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Rosario solidaria con el pueblo haitiano

Mientras observamos con estupor la inoperancia teñida de politiquería de las Naciones Unidas -recién hoy lunes atinó a reunirse su Consejo de Seguridad para organizar formalmente la ayuda a las víctimas del terremoto en Haití, casi una semana después de la tragedia-, los miembros de las organizaciones civiles que comenzaron su tarea inmediatamente se hunden en la desesperación que produce la impotencia.

El blog El Periodista en su laberinto publica hoy un artículo escrito por Eduardo Galeano titulado “Los pecados de Haití”, en el que el escritor hace un recorrido por la historia de abusos y maltratos hacia el pueblo haitiano que explica en gran medida el porqué de tanta desidia, y nos desfía a preguntarnos si fue sólo el sismo el culpable de tanto horror.

Mientras tanto, se informa hoy en los medios rosarinos que en la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR fué creado un comité de contingencia para enviar donaciones a las víctimas y para brindar contención psicológica a los haitianos que estudian en la ciudad. Son al menos unos 60 los jóvenes haitianos estudian en Rosario, quienes viven por estos días la lógica incertidumbre de no poder comunicarse con sus familiares. Por tal motivo, el gobierno provincial está gestionando los medios para que los ciudadanos haitianos que residen en Santa Fe se comuniquen con sus familiares.

En la misma Facultad de Medicina ya hubo un encuentro para coordinar acciones. Se reunieron allí unos 60 profesionales entre ellos médicos, enfermeros, rescatistas y traductores, y se está confeccionando una lista de voluntarios para una misión humanitaria. Organizan al tiempo una campaña de donación, que se encuentra a la espera de un listado con las necesidades del lugar para organizar dichas donaciones.

Se informa también que los ciudadanos haitianos residentes en nuestra provincia podrán realizar consultas en la Subsecretaría de Protección Civil a través del teléfono 472-1831.

Por otra parte, la Cruz Roja Argentina habilitó la siguiente cuenta bancaria para recibir colaboraciones destinadas a la recuperación de las familias damnificadas de Haití:

BANCO DE LA NACION ARGENTINA
SUC. CONGRESO
Av. Callao 101 C.A.B.A.
CRUZ ROJA ARGENTINA-CATASTROFES
CTA CTE Nº 91344/97
CBU Nº 01100129-20000091344977
CUIT: 30-54603392-5

Para consultas, la filial Rosario de la institución se encuentra ubicada en calle Laprida 1553 y su número telefónico es (0341) 4213878. E-Mail: rosario@cruzroja.org.ar.

Agrego 19/01: Informa el Colegio de Enfermeros del Sur de la Pcia. de Santa Fe, que tanto aquellas personas interesadas en participar en las acciones solidarias que coordina la Facultad de Ciencias Médicas de la UNR, como la comunidad de profesionales de la salud que estén llevando actividades relacionadas con la Facultad para sumarse a la misión humanitaria destinada a ese país, deberán comunicarse al siguiente mail: novedadesfcm@gmail.com.

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Los ‘valores por omisión’, o la entrega de la decisión

En un completo informe publicado hoy en Cookingideas, se explica en detalle la trampa en la que puede caer el usuario desprevenido -o perezoso, digámoslo también- al desconocer estos mecanismos llamados «valores por omisión» -incorrectamente llamados «valores por default»-, una opción que se aplica ante una decisión cuando la persona no toma en la práctica ninguna decisión. Y no sólo en el mundo digital, sino en el real también. A modo de ejemplo y para ampliar la explicación, afirma que:

En los restaurantes en los que se pueden elegir raciones grandes y pequeñas, pedir simplemente «… y unas patatas fritas» sin especificar nada más, conllevará que te sirvan la ración grande –que normalmente deja más beneficio para el restaurante– aunque tal vez hubieras preferido la otra si realmente hubieras tenido que elegir conscientemente.

Los navegadores de internet, los gadgets -como las cámaras digitales-, los sistemas operativos, el software en general y hasta la donación de órganos, todos hacen uso de los valores por omisión «porque sería poco práctico obligar al usuario a rellenar un cuestionario de cien preguntas antes de que pudiera ponerse a trabajar», como se afirma en la nota. El usuario es quien puede luego -en teoría- cambiar esas opciones a su gusto.

La razón de ser de los valores por omisión es clara: los usuarios muy raras veces cambian nada.

Ya sea la resolución con las que hace fotos la cámara digital, la página por la que arranca el navegador o el número de acceso a través del que el móvil se conecta a Internet, sólo un reducido número de personas modifica esos «valores de fábrica». De todos esos que no lo hacen, la mayor parte es simplemente porque no saben cómo hacerlo, el resto porque no lo consiguen aunque lo intenten y otro porcentaje pequeño porque sencillamente no les importa. Y entre la minoría que lo logran, la mayor parte son geeks chiflados por la tecnología que quieren conocer y manipular todas las posibilidades «secretas» de los aparatitos, frente al resto de usuarios más o menos convencionales.

Recomendamos la nota completa, que se puede leer haciendo clic aquí. Después de salir del asombro por lo que leyó, querido lector, por favor piense cuanto de lo que usa en su entorno diario -en el mundo digital y el analógico- está siendo definido, configurado, decidido y hasta vendido por otro que no es usted.

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El mundo del mañana… en 1900

Esta deliciosa postal, titulada «Personal Flying Machines», muestra cómo eran imaginadas a finales del SXIX las tecnologías del año 2000: personas utilizado artefactos como alas de pájaros, que les permitirían volar.

Esta y muchas otras postales -producidas por una fábrica de chocolates alemana de la época y publicadas ahora en Paleo-Future, A look into the future that never was-, muestran un mundo repleto de predicciones de avances tecnologicos tan esperanzado como incumplidos.

Claro, ellos nunca podrían haber anticipado la invención del transistor.

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Un año en 90 segundos

Este video del artista noruego Eirik Solheim está realizado con el efecto time-lapse -una concatenación de fotos o películas tomadas a intervalos regulares para ver sus cambios a través del tiempo, que permite observar en pocos segundos como crece un árbol, por ejemplo-.

Solheim usó una cámara Canon 5D Mark II, que también permite grabar vídeos HD. En esta ocasión grabó clips de 30 segundos -en lugar de fotografías, como en su experiencia anterior- saliendo al balcón en Oslo una o dos veces por semana durante un año entero.

Él mismo autor explica el proceso de armado y edición en un video que se puede ver haciendo clic aquí..

Fuente: Cookingideas

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La verdadera cara de Facebook

Las personas se sienten muy cómodas no sólo compartiendo más información y de diferentes tipos, sino que también siendo más abiertos y con más personas. Esta norma social es algo que ha evolucionado en el tiempo, y nosotros la seguimos.
Mark Zuckerberg

En pocas palabras, para el amo de Facebook a las personas no les interesa la privacidad. Pero lo que este personaje olvida -y la casi totalidad de los usuarios de las redes sociales también- es que la privacidad es un derecho -en nuestro país el artículo 19 de la Constitución Nacional lo garantiza-.

Facebook está naturalizando el error de ignorar un derecho fundamental.

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Algo más sobre ‘mirar diferente’

Sigo con el tema. En ocasiones la diferencia entre lo que miramos y nuestra comprensión de lo que está sucediendo es francamente asombrosa. La Cinta de Moebius, por caso, hace difícil dar crédito a lo que está sucediendo frente a nuestros propios ojos.

August Ferdinand Möbius nació en Schulpforta, Alemania, en 1790. Discípulo de Gauss, ejerció como astrónomo y matemático en la Universidad de Leipzig. Fue investigando sobre Topología que descubrío en 1858 su famosa cinta, mientras se dedicaba al estudio de las superficies de una sola cara. Murió en Leipzig en 1868.

La Cinta de Moebius es una superficie sencilla. Si tomamos una cinta y unimos sus vértices A con D y C con B dándole media vuelta -como muestra el video al pié-, obtenemos una superficie de una sola cara y un solo borde, que tiene la propiedad matemática de ser un objeto no orientable -aunque tus ojos digan lo contrario.

Por ejemplo, si trazamos una línea a partir de un punto de su superficie, esa línea recorrerá toda la cinta sin haber pasado el borde, porque tiene una sola cara.

Lo notable del caso es que la cinta tiene aplicaciones prácticas. Por ejemplo, para obtener una cinta transportadora que se desgaste uniformemente por ambas caras -aunque ya vimos que se trata de una sola-, aumentando su durabilidad. Ese es sólo un uso, pero hay otros.

Los dejo con un video que muestra algunas otras propiedades esta cinta. En ocasiones las palabras no alcanzan pero, en este caso, la mirada convencional tampoco.

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Mirar diferente

En un post anterior me aventuré a pensar en voz alta y a admitir que la solución a determinadas situaciones de la vida suele no estar en ver el vaso medio lleno o medio vacío, sino en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa.

Revisando como siempre entre los pliegues de uno de mis blogs tecnológicos favoritos, Microsiervos, encontré este video llamado How round is your circle?, basado en los ejemplos presentados en el libro How round is your circle? Where engineering and mathematics meet. Las ideas más sencillas e ingeniosas no siempre están a la vista, y uno debe aprender a mirar diferente para poder verlas.

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Otra mirada es posible

Hace varios años atrás, leyendo una revista de publicidad encontré un aviso promocional de una agencia, muy ingenioso por cierto. Se trataba de 3 vasos, dos de ellos idénticos, llenos hasta la mitad con agua. Debajo del primero decía Pesimista -por aquellos que ven el vaso medio vacío; debajo del segundo Optimista, por quiénes lo ven medio lleno. Pero el remate humorístico estaba dado por el tercero, idéntico a los otros dos, pero con una diferencia: en lugar de agua tenía wisky y un par de hielos. Debajo, la leyenda decía On the rocks.

La ilustración que acompaña a este post me hizo recordar a aquella publicidad, por ingeniosa y por la cantidad de pensamientos que disparó. No descubro nada nuevo al decir que el humor inteligente dice mucho con muy poco.

Hay otra forma de mirar. Las mismas recetas, las mismas concepciones –desde el está todo mal, no hago hasta la ingenuidad del está todo bien– siguen llevando al fracaso. Y no estoy hablando de una estúpida publicidad de jabones, sino de las mismas frustraciones que año tras año paralizan y no dejan ver que las cosas siguen en la misma chatura y falta de compromiso. Si quieres ver resultados diferentes no hagas siempre lo mismo, decía Einstein.

La mayor dificultad tal vez se encuentre en el desafío de mirar diferente: respirar profundo, tomarse el tiempo, pensar, buscarle la vuelta a la cosa, como se suele decir.

Alguien twitteó esta mañana una frase de Abel Cortese: «La gente paga con liberalidad a los que les hacen sentir o reír, mientras que es avara con quien, aunque sea para instruirla, la hace pensar». Él lo dice en el sentido de que hay que gustarle al auditorio para que el mensaje llegue, pero no deja de ser preocupante por esta cosa casi establecida de que el aprendizaje es aburrido y pensar parece ser una pérdida de tiempo. ¿El problema está siempre en el orador? ¿Usted, lector, nunca se fascinó con una clase dictada por un profesor sapiente y aburrido en iguales proporciones? Si el conocimiento siempre está basado en habilidades oratorias, ¿en dónde queda entonces el amor por el conocimiento, necesario para que alguien realmente aprenda? Porque convengamos que todo aquello del hacer, del aplicar el conocimiento viene después de recibirlo porque uno quiso aprenderlo.

Voltaire dijo alguna vez, «no tengo el arte de ser claro para el que no quiera estar atento». En todo caso, es ese deseo de atender lo que buscamos alentar, explorar, alcanzar. El deseo.

Personalmente trato de hacer mis clases entretenidas e interesantes, pero por una cuestión de que aprender juntos, descubrir algo nuevo, entender, son actos maravillosos y merecen ser disfrutados. Pero si queda sólo el recuerdo de la fiesta y nadie sabe qué aprendimos, estamos en problemas. Un maestro que tuve decía que la ilustración, el ejemplo, nunca debe superar al concepto. Algo parecido se me ocurre pensar en esos casos.

¿Han visto en acción a algún buen profesor de teatro alguna vez, la seriedad y el compromiso que exige de sus estudiantes? Les enseña a poner el cuerpo y el alma en su trabajo, que es justamente el de actuar, dar un espectáculo. Y dicen los que saben que lo más difícil para un actor es hacer humor. Para dar un buen espectáculo, del tipo que sea, hay que prepararse con seriedad.

En definitiva, estos pensamientos a borbotones tienen que ver con esta idea de que otra mirada, otra forma de analizar, criticar, cuestionar, ponderar, reconocer, es posible. La envidia, la mentira, el maltrato, la displicencia, el egoísmo, el temor, la chatura, la irresponsabilidad, el pesimismo -u optimismo- a ultranza son miradas sesgadas de la realidad. Pero atención: cualquier persona normal conoce la diferencia entre lo que está bien y está mal. Mucho más difícil es distinguir entre lo simplemente bueno y lo mejor.

Ni medio vacío ni medio lleno. Simplemente, diferente.

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La tecnología que la década se llevó

En un artículo publicado hoy en el sitio RTVE.es titulado «Diez tecnologías que no sobrevivieron a la década», Javier Pedreira (Wicho), co-autor de Microsiervos, hace una síntesis de diez productos tecnológicos que sucumbieron ante el desarrollo tecnológico de la última década y desaparecieron -o están en vías de hacerlo.

El autor destaca dos causales de esta batalla perdida: el paso de lo analógico a lo digital, y la capacidad multifunción de los nuevos desarrollos.

  • La fotografía analógica

Equipos carísimos de fotografía en película apenas unos años atrás están hoy en oferta. Y no hay duda de que no hay vuelta atrás. No hace falta mucha explicación del por qué.

  • Las cintas de vídeo doméstico

Betamax se dejó de fabricar en 2002. El laserdisc murió apenas nacido. Desde hace años es toda una aventura encontrar un vídeo VHS en las tiendas.

  • El walkman

El reproductor portátil de casetes con el que uno podía llevarse la música puesta perdió la batalla apenas llegado el formato mp3 y los reproductores como el iPod y similares. Pensar que en un momento la industria discográfica llegó a temer que los casetes fueran a acabar con la música. Resulta conocido, ¿no es cierto?

  • Los módems analógicos

Si, aquellos que con sus chillidos electrónicos conectaban computadoras a través de la línea de teléfono.

  • Altavista, Yahoo!, GeoCities

Durante algún tiempo el buscador preferido y más popular fue AltaVista. En 2003 lo compró Yahoo!, que reemplazó su motor de búsqueda por el propio. ¿Le sucederá a Yahoo! lo mismo tras el acuerdo alcanzado con Microsoft? Ah, Yahoo! también liquidó GeoCities, el servicio de alojamiento de webs, tras comprarlo en el año 2000.

  • Los radiocasetes de los coches

Los radiocasetes han ido dejando su sitio a las radios que incorporan reproductor de CD, de mp3 o conexión USB.

  • Las agendas electrónicas (PDA)

Palm consiguió popularizar las agendas electrónicas con su Palm Pilot, pero la actual generación de teléfonos inteligentes integran en un solo dispositivo las funciones de estas agendas con otras muchas aplicaciones igualmente útiles.

  • El fax

Se puede decir que tal vez es un sobreviviente, pero integrado a equipos multifunción que permiten también escanear e imprimir.

  • Los beeper o buscapersonas

Quienes los usamos en su momento sufriamos la obsesión de tener un teléfono a mano para poder contestar en caso de apuro. Sólo sobrevive en algunos servicios de emergencia que los usan porque sigue funcionando aún en sobrecargas de las redes móviles.

  • Los disquetes

El CD-ROM, Internet y las memorias USB los han hecho desaparecer, prácticamente. Bien que hicieron.

Fuente: RTVE.es

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‘Este año sólo voy a pedir un triciclo para mi hermano’

Me llamo Sara y tengo un hermano que se llama Manu. Tiene un año y yo, ocho. Como me he portado regular tirando a mal, pues este año sólo voy a pedir un triciclo para mi hermano. Un beso, Melchor.

Uno ha criado hijos, y sabe lo simpáticas y hasta alocadas que suelen ser las cartas de los chicos para los Reyes Magos. Como la de Sara, quién ya practica una inusual autocrítica…

Con cartas como esta que cito al principio me encontré hoy echandole un vistazo a El País de Madrid. Aquí van otras, incluída la de algún mayorcito que se ve, ya conoce el desencanto:

Queremos que nos traigáis paz, felicidad y amor a nuestra familia en particular y al mundo en general. Los juguetes los pediremos en otra carta. Muchos besitos de Pepe y Cristina.

No sé muy bien quiénes sois, pues va a ser el primer año que me entere de algo. Lo único que sé es que sin conoceros me habéis regalado cositas otros años por estas mismas fechas. ¡A ver si nos sentamos un rato y charlamos para conocernos mejor! Mis papás dicen que tengo que escribir qué deseo que me regalen y ellos, dentro de sus posibilidades (¡hay mucho niño por el mundo!), me lo traerán. Pues entonces me pido: todas las muñecas que existan. Me gustan mucho. Todas. Rosa.

Quiero una varita mágica con pilas, un ordenador para escribir como los mayores, con un bolso rosa. He sido buena. Me lo han dicho mi papá y mi mamá, requetebuena. También quiero el vestido de Bella. Y para mi madrina Sole, un novio guapo, cariñoso además y requeteguapo y bueno, que no se cambie con otra chica, se llama Sole. Alba

Hace mucho que no creo en vosotros, pero una amiga me dijo que lo intentara y ahí va: quiero un trabajo digno y acorde con mi formación. Si se cumple, prometo llevar vuestra ilusión a mis futuros hijos. Besos, Pepa.

Soy un niño de cuatro años y soy un poco malo, ya que no soy capaz de quitarme el chupe y no como en casa la comida que come mi familia. Me voy a portar bien a partir de ahora. Y, por eso, te pido que me traigas un excalestric con coches y luego lo que vosotros queráis. Gracias. Rafa.

En este año me han pasado muchas cosas, unas buenas y otras no tanto. No voy a pedirme muchas cosas porque quiero que a otros niños también les lleven juguetes. Me pido un microscopio porque quiero ser científica. Un beso. Verónica.

Fuente: ElPais.com

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