No hay causa que valga uniformarse. Ni tampoco causa, por justa que sea, que no termine devorada por un sistema que ha hecho de la deglución su principal talento: entra un reclamo, sale una remera. Entra un grito, sale un eslogan. Entra una fuerza brotada del subsuelo de las cosas (el alarido de las miles de mujeres masacradas en nuestro país) y sale una plaza llena. Tranquilizadoramente llena. Que no está mal, pero tampoco alcanza. Y tal vez sea ése el verdadero peligro: sucumbir a la fuerza del espasmo. Ser -un día cada 364- la cita políticamente correcta. Sentir que «hemos hecho algo» por las muertas que se siguen apilando detrás.
Fernanda Sández, en «Violencia de género: las batallas que aún están pendientes».
Gente que dice - 16. página
Gente que nos hace pensar.
Un gigante de la publicidad.
Mientras usted está conectado a Facebook, por ejemplo, la red puede ver prácticamente cualquier otro sitio web que visite. Incluso cuando usted está desconectado, Facebook sabe mucho de su navegación: es alertado cada vez que se carga una página con un botón de «Me gusta» o «compartir», o un anuncio procedente de su red Atlas. Facebook también ofrece a los editores una pieza de código llamada Facebook Píxel, que ellos (y, por extensión, Facebook) pueden utilizar para registrar a los visitantes que son usuarios de Facebook. (…) Cuando se combina con la información que usted le dio a Facebook a través de su perfil y sus clics, usted termina con lo que es posiblemente el perfil de consumidor más completo en la tierra: una instantánea no sólo de su actividad en Facebook, sino además de su comportamiento en el mundo en (y fuera de) línea.(…) Estas instantáneas son con frecuencia incompletas y defectuosas, hay que señalar -después de todo, se basan en un montón de suposiciones. Pero, en general, son lo suficientemente buenas como para haber hecho de Facebook un gigante de la publicidad.
Caitlin Dewey, en «98 personal data points that Facebook uses to target ads to you», publicado en The Washington Post.
El genio de Papert
Seymour Papert (29 de febrero de 1928 – 31 de julio de 2016), matemático, científico de la computación, pionero en el campo de la inteligencia artificial e inventor del lenguaje de programación LOGO, fue autor de una teoría del aprendizaje a la que denominó «Construccionismo».
«Tomamos de las teorías constructivistas de la psicología el enfoque de que el aprendizaje es mucho más una reconstrucción que una transmisión de conocimientos. A continuación, extendemos la idea de materiales manipulables a la idea de que el aprendizaje es más eficaz cuando es parte de una actividad que el sujeto experimenta como la construcción de un producto significativo.»
Papert, en «Constructionism: A New Opportunity for Elementary Science Education»
Visionario, con ese enfoque no sólo anticipó el uso de la tecnología digital en la educación sino que además nos advirtió: las máquinas no garantizarían aprendizajes relevantes de por sí, y tampoco un mejoramiento de la educación. La clave en esto es entender que no se trata de lo que las computadoras pueden hacer sino lo que una sociedad decide hacer con ellas.
«Necesitamos un pensamiento crítico bien afilado para llevar a cabo la ardua tarea de una creatividad educacional responsable.»
S. Papert, en «Computer Criticism vs. Technocentric Thinking»
Ya en su primer libro de 1980, “Desafío a la mente”, su planteo es radical: la presencia de la máquina debería servir para repensar el sistema. «Mi centro de interés no está en la máquina sino en la mente», dice allí.
Papert deja un legado poco comprendido y transformado como tal en un dogma. El lenguaje LOGO fue una genial idea a explorar y no «el juego de la tortuguita» en el que se transformó en muchas aulas de computación que no lo comprendieron así.
Lo definió de este modo: “Mientras en las escuelas confinemos la nueva tecnología a simplemente mejorar lo que ya existe, en vez de realmente cambiar el sistema, nada significativo va a suceder”.
Ayer partió un referente de innovación en la escuela. Tanto, que de sus ideas queda todo por hacer.
Finlandia, ¿cerca del ideal?
Quienes estén familiarizados con el trabajo de Michael Moore, documentalista y escritor norteamericano ganador de un Oscar, sabrán reconocer en él a un progresista crítico de las grandes corporaciones, la violencia armada y las políticas de invasión de su gobierno, entre otras causas que ha denunciado a lo largo de su extensa trayectoria.
En el video que publicamos a continuación -un fragmento de su reciente trabajo, el documental «Where to Invade Next»-, su objeto de análisis es la educación en Finlandia. Jornadas cortas en la escuela, nada de tarea para el hogar, ausencia de escuelas privadas -por favor tome nota, querido lector, de las razones-, educación en artes y oficios, y el objetivo de sus docentes de lograr que los niños sean felices son asuntos que asombran a Moore, porque están ausentes en los EE.UU. Y aquí también.
Y para aquellos que gustan de los índices y estadísticas para justificar todo, ellos también tienen las mejores marcas.
Bla, bla, bla…
Will Stephen, un actor y escritor norteamericano, demuestra cómo hablar sin decir nada y lucir inteligente.
Esta charla es de un evento TEDx, organizado de manera independiente a las famosas conferencias TED. Es algo así como TED riéndose de sí mismo, porque el video fue filtrado por dos empleados… de TED.
Cualquier parecido con la realidad, no es coincidencia.
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