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derechos - 36. página

Juegos, espionaje y privacidad

[A propósito de la nota del diario La Nación de Buenos Aires publicada ayer, titulada «De la batalla virtual a la guerra real», para la cual fui convocado por la periodista Fernanda Sández -en la que se aborda el tema de la seguridad en los juegos en línea a partir de las revelaciones del «arrepentido» Edward Snowden- escribí algunas líneas más para nuestros lectores interesados en profundizar el tema.]

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Edward Snowden, antiguo empleado de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) y de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) hizo públicos documentos clasificados como secretos sobre varios programas de la NSA, incluyendo los programas de vigilancia masiva PRISM y XKeyscore. La forma que eligió para darlos a conocer fue por medio de la prensa, a través de los periódicos The Guardian y The Washington Post.

Entre otras muchas revelaciones contenidas en los documentos entregados por el agente arrepentido, había algunas que muchos especialistas sospechaban pero hasta el momento no habían podido ser confirmadas: en su lucha contra el terrorismo, la maraña de tecnología y hackers que venían usando esas agencias no les eran suficientes paran sus actividades de inteligencia. Habrían recurrido entonces a la infiltración en video juegos masivos.

En el análisis de los documentos surge que ya en 2008 la NSA había elaborado un escrito, titulado “La explotación de uso terrorista de Juegos y Entornos Virtuales”, en el que muestran su preocupación por el riesgo subyacente en las comunidades de juegos en línea. Allí se describe el mayor temor de las agencias de inteligencia: que entre la multitud de elfos y duendes típicos de esos juegos, los terroristas estén al acecho.

Según estos documentos, bajo la premisa de que los juegos en línea podrían generar grandes cantidades de información, ya sea para vigilancia de los ataques hackers, para crear perfiles en las redes sociales e interactuar con otros u obtener identificadores como fotos de perfil o geolocalización, etc., muchos agentes de inteligencia estadounidenses habrían comenzado a llevar a cabo operaciones encubiertas dentro de las comunidades de los juegos.

El objetivo de estas operaciones habría sido, según surge a la luz de la documentación publicada, aprovechar los beneficios del anonimato. Por caso, la NSA estaría utilizando Second Life -un mundo virtual en el que los participantes pueden interactuar con otros jugadores, llamados “residentes”, y establecer relaciones sociales-, plataforma que permite escribir textos en forma anónima y efectuar llamadas de voz. Los agentes sospechan, además que los tableros de anuncios del juego podrían ser usados para intercambiar información entre los terroristas.

Según se supo, en mayo de 2007 un directivo de Second Life le habría dicho a la NSA que su juego les brindaría la oportunidad de entender “el comportamiento de los no estadounidenses sin salir del territorio de los EE.UU.»

Según los informes de Snowden, se supo además que la NSA ha iniciado la recopilación masiva de información utilizando la video consola para juegos en línea de Microsoft Xbox Live -que tiene más de 50 millones de jugadores- e infiltrándose en los juegos más populares para PC, PlayStation y PS2, como World of Warcraft, Medal of Honor y Call of Duty, justamente bajo la sospecha de que los terroristas podrían estar usando estos juegos como una red de comunicación y entrenamiento.

Suele reconocerse en el ambiente que gran parte del éxito de estos videojuegos subyace en el realismo de su entorno gráfico. Es justamente esta propiedad la que despierta las inquietudes de las agencias de inteligencia, no sólo de Estados Unidos sino también del Reino Unido. Sospechan, según parece, que estos juegos podrían estar siendo usados para simular y planear sus atentados.

Justamente, el Government Communications Headquarters (GCHQ), uno de los tres servicios de inteligencia del Reino Unido, también habría incursionado en la Xbox Live infiltrándose en las discusiones de algunos jugadores.

Mientras tanto, empresas como Blizzard Entertainment, creadores de World of Warcraft, afirman que ni la NSA ni el GCHQ habían solicitado su permiso para reunir información de inteligencia dentro del juego, y que esta vigilancia, de existir, se habría hecho sin el conocimiento o permiso de la compañía.

Por su parte, Microsoft y Second Life no quisieron hacer comentarios sobre el reporte, aunque surge de un párrafo anterior la colaboración de esta última con la NSA, al menos en modo de sugerencias o consejos. Públicamente, las agencias se niegan a comentar sobre este asunto. Sólo se limitan a declarar que todo el trabajo se lleva a cabo de acuerdo con un estricto marco jurídico

Otro de los ejes de preocupación de las agencias es que los juegos pudieran ser usados para «reforzar los prejuicios y los estereotipos culturales». Mencionan el caso del juego Fuerzas Especiales, que grupos terroristas utilizarían para el reclutamiento y formación de sus cuadros. Sumado esto a que el juego tiene un costo, lo que es interpretado por los agentes como una operación de recaudación de fondos.

Finalmente, en los documentos revelados aparece un informe de progreso de estas acciones: se habrían establecido vínculos entre grupos terroristas a partir de direcciones IP, direcciones de correo electrónico y otros datos.

Sin embargo, las agencias reconocen que esa información no es suficiente para demostrar que los terroristas utilizan esos entornos como campo de operaciones. Podría tratarse simplemente de una máquina usada en un ciber o compartida por alguien que antes había estado jugando. Esto significa que la información obtenida no sirvió para, por ejemplo, frustrar un atentado o desarmar un complot.

Fuentes:
– LaMula.pe
– Gamasutra
– Sobre Videojuegos y Mundos Virtuales
– The Guardian
– ProPublica

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Internet no olvida

El siguiente es el archivo de diapositivas que nos acompaña en las charlas «Internet no olvida – Protegiendo nuestra privacidad en internet», que presentamos desde hace un tiempo en escuelas y otras instituciones, para padres, alumnos y docentes.

Este que publicamos aquí es un modelo base reducido y en formato pdf -por cuestiones de tamaño-, cuyo original adaptamos para cada charla según la audiencia prevista y actualizamos continuamente. Contiene dos videos -que por razones de formato no corren-. De todos modos, son una buena aproximación a los contenidos que trabajamos durante las presentaciones.

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Día de la Diversidad Cultural Americana

Día de la Diversidad Cultural 03El 12 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se conmemoraba la llegada de Cristobal Colón a América, sirve hoy para promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios.

En aquel día de 1492 comenzó el contacto entre Europa y América, uno de tal magnitud que transformaría las vidas humanas, tanto europeas como americanas, para siempre.

En el año 2010 el Poder Ejecutivo Nacional envió al Congreso un proyecto de ley para modificar el nombre de «Día de la Raza» por «Día de la Diversidad Cultural Americana», y tal es el nombre con el que conmemoramos aquel primer contacto.

Fue aquel un encuentro de culturas completamente diferentes, que modificó la economía mundial y desató cambios demográficos en todo el continente americano.

El Día de la Diversidad Cultural Americana busca entonces promover, desde distintos organismos, una reflexión permanente acerca de la historia.

Una reflexión que nos encamine hacia el diálogo necesario para una diversidad cultural, así como también para la promoción de los Derechos Humanos de nuestros pueblos originarios.

Tales derechos, declarados en nuestra Constitución Nacional, marcan la igualdad de las personas a partir de brindarles la garantía del respeto a la identidad y el derecho a una educación bilingüe e intercultural.

Es muy importante la decisión de cambiar el nombre del feriado del 12 de octubre, ya que el término utilizado anteriormente (“Día de la Raza”) es ofensivo y discriminatorio, y carente de toda base científica y sociológica.

Por eso no se trata sólo de un cambio de nombre: implica nada menos que armonizar la legislación nacional con el derecho de los pueblos indígenas, consagrando y reconociendo que los derechos humanos tienen un carácter universal, indivisible e interdependiente.

Implica también reorganizar, de ser necesario, nuestra concepción del otro, del igual, en nuestro propio sistema de convicciones.

Un texto de Augusto Monterroso ilustra, jugando entre la ficción y la realidad, aquel encuentro de dos culturas, dos cosmogonías, dos maneras de mirar. Dice así:

Augusto Monterroso, «El eclipse»:

Cuando fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlo. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitiva. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte.

Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado, con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles. Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de aquel conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

El 12 de octubre, fecha en la que tradicionalmente se conmemoraba la mirada eurocéntrica que nos supieron imponer, sirve hoy para darnos cuenta de que una reflexión histórica es necesaria, a fin de cambiar aquella mirada relativa en una que se transforme, por propia convicción, en el necesario diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios.

Fuentes:
– Ciudad Seva
– Argentina.ar

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Alerta padres: ¿qué cuidados hay que tener al publicar fotos de nuestros niños?

a8bfce1b35b25b98e185785e8a683747_LVengo insistiendo desde hace tiempo, tanto en este espacio como en las charlas «Internet no olvida» para padres, docentes y alumnos, en la importancia y necesidad de pensar antes de publicar en las redes sociales, tanto textos como fotografías, que pudieran comprometer de algún modo nuestra privacidad.

Me preocupa en particular, la liviandad con que muchas personas publican imágenes de sus niños, ya sea por el lógico orgullo ante un nuevo logro o por el simpático resultado de una travesura y cosas por el estilo. He llegado al punto de hablar directamente con amigos y conocidos para llamarles la atención al respecto.

Ahora encuentro un artículo en Webadictos, tomado de familias.com, en el que se desarrollan 7 puntos a tener en cuenta al momento de pensar en publicar fotos de niños en las redes sociales.

Estas son las recomendaciones:

  • Nunca subas fotos de los niños desnudos, es un momento de mucha ternura cuando se van a bañar o si están corriendo felizmente en pañal, pero hay monstruos que se dedican a coleccionar imágenes de infantes con poca ropa para saciar instintos muy bajos.
  • No publiques diariamente imágenes de tus pequeños, es algo digno de presumir, pero el hacerlo constantemente te puede colocar en un estado vulnerable, “¡Ey! tengo un niño pequeño y sabes que es mi punto débil”, expones tu seguridad y la del menor.
  • Si subes a Internet fotos tomadas en casa, procura que no sean visibles artículos de valor: televisiones, computadoras, el mismo automóvil, la imagen puede ser vista por los contactos de tus contactos (gente que no conoces), y no sabes si alguno de ellos está interesado en lo ajeno.
  • Comparte fotos familiares en lugares públicos, ten cuidado de hacerlo en algún sitio que demuestre exactamente el lugar donde vives, que no sea visible el nombre de la calle o la entrada de la casa.
  • Pon atención en la forma en la que describes las fotos, es ahí donde ofreces información valiosa, ejemplo: “Aquí saliendo de la escuela______ siempre a las 2 de la tarde”.
  • Borra las fotos de tus álbumes después de algunos días.
  • No subas fotos de tu bebé o hijos en situaciones comprometidas o con caras “demasiado” chistosas, en la época de los memes de Internet, es muy común que esa imagen que le tomaste cuando se cae se pueda convertir en una broma compartida millones de veces.

Son recomendaciones muy sencillas pero sumamente importantes. Cualquiera puede ver lo que publicamos, ya sea por mala configuración de la privacidad o por un descuido o simplemente por el sólo hecho de compartirlo.

Pensemos antes de publicar. 

Fuentes:
–  Webadictos
– Familias.com
Más información y sugerencias en nuestra columna de Pinceladas Sociológicas.

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Entrevista de Cosmopolitan sobre la viralización de fotos

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En el número de este mes de setiembre de la revista Cosmopolitan se publica un artículo titulado «Cuando tus fotos privadas se hacen públicas», para el cuál fuimos convocados por su autora, la periodista Florencia Illbele.

En la nota, en la que especialistas de distintas áreas de interés hablan sobre la cuestión de la privacidad, se parte de una premisa básica:

La instantaneidad de la Red se transformó en un arma de doble filo, y hoy, más que nunca, estamos a un clic de quedar sobrexpuestas. ¿Lo que más preocupa? El tiempo para sacar una imagen de circulación puede variar de seis meses a un año.

A partir de este planteo, el artículo desarrolla una serie de alertas y consejos útiles no sólo para la prevención sino además para saber qué hacer si las dificultades aparecen.

Nuestro agradecimiento a Florencia por convocarnos para la nota y haber dedicado además un apartado para hablar de nuestra campaña Reinventando el olvido en internet.

El artículo completo se puede leer haciendo clic AQUÍ.

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