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Sociedad - 188. página

Tecnología y sociedad

Algunas cuestiones para el asombro en el mundo de los SMS

Leo en Microsiervos algunas curiosidades y anécdotas interesantes sobre los SMS. Ellos mencionan 19, que fueron recolectando a lo largo de los años, pero yo extraigo sólo algunas, las que más me llamaron la atención. Lógicamente, los costos que se expresan en algunos cálculos tienen que ver con Europa, pero sirven como ilustración:

  • Según un estudio del año 2006, se envían en todo el planeta unos 300.000 mensajes SMS por segundo. Si, nada menos que un billón al año.
  • A precio típico de 0,15 euros por mensaje, el costo de enviar mensajitos SMS de 160 caracteres equivaldría teóricamente a más o menos 1.123 euros el megabyte. Teniendo en cuenta que la NASA calcula en 11 euros el coste de recibir 1 MB de datos del Telescopio Espacial Hubble, resulta que los SMS son unas cien veces más caros que recibir datos del Hubble.
  • En España se puede enviar una carta por correo regular por tan solo 34 céntimos de euro, así que o las cartas son muy baratas o los SMS demasiado caros.
  • Todos los mensajes SMS que se envían en España, a través de cualquier operadora, quedan guardados para siempre en SITEL, el Sistema Integrado de Interceptación de Telecomunicaciones del Ministerio de Interior, que también se utiliza para realizar escuchas telefónicas. Un juez puede otorgar a los cuerpos y fuerzas de seguridad el permiso necesario para acceder a ellos en el curso de una investigación o juicio.
  • La palabra filosófico tiene la particularidad de que todas sus letras son la ultima letra de cada tecla: hay que pulsar 34 veces para escribir una palabra de sólo diez letras.
  • La razón por la que en los teclados numéricos las teclas para escribir los SMS empiecen en el 2 en vez del 1 y de que la Q y la Z parezcan añadidas como con calzador es realmente extraña. Esos teclados provienen de los teléfonos fijos, y originalmente se usaban para los mnemónicos de barrios, pero sin emplear la Q y la Z. Luego se añadieron más ciudades, países… y llegó el caos.
  • La forma actual en que están colocadas las letras para los SMS en los teléfonos se llama técnicamente ISO/IEC 9995-8 y es un estándar que se estableció en 1995.
  • El Récord Guiness de velocidad escribiendo mensajes SMS consiste en teclear este texto a toda velocidad: «The telephone was invented by Alexander Graham Bell (UK), who filed his patent for the telephone on 14 February 1876 at the New York Patent Office, USA. The first intelligible call occurred in March 1876 in Boston, Massachusetts, when Bell phoned his assistant in a nearby room and said ‘Come here Watson, I want you’.» Desde enero de 2010 está en manos del portugués Pedro Matías, con un tiempo de 1 minuto y 59 segundos.

Curiosidades del mundo de los mensajitos, algunas de ellas para el asombro.

Fuente: Microsiervos

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La ciencia aprende con los mineros chilenos

Un sorprendente artículo en la edición digital de diario chileno La Tercera, hace un repaso por los aprendizajes de la ciencia en el transcurso del rescate de los mineros chilenos. La experiencia es resumida así:

Los expertos que envió la Nasa coinciden en que el aislamiento de 33 personas durante al menos 100 días es una experiencia sin precedentes para analizar cómo funcionan las reacciones sicológicas y físicas del cuerpo humano. El análisis de lo vivido a 700 metros incluso servirá de referencia para las misiones tripuladas a Marte.

Las experiencias similares anteriores no tienen comparación en cuanto a la extensión o las situaciones vividas. Por ejemplo, en 2009 tres mineros pasaron 25 días atrapados en una mina inundada en China. O el récord de permanencia en el espacio, en manos del ruso Valery Polyakov, quien completó 438 días seguidos en la estación espacial Mir. Pero su estadía fue programada y consistía en labores rutinarias de estudios médicos. Según se menciona en el artículo, el episodio espacial más parecido fue el accidente ocurrido en la misma Mir en 1997, donde un incendio dejó aislados por cuatro meses a tres astronautas.

La importancia de sorprender a los cautivos con regalos alterando la rutina, las diferentes reacciones según sus personalidades, la cantidad y calidad de su contacto con el exterior o las capacidades de liderazgo, son algunos de los factores que los cientficos analizan, no sólo para mejorar la calidad de vida de los 33 mineros aislados sino también para reunir datos pensando en el largo viaje de una misión tripulada a Marte.

De lectura altamente recomendada, se accede al artículo en cuestión haciendo clic en este link.

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El olvido como mecanismo

En el contexto de nuestra campaña Reinventando el olvido en Internet, los cambios que se proponen en cuanto al olvido digital no son caprichosos: estan relacionados con recuperar en el reino digital un mecanismo que es vital en el mundo real. Desde el punto de vista fisiológico, el olvido es un mecanismo:

Si nuestro sistema nervioso no hubiese desarrollado mecanismos para evitar formar ciertas memorias irrelevantes y para intentar olvidar algunas otras, sería difícil no sucumbir en un estilo de vida como el de Funes.

Quién esto afirma es el Dr. Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva (INECO) y del Instituto de Neurociencias de la Universidad Favaloro, en una columna del diario Clarín de hoy, titulada Poder olvidar es tan importante como poder recordar. Y la referencia, claro, es a aquel personaje que era incapaz de convertir recuerdos en pensamientos, en el cuento Funes, el memorioso de Jorge Luis Borges,

Borges describe en su cuento a un joven que, como consecuencia de un accidente, pierde su habilidad para olvidar. Tiene una memoria tremenda, pero está tan perdido en los detalles de todo lo que sabe que es incapaz de convertir la información en conocimiento y no puede crecer en sabiduría.

Trazando el paralelismo que planteamos en el primer párrafo, podríamos afirmar que estar atados a nuestro pasado digital podría tener costos personales y sociales tales que no nos permitieran evolucionar y aprender de nuestros errores. Algo que podría considerarse antinatural en el mundo real, no es tomado en cuenta en el mundo digital a la hora de pensar y establecer criterios sobre como usamos nuestra información persona sensible.

Continuemos con el artículo del Dr. Manes para aproximarnos a una comprensión cabal de la importancia del olvido:

El olvido es quizás el aspecto más prominente de la memoria. Podemos contar toda nuestra infancia y adolescencia (aun siendo estas etapas en las cuales vivimos aspectos críticos de nuestras vidas) en no más de unas horas. Aunque durante ese tiempo hayamos aprendido a hablar, a caminar, a experimentar el calor de nuestros padres, el amor, la tristeza y la amistad, lo olvidamos casi todo.

En el célebre cuento de Borges, ‘Funes el memorioso’, lo que se pone en cuestión no es tanto lo que el pobre Ireneo era capaz de recordar, sino, más bien, lo que era incapaz de olvidar. O mejor, su imposibilidad de transformar los vastos recuerdos en pensamiento (‘Pensar, dice el narrador, es olvidar diferencias, es generalizar, abstraer’). Ireneo Funes no podía pasar por alto lo irrelevante, ni establecer asociaciones, ni construir ideas generales de las cosas. Para los seres humanos, poder olvidar es tan importante como poder recordar.

Si nuestro sistema nervioso no hubiese desarrollado mecanismos para evitar formar ciertas memorias irrelevantes y para intentar olvidar algunas otras, sería difícil no sucumbir en un estilo de vida como el de Funes. Algunos olvidos son intencionales, establecidos por sistemas inhibitorios en el cerebro para suprimir memorias. En un estudio reciente de la Universidad de Stanford, se observó a través de neuroimágenes que cuando se pedía a los participantes que activamente suprimieran ciertas memorias, había una gran activación de la corteza prefrontal (la parte más anterior de nuestro cerebro) y una menor activación del hipocampo (una estructura que es central para la consolidación de nuevas memorias). Estos mecanismos inhibitorios comparten estructuras con los mecanismos involucrados en la inhibición de los movimientos: por ejemplo, si vemos que una maceta está por caerse del marco de la ventana, tendemos a intentar atraparla, pero podemos inhibir ese movimiento si nos damos cuenta de que la planta es un cactus.

‘Otros olvidos son producidos por nuestro cerebro por cuenta propia sin que le pidamos nada; el cerebro se encarga de tornar inaccesible la evocación de ciertas memorias’, dice Iván Izquierdo, un gran investigador argentino. Esto no ocurre con memorias asociadas a emociones intensas. Todos recordamos qué estábamos haciendo cuando se sucedieron los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York en el 2001 y, sin embargo, apenas podemos recordar la tarde de ayer. Múltiples experimentos han demostrado que las memorias asociadas a una carga emocional intensa logran una mejor consolidación, puesto que dichas emociones disparan cascadas químicas y fisiológicas en nuestro organismo que favorecen la formación de nuevas memorias. Esto último ha permitido el desarrollo de originales líneas de investigación destinadas al tratamiento de pacientes con estrés postraumático. En el cuento de Borges, Ireneo Funes le confiesa al narrador: ‘Mi memoria, señor, es como un vaciadero de basuras’. En el sabio provecho del recuerdo de ese pasado en el presente -eso que Funes el memorioso no pudo lograr- se encuentra una de las claves de nuestro futuro.

El mecanismo del olvido nos permite un sabio aprovechamiento del pasado. Es decir, descartando lo superfluo o lo negativo, nos quedamos con lo útil para el aprovechamiento futuro. Y también para comenzar de nuevo, llegado el caso.

Estoy repitiendo mucho ultimamente, porque es una inquietud que se repite en los interlocutores, que no estamos hablando de conductas ilícitas. Es decir, este olvido no se refiere a conductas delictivas o ilegales -que se resuelven en los terrenos de la Justicia- sino a conductas lícitas pero fuera de norma -por así llamarlas: una foto inconveniente en Facebook, un tuit del tipo «mi jefe es un plomazo» o un comentario inadecuado en un foro, por ejemplo. Esas son cosas que no son extrañas en el ámbito de lo privado, pero que en Internet toman un auge y un alcance que sale de nuestra posibilidad de control, y que pueden hacer que nos arrepintamos a futuro, de haber sido tan ingenuos al publicarlo.

Después de todo, amigo lector, se trata de que nuestro pasado no nos persiga, y poder comenzar de nuevo cuando sea necesario. También en Internet.

Fuente: Clarin.com

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Capturar el CO2 que se emite podría ser la solución más sencilla

Muy interesante la mirada que le dan al problema de la emisión de CO2 en la Universidad de Columbia: capturar el CO2 que se emite a la atmósfera podría ser una solución más sencilla que construir coches y aviones que no lo emitan.

Claro, somos conscientes de que el problema fundamental no es sólo la contaminación sino además el uso indiscriminado de los recursos naturales, con la cuestión de la necesidad como todo -falso- argumento y el acumular billetes como -sola- razón.

Se puede observar que la tecnología actual no llega a proponer alternativas eficaces al problema de las emisiones -digo, que por interés o necesidad les resulte tentadoras a los que manejan los piolines de la industria-, y en ese tira y afloja siempre puede más el poder de don dinero -léase, multinacionales que hacen y deshacen a su antojo lo que queda del maltrecho planeta. Y la política siempre va unos cuantos pasos atrás de la aparición del problema. Estas son las cuestiones de base a atender, primeras en la lista tal vez. Pero también esta nueva mirada acerca del problema ayuda: mientras encontramos las soluciones algo se puede hacer, y parece que más fácilmente que las demás propuestas de evitar las emisiones.

Como sabemos, el CO2 -principalmente- es un gas causante del calentamiento global, que tiene su origen en la quema de los combustibles fósiles que usamos en nuestros vehículos y aviones. Ya de pequeños en la escuela aprendimos que el CO2 es absorbido de forma natural por bosques y océanos -¿nuestros industriales no fueron a la escuela?-. Pero el problema es que ya emitimos tanto que el planeta no da abasto con su ciclo natural. La cosa sería más o menos así:

CO2 + aumento de emisiones + tala indiscriminada – capacidad de absorción = acumulación de CO2

Al superarse la capacidad de absorción natural este gas se acumula en la atmósfera, produciendo el conocido efecto invernadero.

Aquí es en donde entra en juego la novedosa idea -aunque anunciada hace ya más de un año- de la Universidad de Columbia: capturar el CO2 que se emite podría ser una solución más sencilla que construir coches y aviones que no lo emitan. Una de esas maneras de capturar el CO2 sería usando árboles sintéticos, los cuales no son otra cosa sino una torre con filtros que limpian el CO2 en el aire. Estos capturadores de CO2 podrían instalarse allí donde sea más adecuado retener el gas, por ejemplo bombeándolo bajo el suelo o el lecho marino, e incluso convirtiéndolo y reutilizándolo como combustible líquido.

Según el Dr. Klaus Lackner, científico de la Universidad de Columbia y creador del artefacto,

Estos árboles pueden ayudar porque hasta ahora no tenemos muchas opciones para reducir el CO2 en la atmósfera, y por eso son importantes. Pero solamente son parte de una solución más amplia

Cada árbol sintético, dice Lackner, podría absorber sólo una tonelada de dióxido de carbono al día, que equivale al que producen 20 autos -habría que instalar millones para que realmente hicieran la diferencia-, y además son caros -todavía. De allí que afirme que estos dispositivos no son la solución definitiva sino una parte de ella. Pero es un comienzo.

Leido Microsiervos Ecología y en BBC Mundo

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Anti-marketing: un caso emblemático de mal uso de las redes sociales

Hace unos días el suplemento iEco de Clarín publicó una entrevista a Mónica Gadsby, experta en Semiótica y Antropología Cultural, en la que afirmaba, entre otros conceptos muy interesantes, que «las marcas no les encontraron la vuelta a Twitter y Facebook». Gadsby estaba analizando en la ocasión el rol de los planificadores de medios en el negocio digital.

A este respecto, la experta opinaba sobre el crecimiento de Facebook y Twitter en este contexto:

Vemos que hay mucho potencial, pero todavía nadie encontró la forma de utilizarlo. Algunas empresas empezaron a llevar acciones online interesantes, que unen el sentido de lo que pasa en una red social con su estrategia de marca. (…) Las personas no quieren recibir una oferta, salvo que se trate de una acción que los mueva a buscarla.

En opinión de Gadsby, el problema radica en que,

… cada cliente quiere tener su propia red social. Por ejemplo, una empresa de alimentos quiere armar una red social para que las personas intercambien recetas. No sé si es el enfoque adecuado. (…) Por eso les decimos a las empresas que deben ir más allá del banner. De hecho, se están tornando en paisaje y no son relevantes, salvo algunos casos. En ciertos casos funciona el micrositio, pero si ofrece algo estándar ya no sirve. Sólo es visitado cuando agrega valor a la vida del cliente.

Si a este enfoque equivocado se le suma el desconocimiento de las reglas de etiqueta comúnmente aceptadas por sus usuarios de las redes sociales, el resultado puede ser catastrófico. Un caso emblemático de este error sería el de Nestlé.

En el artículo escrito por Víctor Bandín y publicado en Internet Advantage, titulado «Otro fracaso de Relaciones Publicas en redes sociales», se cuenta en detalle toda la trama del papelón.

Resumiendo, el caso es más o menos así: el pasado 17 de marzo Greenpeace publicó un informe en el que se dice que Nestlé utiliza aceite de palma procedente de Indonesia para elaborar sus productos, y que su proveedor incumple las leyes deforestando la selva y destruyendo el habitat de una especie protegida como los orangutanes. Nestle negó la acusación. Entonces los ecologistas lanzaron una campaña en Youtube, Twitter y Facebook invitando a los internautas a utilizar un logo modificado de Kit-Kat con la palabra killer (asesino).

Sigo: el 18 de Marzo la multinacional suiza consiguió que Youtube retirara el video alegando uso indebido de su marca registrada. Pero no satisfechos con semejante medida, en lugar de atender las quejas y preguntas de sus seguidores sólo se limitaron a recordar que la página les pertenece y que si a alguien no le gusta, adios.

Por supuesto esta actitud, que los fans lo consideraron censura, generó una ofensiva global contra la empresa suiza. Tras varios comunicados en su web, un representante de Nestle intentó sin éxito calmar los ánimos insinuando que la reacción del publico era desproporcionada, ya que no censuraban a todo sino sólo a los comentarios negativos. Finalmente, Nestlé dió marcha atrás y pidió disculpas por los errores cometidos y sus malas formas, aunque parece que ya era algo tarde para lágrimas.

El autor del artículo comenta muy acertadamente hasta que punto las empresas pueden desconocer cómo funcionan estos nuevos ámbitos:

Tampoco supo reconocer en la modificación de su logo (practica común en Internet) una consolidación de su branding global. Pese a que en este caso fuera utilizado con connotaciones negativas, el que los internautas modifiquen y difundan un logo está al alcance de muy pocas marcas (Nike, Puma, Google, Coca Cola, etc). Si esta crisis se hubiera gestionado correctamente, sin intentar silenciar a sus fans ni prohibirles adaptar el logo corporativo, Nestle podría haber sentado las bases de futuros éxitos.

Las oportunidades se pierden por no verlas, eso es claro. Pero también por verlas pero por las propias rigideces no ser capaces de adaptarse. Es bíblico: remiendo viejo sobre tela nueva rompe finalmente ambos.

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