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capacitación - 14. página

Desconectados con el debate

LN CI

Al momento de escribir estas líneas, el artículo titulado «(Des)Conectar Igualdad: un programa que inspiró elogios, pero hoy recibe críticas», escrito por Denise Rabin para La Nación, a escasas horas de ser publicado tiene más de 650 comentarios.

Si bien es cierto que es prácticamente imposible soslayar en los comentarios de artículos de este tenor la chicana política y la opinión tendenciosa -entreveradas con la buena fe de muchos-, soy de la opinión de que la cantidad de participantes indica en alguna medida lo poco que se debaten estas cosas.

Fui consultado por la periodista durante la investigación para el artículo y -más allá de ciertas reservas de mi parte con respecto al medio de origen en cuanto al abordaje de esta cuestión puntual- participé con la expectativa del debate que esto puede generar. Cómo le respondí a una colega que comentó el artículo en mi perfil de Facebook, creo que la nota tiene el valor de lo objetivo, desde que nos permitió hablar a quienes de un modo u otro vivimos la experiencia. No es el estado y tampoco son los ‘especialista’ quienes opinan, sino los trabajadores que cada día confrontan la situación en el aula.

En lo personal, escribí mi primera entrada al respecto de la entrega de notebooks en la escuela en marzo del año 2006, cuando el proyecto era parte de una idea global llamada OLPC (One computer per child), y ya iban saliendo a la luz algunas contradicciones que no habilitaban el optimismo.

Una de esas contradicciones, sobre las cuales hablo no sólo en el artículo en cuestión sino también en otros, es que el Plan Conectar Igualdad alcanza sólo a los alumnos de la escuela pública dejando afuera a los de la escuela privada, asumiendo que todas las escuelas privadas cuentan con sus propios recursos. Esta decisión ignora el hecho de que existen escuelas privadas confesionales o dependientes de otras instituciones en zonas de riesgo en las que los recursos apenas alcanzan. De este modo, se deja afuera de esta especie de «paraguas digital» a una gran porción del alumnado que supuestamente está favorecido por tener una computadora en su casa.

Esta situación generó un hecho para nada inocente: fue aprovechado por algunas poderosas editoriales escolares, que comenzaron a ofrecer a ciertas escuelas privadas con poder adquisitivo su propio modelo, las llamadas «aulas digitales».

Otra objeción de mi parte tiene que ver con la capacitación: si hacemos con la notebook lo mismo que con un libro o una calculadora, sin el valor agregado de la experimentación, la búsqueda, la innovación, la creatividad, entonces sólo cambió el formato y hubo una simple transferencia de lo analógico a lo digital. Pero para ello se requiere capacitación. Amplia, abarcativa, creativa, dinámica. Y presencial, desde ya.

Es innegable que la entrega de las máquinas, aun parcializada y con fallas, es siempre ventajosa. Puso el dispositivo en manos de los chicos, y eso siempre es un avance. Si era el dispositivo correcto y adecuado -no se fabrican más las netbook, ¿no hubiera sido conveniente entregar tablets?- es otra discusión. Lo importante es que las máquinas están y ayudan de alguna manera a cerrar la brecha digital, al menos en los sectores más postergados.

La pregunta entonces, es: ¿alcanza sólo con el aparato, o se necesita también un proyecto que le brinde contenido, que lo haga provechoso, con sentido? Alli, sin dudas, se encuentra la deuda fundamental del Plan.

La nota completa puede leerse haciendo clic en este link.

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La mejor manera de proteger tu privacidad

La mejor manera de proteger tu privacidad en la red es asumir que no la tienes y modificar tu comportamiento en línea de acuerdo con ello.
[Dennis O’Reilly, informático y escritor sobre tecnología]

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Wikipedia y la inteligencia colectiva

En mi columna en el programa Pinceladas Sociológicas, hablamos sobre Wikipedia, la inteligencia colectiva y los nuevos modos de crear y aprender.

Integran el equipo de Pinceladas Sociológicas: Ana María Tavella, socióloga (UBA), producción de contenidos y conducción, Julia Marchetti, socióloga (UBA), co-producción de contenidos, y Gonzalo García, estudiante de Comunicación Social (UNR), producción general.

Pinceladas Sociológicas se emite los días jueves a las 16 hs. por FM Radio Nacional Rosario 104.5.

El programa completo se puede escuchar haciendo clic aquí.

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Estratificación

En el contexto de sociedades extremadamente desiguales, la masificación de la escolarización en el nivel medio se acompaña de una fuerte acentuación del carácter estratificado de la oferta institucional de enseñanza. Mientras las élites tradicionales o modernas escolarizan a sus hijos en colegios de jornada completa y con una oferta curricular bilingüe (por lo general español inglés) al mismo tiempo que más rica y más variada en contenidos, los sectores populares del campo y la ciudad tienden a frecuentar instituciones más pobres en términos de infraestructura, oferta curricular y recursos en general.
Emilio Tenti Fanfani, «Escolarización con pobreza» (fragmento). Citado por Fernanda Sández en «Aplazados en equidad: la escuela ya no enseña a todos lo mismo».

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En el día del Programador, festejamos con una falacia

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Hoy es el día 256 del año, y como buenos nerds que somos usamos ese número tan significativo para celebrar el día del Programador.

Pero la coincidencia de este día con mi lectura de un artículo del sitio tecnológico Red Innova al respecto de la enseñanza de programación en las escuelas de Madrid, hace de esta una celebración a medias por la forma en que, creo yo, se está plateando la cuestión.

En la nota se muestra el orgullo de los madrileños por tener a partir de ahora la materia Programación en la escuela, que será dictada por profesores de Tecnología. El Estado promete capacitación, desde ya, pero eso sólo estaría mostrando que no todos los docentes del área están preparados para la tarea.

El perfil del docente de Tecnología en Argentina presentaría varias dificultades al momento de implementar algo similar a lo que se propone en España. Aquí, el docente del área suele no contar con la capacitación, el talento, la vocación y la experiencia del programador, por lo tanto el panorama se parecerá a la nada: sólo diagrama de flujo -al que por supuesto no le quito su mérito-, algún lenguaje de moda, y poco más.

Casi escribo aquí que esto es una «lamentable tendencia», pero no se trata de tendencia: es una moda. Y ya veremos seguramente desfilar a los profesores reconvertidos mostrando sus modelos cuasi-pedagógicos en el aula-pasarela.

Me disculpo si soy excesivamente crítico, pero ya lo he visto: docentes de actividades prácticas y áreas similares fueron reconvertidos en su momento, logrando que los contenidos específicos del área de Tecnología se perdieran en un cúmulo de procedimientos cuasi artísticos sin mayor relevancia para la materia. Ahora se espera que esos mismos docentes también enseñen a programar.

Y aún para aquellos docentes capacitados que sí enseñan contenidos específicos del área, enseñar programación con la escasa carga horaria que suele tener el espacio en la mayoría de las escuelas, es poco menos que imposible: el tiempo no alcanza. Y aunque alcanzara, no es el hecho. Quién vaya a enseñar a programar debe ser programador.

Aclaro que no estoy haciendo lobby: yo estoy muy feliz con mis clases de Tecnología, y también puedo enseñar sin problemas a programar. Pero no es eso lo que está en discusión. Se dice en el mencionado artículo que «el objetivo de esta incorporación en la currícula es que finalicen la Educación Secundaria sabiendo realizar una página web, una mobile app o un videojuego, además de manejar una impresora en 3D y tener conocimientos de robótica.» Faltó que digan, como en la canción infantil, «y que sepan abrir la puerta para ir a jugar». Aquí, imposible.

¿Y cuál es la falacia, según creo, de la que hablamos en el título de esta entrada? La última frase del artículo: «aprender a programar es el futuro de la educación.»

Creo que el futuro de la educación, por el contrario, es lograr una educación integral, igualitaria, solidaria, adecuada para los tiempos que corren, sin carencias, con aulas cómodas y con recursos suficientes -no sólo digitales-, con docentes capacitados y bien remunerados que puedan sentarse a planificar y estudiar, y sin una burocracia elucubrada por funcionarios tan permeables a las opiniones de un gurú digital.

Una moda muere cuando surge otra. La educación es otra cosa.

Fuente:
– Red Innova
– Imagen: Eldiario.es
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