Saltar al contenido

Opinión - 22. página

Comentarios y opiniones

El revisionismo histórico y el revisionismo idiota

gen.jpgEl lunes a la noche estuve viendo el programa de TV «El gen argentino», una especie de concurso en el que el premio sería confirmar que Dios sí es argentino. El público con su voto decide quién se queda y quién se va entre una serie de personajes públicos destacados, actuales e históricos, de distintas áreas de la cultura, el arte, la ciencia y el deporte, quienes fueron también seleccionados por el público de una larga lista propuesta por el programa antes de comenzar. O sea, queda todo entre nos. Es nuestro gen, después de todo…

En definitiva, el del lunes fué el penúltimo programa y quedaron como finalistas el Gral. San Martín, el Dr. Favaloro y el deportista Fangio. Al Che y al Negro Olmedo los echaron ese mismo día. También quedaron afuera en emisiones anteriores Perón, Evita, Maradona, Cortazar, Belgrano y Borges, entre otros, siempre por decisión del público.

Surgen algunas cosas interesantes en el programa. En particular el panel de ilustres que interviene en el debate es muy interesante y sus opiniones y comentarios casi siempre iluminan la cuestión. El del lunes fue un programa particular porque se trató del «lado oscuro» de los finalistas, es decir, aquellas cuestiones al menos descutibles de cada uno de los personajes. De los contemporáneos, todos los cuestionamientos estuvieron relacionados con la época de la última dictadura (1976-1983). Salvo el Che, por obvias razones.

Ahora bien, los cuestionamientos fueron discutidos, algunos rebatidos y otros confirmados con el silencio de los panelistas. Pero lo que sucedió con la figura del general San Martín fue casi vergonzoso. Me explico para los que no lo vieron: se dijo de San Martín que fue, por ejemplo, colaboracionista inglés y que se quedó con dinero que no le correspondía porque era ambicioso. Eso es a lo que me refiero con revisionismo idiota, más ligado al amarillismo que a la rigurosidad que requiere la investigación histórica.

El panelista encargado de defender la figura de San Martín fue Rodolfo Terragno, quien ha estudiado la vida del general y desmintió uno a uno y con fundamentos, los cuestionamientos hacia el procer. Estaba Felipe Pigna también en el panel, quien sólo se limitó a asentir lo que Terragno decía. Me llamó la atención el silencio de Pigna, historiador de los más expuestos a los medios del momento.

A la mañana siguiente, en el programa de radio de Pergolini tuve la respuesta a esa curiosidad: a la pregunta de Mario sobre su silencio, Felipe respondió que estaba muy bien lo que Terragno había dicho y que él no tenía nada que agregar.

Personalmente creo que sería bueno que fuera ese gen el que prevaleciera en los argentinos: el de la humildad, el respeto y la coincidencia que, sin rehuir al debate civilizado cuando es necesario, sabe callar cuando otros saben hablar. Bien por Pigna.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Fuentealba y ‘Una fusilación argentina’

En homenaje a Carlos Fuentealba, el docente caído que recordamos en este día, vayan estos fragmentos del texto que escribiera Osvaldo Bayer en ocasión del asesinato. El texto completo, de lectura indispensable, se lee en el fotolog del autor.

Ahora, los argentinos asesinamos a maestros. Después de la célebre “desaparición de personas”, llamada la “Muerte Argentina”, nos gusta el detalle y nos especializamos en docentes. Un ejemplo para el mundo. Sí, la verdad que somos originales, no sólo podemos mostrar a la faz de la tierra un ejemplar de nuestro orgullo, como Maradona, sino también esto: reprimir con tiros por la espalda a docentes. Porque sí, en todo el mundo se reprime a los movimientos del pueblo, sin ninguna duda, pero cuesta encontrar justamente esto de reprimir a docentes. (…) Historia de la crueldad argentina.

(…) Fuente Alba fue a reclamar por algo que tiene que ser la base de todo respeto en nuestra sociedad: la dignidad de los que enseñan a las nuevas generaciones.

(…) Una fusilación argentina. En tierras patagónicas. No aprendimos nada. Fusilamos a las peonadas en 1921, los gauchos de la tierra. Ahora, a los docentes. Y así herimos en el alma a nuestros propios niños. Sobisch no puede seguir. Si continuara sería una inmoralidad. El pueblo neuquino no puede vivir en la inmoralidad. Tiene que inundar las calles con la protesta noble. Las palabras y los pasos. Y enlazando con cada uno de sus brazos los brazos de un docente de Neuquén, de Salta, de Santa Cruz.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Esto es todo lo que tengo para decir sobre los ataques innecesarios

Recibí un mail desde el formulario de contacto de mi sitio, del Sr. Mario Kiektik, a quien no tengo el gusto de conocer sino por su intervención en una discusión en el blog Kybernetes. Como no me pareció adecuada dicha intervención, di mi opinión al respecto.

Pero parece que le disgustó bastante al Sr. Kiektik mi comentario, porque en su mail me amenaza:

«Tiempo al tiempo. Enrique Quagliano, gracias por tratarme de necio. Ya te las verás conmigo, no te preocupes.»

Quien desee perder su tiempo y leer mi comentario en Kybernetes, verá que simplemente dejé unas palabras de apoyo a un colega y amigo al que consideré que se había ofendido. No hice referencia a ninguna persona en particular sino a las discusiones sin sentido, en general. Y si usé la palabra «necio» fué en el sentido de «imprudente; terco y obstinado; se dice de las cosas ejecutadas con imprudencia (…) o presunción”, tal como lo define el diccionario. No por ofender, sino para definir la impresión que tengo al respecto de las discusiones que se extienden en el tiempo sin un sentido definido y evidente. Ahora bien, todo esto sigue siendo una opinión mía. De ahí a que me amenacen por eso…

Para concluir, dejé recién el siguiente comentario en el blog del Sr. Kiektik:

«Sr. Kiektik:

Ud. escribió en mi sitio: «Tiempo al tiempo. Enrique Quagliano, gracias por tratarme de necio. Ya te las verás conmigo, no te preocupes»

Si por emitir una opinión sobre una cuestión que involucra a colegas y amigos que respeto, tengo que soportar una amenaza de este calibre, creo que es Ud. el que está yendo por un camino equivocado.

No se puede tratar a las personas en forma insolente, insultante o, como en este caso, amenazante por una simple diferencia de criterios. Ud. dirá: «para qué se metió…», pero yo simplemente opiné en el sitio de un colega. Ud. me metió.

Esto es todo lo que tengo para decir al respecto. No insista por favor en continuar la discusión. Espero que acepte el derecho a réplica y no borre este comentario.

Atentamente»

Esto es todo lo que tengo para decir al respecto.

===================================

17/02/08 – Tengo algo más para decir, brevemente: Escribí este post en su momento para que conste como una denuncia pública sobre la calaña patoteril de ciertos individuos que pululan por el ámbito público de la educación. Quería además que quedase registro de mi respuesta directa y pública al interesado, aunque le ‘extrañe’ que haga esto, primeramente porque estaba seguro de que mi respuesta no sería publicada en el blog aludido (como finalmente sucedió), y además por ser este el único medio que tenemos muchos para defendernos de aquellos que usan el aparato oficial para amenazar e injuriar cobardemente.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

De cucharitas y remedios

Hay un chiste bastante viejo que dice así:

Va el hombre al médico y le dice: «Doctor, cada vez que tomo café me duele el ojo». A lo que el profesional le responde: «¿Y no probó con sacar la cucharita?»

El chiste me recuerda a los que reconocen claramente el síntoma pero no pueden ver la causa, aunque la tengan metida en su propio ojo, por así decir.

Las plenarias docentes tienen mucho de esto porque los docentes tenemos mucho de esto. Las charlas, cursos, foros, etc. etc. hacen sesudos análisis de los síntomas pero muy poco análisis de las causas, y mucho menos, proponen un remedio.

Yo suelo saber que es lo que me duele. «Me duele acá», es generalmente mi reconocimiento de los síntomas, porque no sé mucho de medicina. Por eso voy al médico, que me dice que eso que me duele tiene un nombre, o me hace unos análisis para ver si tengo que dejar la sal o tomar un jarabe para que no me duela más.

En nuestra educación los docentes sabemos bastante bien qué nos duele (¡y vaya que duele!), y nuestros «médicos» tienen muchas recetas ya escritas de antemano. Sin diagnóstico ni análisis, buscan entre las recetas para ver cual se acerca más o menos a la cosa que nos duele, o peor, nos dan la receta que funcionó antes, a ver que pasa.

No estoy proponiendo aquí que nos convirtamos en «doctores». Sólo estoy pensando en voz alta sobre nuestra costumbre de mirar en nuestra propia práctica aquello que nos duele, sin ver todo el panorama y esperando que alguien, otro, nos de la receta que pueda resolver todos los males de la educación argentina.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo

Hablando de ejemplos…

Informa Clarin.com:

«Insólito: detienen al secretario de Agricultura y Ganadería de La Pampa por cazar ilegalmente.

El funcionario fue sorprendido cuando iba en una camioneta junto a un baqueano, a unos 50 kilómetros al sur de la capital provincial, tras cazar un jabalí utilizando una jauría de perros. Este tipo de actividades está prohibido en esta temporada. Como no tenía los permisos correspondientes, la Policía le labró un acta por violación de la Ley de Conservación de la Fauna.»

¿Cómo se puede tildar a un personaje así? ¿de irresponsable? ¿de delirante? Lo más preocupante, sin dudas, es ese sentido de ininputabilidad que parecen tener nuestros políticos; pareciera que actuaran como si nada ni nadie los pudiera tocar, y que pueden hacer lo que quieren. Pero este no se salió con la suya, afortunadamente. Bien por la policía, cumpliendo con su deber.

Espero que renuncie inmediatamente, que es lo que la ética dictaría. Pero si una persona demuestra no tener ética, ¿será capaz de hacer lo que debe? Y por favor, no salgan a defenderlo.

Si te parece que este contenido suma, te invitamos a compartirlo