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Educación - 91. página

Tecnología y educación

El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar

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Este chiste gráfico de Nik está atravesado por varias verdades y también por varios mitos, en cuanto a lo que sucede con nuestros chicos hiperestimulados por las nuevas tecnologías.

Personalmente creo que el humorista ha captado y capturado la fantasía y los temores que sobrevuelan el ámbito educativo, que dicen que los docentes hemos perdido la batalla; que estamos viejos y no vamos a entender jamás como piensan nuestros chicos. Y hasta hay un cierto discurso oficial tecnófilo, muy académico y elaborado por cierto, que justifica esos temores vaya uno a saber -o a no querer saber- con qué fin. Un discurso tecnófilo que genera docentes tecnófobos. Vaya paradoja…

Definitivamente, no se trata de hacer cualquier cosa para que los niñitos nos presten atención en el aula, sino de recuperar la noción de que aprender puede ser emocionante y entretenido, y que es una tarea que llevamos a cabo trabajando todos juntos, respetando roles y en forma responsable. Al decir de Juan I. Pozo, se trata de aprender a aprender, un aprendizaje para la vida.

El docente es un mediador que tiene que ayudar a los chicos a construir su mirada del mundo, a gestionar la duda, a hacerse buenas preguntas y guiarlos a buscar mejores respuestas, partir de su realidad para poder cambiarla. (…) Tenemos pocas certezas pero una es clara: nuestros alumnos van a tener que seguir aprendiendo, por eso hay que aprender a aprender y enseñar capacidades que sean utilizadas en distintas situaciones.

Incorporar las nuevas tecnologías en el aula, a mi humilde entender, es incorporar a esa mediación de la que habla Pozo, nuevas formas de comunicarnos y de acceder a la información, formas de un dinamismo y alcance nunca antes siquiera soñado. El lector atento ya habrá notado la obviedad de esta declaración. «Claro», dirá. «Por eso se llaman TICs – Tecnologías de la Información y la Comunicación». Entonces, si es tan obvio ya desde el nombre, ¿por que insistimos en meter las nuevas tecnologías por la fuerza en el aula?

Por eso digo, otra vez a mi humilde entender porque hay gente muy prestigiosa que afirma lo contrario, que no me convencen los Webquest, por ejemplo. El argumento esgrimido por sus promotores, aquel que dice que «Internet como recurso pedagógico tiene algunos inconvenientes derivados de la dificultad para encontrar la información deseada», sería justamente la razón del desafío de enseñar a aprender. Si creamos nosotros el medio ideal -suponiendo que eso fuera totalmente posible- para que aprendan determinados contenidos, es muy probable que nunca encuentren nada valioso por si mismos. Aquella función del docente como mediador pareciera implicar, en cambio, el sumergirse juntos, docentes y alumnos, en esos espacios, y descubrir, analizar, desechar, criticar, decidir y seleccionar juntos.

Además está la cuestión del uso de diferentes soportes igualmente valiosos y útiles: sigo proponiendo el uso de la carpeta o cuaderno con las propias notas y apuntes del alumno; sigo usando la biblioteca para lectura de manuales y libros; sigo usando el papel y lápiz para escribir consignas, dibujar un bosquejo o tomar notas.

Uno de los problemas más elementales que surgen de esta cuestión es que pareciera que sólo los docentes de TIC tenemos que hablar de estas cosas. El maestro está tiza y pizarrón todo el día, hace un paréntesis de 80 minutos semanales para los chicos tengan Computación, y después sigue cuaderno, plasticola, cartulina y manual. Por supuesto que hay muchas y brillantes excepciones, pero el que niegue esto que arroje la primera tiza… sin que lo vea la maestra.

Por eso deberán confluir en este punto varios actores: el estado, brindando capacitación gratuita y recursos pedagógicos genuinos y despojados de intereses ajenos al ámbito educativo; los propios docentes, ponderando estos aprendizajes como una oportunidad; los informáticos, «bajando a la tierra» e involucrándose; los padres, apoyando, participando, observando; las empresas, dando oportunidades a escuelas donde el estado está ausente o no hay medios para informatizar, etc. etc.

antartida.pngFinalmente, en referencia al título del post, que hace alusión justamente a este aspecto de las nuevas tecnologías, que son el alcance y la ubicuidad -a toda la gente en todas partes-, estuve revisando algunas de las herramientas de la Web 2.0 de fácil acceso, gratuitas y de sencilla aplicación en un proyecto pedagógico. Escribo esto y pienso en las hermanas Cossetini y la escuela serena; sus bancos de arena y sus salidas al mundo para ver el arte, las matemáticas y las ciencias allí donde están: en las plazas, en el barrio y en la gente. En lugar de mostrarles el mundo a los chicos desde manuales, fotos y figuras, salían a mirarlo juntos para aprender. Yo quiero hacer eso con las TICs; mirar el mundo virtual juntos y «ver que pasa…»

A propósito: busqué «Cossetini» en Google, y la primera página y media habla de propiedades en venta en Puerto Madero porque, eso sí, le pusieron el nombre de Olga Cossetini a una calle de ese barrio porteño. ¿Cuántas lecturas se podrían hacer de este sencillo incidente de haber sucedido en clase?

Vuelvo: varias de las herramientas de Google, tanto de búsqueda como de «comunicar, mostrar y compartir», como las llaman ellos, son muy sencillas de usar, muy creativas, gratuitas y se accede a todas ellas con una única cuenta de Gmail. Por ejemplo:

  • Blogger: Crear y sostener un blog en el tiempo es muy sencillo, y se puede usar para una variedad de proyectos casi ilimitada. Nosotros lo usamos el año pasado en una escuela para las crónicas de un viaje de estudios, y tuvo un impacto en toda la comunidad educativa enorme.
  • Calendar, permite organizar una agenda y compartir los eventos, salidas, fechas límite, etc. con todos los involucrados.
  • Docs: Escribí sobre esto ayer, así que no me voy a explayar aquí demasiado, sólo agrego que es una herramienta de ofimática en línea. Es como tener -para que todos entiendan- Office gratis en cualquier computadora y en cualquier lugar con nuestros archivos guardados para usar en cualquier momento. Y eso que no me iba a explayar demasiado…
  • Gmail. Lo menciono aquí, aunque haya muchos otros como Hotmail o Yahoo, porque tiene 2,8GB de espacio, menos spam, y además es indispensable para usar las herramientas de Google.
  • Picasa, para editar y compartir fotografías.

tvbrasil.pngSe pueden usar además otras herramientas como Talk para mensajes instantáneos -otro tema en el que nos negamos a discutir y nos apuramos a prohibir-; Traducir, para visualizar páginas web en otros idiomas -los profes de Inglés podrían trabajar con esto para enseñar sobre traducción e interpretación, por ejemplo, porque traduce «Mi Tarzán tu Jane», como es obvio-; o Grupos, para crear listas de distribución y grupos de debate. Y por supuesto, los buscadores: de palabras, de imagenes, de libros, etc.

Pero además se puede entusiasmar a los chicos en Sociales recorriendo el mundo con Google Earth; ver y escuchar calles y gentes de otras ciudades a través de webcams públicas o de estaciones de radio y televisión de todo el mundo, y más. Un maestro de música y sus alumnos podrían grabar y digitalizar su producción y subirla a MySpace para compartirlo con otros, o crear una lista de reproducción de variados origenes o estilos con PlayList.com

Este recorrido abarca mínimamente algunas de las herramientas disponibles en la web, pero hay cientos. Ud. podrá seguramente recordar y sugerir muchas más, por cierto.

Pero aun falta hablar de recursos y contenidos pedagógicos -sitios como Icarito para los más chicos o Neuronilla para los un poco más grandes; la misma Educ.ar con cientos de recursos para los docentes-, sobre lo cual también hay muchísima información esperando ser hallada, analizada, aceptada o rechazada, convirtiendo al recorrido por la web en una apasionante búsqueda del tesoro que llevamos adelante juntos, docentes y alumnos.

Algunas lecturas relacionadas:

:: Juan Ignacio Pozo: ‘El reto de la escuela es convertir la información en verdadero conocimiento’
:: Umberto Eco: ‘¿De qué sirve el profesor?’
:: Hector Ciapuscio: ‘La tecnología debería ser una herramienta de igualación social’
:: Conclusiones de la I Conferencia Internacional sobre Brecha Digital e Inclusión Social
:: Diego Levis: ‘La computadora nos permite reencontrarnos en la plaza.’
:: Manuel Castells, «El poder tiene miedo de internet»
:: Equipos virtuales de trabajo, ¿cómo hacerlos funcionar?

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Rusia equipará a todas sus escuelas con código abierto

El ministro de Telecomunicaciones del gobierno ruso, Leonid Reiman, anunció que «de aquí a finales de 2009, se instalará un conjunto de programas libres en todas las computadoras de las escuelas, como solución de recambio a los sistemas de explotación comerciales».

La noticia puede leerse como una respuesta al gigante de Redmond por una condena contra un profesor ruso que usaba una copia ilegal de Windows. El año pasado el director de una escuela de un pueblo de los Urales, Alexander Ponosov, fue condenado a pagar una multa de 200 dólares por instalar ilegalmente Windows en la computadora de su escuela. El proceso fue el primero en Rusia por uso de programas pirateados y tuvo una gran repercusión en los medios de aquel país, al punto de hacer decir al propio presidente Putin que «detener a alguien sólo porque ha comprado una computadora y amenazarlo con la prisión es un delirio», ya que el profesor era pasible además de una pena de 5 años de prisión.

Rusia se suma así a una creciente cantidad de gobiernos de distintos países, que eligen software libre para sus escuelas.

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‘Sin educación, la tecnología no sirve para nada’

Quien dice esto es Manuel Castells, sociólogo español, en una entrevista de ElPaís.com a la que llegué gracias a que mi lector de feeds (FeedReader, por si interesa…) me tiene al día con lo que escribe Diego Levis.

Con un pensamiento claro y directo que llama a las cosas por su nombre, Castells dice cosas como estas:

Yo he estado en no sé cuántas comisiones asesoras de gobiernos e instituciones internacionales en los últimos 15 años, y la primera pregunta que los gobiernos hacen siempre es: ¿cómo podemos controlar Internet? La respuesta es siempre la misma: no se puede. Puede haber vigilancia, pero no control.

El más importante factor de exclusión seguirá siendo el acceso al trabajo y a la carrera profesional, y antes el nivel educativo, porque, sin educación, la tecnología no sirve para nada.

En realidad, Internet amplifica la más vieja brecha social de la historia, que es el nivel de educación. Que un 55% de los adultos no haya completado en España la educación secundaria, ésa es la verdadera brecha digital.

Muchos municipios han puesto puntos Wi-Fi de acceso, pero si al mismo tiempo no son capaces de articular un sistema de participación, sirven para que la gente organice mejor sus propias redes, pero no para participar en la vida pública.

La entrevista completa se puede leer haciendo clic aquí.

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OLPC: un análisis… bien a fondo

olpcLos muchachos de Notebook Review hicieron realidad nuestro sueño: sacaron de la vitrina una OLPC XO y la analizaron a fondo. La foto que acompaña demuestra cuan a fondo se metieron con el aparato. En Argentina hay algunos afortunados, como los desarrolladores de Tuquito quienes, por razones de peso (trabajan en una distribución de Tuquito para OLPC XO) tienen algunas a la mano como para investigar. Pero la mayoría de nosotros sólo la vio en fotos, así que es buena la ocasión pa’ espiar…

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OLPC en Argentina, cada vez más lejos.

Prometo no editorializar, aunque con el título ya lo esté haciendo… Copio y pego del muy completo e interesante informe de Clarín de ayer:

Se anunció hace tres años como un proyecto «humanitario», tuvo el respaldo de la Casa Rosada y prometió la llegada de un millón de pequeñas computadoras, en el año 2007, para chicos sin acceso a la tecnología. El objetivo, más que loable: la reducción de la brecha digital, con bajo costo para el Estado… Pasó el tiempo y la verdad es muy distinta. Aquel plan «semi-benéfico» tomó la forma de un gran negocio, el precio de las computadoras subió de 100 a 180 dólares, y a 500 en el mercado libre, y gigantes de la tecnología iniciaron una puja comercial aún en desarrollo. Resultado: un millón de chicos arranca el 2008, declarado por el Gobierno como el «Año de la Enseñanza de las Ciencias», sin computadora.

Es interesante en este punto leer el recorrido histórico que el artículo hace. ¡Que entusiasmadas estaban nuestras autoridades! ¡El futuro había llegado! Pero no paró y nos pasó por arriba:

Llegó el año 2007, de renovación presidencial, y comenzaron las pruebas técnicas. Hasta allí, no se había demostrado la eficacia y utilidad de las computadoras escolares. Un equipo encabezado por Hugo Scolnik, creador y hoy director del Departamento de Computación de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires, comenzó a probarlas. Sorprendió la lentitud de los primeros prototipos. En febrero llegaron 50 máquinas XO, modelo B1, del programa impulsado por Negroponte, y en mayo, 200 más, modelo B2, pero los adaptadores no cumplían con las normas IRAM y tuvieron que ser devueltos.

Y más adelante:

Había cambiado por completo el mapa de oferentes. Lo que iba a ser una oportunidad auspiciosa para técnicos argentinos, que podían desarrollar el software y agregarle valor a las laptops educativas, mediante el diseño de programas útiles para el ámbito educativo nacional, era ahora un simple trabajo de adaptación de tecnologías de afuera. La situación tuvo que ser repensada. Con las primeras computadoras que llegaron se hicieron pruebas piloto en 12 escuelas de siete provincias: Buenos Aires, Chubut, Mendoza, Misiones, Salta, Santa Fe y Tucumán. Participaron 700 alumnos. En algunos casos, dos chicos usaron la misma computadora, en distintos turnos. Pero esto fue recién en octubre pasado, cuando se suponía que el proyecto tenía que estar más avanzado. Hace un mes, cuando se suponía que el millón de computadoras iba a estar ya en la Argentina, Clarín hizo un pedido de acceso a la información para conocer los últimos detalles del caso. Desde el portal Educ.ar, se recordó que «cuando el MIT anunció el proyecto, estableció que los dispositivos costarían 100 dólares», pero agregó: «Al día de hoy no se ha conseguido alcanzar ese valor. Las compras que realizaron en Uruguay, Perú y México confirman que, al 21 de diciembre, el valor es de 180 dólares». Ochenta dólares más, 80 por ciento más.

Y esto… esto sería un paso de comedia, si no fuera un fiásco…

Alejandro Piscitelli, gerente general de Educ.ar, aclaró que, junto con los requisitos de la prueba técnica y la fabricación del modelo definitivo de la laptop que comprará el Gobierno (hoy se prueba el modelo B4 de Negroponte), figura «el respeto a la transparencia y demás principios que rigen la contratación pública en la adquisición de los dispositivos, con estricto cumplimiento de los recaudos legales, reglamentarios y presupuestarios». Hay licitación en puerta. ¿Cuándo? Falta mucho, mucho más que lo indicado en aquellas viejas promesas de 2005. La comisión formada para redactar el pliego no se reunió ni una sola vez. «En función de haber comenzado las pruebas piloto en octubre -dice la contestación oficial-, aún no se cuenta con un informe final que posibilite la toma de decisión, es decir que no se ha completado la primera condición previa». Es decir que hoy, cuando las fanfarrias de los anuncios oficiales han callado, no se sabe todavía si las computadoras sirven o no. ¿Y cuándo va a estar ese informe entonces?, preguntó Clarín. La respuesta: «Se espera tener un informe exhaustivo para agosto de 2008».

Lo bueno de esto es cuanto ahorramos en saboteadores externos: nos saboteamos nosotros solos. ¿Y que dice Adrián Paenza, el impulsor inicial del proyecto?

Con respecto al proyecto a nivel internacional, yo estuve/estoy en contacto con Negroponte. Sigo pensando que es una iniciativa maravillosa, que ha sido «torpedeada» por los grandes conglomerados que se habían o se han quedado afuera. (Intel había insinuado un acercamiento a Negroponte, pero hace dos días puso fin a esa tregua). Las computadoras no cuestan lo que iban a costar (100 dólares), sino que su valor (hasta donde sé) llega a los 188 dólares. Eso generó un clima de incertidumbre en varios países. Mas aún, el hecho de haber modificado el programa de manera tal que ahora aún los «no chicos» pueden acceder a tener una, siempre y cuando uno compre dos y regale una, atenta contra lo que se había planeado.

Y claro, ya se bajó del proyecto. Nosotros suponíamos que algo así iba a suceder y lo dijimos hace casi un año. A propósito: el video en el que el prof. Paenza hablaba del proyecto no está más en el portal Educ.Ar. No se debería jugar así con la gente. ¿Y qué dicen los técnicos?

«Nosotros actuamos rápido en el testeo. La B4 la tuvimos hace muy poquito y la probamos. En el resto del proceso hay demoras. Se está perdiendo un tiempo valioso para capacitar a muchos más docentes que ahora. Además, como no está muy claro el futuro, se corre el riesgo de que cuando los docentes sepan usar la máquina, la máquina ya haya quedado obsoleta, lista para guardar en el Museo Histórico Nacional».

Sin dudas hay gobernantes que son como una especie de Midas, pero al revés: tocan el oro y lo convierten en… un papelón.

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