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En el aula - 18. página

El aula, en cualquier momento y en cualquier lugar

Nuestros chicos están muy solos en internet

Según un informe publicado por Rompecadenas, el 36,05% de los adolescentes ha sido víctima de algún incidente de seguridad mientras navegaba o utilizaba alguna herramienta en la web.

Este dato, entre varios otros igualmente preocupantes, surge de un reciente estudio realizado por ESET en Latinoamérica.

Otras cifras que arroja el estudio son las siguientes:

– El 20,2% padeció la recepción de material con contenido ofensivo.
– El 15,2% sufrió el robo de información personal.
– Cerca del 14% denunció la suplantación de identidad.

Tal vez el dato mas preocupante es que los chicos aparecen como muy solitarios frente al problema:

– Sólo el 11,5% de los jóvenes contarían a sus padres la existencia de estos incidentes.
– El 40,4% de los adolescentes dijo que en realidad son ellos los que deben aconsejar a sus padres cómo cuidarse en la web, mientras que sólo el 7,10% dijo que son sus padres quienes les dan algún consejo.
– Casi uno de cada cuatro confesó que no establece comunicación con sus padres al respecto (22,6%).

En cuanto a la escuela, casi el 60% de los adolescentes confirmó que nunca recibieron consejos de cómo protegerse en Internet en el establecimiento educativo al que concurren.

Ante la pregunta de qué harían si recibieran algún ataque:

– El 43,1% lo bloquearía inmediatamente al atacante.
– El 39,6% usaría los elementos que se ofrezcan en la web involucrada en el ataque.

El artículo finaliza con un consejo al que es imposible no adherir: los padres deben formarse en estos temas y así poder educar a sus hijos no sólo para saber cómo actuar frente a estas circunstancias sino, y sobre todo, para saber cómo prevenirlos.

Fuente: Rompecadenas

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Informe sobre «Los celulares y los chicos»

Hace algunas semanas me entrevistaron para el programa «Bien Temprano», que se emite por Canal 5 de Rosario, acerca de los celulares en la escuela y las diferentes problemáticas que aparecen a partir de la presencia permanente de ese dispositivo en las actividades de los chicos.

Extractos de esa entrevista salieron en un informe, junto con las opiniones de especialistas, padres, docentes y aun los mismos chicos, titulado «Los celulares y los chicos», que se emitió al aire en el programa del 26 de junio pasado.

Aquí, el mencionado informe:

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1a1 + de lo mismo = Nada

Confieso que la excelente disertación de Dardo Ceballos en el ciclo Tips y TICs, en la que presentó una investigación realizada por la UNR sobre la implementación del programa Conectar Igualdad en las provincias de Santa Fe, Corrientes y Entre Ríos, logró confirmar lo que ya sospechaba pero me dejó mudo. Desde ese día estuve intentando describir, sin éxito, la catarata de ideas, confirmaciones y aun sensaciones que me atraviesan sobre esta cuestión, y a pesar de la amabilidad de Ceballos en responder mis preguntas y escuchar mis consideraciones al respecto, no pude ponerlas por escrito. Hasta hoy.

Ahora me encuentro con un artículo titulado «Los desvaríos de Papert» y escrito por Eleonora Badilla Saxe, catedrática, para la edición on line de La Nación de Costa Rica, en el que la autora pone en palabras muchas de mis propias convicciones al respecto de esta cuestión. Tomo algunos párrafos para ilustrar lo que considero es el problema de base de la implementación del plan Conectar Igualdad: la inserción forzada de las nuevas tecnologías en el aula.

Debo decirlo una vez más: Seymour Papert, matemático, científico de la computación, pionero de la inteligencia artificial, inventor del lenguaje de programación y autor del enfoque educativo para el uso de la tecnología digital en educación al que denominó Construccionismo, es un visionario. (…) La genialidad de Papert le hizo advertir (a la vez que predecía la ubicuidad de las computadoras) que las máquinas por sí mismas, no garantizarían ni aprendizaje relevante, ni mejoramiento de la educación. Por eso, repetía que hay un mundo de diferencia entre lo que las computadoras pueden hacer y lo que una sociedad decide hacer con ellas. Desde que publicó su primer libro, “Desafío a la mente” en 1980, en el que abogaba por el uso de computadoras en educación, también prevenía que no se debía esperar que la máquina tuviera un efecto en la educación, y más bien aconsejaba que se aprovechara su presencia para repensar fundamentalmente el sistema. Solía decir: “Mientras en las escuelas confinemos la nueva tecnología a simplemente mejorar lo que ya existe, en vez de realmente cambiar el sistema, nada significativo va a suceder”.

Sin embargo, el mundo se apresuró a confiar a ciegas en la solución de todos los problemas, incluidos los de la educación, a partir de la inclusión de la computadora. Pero,

El objetivo con las computadoras en educación en casi todos los países y regiones era hacer más de lo mismo, con un poco de maquillaje. El implacable tiempo, de nuevo, evidenció que Papert tenía razón. Aunque se reconocen efectos positivos personales e individuales por el uso de las herramientas digitales, nada significativo sucedió en los sistemas educativos nacionales; nada en relación con los contenidos de siempre; poco con el aprendizaje prescrito en planes y programas. Casi nada nuevo se manifestó a través de las evaluaciones tradicionales, con los instrumentos conocidos. Las muy públicas, recientes evaluaciones de programas de uso de computadoras en educación en otros países, así lo confirman.

La conclusión de la autora es coherente con aquellos principios elementales que pensaron Papert y otros:

Tal vez si las instituciones financieras, los Gobiernos y el sector educación (a nivel internacional y nacional) pusieran más atención a los desvaríos y predicciones de visionarios como Papert, se hubieran ahorrado gastos millonarios en evaluaciones y mediciones tradicionales inútiles buscando efectos de las computadoras en la educación que sabemos de antemano que no se darán, mientras no se repiense de manera cualitativa todo el sistema.

El ofrecer a cada joven, niño y niña (más que a cada estudiante) un dispositivo digital para que pueda crear, diseñar, programar, construir y colaborar es un deber ineludible para garantizar equidad de oportunidades. Pero no podemos buscar efectos diferentes ni esperar resultados distintos si se utilizan para hacer más de lo mismo en educación o para evaluar los mismos contenidos desarticulados de siempre.

Sin embargo, la solución parece estar al alcance de la mano, si es que nos detenemos a pensar en los cambios necesarios en la manera en que estamos educando a nuestros pibes, antes que en la inserción forzada de las nuevas tecnologías en el aula:

Antes de que el implacable nos cobre no haber hecho en educación lo que ya sabemos que hay que hacer, deberíamos poner atención a los desvaríos de visionarios como Papert, que insisten en que en pleno siglo XXI el modelo educativo pluricentenario y fabril ha cumplido su misión y que debe ser repensado profundamente. Y que el enorme potencial de las tecnologías digitales es una buena excusa y brinda una excelente oportunidad para hacerlo.

La computadora se ha metido en el aula con la prepotencia de un plan oficial que luce alejado de los verdaderos intereses de la educación y las reales necesidades del aula. Pareciera que sólo vamos en camino a arruinar otra oportunidad brillante más.


Fuente: La Nación.

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