La foto a continuación me llegó vía newsletter de WTF y fue originalmente publicada en Telegraph.co.uk, referencias ambas con la seriedad suficiente como para que pueda llegar a creer que no se trata de un fake.
El bicho se llama Noppakhao y se dedica a pintar… elefantes, en la provincia de Ayutthaya, Tailandia. Además de hacer lo que suelen hacer los elefantes, parece haber encontrado su vocación entre pinturas y pinceles; una especie de paquidermo modelo Pixar pero de carne y hueso.
Hubo otros animales famosos que hicieron lo que no debían: Laika la perra astronauta, Lassie la perra actriz, Rin-tin-tin el perro actor-soldado, Willy la ballena actriz-niñera-saltarina, entre muchos otros famosos animales polirrubro. Siempre me pregunté cuantos palos debe recibir un animal para que haga lo que no suele hacer, pero esa pregunta tiene poco rating.
Entre nosotros tenemos también algunos animales que hacen lo que no deben. A riesgo de caer en la obviedad y el chiste fácil, dejaremos librada a la imaginación de nuestros visitantes la elaboración de una lista de animales haciendo cosas como gobernar, legislar, cosechar o escribir blogs, entre muchas otras actividades humanas que cualquier animal arruinaría.
¿O era al revés?


En estos días, mientras le hacía una lavada de cara a nuestra Wiki sobre la campaña
La experiencia, la posibilidad de que algo nos pase, o nos acontezca, o nos llegue, requiere un gesto de interrupción, un gesto que es casi imposible en los tiempos que corren: requiere pararse a pensar, pararse a mirar, pararse a escuchar, pensar más despacio, mirar más despacio y escuchar más despacio, pararse a sentir, sentir más despacio, demorarse en los detalles, suspender la opinión, suspender el juicio, suspender la voluntad, suspender el automatismo de la acción, cultivar la atención y la delicadeza, abrir los ojos y los oídos, charlar sobre lo que nos pasa, aprender la lentitud, escuchar a los demás, cultivar el arte del encuentro, callar mucho, tener paciencia, darse tiempo y espacio. (Larrosa, 2003)
Una trayectoria notable que estuvo mucho más allá del personaje que lo hizo conocido, esa especie de «loco malo» que sin dudas pintó toda una época, el Profesor Lambetain.

