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Sociedad - 213. página

Tecnología y sociedad

Recuperar la vista, y un futuro cada vez más cercano

Los seguidores de la saga bien saben de que estamos hablando con sólo ver la foto: Geordi La Forge, personaje ficticio de la serie de televisión Star Trek: The Next Generation interpretado por el actor LeVar Burton, nació completamente ciego y gracias a la tecnología recibió unos implantes y un visor que le permiten alcanzar un tipo de visión muy avanzada.

Una noticia esperanzadora nos dice que ese futuro de ficción se acerca a pasos agigantados: un hombre ciego recupera la visión con implantes de electrodos. Según se informa, un inglés de 73 años llamado Ron, ciego por los últimos 30 años, ha visto nuevamente la luz gracias a los últimos avances en biotecnología.

Usando un ojo biónico con el nombre comercial de Argus II, Ron fue operado hace siete meses para implantarle un arreglo de electrodos en la retina que se conectan a una cámara especial, montada en un par de lentes a través de un receptor ubicado fuera del ojo. La activación de los electrodos alimenta artificialmente el nervio óptico con señales de acuerdo a la luminosidad de cada punto en la escena.

Gracias a este riesgo que se tomó, porque el procedimiento aún está en investigación clínica, hoy Ron es capaz de seguir las líneas blancas de una calle y distinguir entre medias blancas, negras y grises.

Fuente: http://blog.digitalk.com.ar

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La Corte Suprema declara inconstitucional la ‘ley espía’

La Corte confirmó los fallos de primera y segunda instancia del fuero en lo Contencioso Administrativo, que habían declarado inconstitucional la ley 25.873 y su decreto reglamentario. Esta ley imponía a los prestadores del servicios de telecomunicaciones «la captación y derivación de las comunicaciones que transmiten».

De haberse sancionado, la ahora inconstitucional ley hubiera avalado la intervención por parte del Estado de las comunicaciones telefónicas y por Internet, obligando a las empresas a almacenar los datos por 10 años, «para su observación remota a requerimiento del Poder judicial o del Ministerio Público», según se pretendía. El pretexto para semejante acto era «avanzar en investigaciones judiciales para combatir la inseguridad».

Según lo informa la edición digital del diario La Voz del Interior, el fallo está vinculado con una causa promovida por el abogado Ernesto Halabi y tiene efecto para todos los casos similares, de modo tal que consagra la privacidad de las comunicaciones para todos los usuarios de telefonía e Internet.

La Corte crea así la denominada «acción colectiva», un criterio que permite extender los alcances del fallo a un grupo de personas que se vean afectadas por idéntica situación. Esto supone que cuando esté afectado un derecho extrapatrimonial como el honor, la privacidad o la libertad, el fallo final incluya a todos los involucrados, a fin de evitar juicios individuales.

Fuente: LaVoz.com.ar

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Facebook, o el lado más idiota de las redes sociales

Para los que toman lo que es nuestro
con el guante de disimular
para el que maneja los piolines
de la marioneta universal.
Pedro y Pablo, «Marcha de la bonca»

Esta semana, como si no pasara nada en el mundo, Facebook acaparó gran parte de la cuota de atención de las masas y sus amasadores por las webadas de turno.

Comenzó con el cambio en las condiciones de uso: Facebook se quedaría con toda la info de sus usuarios, aun cuando estos se hubieran dado de baja. La comunidad 2.0 toda, y la prensa que la parió, puso el grito en el cielo y Mark Zuckerberg, el ¿dueño? de estas decisiones dió marcha atrás con la orwelliana idea. Cosas de «la Web 2.$», como dió en llamarla Diego Levis para la ocasión.

Pregunta-bronca número uno: ¿Este incidente hará que dejen de guardar nuestra data, o dejen de hacer con ella lo que deseen?

Hoy escuché a la periodista y conductora Ernestina Pais en su programa de radio, relatar cómo alguien que se hace pasar por ella en Facebook hace contacto con sus amistades, e intercambia fotos y saludos con sus amigos. Adrián Suar comentó lo mismo días atrás en TV. Esto implica un grado de inseguridad, de manoseo, de real peligro, asombrosos. La usurpación y el robo de identidad es un hecho de una gravedad tal, que no debería pasar por una anécdota graciosa sin solución.

Desde hace un tiempo, desde nuestra campaña «Reinventando el olvido en internet» venimos diciendo que hay que tomar cartas en el asunto activamente, y no dejar información sensible en los sitios que la soliciten. Además se hace imprescindible que reclamemos los mecanismos tecnológicos, políticos y legales que garanticen la seguridad de nuestra información, de nuestra identidad, en el uso de las nuevas tecnologías.

Pregunta-bronca número dos: ¿Que clase de pensamiento mágico nos mantiene embelesados con espejitos virtuales mientras ellos se llevan el oro de nuestra información?

Lo cierto es que mientras algunas empresas de Internet vigilan, controlan, abusan…. nosotros seguimos como si nada ofreciéndoles gratuitamente contenidos que son los generadores de valor… no sólo simbólico. ¿Vale la pena regalarle a Facebook y similares, textos y videos, nuestros gustos y preferencias, el relato de nuestras vacaciones, el color de nuestros zapatos o nuestras dudas existenciales? ¿No es hora de pensar lo que hacemos en la Web, cómo lo hacemos y para qué lo hacemos?
Diego Levis, «Facebook: El negocio es el control»

Facebook necesita reinventar el olvido.

Si Facebook fuera un país, sería el séptimo en cantidad de habitantes. 173 millones de usuarios publican fotos, datos, historias, anécdotas, intimidades, alegrías. Para compartir con sus amigos, claro. Chicos y grandes.

Pero no todo el mundo tiene buenas intenciones. Digo, por si alguien aun no cayó en la cuenta. Y, por supuesto, algo similar ocurre en MySpace y en demás redes.

Hay gente que también maneja los piolines digitales de esa gran marioneta virtual y universal llamada Internet. Una marioneta hecha de lo más valioso que tenemos: nuestra identidad, no sólo individual sino también social. ¿Habías pensado en esto?

Bronca sin fusiles y sin bombas
Bronca con los dos dedos en V
Bronca que también es esperanza
Marcha de la bronca y de la fe

Lectura recomendada:
– Ley de confidencialidad sobre información y productos que estén legítimamente bajo control de una persona y se divulgue indebidamente de manera contraria a los usos comerciales honestos. (Ley Nº 24.766)
– Texto de la ley de reforma del Código Penal en materia de delitos
informáticos. (Ley N° 26.388)

– Redes Sociales y seguridad: el rol de los mayores.

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Hilando bien finito: ¿Cuánto contamina Google?

No me parece que la causa de todos los males de este mundo, incluído el calentamiento global, sea culpa de Google. Bueno, al menos no exclusivamente. Pero es interesante que se pueda hilar tan fino en cuanto a las responsabilidades de las empresas en esta cuestión de arruinarnos el planeta al resto de los mortales. Cuestiones menores como el mercurio, los sulfuros, el humo, las aguas servidas mal tratadas, el petróleo derramado, las papeleras, la tala indiscriminada y una sarta de etcéteras no son importantes en la ocasión: ocupémonos por el momento de Google.

Se publica en Digitalk Blog:

Alex Wissner-Gross, un físico de la Universidad de Harvard está realizando estudios del calentamiento global relacionados a la tecnología y está estudiando cuánto CO2 emiten los sitios webs más famosos del mundo. Su estudio señala que el realizar dos búsquedas en Google genera una emisión de catorce gramos de dióxido de carbono (CO2). La compañía de la Web se defendió y sostuvo que las búsquedas sólo producen 0,2 gramos de CO2.

El autor de la investigación lo explica así, como para que lo entendamos: “Si se quiere proveer grandes y rápidos resultados, eso requerirá un mayor gasto de energía”. Entonces, la electricidad usada por las terminales de la empresa y la energía que consumen los centros de datos que opera la firma en todo el mundo, producen la emisión de dióxido de carbono que el científico denuncia. Y lo grafica: realizar dos búsquedas en Google es equivalente a hacer hervir agua en una pava eléctrica.

Google salió a responder, diciendo que los números presentados por Wissner-Gross son “mucho mayores” que los reales, y que en comparación hay industrias mucho más dañinas para el medio ambiente, como la automotriz.

Bueno, al menos en esto último, tienen razón.

Y como estos chicos tienen labia como para defenderse de acusaciones así y peores, argumentan: «una búsqueda en internet te ahorra muchísimas cosas, como ir a la biblioteca en auto o comprar mapas, hechos de papel». Y dicen, porque autoestima no les falta, que la tecnología que poseen es tan eficiente que si una persona hace una búsqueda en Google el ordenador de la persona gastará más energía que los servidores de la empresa.

Bueno, Google ya fue desenmascarado. ¿Podemos ocuparnos ahora de los que realmente están destruyendo el planeta?

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