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Un tecnólogo en Macondo - 39. página

Desbaratando el pensamiento mágico en la tecnología

Las caras de Facebook

you facebook

The Faces of Facebook es un proyecto personal de la argentina Natalia Rojas quién, según aclara, encontró «una forma inofensiva» de mostrar las foto de perfil de Facebook y organizarlas en orden cronológico. Afirma no almacenar ningún dato personal, y habrá que creerle.

El funcionamiento es muy sencillo: una vez logueados en FB, la aplicación muestra la foto del perfil de todos los usuarios registrados hasta el momento, marcando con un ‘pin’ la propia foto, el número de orden en que nos suscribimos a FB y los perfiles de nuestros amigos.

La aplicación se encuentra en http://app.thefacesoffacebook.com/. Es bastante impresionante observar la velocidad en la que crece el número de personas que se suscriben. Y todos están en «The Faces of Facebook» a un clic de distancia, un detalle no menor.

Es evidente que cualquiera puede tener acceso a lo que sucede en FB, sin necesidad de ser una agencia gubernamental o una corporación de Internet. Cada uno sacará sus propias conclusiones.

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El placer de hablar de uno mismo

Facebook-Like-Button-Made-of-3-Tons-of-ChocolateLa pregunta recurrente de los adultos cada vez que presento la charla «Internet no olvida» en alguna escuela o institución, es -con algunas variantes- «¿por qué les gusta tanto a las personas mostrarse en las redes sociales, exponiendo su vida y también poniendo en riesgo su privacidad?»

La respuesta no es sencilla, y muchos profesionales sociólogos y psicólogos vienen tratando de responderla elaborando varias teorías pero sin una despuesta definitiva. Así de compleja es la pregunta y así de complicada es la respuesta.

Pero según parece, la ciencia puede comenzar a darnos ahora algunas respuestas: según investigaciones de la Universidad de Harvard, las personas sienten un placer similar a comer o tener sexo cuando hablan de sí mismas en las redes sociales.

Diana Tamir, la autora de este estudio manifestó que el estímulo al cerebro es mayor cuando se encuentra hablando de sí mismo a otros usuarios en la red a comparación de cuando opina de otras personas.

Para explicar por qué a los usuarios les gusta navegar por las redes sociales como Facebook y Twitter, los expertos realizaron una serie de experimentos con los cuales medieron las reacciones de la gente cuando hablaban de sí mismos. Llegaron así a la conclusión de que la satisfacción en el cerebro es similar a la que se siente al ingerir un alimento o tener sexo.

Por otro lado, la investigación también concluyó que la mayoría preferiría ganar menos dinero a verse privados de contar sobre ellos en las redes sociales.

Sin embargo, sigue sin estar claro el real motivo detrás: «No pudimos definir si las personas hablan de sí mismas por el placer que les da per se o porque se sienten satisfechos de tener una audiencia que los lea y escuche», admitió Tamir.

Fuente: LaRepublica.pe

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Una mirada sobre el futuro de la educación

Si bien no es posible -ni justo- generalizar del modo en que lo hace la viñeta a continuación, es igualmente cierto que hay mucho de este pensamiento que ya está enquistado en el sistema -y más se nota cuanto más se sube en la «pirámide» de responsabilidades-.

Unos minutos después de hallar y republicar esto en mi perfil en Facebook me encuentro con un artículo de Adrián Paenza en Página/12, en el que bajo el título de «Alfabetización siglo XXI» este matemático, docente y periodista habla sobre algunos de los cambios, ya no necesarios sino imprescindibles, de la educación argentina.

A partir de la noticia del aumento del presupuesto de Ciencia y Técnica recientemente anunciado por el gobierno, del 0,65% al 1,65% por ciento, el Dr. Paenza dice cosas como estas:

No reniego de nuestros recursos naturales tradicionales: muy por el contrario. Pero teniendo tanto potencial, ¿podemos seguir dependiendo de si sube o no la soja? Creo que podemos permitirnos ilusionarnos con algo más, pero para eso hacía falta dar un primer paso, un enorme primer paso, y eso fue lo que anunciaron Cristina Kirchner y Lino Barañao: aumentar el presupuesto de Ciencia y Técnica. Llevarlo del 0,65 por ciento del PBI que se invierte ahora al 1,65 por ciento. (…) El país, de acuerdo con este plan, apunta hacia algunos objetivos muy concretos y estratégicos, pero yo me quiero detener en uno muy especial: la generación de software.

¿Contestaría usted que una persona se define hoy como alfabeta si sabe leer y escribir? Creo que es fácil detectar que esa definición estaba bien hace 50 años… o 100 años, pero ¿y hoy? ¿Podría afirmar que una persona que solamente sabe leer y escribir es una persona preparada para enfrentar la vida sin dar ventajas como lo estaba hace un siglo? Ciertamente son condiciones necesarias, pero ¿suficientes?

A continuación, el autor elabora una lista de la A a la Z con algunos de los avances tecnológicos que identifican a esta verdadera revolución digital, desde los teléfonos inteligentes hasta los vehículos robotizados y los sistemas de reconocimiento de voz. Y continúa con dos párrafos de un informe preparado por la Fundación Sadosky:

Estos sistemas, herramientas y servicios pertenecen a un dominio muy vasto, que continúa creciendo, conocido bajo la denominación de Tecnologías de la Información y Comunicación (TIC). Pero estas tecnologías no se limitan a esas aplicaciones y son en gran parte responsables de la revolución de la biología molecular, con impacto en la salud y la alimentación, o de que muchas industrias hayan mejorado sus productos y los han hecho más seguros y eficientes.

Y añade:

Es obvio que hay muchísimo para debatir porque esto recién empieza, pero propongo de entrada sumarme a lo que está sucediendo en el mundo: ¡hay que enseñar a programar en las escuelas! Sí, a programar. Y cuando digo escuelas, me refiero a las escuelas primarias y secundarias.

Esta cierta concepción utilitaria, a mi personalmente no sé si me cierra del todo. Enseñar a programar «para» en vez de «por qué» tiene sus riesgos. Pero sin dudas la propuesta es interesante aunque no innovadora. Muchos docentes enseñamos a programar: si no programación «dura», sí seguramente algo de código y lógica de programación. Y concluye:

La pregunta que yo quiero hacerle a usted (y me la hago a mí también) es: ‘¿Queremos subirnos al siglo XXI o no?’. El propósito es empezar a discutir los cambios que debería sufrir (o disfrutar, para elegir un término mejor) el sistema educativo. Tal como está, no sólo atrasa, sino que corremos el peligro de quedarnos afuera de la nueva revolución. Y lo peor es que tenemos todas las herramientas para que eso no suceda.

Hace algunos años, en los comienzos del proyecto que después se convertiría en «Conectar Igualdad», el Dr. Paenza fue un entusiasta impulsor. Luego, y sin ser nuestra intención siquiera mencionar aquí sus razones, dejó de apoyar el proyecto.

Esperemos que una nueva decepción no lo aparte esta vez. Dr. Paenza, los que estamos en el llano contamos con usted.

Fuente: Página/12

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Facebook: nuestra personalidad se muestra en cada ‘me gusta’

Según se publicó en el blog de Dattatec.com esta semana, un estudio de la Universidad de Cambridge consiguió determinar con más de un 80% de efectividad el coeficiente intelectual, orientación sexual, ideologías políticas y creencias religiosas de 58 mil usuarios de Facebook basándose en sus clicks en «me gusta» de fotos, actualizaciones de estado y Páginas.

Luego de analizar las distintas variables, los responsables del estudio compararon sus resultados con los perfiles demográficos ofrecidos por los mismos usuarios y otras evaluaciones psicométricas. En total, consiguieron identificar la orientación sexual de cada persona en el 88% de los casos, su raza en el 95% de los casos y sus ideologías políticas en el 85% de los casos, basándose en cada aprobación dejada sobre fotos, actualizaciones de estado y comentarios de amigos, además de páginas sobre deportes, músicos y libros.

«Este estudio demuestra el grado al cual registros digitales relativamente básicos del comportamiento humano pueden ser utilizados para estimar automática y correctamente un amplio rango de atributos personales que la gente típicamente asumiría que son privados», explican los responsables del estudio, que puede leerse en su totalidad haciendo clic aquí.

«Los clicks en Me Gusta representan una clase muy genérica de registros digitales, similares a búsquedas web, historiales de navegación y compras con tarjetas de crédito«, y destacan que «empresas comerciales, instituciones gubernamentales o, incluso, nuestros propios amigos de Facebook podrían utilizar un software para conocer atributos como el nivel de inteligencia, orientación sexual o ideologías políticas que un individuo puede no tener intenciones de compartir. Es posible imaginarse situaciones en las que dichas predicciones, incluso si fueran incorrectas, podrían resultar en una amenaza al bienestar, libertad o, incluso, la vida de un individuo», advirtieron.

Sin embargo, en las conclusiones del estudio también destacan aspectos positivos: predecir atributos y preferencias de un usuario puede servir para mejorar un amplio rango de servicios y productos. «La importancia del marketing y las recomendaciones de productos podría mejorarse agregando dimensiones psicológicas a los modelos de usuario actuales. Por ejemplo, las publicidades online de seguros podrían concentrarse en la seguridad al tratar con usuarios inestables emocionalmente y poner foco en las potenciales amenazas frente a los que son estables emocionalmente».

Fuente: Dattatec Blog

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Sentido común e ironía en una serie de ‘leyes’ compiladas

@Manz sorprende una vez más en su excelente Emezetablog: ahora compila, bajo el título «Leyes de Internet ocurrentes y divertidas», una serie de frases muy ingeniosas algunas, sorprendentes otras, llenas de sentido común e ironía todas, muy al estilo de las Leyes de Murphy.

Leyéndolo, se me ocurrió que este post debería ser el contenido de una materia de cursada obligatoria en carreras como «Community manager» y similares. Pero claro, como es seguro que estoy exagerando, me voy a limitar a repetir algunas aquí, y solamente eso:

Primera Ley de Parkinson: El trabajo se expande hasta llenar el tiempo de que se dispone para realizarlo.

Principio de Hanlon: Nunca atribuyas a la maldad lo que puede ser explicado por la estupidez.

Principio de Meta-Pareto: Al menos el 80% de la población piensa que está entre el 20% más capaz de la misma.

Ley de Stigler: Ningún descubrimiento científico recibe el nombre de quien lo descubrió en primer lugar. (La cita es realmente de Robert K. Merton, y no de S. Stigler)

Principio de Peter: En una jerarquía, todo empleado tiende a ascender hasta llegar a su nivel de incompetencia.

Ley de Danth: Si en una discusión en Internet tienes que insistir en que ganaste, es probable que hayas perdido miserablemente.

Ley de la controversia de Benford: La pasión asociada a una discusión es inversamente proporcional a la cantidad de información real disponible.

Excepción al primer corolario de McCandlish: Si una discusión se ha caldeado lo suficiente, todos los cambios de tema o de dirección de la discusión serán a peor.

Ley de Poe: Si no se utiliza un emoticono (u otra demostración obvia de intención humorística), es imposible crear una parodia del fundamentalismo que alguien no confunda con fundamentalismo real.

Ley de Finagle: Si algo puede ir mal, irá mal en el peor momento posible.

Ley de Herblock: Si es bueno, dejarán de hacerlo.

Ley de la exclamación: Cuantos más signos de exclamación se utilicen en un mensaje, más posibilidades hay de que sea todo mentira.

Ley de Steiner: En Internet, nadie sabe que eres un perro.

Ley de Cunningham: La mejor manera de conseguir la respuesta a una pregunta en Internet no es realizando la pregunta, sino escribiendo una respuesta equivocada.

Ley de Quays: No importa que tan claramente cierto, demostrado u obvio sea un hecho, siempre habrá alguien, en alguna parte, que no estará de acuerdo.

Ley de Skarka: En Internet, no hay tema tan detestable o indefendible que asegure que no saldrá alguien en su defensa

Ley de Shaker: Si un usuario anuncia notoriamente el fin de su participación en una discusión, es probable que nunca lo llegue a hacer.

Ley de Upton Sinclair: Es difícil conseguir que un hombre entienda algo, si su sueldo depende de cuando no lo entiende.

Ley de Pommer: La opinión de una persona puede cambiar tras leer información al respecto en Internet. La naturaleza del cambio es tal que se pasa de no tener opinión a tener una opinión equivocada.

Ley de DeMyer: Cualquier persona cuyo argumento consista principalmente en citas enormes puede ser ignorado sin miedo, ya que se considera que perdió la discusión antes de haber empezado.

Ley de Muphry (no es un error, está bien escrito…): Todo mensaje que corrija el mensaje de otro usuario, contendrá a su vez al menos un error.

Todas las frases, con su origen y explicación, en «Leyes de internet ocurrentes y divertidas», en Emezetablog.

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