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En el aula - 32. página

El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar

OLPC: la estrategia del 2×1

Esta mañana lo escuchaba a Ernesto Tenembaum en el programa de Santo Biasatti por Radio Mitre, bajándole el dedo a Nicholas Negroponte por la nueva estrategia de distribución de las computadoras del proyecto One Laptop Per Child.

Según el periodísta, se están cayendo los pedidos de los gobiernos de paises emergentes, y muchos ya miran para otro lado.

En nuestro país, por caso, y sin querer hacer nosotros ninguna lectura tangencial, ya se habla de esperar al 10 de diciembre a que asuma el nuevo gobierno, cosa que no se entiende mucho teniendo en cuenta que el actual presidente y la candidata que encabeza las encuestas comparten la ideología del gobierno y hasta la cama, porque son marido y mujer.

En fin, siguiendo con Tenembaun, esta nueva estrategia que obedecería a la caída de pedidos consiste en que los norteamericanos podrán comprar dos de estos equipos para después regalar uno a los niños de países en desarrollo. El anuncio fue realizado a través de la página web de OLPC, organización que lidera Negroponte. «La implementación de Give 1 Get 1 -Da 1 consigue 1- (así se llama) se conoció tiempo atrás, aunque los organizadores nunca confirmaron si pondrían en marcha o no la iniciativa», según informa hoy Infobae.com.

Continúa la nota del periódico electrónico: «La idea de los organizadores es no perderse la temporada navideña en los EEUU y por ello sólo los primeros 25.000 compradores recibirán su notebook económica antes de que termine el 2007. Los que no lleguen a hacer su pedido en primer término recibirán la XO (así se llama el equipo) en el primer cuatrimestre de 2008. Nuestra principal motivación es ayudar a que los niños aprendan y ofrecerles una oportunidad para participar en el proyecto del portátil acelerará la causa, explicó Walter Bender, presidente del grupo de Software y Contenido de la Fundación OLPC.»

Más leña para agregar: se rumorea que las máquinas en cuestión podrían venir también con Windows de fábrica, lo que causó el lógico enojo de la comunidad de software libre. La cúpula de Educ.Ar ya se adelantó a la discusión diciendo que la OLPC no se presentó como una campaña de promoción de software libre sino como un proyecto educativo para países emergentes.

En cuanto al precio, de los 100 dólares iniciales, la laptop costará 175 dólares debido a cambios en el hardware y a la reducción de fabricación de unidades, ya que serían 3 millones en lugar de las 7 millones primeros. Por último, Negroponte vio con buenos ojos la posibilidad de probar el dispositivo en EE.UU., país que en un principio no entraba dentro de las naciones que se iban a beneficiar con el proyecto. Suponemos que porque ellos no tienen pobres.

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‘No todos los jóvenes son nativos digitales’

Quien esto afirma es Silvia Bacher, especialista en comunicación y educación, en una columna para la sección Informática del diario Clarín. Dice además que «es impostergable que todas y todos los nativos de carne y hueso accedan a la escuela para que ésta cumpla con su esencia: la que la conmina a estimular el pensamiento», porque «el aula es el ámbito capaz de hacer de las tecnologías lugares de crecimiento, de desafío de acceso a la dimensión digital». Aquí, el artículo:

Diferentes investigadores afirman que los jóvenes son nativos digitales en tanto los adultos (aquellos que cuentan con más de tres décadas de historia) son considerados inmigrantes que deben aprender un nuevo lenguaje. Pero no es tan sencillo: Néstor García Canclini, experto en letras y sociología, que desde 1990 es profesor e investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, explica que si bien «millones de seres humanos se desplazan por motivos socioeconómicos y políticos, sin embargo en los últimos años aparecen otras nuevas formas de extranjería, no referidas sólo a separaciones geográficas».

Son diversas las voces que hacen alusión a los nativos digitales. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que estas nuevas migraciones digitales trascienden grupos etarios y ponen en evidencia que las nuevas fronteras están profundizando brechas sociales que ahondan las diferencias entre las nuevas infancias y las nuevas juventudes.

A pesar de haber nacido en la era de las nuevas tecnologías de la comunicación y la información, a muchos niños y jóvenes parece negárseles la visa de acceso a ese nuevo mundo. Se les habilitan permisos temporarios -comprables por un par de monedas en algún cibercafé- frente a pantallas y teclados que de ninguna manera se parecen en su funcionalidad a la que le asignan otros nativos digitales que navegan con un norte: ya sea buscando información, apropiándose de sus herramientas, reflexionando sobre su uso, sus potencialidades y sus riesgos.

Una computadora, por sí misma, es un pasaporte hacia ninguna parte. La visa, imprescindible hasta que algo mejor se descubra, hoy por hoy la da la escuela. Con sus limitaciones y defectos, con sus carencias pero aun así con la clara misión de formar individuos capaces de pensar, de comprender, de indagar. El aula es el ámbito capaz de hacer de las tecnologías lugares de crecimiento, de desafío de acceso a la dimensión digital.

Según datos publicados por el portal Educ.ar, ya en 2005, en promedio, un graduado universitario (especialmente en los EE.UU. pero, crecientemente, en todos los rincones del planeta) pasaba cerca de 5 mil horas de su vida leyendo, cerca de 10 mil jugando a videojuegos y cerca de 20 mil viendo TV. Son esas primeras 5 mil horas las que marcarán la diferencia para ingresar a la ciudadanía digital en pleno ejercicio de sus derechos. El carecer de educación sólo garantizará paseos turísticos por zonas navegables, sin trascendencia, a los nativos seudodigitales.

Los expertos coinciden en que la escuela cambiará sus formas, actualizará sus recursos, reconocerá nuevos soportes de lectura, digitalizará sus pantallas dejando atrás el agudo chirrido de la tiza sobre el pizarrón. Pero entretanto eso suceda, es impostergable que todas y todos los nativos de carne y hueso accedan a la escuela para que ésta cumpla con su esencia: la que la conmina a estimular el pensamiento. Tal vez, entonces, las nuevas tecnologías se constituyan en puentes y no en barreras, a través de los cuales los más jóvenes ejerzan sus derechos en tanto verdaderos nativos digitales.

Fuente: Sección Informática del diario Clarín.

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Inmigrantes que superan a los nativos, si tales cosas existieran…

Ayer leía en el blog de Clarín de Mariano Amartino sobre María Amelia, una española de 95 años que lleva su blog con lucidez y buen humor. En estos días es un poco difícil de seguir debido a que armó tal revuelo la noticia, que medios de todo el planeta le hacen entrevistas y claro, ella las publica, orgullosa.

Un poco antes, por la mañana, un hombre conocido mío de 63 años me llevó hasta una computadora cercana diciendome: «Enrique, mirá lo que estoy haciendo». Recientemente abrió un blog sobre economía y lo mostraba orgulloso.

Yo cuento siempre una anecdota graciosa, en la que un alumno de Polimodal de uno de los colegios en los que trabajo vino a reportearme para la revista escolar. Cuando le pregunté por qué quería la entrevista, de qué quería hablar, me contestó: «porque no podemos creer que a un tipo de más de 40 años le guste la computación». Divino, el nene.

Estos casos, que se enmarcarían dentro de lo que algunos llaman Inmigrantes digitales, muestran que se usa bien el medio cuando se tienen cosas para decir, independentemente del manejo o la pericia en el uso.

Generalmente los adultos mayores no son apetecibles para el mercado de los celulares, las pc, los mp3 y otros gadgets, manejado por intereses meramente mecantilistas que influyen al punto de inventar una categoría (algunos trasnochados hablan de raza… ¡Dios mío!): «Nativos digitales». El uso acrítico de esos artefactos suele ser característico de este grupo. Si sumamos a eso padres ausentes, docentes apáticos y empresas inescrupulosas, el coctel es fatal.

No me importa la etiqueta: en todo caso, nos queda a los mal llamados Inmigrantes el trabajo de pensar, llamar la atención, educar, alentar a usar bien estas «herramientas para decir».

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El precio de la OLPC sigue en ascenso

OLPCEn su momento hablamos sobre el aumento de precio de la computadora del proyecto «One laptop per child». Volvemos sobre el tema porque el precio no se detiene, al menos en Uruguay.

Informa Engadget en español: ¿No era un portátil de 100 dólares?, pues ahora nos dicen que el precio de cada OLPC es de 188 dólares, que es aún más caro que los 176 que habían anunciado en julio. Y ahora, según OLPCNews, el mismo ordenador tiene un precio de 205 dólares en Uruguay, debido a una asociación con Brighstar Uruguay S.A. Mejor olvidarnos del sobrenombre de «100 dólares» o terminaremos muy enfadados.

A esto es a lo que nos referimos con tanta insistencia: no está claro donde va a terminar este asunto. Inicialmente pensabamos esto en cuanto a la cuestión conceptual del proyecto, pero ahora nos surge la duda también en cuanto al asunto monetario. De aquel precio inicial de 100 dólares a este de 205 hay mucho más que un incremento en los costos: se ha incrementado también la desconfianza.

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Lo que muchos pensamos sobre la cuestión «nativos vs. inmigrantes»

Hoy leía los últimos post de Alejandro Tortolini en su blog Kybernetes, escritos con claridad conceptual y fundamento teórico, y no podía dejar de coincidir con muchas de sus apreciaciones.

Una de las impresiones que tengo es que habemos muchos docentes (en particular, de Tecnología, pero de otras áreas también) que tenemos posiciones tomadas al respecto, muy similares a las expresadas allí.

Quiero destacar un concepto entre todos, aun a riesgo que ser injusto con todo lo que allí se dice, porque me parece que es el eje central del asunto. Dice Tortolini:

«Creo que los adultos tenemos la obligación de dar criterios a los jóvenes, no para coartar creatividades sino porque es parte de nuestra responsabilidad social y evolutiva (…)»

La observación que haría para añadir mis impresiones a ese concepto, es que se necesita para ello un alto grado de madurez, despojamiento y nobleza de parte de los adultos; salir de la propia cáscara para pensar en tiempo futuro sobre lo que les dejamos, pero también en lo que necesitan aprender para continuar.

En vista del deterioro ambiental que les dejamos, por un lado, y de la pobreza conceptual guiada por intereses mezquinos de lo que se legisla en materia educativa, por el otro, podría decirse que, al menos en las esferas de poder, el adulto está practicamente ausente.

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