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Un tecnólogo en Macondo - 29. página

Desbaratando el pensamiento mágico en la tecnología

A ellos sí internet los olvida

chrome-paginas-offlineMás de la mitad de la población mundial sigue sin acceso a Internet. De ellos, las dos terceras partes reside en países en desarrollo y aún no hay perspectivas a corto plazo de revertir a esta situación, según se desprende de los datos dados a conocer por la Unión Internacional de las Telecomunicaciones (UIT). Son aproximadamente 4.000 millones de habitantes los que siguen sin acceso a la red de redes.

Según estadísticas por región de Internet Live Stats, los usuarios de Internet a julio de 2013 representaban en Asia el 48.4%; en América, el 21.8%; en Europa, el 19%; en África, el 9.8% y en Oceanía, el 0.9%.

De estos, casi el 75% del total de usuarios de Internet habitan China, EE.UU., India, Japón, Brasil, Rusia, Alemania, Nigeria, Reino Unido, Francia, México, Corea del Sur, Indonesia, Egipto, Vietnam, Filipinas, Italia, Turquía, España y Canadá. El 25% restante estaba ubicado entre los otros 178 países.

China es el país con mayor cantidad de usuarios, según números de 2014: 642 millones. Esto representa casi el 22% del total. Entre los 20 países mencionados, la India es el que tiene la penetración más baja: 19% y la más alta tasa de crecimiento anual. EE.UU., Alemania, Francia, Reino Unido y Canadá son los países con mayor penetración: más del 80% de la población en estos países tiene una conexión a Internet.

Fuente: TyN Magazine.

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La educación líquida

Zygmunt Bauman, sociólogo y filósofo, es conocido por ser el creador del concepto de «modernidad líquida». Según este concepto, vivimos tiempos de acelerados cambios socioculturales provocados en parte por el impacto transformador de las tecnologías digitales. La educación, en este contexto, requiere entonces de nuevos modelos para construir una identidad como sujetos.

En su libro Los retos de la educación en la modernidad líquida, Bauman habla sobre aquello que llama «síndrome de la impaciencia», un estado de ánimo en el que el consumismo no se define por la acumulación de las cosas sino por el breve goce de éstas. Esto le imprime a la educación el sentido de producto más que de proceso, sustituyendo la noción del conocimiento útil para toda la vida por una de un conocimiento para «usar y tirar».

«Antes cada sociedad tenía claro cuál era el modelo de ‘buena persona’, de ciudadano ideal, y la educación encaminaba al alumno hacia este ideal. ¿Cuál es el ideal ahora? Nadie lo tiene en claro, porque en realidad vivimos en una sociedad que no cree en ideales ni en dogmas: en consecuencia, la educación no sabe qué hacer, y fracasa.»

Fuente: Ssociologos.com

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Espacio de apertura

Las nuevas tecnologías deben ser usadas críticamente, con un criterio pedagógico. Es decir, tienen que pensarse como movilizadoras del aprendizaje del otro. Si yo voy a usar esas tecnologías como antes usaba la tiza y el pizarrón, entonces no tiene mucho sentido. Lo que a mí me parece interesante de esto es que aquellos que tengan ganas de usarla y que puedan hacerlo, perciban que es un entorno más que un recurso o una herramienta y entonces, avancen. Y a todos los otros docentes que actualmente no las están utilizando, podemos acompañarlos en el descubrimiento de este entorno, pero no podemos obligarlos porque sino estamos reproduciendo algo que las propias tecnologías como concepto de entorno, no quisieran. La tecnología es un espacio de apertura, no de reproducción. Al principio yo tenía una posición totalmente optimista y pensaba que todo el mundo debía utilizar las nuevas tecnologías en el aula… después de este trabajo, cambió.
[Miriam Kap, autora de «Conmovidos por las tecnologías»]

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La ética del haz lo que digo pero no lo que hago

Saber cuantas personas insisten en firmar acuerdos de confidencialidad comprometiéndose a no revelar ninguna información, es casi imposible. Pero una reciente demanda que afecta a uno de los grandes nombres -Mark Zuckerberg- ha arrojado luz sobre los acuerdos de confidencialidad caseros y la búsqueda de privacidad. En la demanda, el Sr. Zuckerberg y sus representantes buscan acuerdos de confidencialidad. En un correo electrónico dado a conocer en el caso, un abogado de Sr. Zuckerberg escribió al abogado contrincante, ‘cómo ya sabe su cliente, el Sr. Zuckerberg hace todo lo posible por proteger la privacidad de su vida personal.’
Esto añade un elemento irónico: algunas personas que requieren confidencialidad son los mismos que han edificado una industria en lo opuesto, la divulgación de datos personales.
[Matt Richtel, en el New York Times, haciendo referencia a los acuerdos de confidencialidad que deben firmar los contratistas que trabajan en las casas de los popes de la industria.]

[NdE: Muchas gracias al colega Alejandro Tortolini, que halló la nota en La Nación, en español. Para acceder a ella, clic AQUÍ]

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