes- «¿por qué les gusta tanto a las personas mostrarse en las redes sociales, exponiendo su vida y también poniendo en riesgo su privacidad?»

La respuesta no es sencilla, y muchos profesionales sociólogos y psicólogos vienen tratando de responderla elaborando varias teorías pero sin una despuesta definitiva. Así de compleja es la pregunta y así de complicada es la respuesta.

Pero según parece, la ciencia puede comenzar a darnos ahora algunas respuestas: según investigaciones de la Universidad de Harvard, las personas sienten un placer similar a comer o tener sexo cuando hablan de sí mismas en las redes sociales.

Diana Tamir, la autora de este estudio manifestó que el estímulo al cerebro es mayor cuando se encuentra hablando de sí mismo a otros usuarios en la red a comparación de cuando opina de otras personas.

Para explicar por qué a los usuarios les gusta navegar por las redes sociales como Facebook y Twitter, los expertos realizaron una serie de experimentos con los cuales medieron las reacciones de la gente cuando hablaban de sí mismos. Llegaron así a la conclusión de que la satisfacción en el cerebro es similar a la que se siente al ingerir un alimento o tener sexo.

Por otro lado, la investigación también concluyó que la mayoría preferiría ganar menos dinero a verse privados de contar sobre ellos en las redes sociales.

Sin embargo, sigue sin estar claro el real motivo detrás: «No pudimos definir si las personas hablan de sí mismas por el placer que les da per se o porque se sienten satisfechos de tener una audiencia que los lea y escuche», admitió Tamir.

Fuente: LaRepublica.pe

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Viralizando a ciegas

19475-pablo_nerudaMe sucedió hace unos días: casi caigo en la trampa de viralizar la noticia de la muerte de Mandela. Un amigo me advirtió sobre la falsedad de la noticia, pobre Madiba. Revisamos varios periódicos del día y, efectivamente, era un hoax.

Esta mañana me volvió a pasar cuando estaba leyendo un texto ¡del curso de periodismo! El autor atribuía a Pablo Neruda un texto llamado «Muere lentamente». Es bueno pero me hacía ruido: no sonaba a Neruda. Así que antes de difundirlo lo guglié -pavada de neologismo- para cerciorarme, y fue así que me enteré de que el texto, que no pertenece a Neruda sino a la brasileña Martha Medeiros, circula desde hace años por Internet sin que nadie sea capaz de detener semejante bola de nieve. El poema comienza así:

«Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar…»

Desde la Fundación Pablo Neruda, que ha recibido numerosas consultas sobre esta cuestión, aseguran que «este poema y otros más se encuentran circulando en internet desde hace tiempo y no sabemos quién se los ha atribuido a Neruda, pero los nerudianos que hemos consultado no los conocen», afirma Adriana Valenzuela, bibliotecaria de la Fundación.

Pero no es sólo «Muere lentamente» el único «falso Neruda» que puede hallar en la red de redes. También se le suelen atribuir los poemas «Queda prohibido» -que se supone fue escrito por Alfredo Cuervo, escritor y periodista español- y «Nunca te quejes», cuyo autor ignora la Fundación.

No es la primera vez ni únicamente con el chileno que esto sucede. Anda dando vueltas por allí un texto atribuido a Borges, «Instantes», el que con sólo un ligero conocimiento de la obra del autor resulta imposible siquiera creer que lo hubiera escrito él. María Kodama, la viuda del escritor, lleva años aclarando que el texto es en realidad de la escritora estadounidense Nadine Stair.

Gabriel García Márquez es otra víctima de esta viralización de la ignorancia con el texto «La marioneta». Supuestamente el colombiano se despedía allí de sus amigos, tras saber que estaba enfermo de cáncer, un texto cuya cursilería casi lo mata en serio: «Lo que me puede matar es la vergüenza de que alguien crea que de verdad fui yo quien escribió una cosa tan cursi», afirmó.

Según el análisis sobre la cuestión que hace para el diario ABC Fernando Sáez, con quién coincidimos plenamente, «el fenómeno Internet, tan positivo y estimulante en tantos aspectos y tan dudoso en el origen de mucha de su información -fechas, sucesos, biografías y obras- está viviendo el feliz desparpajo del descontrol que da igual empuje al conocimiento que a la chapucería».

Volviendo al poema atribuido a Neruda, la poeta y novelista brasileña Martha Medeiros, autora del texto en cuestión y de numerosos libros, además de cronista de Zero Hora de Porto Alegre, reconoce que no sabe cómo empezó a circular en Internet ese poema «como si fuera de Neruda». Lo asombroso del caso es que esto no es una sorpresa para ella, ya que hay muchos textos suyos que figuran en la red como si fueran de otros autores, según comenta. Pero, según dice, tiene «humor suficiente para reirse de todo eso».

Si hicieramos un listado aquí de algunas reglas sobre las citas, la primera sería «¡verificá la fuente!».

Nada peor que dar algo por sentado con una sola fuente y además, difundirlo. Pero lamentablemente, y volviendo a Sáez, «son muchos los que creen que todo lo que encuentran en Internet es una verdad inapelable». Es decir, seguimos hablando de educación.

Fuente: ABC.es

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La Fundación Sadosky y su propuesta para refundar la enseñanza de la computación

Creemos que es grave que se dejen de lado análisis tan serios y profundos como este, de gente que realmente sabe del tema, al momento de pensar sobre la necesidad de incluir la materia Computación -y sus variantes- en la escuela.

Entendemos que esto es así, ya que el documento plantea y propone exactamente lo contrario a lo que está sucediendo en la mayoría de los distritos del país: la materia Computación ha sido eliminada o reemplazada por otros espacios, o incluida en áreas como Educación Tecnológica, como es el caso en nuestra provincia de Santa Fe. La excepción aquí es la orientación específica, la única en la que se sostiene como espacio propio.

Que se ha preferido la opinión -y también las modas- de gurúes marketineros no es una novedad. Es tiempo de que hablen los que saben.

Cómo decimos siempre: que sea por los pibes.

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Usar la tecnología como extensión de las capacidades cognitivas

Todos los alumnos tienen una computadora, un celular o una tableta, pero la tecnología en el aula no es innovación por sí misma, ni produce una mejora en la calidad educativa de manera automática. Pensar las tecnologías digitales en el aula es un desafío que obliga a todos los involucrados a reconsiderar el por qué y el para qué del trabajo en las instituciones educativas. La información está siempre disponible.
El docente ya no tiene que ‘dictar clase’ transmitiendo sólo información. Es posible dedicar el tiempo en el aula para trabajar en los procesos de construcción del conocimiento, usando la información para seleccionar, analizar, contrastar, sacar conclusiones, comparar. Si bien se corre del rol de emisor, no por eso pierde su papel central. Es quien ayuda y acompaña a las nuevas generaciones a aprender a usar la tecnología como extensiones de las capacidades cognitivas, a construir un sentido crítico y ampliar las capacidades comunicativas.
Queremos alumnos que piensen, que sean creativos, que puedan expresarse usando las TIC en toda la variedad de formas posibles. Desmitificando, las tecnologías no son ni smart ni inteligentes, en todo caso esos adjetivos son para los usuarios de las tecnologías. Los docentes tienen que sacar a relucir su mejor ‘pasta de docente’ para crear, diseñar y aplicar actividades a través de las cuales, con el uso de las TIC, se pueda formar esta generación de usuarios críticos y pensantes. Actividades que desafíen a los alumnos a pensar de manera crítica. Porque, de existir, los ‘nativos digitales’ no nacen… sino que se hacen.
Fabio Tarasow, Coordinador Académico en PENT Proyecto Educación y Nuevas Tecnologías – FLACSO Argentina

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Una mirada al mundo de los chicos y las pantallas

Roxana Morduchowicz es la autora de «Los adolescentes del siglo XXI, los consumos culturales en un mundo de pantallas». Esta especialista en medios y educación elaboró, diseñó y dirigió el estudio que derivó en este trabajo durante su gestión en el Programa Escuela y Medios del Ministerio de Educación de la Nación, una investigación cuantitativa basada en encuestas realizadas en 2011 con 1200 chicos de entre 11 y 17 años de escuelas de todo el país.

En una entrevista de Emilio Ruchansky publicada hoy en Página/12, la especialista desarrolla una serie de conceptos que queremos rescatar aquí:

El panorama desde casa

“Las casas de los adolescentes tienen más pantallas que libros, diarios y revistas. Todas cuentan con una televisión y seis de cada diez tienen dos o más aparatos. El ciento por ciento de los hogares tiene al menos un celular. Siete de cada diez tienen computadora, y la misma cantidad, lector de DVD. La presencia de las pantallas en las casas donde hay adolescentes creció fuertemente en los últimos seis años”. 

El celular

«El celular es el medio que más creció en los últimos años y el único que no distingue sector social. Prácticamente todos los chicos de 15 a 17 y la muchísimo más que la mitad de 11 a 14 tienen un celular. Básicamente, les permite dos funciones que para los adolescentes son muy valoradas. La primera es comunicarse con amigos (…)  Y la segunda es escuchar música. La música es el consumo cultural que marca el paso de la infancia a la adolescencia. Los chicos y adolescentes usan la computadora, leen historietas, navegan por Internet, lo que no hacen de la misma manera es escuchar música.» 

El celular en el aula

«El rol de la escuela, respecto del celular, es muy controvertido en todo el mundo. Se está discutiendo y debatiendo. En principio podría decirse que es distractivo y el chico no podría utilizar el celular si está en clase. Esta fue la primera disposición que se tomó en la Argentina en muchísimas provincias. Se prohibió en clase. Sin embargo se está reviendo porque no todas las escuelas del país tienen acceso a Internet en las aulas. Si un docente está dando clases y hablando sobre la contaminación de un río y resulta que necesita un dato y hay algún chico en el aula que tiene un celular inteligente, entonces ahí hay un uso educativo. Como tienen cámaras, si están haciendo una experimentación, tranquilamente un profesor de ciencia, biología, de botánica, podría decirles a los chicos, saquemos fotos de esta planta, de ese experimento, de esta actividad para después comparar y demás. Las tecnologías, en todas las épocas, tienen un altísimo potencial y un valor educativo o cultural importante. Hay que ver cómo se usa.»

La generación multimedia

«Hay muchísimos estudios que demuestran efectos positivos de esta marca del siglo XXI como efectos negativos. Es positivo la manera de procesar imágenes, contenidos, que es muchísimo más veloz. Como efecto negativo se marcan la dispersión, el no poder concentrarse, el tener que cambiar permanentemente de ventanas, de medio, de soporte, de contenido.»

La función de la escuela

«La escuela nació con Guttemberg, cuando se creó la imprenta, se hizo necesaria una institución que enseñara a leer aquello que la imprenta ayudaba a difundir. La escuela fue la proveedora de información en los siglos posteriores, pero hoy tiene que redefinir su función porque ya no tiene el monopolio de la información. Información es lo que sobra, los chicos tienen en Internet una biblioteca inmensa, infinita si uno quiere. La escuela tiene que enseñar a interpretar, procesar y evaluar esa información. Por ejemplo, los estudios marcan acá y en el resto del mundo, que los chicos tienen una alta credibilidad respecto de lo que encuentran por Internet. Hay que enseñarles cómo buscar, cuál es la credibilidad de la fuente y a pensar esa sobreinformación que hoy.»

Adolescentes y redes sociales

«La adolescencia todos la recordamos como una etapa donde el cuerpo cambia, se transforma y nada nos conforma a medida que la estamos viviendo. El hecho de no tener la dimensión corporal, es decir una exposición física, hace que los chicos en las redes sociales se desinhiban más porque no precisan mostrarse en una época en el que cuerpo está en transformación y les trae sobresaltos, vergüenza o timidez. (…) El perfil en una red social es mucho más que una página web, pone en juego su propia personalidad. Ensayan, prueban, suben algo en el perfil y si les va bien, después lo incorporan en la vida real.»

Fuente: Página/12

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La intención de sumar

Remarco, entonces, lo que me parece significativo en nuestras prácticas, en relación con el mito de los nativos digitales, necesitan que estemos a su lado como ejemplo, esforzándonos por comparar y juzgar, cada vez, como asimismo, intentando reorganizar sistemáticamente aquello que encontramos en Internet.

sumarEsta frase, que funciona a modo de conclusión de una serie de consideraciones en el análisis de la cuestión de los nativos digitales, pertenece al artículo titulado Acerca de los nativos digitales y el rol docente, publicado por Silvina Carraud Moret en su blog Contar con TIC.

El análisis de Silvina es por demás interesante e ilustrativo, al contrastar la realidad que encuentra el docente en el aula con aquella división antipática -esto lo digo yo- entre nativos e inmigrantes digitales que Marc Prensky supo acuñar allá por el 2001. Podría decirse -y sigue siendo mi opinión personal, claro- que el desconcierto y la desazón reinante en nuestra provincia de Santa Fe por caso, en cuanto a la ausencia de cualquier cosa semejante a la enseñanza de computación a partir del 3er. año del Secundario, es consecuencia directa y nefasta de aquella ya casi perimida concepción de lo tecnológico entreverado con lo social.

En fin. Más allá de estas consideraciones, quiero comentar acá que el disparador del excelente artículo de Silvina fue otro artículo publicado por otro docente e intervenido por más colegas, todos comentando, debatiendo y contribuyendo con sus experiencias y pareceres despojados de cualquier intención que no sea sumar y con quienes es un placer pensar, debatir, sumar y generar los espacios para ello.

No dejemos que nos digan que no se puede, o que sólo debemos seguir una bajada de línea. Se lo debemos a nuestros pibes.

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