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Educación - 18. página

Tecnología y educación

Acerca de la evaluación

Sólo las máquinas bien construidas, podemos pensar, no comenten errores. ¿Por qué, entonces, penalizar siempre el error en contextos de aprendizaje? Sólo corre el riesgo de perderse quien se mueve por iniciativa propia; y sólo corre el riesgo de cometer errores quien se atreve a pensar por cabeza propia y a tomar decisiones ante situaciones nuevas, no conocidas. Sólo en la ortodoxia conductista, como advierte Allal (1980), se descarta el aprendizaje sin error. Pero al mismo tiempo, prescinde de los procedimientos de la evaluación formativa que atienda a las dificultades de aprendizaje del alumno. ¿Por qué penalizar sistemáticamente el error, antes incluso de averiguar las causas que lo provocan?
Juan Manuel Álvarez Méndez en «Evaluar para aprender: los buenos usos de la evaluación», citado por Débora Kozak en «¿Es necesario tomar exámenes para evaluar?»

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Transformad esas antiguas aulas

Transformad esas antiguas aulas, suprimid el estrado y la cátedra del maestro, barrera de hielo que lo aísla y hace imposible toda intimidad con el discípulo; suprimid el banco, la grada, el anfiteatro, símbolos perdurables de la uniformidad y del tedio. Romped esas enormes masas de alumnos; por necesidad constreñidas a oír pasivamente una lección, o alternar en un interrogatorio de memoria, cuando no a presenciar desde distancias increíbles ejercicos y manipulaciones de que apenas logran darse cuenta. Sustituid en torno del profesor, a todos esos elementos clásicos, un círculo poco numeroso de escolares activos, que piensan, que hablan, que discuten, que se mueven, que están vivos […] Y entonces la cátedra es un taller, y el maestro, un guía en el trabajo; los discípulos, una familia; el vínculo exterior se convierte en ético e interno; la pequeña sociedad y la grande respiran un mismo ambiente; la vida circula por todas partes y la enseñanza gana en fecundidad, en solidez, en atractivo, lo que pierde en pompa y en gallardas libreas.
Francisco Giner de los Ríos, pedagogo, filósofo y ensayista español, en un discurso pronunciado en 1880

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«Internet no olvida», en el Instituto Politécnico

En la mañana de ayer tuve el gusto de presentar la charla «Internet no olvida» en el Instituto Politécnico Superior de nuestra ciudad de Rosario, por invitación de la Prof. Silvina Manrique, en el marco de la Jornada Cultural Deportiva 2017.

En estas Jornadas, organizadas por los Departamentos de Extensión Cultural y de Educación Física, se desarrollan talleres, muestras, exposiciones, deportes, actividades coordinados por docentes y alumnos de todos los departamentos del Instituto. También participan el personal y una serie de invitados, entre los cuales tuve el gusto una vez más de haber sido convocado.

Una importante audiencia de alumnos de los distintos niveles de la institución siguió con atención la charla, participando con sus preguntas, comentarios y opiniones.


Muchas gracias a toda la comunidad del Instituto por el trato y las atenciones recibidas, y a los alumnos por su participación tan dinámica. ¡Hasta la próxima!

Aquellos lectores y amigos interesados en invitarnos a presentar estas charlas en sus colegios u organizaciones, no tienen más que contactarse haciendo clic aquí o comentando al pié de esta entrada, a fin de establecer los detalles y acordar una fecha de presentación.

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Burócratas o marginales

Cada vez más, en los institutos y en las universidades el profesor que triunfa es el profesor burócrata, ese que se dedica a redactar informes sin parar y que frecuenta todos los consejos. Paradójicamente, el profesor que se dedica a hacer de profesor se ha convertido en algo marginal dentro del sistema. Esto es gravísimo. La universidad y la escuela deben volver al espíritu para el que fueron fundadas. La palabra escuela viene del griego skolé, que significa ‘tiempo libre’, ‘ocio’. significa que no debes hacer algo porque te sientes presionado por una exigencia práctica, sino por ti, para mejorar.
Nuccio Ordine, profesor y ensayista italiano, a El País (España).

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No caer en la trampa de la viralización falaz

Recorriendo Facebook encuentro en el muro de un conocido el siguiente cartel, sin ningún comentario o aclaración al respecto. Creo suponer que en la actual coyuntura de crisis, con colegios tomados en la ciudad de Buenos Aires, la lectura que podría hacerse de la publicación es la de una feroz crítica no solo a la actitud de los alumnos, sino también hacia un supuesto deplorable estado de la educación que los llevaría a escribir de manera tan brutal.

Dado que habitualmente chequeo el origen de las publicaciones sin una fuente o referencia clara y confiable, hice lo propio con este cartel: busqué la referencia o el origen de la publicación. El modo de lograrlo es sencillo: solo basta hacer un clic con el botón derecho del mouse y seleccionar Buscar imagen en Google. 

Me costó la búsqueda, algo complicada por las decenas de sitios que replican este cartel junto a otros que contienen errores groseros de ortografía, pero finalmente lo encontré:

No solo se trata de una foto publicada originalmente en un medio nacional en 2012, sino que además el cartel fue groseramente modificado para cargarlo de un metamensaje que evidentemente no tiene. 

Es importante no caer en la trampa de la viralización falaz y malintencionada, para no ser difusores involuntarios de tales cosas. El uso responsable de las redes sociales debería obligarnos a ser veraces en lo que compartimos, coincida o no con lo que pensamos. 

Ser ciudadanos digitales responsables, es la consigna. 

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