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Un gran momento para nuestros ‘Pequeños Investigadores’

El lunes pasado, 25 de octubre, tuvo lugar el acto de cierre y premiación del proyecto educativo Pequeños Investigadores, Pequeños Realizadores, en su novena edición. Este programa, iniciado en 2003 y auspiciado por el Grupo Asegurador LA SEGUNDA, está orientado a alumnos de escuelas preescolares y primarias «con el objetivo de impulsar el interés y conocimiento concreto acerca de temas fundamentales para el bienestar de la comunidad», fomentando la creatividad y la capacidad investigadora y crítica entre los alumnos.

En esta edición, en las que se trataron las temáticas de Cuidado del Medio Ambiente y Educación Vial, participaron 6 escuelas y aproximadamente 400 alumnos entre 5 y 12 años. La dirección del proyecto fue de la Lic. Mariana Wenger.

Chicos y grandes participando de una jornada espléndida

Nosotros participamos con el 5to. grado de la Escuela Goethe Rosario. En el área de Tecnología estábamos trabajando sobre la problemática del cuidado del medio ambiente en relación con el uso de diferentes tecnologías, cuando fuimos invitados a participar, de tal modo que pudimos sumar esta buena experiencia del reconocimiento de su propio esfuerzo y creatividad también en el ámbito público frente a pares, familiares y docentes de otras escuelas.

Un momento de la ceremonia

Nuestros chicos recibieron 4 menciones por sus trabajos: el reciclado de pilas, el problema de la basura espacial, la energía eólica como energía alternativa y la problemática de la producción del papel.

Un saludo personal y mi agradecimiento a la Lic. Wenger por su empuje, entusiasmo y excelente producción de todo el proyecto, y por supuesto mi satisfacción por la alegría, entusiasmo y compromiso de los chicos, que abordaron con mucha creatividad una cantidad de problemas que les preocupan, relacionados con la tecnología.

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La Red Social: una lectura simplista y vacía… como Facebook

Anoche estuve invitado por la firma Dattatec, auspiciantes de nuestras charlas sobre seguridad en la red de redes, para el preestreno de La Red Social, la película de David Fincher –Alien 3, Seven, The Game, Fight Club, entre sus trabajos más reconocidos- sobre los inicios de Facebook y la invención de la leyenda Zuckerberg.

Desde lo técnico y visual, la película es maravillosa. Ciertas tomas y encuadres son de una belleza y construcción francamente perfectas. Fincher conoce muy bien el oficio y logra un producto redondito. Pero claro, si el cine de este director tiene algo de poético, en este caso acaba en sólo eso, buenas tomas. El resto, por la misma naturaleza del tema, lo despoja de cualquier lirismo posible.

El argumento de La Red Social se basa en fuentes diversas -que pierden toda credibilidad cuando se aclara que todos los involucrados firmaron acuerdos de confidencialidad- y se desarrolla entre los cuartos de Harvard hasta desembocar en las oficinas propias en Palo Alto, en el seguimiento de la idea original que generó lo que hoy conocemos como Facebook.

El personaje central es, claro, Mark Zuckerberg, un alumno -según se muestra- genial y obsesivo compulsivo en dosis identicas. Eduardo Saverin, traicionado ex amigo y capitalista inicial de la idea; Sean Parker, el fundador de Napster, personaje oscuro que atrajo a los inversores de Silicon Valley; y los gemelos Winklevoss, personajes anacrónicos y despechados por el supuesto robo de la idea por parte del pícaro Mark, son los ejes de una historia que teje el entramado de un fenómeno de difícil análisis, por la falta de acuerdo en cuanto a sus alcances e implicancias. Y sobre todo, por la falta de distancia histórica.

Se podría decir que no hay buenos en esta película. Todos los personajes viran de lo admirable a lo detestable, a veces en el mísmo diálogo, y lo que queda es una sensación algo perturbadora que recuerda por momentos a la vieja Wall Street de Stone. ¿Escrupulos? No gracias. No al menos en estos estamentos en los que la traición es moneda corriente y lo único que importa es que el propio ombligo no tenga pelusas.

El personaje de Zuckerberg, conflictuado y obsesivo, sólo responde a líneas de código y a su orgullo herido. Para el resto de las cosas, según se ve en el film, es casi autista.

El propio Mark -el real- cuando habló -todos pensaron que saldría con los botines de punta y finalmente eran ojotas-, pareció más preocupado por la vestimenta del actor que por ciertas cuestiones de fondo. Según relata elmulticine.com,

En una conferencia ofrecida en la Universidad de Stanford, Mark Zuckerberg calificó como sesgada y poco realista la película dirigida por David Fincher. Eso sí, resaltó que las camisetas y sudaderas que el actor que le representa porta en ella, estaban estupendamente reflejadas y que coincidían plenamente con su estilo de vestir, pero poco más.

Creo que la cuestión planteada en la película podría resumirse en los motivos que mueven a los personajes. Ya desde el arranque, en la discusión inicial entre Mark -el personaje- y su novia -bonita, mucho carácter-, la película muestra al futuro creador de la red social con 500 millones de miembros como un ser detestable obsesionado en denostar a su chica por su supuestamente escasa inteligencia y su preferencia por remeros musculosos. Y termina la película con el mismo personaje obsesionado con… no, mejor verla.

La cuestión es que el origen de la idea de lo que después fue Facebook -según la película- tiene que ver con la violación de la privacidad. Ya desde su origen, la idea fue meterse en bases de datos, levantar fotos, publicarlas sin permiso, difamar, insultar y otras bellezas. Y la traición, claro. Eso es lo que cuenta esta ficción.

¿Ficción?

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Impresionante registro gráfico

En Doce fotografías en blanco y negro que no terminan de contar su historia, su autor nos explica el sentido del post:

Hay fotos que se explican solas y otras que necesitan un pequeño empujón. Instantáneas que se dejan fuera de encuadre retales de la historia que quieren contar. Son grandes trabajos del fotoperiodismo olvidado, testimonios gráficos de hechos insólitos pero que suplican una pequeña aclaración. A continuación un paseo anacrónico por una pequeña colección de ellas, en blanco y negro. Recomiendo imaginar, antes de leer, el contexto de cada una de las sugerentes o impactantes imágenes.

La foto del inicio de este post es uno de esos impresionantes registros gráficos, algunos curiosos, otros duros, todos sorprendentes. En la imagen, tomada el 2 de agosto de 1914 por Heinrich Hoffmann -quién llegaría a ser fotógrafo personal del dictador-, Hitler aparece en una manifestación multitudinaria en Munich, en defensa de la declaración de hostilidades contra Rusia.

Digno de verse, se encuentra haciendo clic aquí.

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