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El glifosato, la soja y el rastro de la muerte

Recibí esto por correo esta mañana, y si bien hace tiempo que está circulando es imprescindible que no dejemos de recordarlo y meter presión para que esto cambie.

(Nuestros hijos y el glifosato from Enrique A. Quagliano)

Para quienes consideren que estamos exagerando, recomendamos leer también Soja para hoy, enfermedad para mañana, y Las víctimas de la soja, entre otros muchos artículos escritos por ciudadanos preocupados que investigaron el tema.

Y claro, ver El mundo según Monsanto.

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El día en que lloverán aviones

El video muestra la primera prueba exitosa, efectuada en junio del año pasado, del auto volador creado por la empresa norteamericana Terrafugia y bautizado como The Transition.

El artefacto ya fue aprobado por la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos. Se informa hoy que comenzaría a comercializarse en marzo de 2011 a un precio de 194.000 dólares.

Este esperpento, mezcla de avioneta ligera y coche, funciona con gasolina de aviación y puede llegar a los 185 kilómetros por hora en el aire. Para conducirlo sólo será necesario un carné de piloto deportivo que acredite 20 horas de vuelo.

Como anuncia la página web de Terrafugia, los conductores podrán «sencillamente aterrizar en el aeropuerto, recoger las alas y conducir hasta casa». En el sitio pueden verse además fotografías y vídeos para atraer a futuros compradores.

Ingenieros del Massachussets Institute of Technology (MIT), cuando no, han trabajado desde el 2006 en el desarrollo de The Transition. Pesa 50 kg más que una avioneta ligera, debido a los sistemas de seguridad que incorpora como vehículo de carretera. Calculan que podrá llegar a recorrer 740 kilómetros volando y cabe en el garage de su casa, señora.

La empresa se ufana en tener ya 70 personas que han encargado un coche volador, y han dejado una seña de 10.000 dólares.

Observando como se maneja en nuestra ciudad, puedo afirmar lo del título: el día que se popularice por estos pagos, lloverán aviones sobre nuestros techos. ¿El precio? No, no es problema. La distribución de la riqueza, soja mediante, no es un tema que quite el sueño.

Fuente: Clarin.com

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El formato MP3 cumple 15 años

El MP3 celebra hoy sus 15 años. La técnica de compresión de datos digitales se estandarizó en 1992, pero hasta 1995 no se popularizó. Hoy en día millones de personas caminan por la calle escuchando en sus reproductores algún archivo MP3.

“En aquel entonces, nos dimos un par de días para discutir sobre las extensiones”, recordó el alemán Karlheinz Brandenburg, uno de los responsables del desarrollo de la técnica de compresión de datos de audio. Hasta entonces, su equipo formado por unas 40 personas utilizaba internamente la extensión “.bit”. “En la búsqueda de un nuevo nombre se trataba sobre todo de que reflejara la tecnología”, explicó el director del Instituto Fraunhofer IIS para la investigación de compresión de audio, en Erlangen.

“MP3” como extensión para archivos según el estándar ISO IS 11172-3 “MPEG Audio Layer 3”, era una de las ideas que se barajaban. Antes, un equipo del Fraunhofer en Múnich había adjudicado a su tecnología “MPEG Layer 2” la extensión “.mp2”. “Entonces, la competencia nos animó a hacerlo”, recuerda Brandenburg. “En realidad ganaron ambos, pero eso no lo saben muchos”. El MP2 se utiliza hoy en día para la transmisión de audio por antenas de televisión digital, por ejemplo.

Pero el verdadero ganador fue el MP3. La idea era grabar sólo las señales de audio que el oído humano pudiese identificar. Con ello, la memoria necesaria para almacenar datos de audio se reducía drásticamente. El formato con la extensión “.mp3” revolucionó la industria musical. Su estandarización fomentó el desarrollo de aparatos de reproducción musical, cuya memoria podía guardar cientos de álbumes musicales.

“Siempre tuvimos en cuenta que fueran modelos que se adecuaran al mundo de internet”, indicó el experto a la vez que reconoció que en estos años han aparecido otras técnicas, como la AAC, que ofrecen un sonido mejor. Pero el MP3 puede escucharse en todos los aparatos, “lo que garantiza su existencia en los próximos 10 años”, culminó.

Fuente: ElComercio.pe

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Advierten sobre el despilfarro al dejar los artefactos en standby

En un informe publicado en el sitio de Facua – Consumidores en acción, se afirma que según la Agencia Internacional de la Energía, en la mayoría de los hogares el consumo de energía derivado de mantener los aparatos en standby supone entre un 5 y un 10% del total de la energía consumida, mientras que en oficinas supone una cantidad mucho más significativa.

Los consumidores no son conscientes de que a no apagar completamente sus aparatos eléctricos y dejarlos en modo de espera o standby están derrochando energía. Muchos creen errónamente que al apagar un aparato con el mando a distancia se desconecta del todo, a los que hay que añadir aquellos que, aun sabiendo que continúan consumiendo electricidad, creen que sólo es una pequeña cantidad de energía la que se desperdicia.

Pero dejar equipos electrónicos en standby gasta en un año en la Unión Europea la misma electricidad que lo consumido en total por Centroamérica y parte del Caribe en ese mismo periodo de tiempo. Esto supone un consumo en la UE de entre 35.000 y 60.000 gigavatios por hora en un solo año, una cantidad que permitiría ver la televisión cinco horas al día en todos los hogares españoles durante 25 años, genera el mismo dióxido de carbono que todos los coches de nuestro país en un viaje de un mes y medio y representa el mismo dinero que el Producto Interior Bruto (PIB) de Paraguay o Nepal.

Fuente: Facua.org

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Peter McLaren: ‘La educación debe proveer lenguajes críticos, para construir alternativas’.

El doctor y profesor universitario de Educación Peter McLaren se encuentra en Argentina para una conferencia sobre “Pedagogía radical” en la Universidad del Salvador (USAL). Para la ocasión fué entrevistado para el suplemento iEco de Clarín, entrevista que reproducimos en parte aquí, en la que reflexiona sobre la tecnología y se pregunta si de alguna manera no crea «una ilusión de conectividad».

Este magíster de Brock University y doctor de la Universidad de Toronto nacido en Canadá, es reconocido internacionalmente como el creador de la pedagogía crítica, la cual reconoce él mismo como tributaria del trabajo de Paulo Feire y al propio educador brasileño como su mentor.

Afirma que la pedagogía crítica no es una metodología sino que se trata de algo que tiene lugar en todos los espacios públicos. Y asegura que la ve «como un movimiento social y como la introducción a una forma de vida”.

Periodista: Pero, ¿tiene implicancias metodológicas?

McLaren: Sí, las tiene. Una sería valorar los conocimientos, las experiencias y las historias de vida de los estudiantes, en cualquier nivel de educación. Valorarlas significa volver la educación relevante para sus vidas.

P: ¿De qué forma?

M: Las experiencias que traen los estudiantes y las interpretaciones que tienen de ellas no hablan por sí mismas: necesitan ser entendidas y desafiadas. Porque tal vez esas experiencias y conocimientos los condicionaron de manera racista o patriarcal o autoritaria. Hacer la educación relevante y crítica quiere decir desafiar las historias y discursos de los estudiantes, pero de tal modo que no desaparezcan sus voces.

P: ¿En qué consiste la pedagogía crítica?

M: El arte de la pedagogía crítica es proveer lenguajes variados, lenguajes de posibilidad, lenguajes críticos, lenguajes de esperanza, de tal forma que los estudiantes puedan empezar a entender mejor cómo fueron creadas sus subjetividades y puedan construir alternativas. Una manera de hacerlo es, como propone Walter Mignolo (profesor argentino que trabaja en la Universidad de Duke), des-ligarse de las epistemologías de la colonización. Esta desvinculación es posible mirando otro tipo de epistemología para crear distancia y generar otros modos de pensamiento y traerlos a una conversación con las epistemologías occidentales. Esta aproximación, sin embargo, no es suficiente. No es sólo cuestión de cambiar nuestro modo de pensar: tiene que ser también un cambio material.

P: ¿Cómo afecta esta posición pedagógica a la relación alumno-profesor?

M: Mi mentor fue Paulo Freire (teórico de la educación brasileño), a quien mucha gente entiende mal. Creen que él habla de la relación entre profesor y estudiante como si el profesor fuera un facilitador. No creo eso y Freire tampoco lo creía. Los profesores han ganado el derecho de hablar con autoridad, no de manera autoritaria pero con una forma particular de autoridad para trabajar con temas críticos. Para mí, y esta es la clave, profesores y estudiantes son co-participantes en un proyecto mayor. La conciencia crítica no es algo que ocurra antes de las luchas: no te volvés crítico en un aula leyendo libros. Por eso, tanto profesores como estudiantes necesitan ser parte de una causa mayor, y esto puede ser en un vecindario, en una comunidad, puede ser local, nacional o, incluso, trasnacional.

P: ¿Cómo es vista esta pedagogía en los EE.UU.?

M: Allí no pensamos por fuera de la “caja”. La palabra “socialismo” no es siquiera articulada. Después de la Gran Depresión, algunos educadores se preguntaron si la educación podía construir un nuevo orden social. Esta pregunta debe volver a formularse en este particular momento del capitalismo global en crisis.

P: ¿Cómo ve el rol de la tecnología en la educación?

M: Solía ir a las clases de Marshal McLuhan cuando era estudiante y todavía me interesa, pero no he podido dedicarme al tema. Creo que las tecnologías tienen que ser miradas específicamente para entender sus efectos. Se asume que la tecnología está bien y se piden más computadoras, más televisores y videos. Pero debería haber más estudios específicos. Hay usos muy interesantes de la tecnología. Pero me pregunto también si de alguna manera no crea una ilusión de conectividad…

Fuente: Suplemento iEco del diario Clarín

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